CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
En los últimos años se está
produ-ciendo una auténtica saturación en la cartelera de
películas de animación realizadas íntegramente por ordena-dor.
Aunque hasta el momento el asunto les está saliendo bastante
bien a prácticamente todos los estu-dios, éstos quizás aún no se
han per-catado de que va a llegar un momento en el que el
espectador termine dán-dole la espalda a unos largometrajes que
comenzarán a confeccionarse sin el mimo de antaño y con una
premura que, sin duda, perjudicará a su resul-tado artístico,
algo que, al final, también tendrá sus consecuencias económicas
a la hora de hablar de su explotación comercial (por suerte, el
mercado del DVD todavía es un refugio muy apetecible para todas
estas compañías). En todo caso, "El
espantatiburones" o "Robots"
ya nos anunciaban el inicio de la decadencia de este género, de
tal forma que algunos parece que se han olvidado de que lo
verdaderamente importante en cualquier filme es, ante todo, su
guión.
Y es una pena, porque no hay
duda de que "Madagascar" parte de una idea atractiva. El hecho
de que unos cuantos animales, en general acostumbrados a la
acomodada vida de un zoológico, ten-gan que aprender a vivir en
un entorno natural resulta, a priori, una jocosa premisa, en
especial si tenemos en cuenta que uno de ellos es un león y que,
por tanto, se trata de un carnívoro que en algún momento sentirá
la necesidad de cazar para poder alimentarse. Ahora bien, partir
de un concepto sugerente no garantiza que su desarrollo también
vaya a serlo, y eso es algo que el espectador percibe una vez
han transcurrido unos cuantos minutos de la nueva propuesta de
DreamWorks Animation.
El libreto es bastante
flojo, faltán-dole chispa e ingenio a los diálo-gos (de hecho,
no recuerdo ninguna frase o situación que me provocara una
sincera hilaridad a lo largo de los cerca de ochenta minutos que
dura "Madagascar"). La historia avanza sin demasiado sentido,
como si los guio-nistas no supieran hacia dónde llevar a los
personajes, de ahí que introduz-can a unos alocados pingüinos
para resolver algunas tesituras o que recu-rran sin complejos a
los golpetazos para construir algunos gags. Por otra parte,
ninguno de los cuatro protagonistas posee el carisma nece-sario
como para que el público se encariñe con ellos, una simplici-dad
que, no obstante, seguramente no será considerada por los más
pequeños de la casa, quienes, esta vez sí, serán los únicos que
disfrutarán con las desventuras de Alex, Marty, Melman y Glo-ria
(los adultos se supone que tenemos que contentarnos con las
múltiples referencias cinematográficas que sazonan el relato).
De decepcionante y
discreta se puede tildar la técnica de "Madagascar". No creo
que la estética que los autores del filme le han querido
imprimir al mismo tenga que ver con ello, puesto que a la hora
de plasmar determinados elementos, caso de la melena de Alex,
los animadores están a la altura de las circunstancias. Sin
embargo, la decepción se hace manifiesta cuando contemplamos,
por ejemplo, las formas de los seres humanos o las texturas del
mar, suponiendo esto un paso atrás con respecto a lo que nos ha
ofrecido esta factoría en sus anteriores trabajos (y no digamos
ya si tomamos como ejemplo las últimas obras de Pixar,
especial-mente "Los
Increíbles").
Tampoco puedo dejar de hacer
refe-rencia a un tema, el del doblaje, que continúa dándonos más
de un quebra-dero de cabeza a todos los amantes de las películas
de dibujos animados. Aquellos artistas que casi siempre aplauden
con fervor cuando alguien despotrica contra Hollywood en la
ce-remonia de entrega de los premios que otorga la Academia de
las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, algo que
normalmente suele hacer la persona que ocupa la presi-dencia de
esta institución, no ponen ningún reparo a la hora de prestar
sus voces a este tipo de productos, haciendo que echemos de
menos a los verdaderos profesionales del doblaje, quienes con
razón se que-jan del intrusismo de algunos actores y famosillos.
No es que el re-parto original, con Ben
Stiller, Chris Rock,
David Schwimmer y
Jada Pinkett Smith, me llame
excesivamente la atención, pero las aportaciones de
Paco León,
Alexis Valdés,
Gonzalo de Cas-tro,
Belén Rueda,
Manel Fuentes,
Eduardo Aldán y
Arturo Valls discurren entre lo
pésimo y lo simplemente correcto. Si las distribuidoras buscan
promoción, que al menos les asignen única-mente personajes
secundarios; desde luego, el público saldría ga-nando.
Por último,
Hans Zimmer decepciona con un trabajo menor tras
habernos apabullado en este mismo género con maravillas como "El
rey león" o "El
príncipe de Egipto". A pesar de la brevedad de la
partitura, no ya por la escasa duración de la cinta, sino por la
utili-zación de abundantes canciones, el compositor alemán
precisa de la ayuda de cuatro de sus habituales colaboradores (Ryeland
Alli-son, James Dooley,
James S. Levine y
Heitor Pereira), un mo-tivo más
para hacernos creer que no se ha esforzado demasiado a la hora
de elaborar este proyecto, donde, por cierto, recurre a te-mas de
otros autores con la intención de crear supuestos chistes
musicales.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes de "Madagascar" - Copyright © 2005 Pacific Data
Images y DreamWorks. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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