CRÍTICA
por
Almudena Muñoz Pérez
Hace diez años que algunos perdimos el
cariño a Batman en una sala de cine con un Val Kilmer estirado.
El héroe se volvió insufrible porque traspasó la seriedad y la
chulería de su tarea de bienhechor a todas las demás facetas de
Bruce Wayne. Secuela tras secuela, mientras sus villanos se
estereotipaban más, hasta esta peculiar precuela, producto de un
grito de ayuda por parte de la saga, de los laureles de una
novela gráfica y de esa moda que yo no comprendo de explicar los
comienzos de todo.
Si bien el pasado de Batman es archiconocido, así
como sus po-sibles fantasmas, Christopher Nolan
ha tendido una
mano amable, muy amable, al pobre héroe que se consumía en la
luz de los efectos especiales. No es posible, sino necio,
compa-rar las maestrías de Nolan en "Memento" con su salto
de capa al terreno ajeno y comercial. "Batman begins" no
deja de ser ave de taquilla, inoculación de heroicismo en una
sociedad necesitada de fantasías para cerrar los ojos a lo real,
unas cuantas obviedades ar-gumentales. Pero todos podemos cerrar
los ojos por un rato y ver, paradójicamente, que "Batman begins" puede que sea sólo uno más de esos productos
superfluos, pero de un cuidado, calidad y entretenimiento
mayores que otros ídolos en líos adolescentes.
De nuevo Bruce Wayne recupera su apariencia débil, frágil tras
los co-ches, las mujeres y los hoteles caros; un hombre que
emprende la lucha contra sí mismo, al margen de las pri-meras
caras malévolas de Gotham. Aunque el guión está plagado de
fra-ses tópicas y sentenciosas, aquellas que los más impúberes
repetirán en los nicks de sus chats, se
intenta di-seccionar el difícil tema del miedo. Las conclusiones
no son muy espec-taculares y adquieren tintes casi freu-dianos (la
culpa que Wayne mueve entre sí mismo y su padre, incapaz de
defender a su madre en el atraco a la salida de la ópera; el
te-mor hacia los murciélagos por una traumática experiencia y que
re-suelve convirtiéndose en uno de ellos...). Simples, pero
válidas para una trama que prefiere subrayar las emociones de
una forma muy humana, con ayuda de una eficaz, pero excesiva,
ban-da sonora. Christian Bale, que podía imprimir un carácter
dema-siado yuppie a su personaje, herencia de "American
psycho", redu-ce ese peligro y da a Batman esa justa medida de
frialdad y cerca-nía al mismo tiempo. Un actuación modesta y
cumplidora que se ve atacada por las simpáticas interpretaciones
de Michael Caine,
Morgan Freeman,
Gary Oldman y ese sagrado
Rutger Hauer. La virtud de estos secundarios de lujo es no
tomarse en serio su aportación y, con ese afán de recreo más que
de respeto por la sa-ga, dotan a sus personajes de la naturalidad
perdida en las dos últi-mas entregas del hombre murciélago.
En la otra
cara, la más frívola, la del efectismo, los trajes, los
co-ches-tanque y los artilugios de clase A, la película cumple
sin pre-sumir, jugueteando con la oscuridad que se esperaba de
Nolan. Como corresponde a una precuela, la tecnología se vuelve
más basta, sin perder la inevitable elegancia del marketing, y
sirve a la historia en vez de hacerlo al contrario. Gotham
evoluciona de la luz de los cristales y los trenes nuevos a la
podredumbre realista y los muelles corruptos que no nos son tan
lejanos. Las escenas de ac-ción llegan puntuales y se marchan a
su hora, aunque algunas, co-mo la persecución entre el bat-tanque
y los coches policía, rompan el equilibrio y provoquen el
comentario irónico, "qué me estás con-tando".
Si alguien acepta de antemano los defectos inherentes
a estas his-torias de superhéroes, sabrá apre-ciar la valía de "Batman begins" como un buen ejercicio de distrac-ción que no
alimenta la estupidez del espectador. Batman abandona la errónea
vereda de la supermanía y vuelve al pozo oscuro de sus orígenes
con Burton, aunque el toque resulte más refinado y realista. Si
uno acepta las debilidades de estas historias sin una función de
clara utilidad, los luga-res comunes del héroe perdido y la
chica-accesorio, puede que esos es-torbos se conviertan en
miembros necesarios y familiares de la mi-tología del cómic, o
más bien del cómic filmado. Esta precuela no será del gusto de
todos los fans y no fans; Nolan ha impreso un ca-rácter
totalmente nuevo a lo que estábamos acostumbrados con las
últimas películas de este género. Por una vez, la vuelta al
pasa-do es una reivindicación de los orígenes, del buen hacer que
se va diluyendo con los años. Y algunos, desde hace diez,
agradecemos las miradas tenebrosas, los entrenamientos
orientales, los villanos sin artificio y los superhéroes que
quieren desligarse de su cargan-te prefijo para ser sólo hombres
justos.
Calificación:
    
Imágenes de "Batman begins" - Copyright © 2005 Warner Bros.
Pictures y Syncopy. Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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