CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Prosiguen
llegando a la cartelera múltiples remakes de discretas cintas de
terror que en su día obtuvieron un gran éxito en la taquilla y
que, gracias a ello, posibilitaron que se rodaran unas cuantas
secuelas de las mis-mas, algunas tan malas que incluso se
comercializaron directamente en vídeo o tan sólo se emitieron
por tele-visión. "Terror en Amityville" (1979) re-caudó en su
momento más de ochen-ta y cinco millones de dólares, estan-do
protagonizada por James Brolin, Margot Kidder y Rod Steiger; la
histo-ria que se nos narraba era una adap-tación de un libro de
Jay Anson que, dicen, recogía
los aconteci-mientos que vivió la familia Lutz cuando se fueron a
vivir a una casa encantada, un tema muy recurrente en el cine.
Michael Bay es el productor de "La
morada del miedo", como lo fue anteriormente de "La matanza de
Texas (2004)" y dentro de po-co de la precuela de ésta o de la
nueva versión de "Carretera al in-fierno". Lo curioso es que
precisamente se está lucrando con este tipo de largometrajes y,
si comparamos los presupuestos y los in-gresos en la taquilla de
las películas que ha dirigido, nos llevare-mos una sorpresa al
percatarnos de que, debido a su reducido pre-supuesto, estas
pequeñas cintas de terror incluso le reportarán más ganancias
que sus trabajos como realizador en grandes su-perproducciones de
Hollywood. Así, su última propuesta le ha cos-tado algo menos de
veinte millones de dólares, siendo sus ingresos finales en los
Estados Unidos de sesenta y cinco millones, a lo que habrá que
sumar las cifras del mercado internacional y, sobre todo, lo que
obtenga con las ventas y el aquiler del correspondiente DVD.
Pero la única realidad es que, por desgracia, el público continúa
com-probando cómo se siguen estrenando una serie de apáticos
filmes que pare-cen confeccionados por las mismas personas, pues
siguen unos patrones tan previsibles como monótonos. El
convencional desarrollo de "La morada del miedo" nos hace creer
que es una película que ya hemos visto en el pasado, comenzando
por ese fastidioso prólogo no apto para epilépticos que,
excusándose en el hecho de que en teoría el relato está basado
en sucesos reales, se inserta a través de un frenético montaje
en el que se nos explican las in-vestigaciones policiales sobre
los crímenes que se cometieron en la mansión a la que se refiere
el título de la cinta. El miedo no exis-te, pues las apariciones
espectrales son tan explícitas que anulan la imaginación del
espectador e impiden de este modo que se en-gendre la pertinente
ambientación de misterio que una producción de este tipo
precisa.
El director, un desconocido Andrew Douglas,
se limita a emular el estilo de otros colegas de profesión (es
fácil detectar los guiños a "El exorcista", "El resplandor", "El
sexto sentido", "Lo que la ver-dad esconde" e incluso "Seven"),
aparte de emplear, por suerte en contadas ocasiones, una
trillada estética videoclipera. Los sustos no son tales y los
momentos de angustia se aprecian en pa-sajes donde no se utiliza
el terror, sino la acción, tal y como sucede cuando Chelsea se
sube al tejado de la casa, y George y Kathy se disponen a
rescatarla. Lo mejor de todo es que el relato apenas alcanza los
noventa minutos de duración, algo que en parte oculta sus
notorios defectos, ya que su visionado se hace un poco más
ligero.
Tras su prescindible actuación en "Blade: Trinity",
Ryan Reynolds se muestra aquí
algo más contenido, si bien no se puede afirmar que nos
en-contremos ante un intérprete espe-cialmente carismático. Más
meritoria es la labor de la televisiva
Melissa George, quien logra que nos crea-mos la
evolución emocional de su per-sonaje. Por último, la banda sonora
de Steve Jablonsky, quien
parece haber llamado la atención de Michael Bay, pues no sólo
compuso la banda sonora de "La matanza de Texas (2004)", sino
también la de "La isla", posee fragmentos bastante acertados,
como cuando los protago-nistas se aproximan por primera vez a la
que será su nueva resi-dencia, si bien luego abusa de esos
típicos y engorrosos golpes musicales cuya única finalidad es la
de enfatizar el supuesto vigor de una determinada escena.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "La morada del miedo" - Copyright © 2005
Metro-Goldwyn-Mayer, Dimension Films, Platinum Dunes y Radar
Pictures. Distribuida en España por Buena Vista International. Todos los derechos
reservados.
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