CRÍTICA
por
Julio Rodríguez Chico
Luchando por la familia
Como Clint
Eastwood en "Million Dollar Baby",
Ron Howard ("Una
mente maravillosa") vuelve a servirse del boxeo como pretex-to
para realizar un biopic que va más allá de lo personal y de la
anécdota pugilística. Por detrás de cada combate del mítico
Jim Braddock hay toda una epopeya de superación frente a la
adversi-dad, de lucha por la supervivencia y de amor a la
familia.
El film se
inicia con la adverten-cia de que no se trata de una pelí-cula de
boxeo sino un relato de carácter humano. Y efectivamen-te, cada
secuencia posterior no hace sino confirmar ese presu-puesto: es
el drama de un hombre que siempre luchó por su mujer y sus
hijos, que no aspiraba a más gloria humana que la del amor de
los suyos, y que incluso en momentos difíciles de pobreza se
condujo conforme a unas normas de conducta ejemplares. Como
Eastwood, no urga en los am-bientes corruptos o sórdidos
explora-dos del boxeo por Rossen ("Cuerpo y alma") o Huston ("Fat City"), ni tampoco se deja llevar por
la espectacularidad de Scorsese ("To-ro salvaje") o
de Avildsen ("Rocky"). Su pretensión es resaltar el
la-do más humano de quien probó el polvo de la pobreza y el
desam-paro para resurgir de entre los muertos y alzarse como
espejo en que poder mirarse todo un pueblo deprimido. La suya es
una mira-da al tipo medio americano que tiene su referente en la
familia, con-vencido que sólo en ella puede encontrar el sentido
de la vida, y la única que justifica cualquier paliza que pueda
recibir. Y en esta vi-sión esperanzada, Howard se
distancia del director de "Mystic Ri-ver", que más bien nos
ha ofrecido realidades familiares rotas y fra-casadas, junto a
una visión más pesimista. En cierto modo, podría-mos decir que,
mientras que Eastwood se presenta noqueado en el ring de
la vida, Howard apuesta por púgiles dispuestos a
levantarse cuando ya ha comenzado la cuenta atrás.
Las primeras
escenas tras la Gran Depresión americana —un tan-to
dickensianas—, nos ofrecen ya una fuerte y ejemplar
personali-dad, entrañable y abnegado con sus hijos, enamorado y
fiel con su mujer, honesto y afable con sus amigos. Conforme
avance la pelí-cula, el desempleo y penuria le obligarán a luchar
"por la leche" —así dirá en una entrevista de prensa posterior—,
en el muelle como estibador o en el ring como boxeador caído en
desgracia. Son difi-cultades que no harán sino agrandar una
figura portentosa, a la que el éxito no se le subirá a la cabeza:
el relato le ensalza pero sin ca-er en el panegírico barato e
insulso. Howard logra un puñado de es-cenas conmovedoras,
desde la cena imaginaria que Braddock “comparte” con su hijo
mayor o cuando le promete no alejarle nun-ca de ellos, hasta el
momento en que “mendiga” unos dólares entre sus antiguos amigos
del boxeo o cuando su mujer le explica por qué nunca va a los
combates.
El mérito
del director está en lle-gar a lo más humano del persona-je sin
caer en la sensiblería ni quedarse en la máscara de un
es-tereotipo de pegador-fajador, algo en lo que tiene mucho que
ver la excelente interpretación de Rus-sell
Crowe, que compagina ternura de esposo-padre con hombría y
profe-sionalidad de deportista. También es-tá a gran altura el
trabajo de Paul Giamatti, secundario de lujo aquí en el
papel de manager y amigo de Brad-dock. En cuanto a
Renée
Zellwe-ger, su personaje de Mae pasa más desapercibido, como
corresponde a la esposa discreta y fiel de la realidad: el
director adopta en ocasiones su punto de vista para mi-rar con
orgullo la gesta de amor de quien se presta a recibir golpes;
ella no puede verlo porque no se siente con fuerzas para
resistirlo, pero siempre está detrás, apoyando, esperando,
rezando...; desde el anonimato, queda claro que su heroicidad no
tiene nada que en-vidiar a la de su marido pues, como él, ella
también vive para sus hijos.
Historia de amor y
sentido épico, sencilla, narrada correcta-mente al estilo
clásico, con excelentes interpretaciones. Una cuidada fotografía
encuentra en la oscuridad el medio para reflejar la
desesperación de una sociedad que supo levantarse por un ideal.
Los combates están filmados con agilidad y vigor, dejando ver la
crudeza del castigo inflingido pero más aún la resistencia y el
re-surgir del hombre convertido en símbolo del pueblo americano,
que superó la crisis del 29 —con una lucha sindical apenas
esboza-da— con trabajo y tenacidad: de esa identificación da
buena mues-tra la popularidad que Braddock alcanzó, patente en el
apoyo reci-bido en su combate final por el título de los pesos
pesados, en una secuencia de fuerte contenido emocional.
El trío Howard-Godlsman-Crowe
logra una nueva película que mi-ra a la taquilla y a los Oscar®
—sin descuidar por ello su calidad narrativa y visual—, en torno
a la familia y a la lucha por lo realmen-te importante en la
vida.
Calificación:
    
Imágenes de "Cinderella Man: El hombre que no se dejó
tumbar" - Copyright © 2005 Touchstone Pictures, Universal
Pictures, Miramax Films e Imagine Entertainment. Distribuida en España por
Buena Vista International. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Cinderella Man"
Añade "Cinderella Man" a tus películas favoritas
Opina sobre "Cinderella
Man" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Cinderella
Man" a un amigo
|