CRÍTICA
por
Miguel Laviña Guallart
Inquietantes miradas
En esta nueva incursión en las
ocul-tas turbulencias y secretos de la so-ciedad francesa, el
director Michael Haneke cuestiona, al igual que en anteriores
trabajos, las claves en las que se asienta la burguesía de aquel
país, un estamento con unas señas de identidad muy concretas.
Hace cinco años, el director trazaba en “Có-digo desconocido” una
desoladora mi-rada de la realidad, en la que sin una sola escena
de violencia explícita, trasmitía las carencias de una socie-dad
insolidaria, opresiva y enferma. Las trayectorias de los
personajes que circulaban por el París de aquel film conducían a
descubrir los profundos desequilibrios en la convivencia. Aunque
por diferente ca-mino, realiza ahora un análisis con similares
conclusiones. Parte de un hecho concreto, la llegada de unas
cintas de vídeo anónimas que espían a una familia, y la
exhaustiva introspección que generan en la conciencia de un
individuo, para poner al descubierto las tur-bias realidades que
le rodean.
Así, la película está estructurada
en varios niveles de análisis. Di-secciona con la frialdad y
certeza de un bisturí las distintas las ca-pas que cubren la
existencia, un ejercicio que se extiende en el tiempo y en el
espacio. Un incisivo guión, escrito por el propio di-rector, abre
de forma progresiva distintas líneas de reflexión, que in-cluyen
desde el sentimiento de culpa individual, los problemas de la
familia y la clase social a la que pertenece, la violencia y la
dife-rencia, hasta las cuentas pendientes con el pasado y la
memoria histórica.
Con la sencillez y precisión propia
de los grandes cineastas, logra una obra de insondable
complejidad temática. Rueda con austeridad, depuración formal y
ausencia de música, en buena parte mediante el uso de largos
planos con cámara fija y pla-nos secuencias. La puesta en escena
muestra a los protagonistas incluso de espaldas, y en ocasiones
parece que están siendo ob-servados a través de una ventana o
desde otra habitación. Tiene la audacia de dar el mismo
tratamiento visual a las grabaciones de ví-deo que al resto de la
ficción. Más de una vez se confunden, con lo que produce la
sensación de que es el propio espectador el que es-pía, y le hace
cómplice de esta intromisión. Con todo ello, gracias a una gran
convicción narrativa, aumenta la impresión de acoso y la
percepción de la indefensión.
Al igual que un viejo francotirador,
dispara contra la moral que rodea al matrimonio formado por Anne
y Geor-ges. Sin detenerse demasiado, pero con meridiana claridad,
expone las frágiles bases en las que se asienta esta vida, la
mentira, las difíciles rela-ciones generacionales y la
incomuni-cación entre la pareja. Georges debe salir del mundo en
el que está atrin-cherado, y mirar literalmente a la cara de un
pasado que rechaza. El reali-zador repite en su especial
preo-cupación por una violencia que parece no significar nada,
constan-temente presente en una televisión que nadie escucha.
Señala co-mo circula otra violencia, plenamente palpable y real,
en forma de discriminación racial y hostilidad, que hunde sus
raíces en antiguos conflictos, ante los que se quiere cerrar los
ojos pero que siempre salen a la luz.
No es fortuito que para este
proyecto vuelva a contar con la com-plicidad de
Juliette Binoche.
La editora Anne de “Caché (Escon-dido)” es una revisitación de la
Anne actriz de “Código desconoci-do”. Es ella quien hace las
preguntas e intenta comprender, pero eso no le impide estar
firmemente asentada en unos cómodos pos-tulados, y, hasta cierto
punto, se muestra conforme. Con este re-gistro, la actriz
francesa suma otro estupendo trabajo a su coheren-te carrera.
Junto a ella, un Daniel Auteuil
magnífico en un difícil papel de hombre envuelto en un
particular juicio sumarísimo con su conciencia.
La cinta sólo plantea, agita la
conciencia, pero no cae en la ten-tación de imponer soluciones,
ni pretende convencer. Constata que las diferencias sociales y
raciales pa-recen insuperables. El uso de la cá-mara inmóvil ante
la vida que conti-núa, indica que tan sólo ha mostrado un breve
periodo de tiempo, de apa-rente calma y bienestar, bajo el que
subyacen oscuras historias. Su di-sección es todavía más efectiva
y afi-lada al haber implicado de manera in-teligente al espectador
con sus imá-genes. Michael Haneke deja en el aire
varios interrogantes, lo que aumenta todavía más la sensación de
desasosiego. Lo importante no son los hechos, sino el proceso de
revisión que ha desencadenado. Este incómodo autor afincado en
Francia realiza un trabajo perturbador y sin concesiones.
Heredero de la maestría de los más recordados cineastas
europeos, con es-ta inquietante mirada imparte una nueva lección
de Cine.
Calificación:
    
Imágenes
de "Caché (Escondido)" - Copyright © 2005 Les Films du Losange,
Wega Film, Bavaria Film y BIM Distribuzione. Distribuida en
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