CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Kim Ki-duk ha obtenido un sorprendente
renombre en
apenas unos años, estrenando una serie de películas
que le han reportado numerosos premios y el
reconocimiento de la crítica. Reconozco que no soy un
seguidor de su obra, sobre todo teniendo en cuenta que
uno de sus largometrajes más reputados, "Primavera,
verano, otoño, invierno y... primavera", me parece
excesivamente contem-plativo y lento, alargándose sin
necesidad y ofreciéndonos como únicos alicientes la
visualización de unos espléndidos paisajes
magníficamente fotografiados. "El arco" posee algunas
semejanzas con respecto al citado filme, aunque por
suerte su realizador ha de-purado algunos de los
defectos del mismo.
Así, en ambas cintas el agua juega un papel
importante, puesto que la acción se desarrolla en un
lugar rode-ado de ella. Si en "Primavera, verano,
otoño, invierno y... primavera" nos si-tuábamos en un
templo flotante ubica-do en un lago, en "El arco" el
director nos emplaza en un barco cercado por el mar y
desde el cual no se divisa la costa. Allí viven un
veterano pescador y una joven que el hombre recogió
cuando ésta era una niña y que, des-de entonces, jamás
ha abandonado la embarcación. El anciano quiere que la
muchacha se case con él cuando cumpla los diecisiete
años, de ahí que no dude en emplear su arco como arma
intimidatoria para alejar a los turistas que contratan
sus servicios y que en ocasiones flirtean o incluso se
sobrepasan con la adolescente.
Sin embargo, un día la chica siente curiosidad por un
muchacho que llega con un grupo de visitantes, momento
en el que se des-pierta en ella la necesidad de
descubrir el mundo que se encuentra más allá del manto
salado que la envuelve. Sin embargo, el viejo no ve
nada bien el contacto de su protegida con el extraño;
aunque la ama, lo hace egoístamente, pues al final
termina convirtiéndola en un mero objeto, de tal forma
que incluso le impide tomar sus pro-pias decisiones y
le obliga a permanecer en el barco junto a él. Se-mejante historia, de una gran sencillez, no
funcionaría si no fuera por las emociones que
desprenden algunas de sus es-cenas, conectando de este
modo con el público.
He de reconocer que habrá algunas personas que tarden
en adentrarse en esta propuesta de Kim Ki-duk y hasta
un buen número de espectadores que jamás podrán
hacerlo, pero, si al final creemos en el relato y en
los perso-najes, disfrutaremos con una película que
ahonda en la complejidad de las relaciones humanas,
explicándonos el daño que le podemos hacer a los que
amamos cuando intentamos sobre-protegerlos al tiempo
que nos mues-tra esos instantes de felicidad que
de-terminadas situaciones proporcionan a los
protagonistas, por mucho que a ojos de terceros tal
vez resulten insignificantes (la utilización de la
música es crucial en estos fragmentos de la película).
Ahora bien, "El arco" presenta un final que nos deja
un tanto perplejos, in-troduciendo elementos
fantásticos que quizás no encajan con lo que hemos
presenciado hasta entonces y que, por muy poéticos que
pretendan ser, no terminan de convencernos.
Finalmente, cabe señalar que tanto el anciano como la
joven no pronuncian una sola palabra a lo largo del
filme, basándose la ac-tuación de los principales
intérpretes en sus gestos y miradas. Desde un punto de
vista técnico es justo resaltar la agradable
utili-zación que se hace del color, especialmente en
los ropajes de cier-tos personajes o en los adornos que
cuelgan del barco, caso de las banderas. "El arco" no
es, en definitiva, una obra fascinante o redonda, pero
sí posee momentos de una gran belleza que merecen
nuestra consideración y complicidad.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de "El arco" - Copyright © 2005 Happinet Pictures y Kim
Ki-duk Film. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos
reservados.
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