CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Cuando un director gana un Oscar® obtiene
también un
privilegio temporal: la posibilidad de sacar adelante
un proyecto que, si no fuera por dicho galardón,
escasas serían las productoras que se atreverían a
apostar por él. Gracias al éxito artístico y económico
de "El pianista",
Roman Polanski ha podido permitirse
el capricho de realizar una nueva adaptación de
"Oliver Twist", una de las obras más conocidas del
genial Charles Dickens. Semejante decisión se me
antoja aventurada, porque, a fin de cuentas, ¿no han
sido in-contables las ocasiones en las que este
reputado texto literario se ha transformado en
imágenes, bien hubieran sido éstas rodadas para la
pequeña pantalla o bien para ser proyectadas en una
sala de cine?
Por desgracia para el responsable de "La novena
puerta", su últi-mo trabajo se ha convertido en un
estrepitoso fracaso en la taquilla, especialmente en
los Estados Unidos. Estrenada en Norteamérica en unas
fechas no muy apropiadas para un filme de estas
caracte-rísticas (septiembre de 2005), su distribuidora
optó por hacerlo de forma limitada, creyendo que con
ello se beneficiaría del boca a oreja para,
posteriormente, ir ampliando el número de pantallas en
las que se exhibía la cinta. Para su desgracia, la
estrategia no le salió nada bien, de tal forma que la
película apenas aguantó cuatro semanas en cartel. Su
recaudación final rozó los dos millones de dólares,
siendo su presupuesto de sesenta.
Como todo el mundo sabrá a estas alturas, "Oliver
Twist" nos narra la azarosa vida de un niño que vive
en un orfanato desde que era un bebé, puesto que su
madre falleció durante el parto (aún recuerdo la
brillante in-troducción de la versión que de esta
novela llevó a cabo David Lean en 1948, un pasaje que
aquí se ha omiti-do). Cansado de las vejaciones a las
que es sometido, el pequeño viaja hasta Londres,
ciudad en la que se topará con un muchacho que le da
comida y le invita a dormir bajo un te-cho. Es entonces
cuando el protago-nista de esta historia conocerá a
Fagin, un viejo poco agraciado que enseña a los
mocosos que tiene a su cargo a robar, obtenien-do éstos
alimento y cama a cambio de los botines que los
ladron-zuelos consiguen en las calles.
Roman Polanski opta por mostrarnos este emotivo
relato sin añadirle ningún tipo de artificiosidad,
simplemente deja que la narración se desarrolle con
sencillez, evitando que se note demasiado su mano y
dejando que los propios contenidos del libro de
Charles Dickens se conviertan en los absolutos
protagonistas de la película. Probablemente esta
decisión no sea del todo afortu-nada, pues en ocasiones
el espectador quizás se desapegue más de lo deseado de
lo que acontece en la pantalla, empero, insisto, el
espíritu del texto original del escritor inglés se
mantiene intacto, es-pecialmente en todo lo referente a
sus componentes de denuncia social.
Por otro lado, el realizador se ha rodeado de una
serie de colabora-dores que aportan una innegable
vistosidad a la cinta, empezando por los encargados
del vestuario y del maquillaje y prosiguiendo con
todos aquellos que han diseñado y construi-do los
suntuosos decorados repletos de extras que vemos en el
filme, pro-bablemente un tanto desaprovecha-dos por la
cámara de Polanski, quien no se recrea con la
grandiosidad de algunos de ellos, siendo su técnica
cinematográfica muy sobria. La músi-ca viene firmada
por Rachel Port-man, algo extraño teniendo en cuenta
los magníficos trabajos que le brindó Wojciech Kilar
en el pasado; la autora de la banda sonora de "Mi
mejor amigo" escribe alguna que otra pieza alegre que,
co-mo es lógico teniendo en cuenta la trama del
largometraje, combi-na con una serie de notas sombrías
que se escuchan durante bue-na parte del metraje.
Aunque repetitiva, se trata de una obra eficaz y
contenida.
Finalmente, cabe mencionar al reparto, sobre todo a
un estupen-do Ben Kingsley, quien casi consigue estar al
nivel de Alec Guin-ness dando vida a Fagin. Da
gusto verle en un papel a la altura de sus cualidades
interpretativas tras observar cómo de vez en cuando
malgasta su talento en productos de dudosa calidad
("El sonido del trueno", "Sospechoso cero",
"Thunderbirds"). Los actores secunda-rios están muy
bien elegidos, siendo sus rostros y ademanes muy
propios de cualquier producción de época, aunque tal
vez Barney Clark, el niño que encarna a Oliver Twist,
no logra insuflarle a su personaje el carisma que sin
duda precisa.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Oliver Twist" - Copyright © 2005 R.P.
Films, Runteam II y Etic Limited. Distribuida
en España por Filmax. Todos los derechos
reservados.
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