CRÍTICA
por
David G. Natal
Cintas anónimas de un austriaco incómodo
En un país en el que llamamos cine de compromiso social a lo que
hace Fernando León de Aranoa resulta algo ridículo decir que el
cine de Michael Haneke lo
es. Quizá por eso tengamos que adaptarnos a las mediocres
circunstancias de nuestra cinemato-grafía y, siendo honestos,
haya que utilizar eufemismos y señalar su cine como un cine de
COMPROMISO, con mayúsculas, o de compromiso humanista. Y "Caché
(Escondido)" es, a día de hoy, la película en la que Haneke ha
llevado hasta más allá este compro-miso que, en él, va
ineludiblemente unido a la hipocresía de base de la cultura
europea occidental (con Francia como su piedra de to-que
particular).
Películas como "La
pianista", "El
tiempo del lobo" o "Funny games" eran
ataques directos a la yugular de una acomodada clase media-alta
eu-ropea que veía cómo sus hogares, ha-bitaciones y vidas se
veían invadidas por incómodas visitas que en forma de
obsesiones, guerras o psicópatas venían a rascar en sus
asentados contornos. En ese sentido, y sin per-der de vista las
mismas claves, "Ca-ché (Escondido)" se asemeja más a "Código
desconocido", en la búsque-da de la afectación
por medio de una mayor mediación intelectual. Frente a la
frontalidad de las imágenes de "La pianista", esta nueva entrega
del incómodo austriaco es casi un puzle difícil de
desentrañar, un gran mcguffin que requiere de una enorme
colaboración del espectador para que se produzca el encuentro
con sus claves. Haneke no nos habla de lo que aparentemente
nos cuenta, siembra el camino de su película de marcas que
pueden perder a más de uno.
La primera clave para comprender una película tan mediada
inte-lectualmente como ésta es partir de la base de que un
director co-mo Michael Haneke no sabe de la existencia de
escenas de transi-ción: todo es significativo, cada escena es un
paso básico en el ca-mino que vamos a recorrer. En este sentido,
un plano sostenido du-rante más de un minuto de un informativo o
la visión del protagonis-ta frente a un cine plagado de carteles
con películas relativas a la infancia y la educación (entre
ellas la penúltima de Almodóvar) son claves que no convienen ser
consideradas como material acceso-rio.
Pervirtiendo la técnica del suspense de Hitchcock hasta
conseguir que el mcguffin se manifieste por agotamien-to
del espectador en la búsqueda de explicaciones, Haneke requiere
que comprendamos de qué nos está ha-blando. Y, en ese sentido,
"Caché (Escondido)" tiene tres líneas bási-cas:
la temática de la culpabilidad negada (escondida) en su
protago-nista, una línea alegórica en la que la culpabilidad se
traspasa del protagonista a toda Europa, y una tercera en la que
la infancia y la educación se revelan como el momento clave
en que todo puede llegar a ser distinto o continuar siendo lo
mismo. Los adultos ya no pueden cambiar su pasado, ni siquiera
escudándose en la inocencia de sus infancias, porque la condena
les atañe de tal manera que, incluso cuando se les ofrece una
segunda oportunidad para congraciarse con su pasado, son
in-capaces de aprovecharla y se agarran con todas sus fuerzas a
lo que han construido sobre su propia culpabilidad.
Quizá la línea alegórica (es un decir) sea la de más difícil
acceso para el espectador poco acostumbrado a añadir granitos de
arena a lo que un director le cuenta para conseguir un producto
acabado. Y, sin embargo, "Caché (Escondido)" parece el aviso más
preciso desde el cine a los sucesos violentos que asolaron
Francia hace poco. Segundas generaciones de árabes, educadas en
los valores de la República, pero que llevan en su seno la rabia
del destino frustrado de sus padres y, sobre todo, el dolor de
la ignorancia por parte del europeo medio. Un ciudadano europeo
que, asentado en la comodidad de una intelectualidad de diseño,
sillones de cuero y programas literarios, se olvida de
reflexionar sobre su propia culpa y prefiere esconderla en la
convicción de que ésa es la única mane-ra de defender lo suyo.
Si hacemos caso a Haneke, este camino sólo lleva de una
culpabilidad matizada a una absoluta. No es éste el trabajo
de un optimista nato, sino de un cirujano insolen-te.
Sólo queda preguntarse qué se ocul-ta detrás del pretendido
éxito de "Ca-ché (Escondido)". ¿Por qué una
exce-lente película como "El tiempo del lo-bo",
que poseía vías de acceso mu-cho más obvias para el espectador
medio, fue ignorada y criticada hasta el ensañamiento, y, sin
embargo, es-te nuevo proyecto, de una compleji-dad mucho mayor,
vive esta celebri-dad? Misterios de esta Europa nues-tra. Lo que
sí parece claro es que Ha-neke seguirá siendo ese desconocido
que nos envía cintas anónimas a ca-sa. Cintas en las que nos
veremos re-flejados en nuestra cotidianidad y que, sin embargo,
sembrarán en nosotros la inquietud. ¿Y si estuviéramos
haciéndolo mal?
Calificación:
    
Imágenes
de "Caché (Escondido)" - Copyright © 2005 Les Films du Losange,
Wega Film, Bavaria Film y BIM Distribuzione. Distribuida en
España por Golem. Todos los derechos
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