CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Es comprensible que una distribuidora, especialmente si
no es una de las más poderosas de las que actualmente nos
encontra-mos en España, utilice ciertas artimañas publicitarias
para dar a conocer al público una de sus películas. De este
modo, TriPictures se ha unido a la molesta moda de contratar a
algún que otro cono-cido que preste su voz a una producción que,
en su versión original, cuenta con importantes y prestigiosos
intérpretes. Gomaespuma, el dúo formado por
Guillermo Fesser y
Juan Luis Cano, han sido los responsables de doblar a dos de los
personajes más insoporta-bles de toda la cinta, Flato y Cuesco,
otra "excusa" más para que un servidor haya optado por visionar
esta cinta en inglés, si bien ca-be reconocer que al menos en
esta ocasión no se ha abusado de los famosos como en
producciones recientes tipo "El espantatibu-rones" o
"Madagascar".
"Héroe a rayas" es una película que
no engaña a nadie: su público
po-tencial es el infantil, si bien sus ar-tífices utilizan
imágenes reales pa-ra así embaucar a los padres de los niños y
conseguir de este mo-do que toda la familia pase por la taquilla.
Es por ello que gran parte de los espectadores adultos no se
sentirán muy identificados con una historia que ya nos la han
contado en anteriores ocasiones y cuyos guionis-tas relatan a
través de todos los tópi-cos que uno no quisiera encontrar en una
producción de este tipo. No hay duda de que los pequeños de la
casa se lo pasarán en grande con ella, pues les resultará
divertido observar cómo hablan los animales y contemplar algunas
de las acciones que llevan a cabo, mas el li-breto es sencillito
y casi parece escrito para un olvidable telefilm.
Habrá mucha gente que encuentre no pocos paralelismos entre "Héroe a
rayas" y "Babe, el cerdito valiente", sólo que en la película
que ahora les comento el puerco ha sido sustituido por una
cebra, mientras que la habilidad que presentaba el primero, esto
es, la de un perro ovejero, se transforma aquí en la de un
ca-ballo de carreras. Por tanto, ambos personajes realizan unos
com-portamientos que no son los habituales en su especie, siendo
obje-to de burla por parte de otros animales pero también
obteniendo la ayuda de aquellos que sí creen en sus capacidades.
Lo que se pre-tende con semejante premisa es inculcar en los
niños una necesa-ria tolerancia hacia las personas que son
diferentes, una moraleja de buenas intenciones que, no obstante,
otros ya han expuesto de manera más acertada en pasados
largometrajes.
La relación conflictiva entre un padre y una hija, ambos marcados,
respec-tivamente, por la pérdida de una espo-sa y de una madre, la
resolución de sus problemas apoyados en una con-fianza mutua y la
existencia de una tercera persona que no desea que No-lan y
Channing triunfen a la hora de convertir a su cebra en un
auténtico caballo de carreras, son algunos de los previsibles
elementos que se es-parcen a lo largo de la narración,
combinados, como no podía ser de otra forma, por una ingenua
historia de amor (la de Rayas con Sandy) y unos cuantos golpes
de humor, principalmente debidos a un pelícano bastante
histriónico y torpón (de ahí que la inclusión de los moscardones
Flato y Cuesco sea completamente innecesaria, salvo en el último
tramo del relato).
Lo mejor, pues, de esta inocua película son sus efectos es-peciales,
moviéndose las bocas de los animales con una pas-mosa naturalidad
y utilizándose la animatrónica únicamente en momentos puntuales
(normalmente cuando el pelícano se da algún golpetazo mientras
vuela). Por supuesto, cabe reconocer al director y a todos los
responsables del adiestramiento de los ani-males la dificultad de
trabajar con los mismos, de igual forma que no me quisiera
olvidar de la agradable partitura de Mark Isham, en general
melodiosa, salvo cuando describe a un determinado perso-naje,
empleando para ello unas comprensibles notas cómicas, o cuando
su música ha de acompañar a los trotes y a las carreras que se
suceden a lo largo del filme, tornándose, como es lógico, más
enérgica.
Por último, no quisiera olvidarme del trabajo de
Bruce Greenwood, un
ac-tor al que normalmente vemos en pa-peles secundarios ("Yo,
robot"), pero que ya en anteriores ocasiones nos ha demostrado
su valía ("Trece días"). Finalmente, es divertido escuchar a
Dustin Hoffman poniéndose en la piel de un poni o a
Whoopi
Gold-berg en el de una cabra, demostran-do que no tienen complejo
alguno a la hora de reírse de sí mismos. A su la-do nos topamos
con las voces de Frankie Muniz,
Mandy Moore,
Mi-chael Clarke
Duncan (siempre imponente), Joshua Jackson y
Michael Rosenbaum
(amigos tanto en la vida real como en "Hé-roe a rayas" y que ya
han participado juntos en otras películas),
Snoop Dogg (quien
curiosamente da vida a un perro), Jeff Fox-worthy y de los
ruidosos Joe Pantoliano,
Steve Harvey y
David Spade.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Héroe a rayas" - Copyright © 2005 Alcon
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