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EL SECRETO DE LOS HERMANOS GRIMM
(The brothers Grimm)


Dirección: Terry Gilliam.
Países:
USA y República Checa.
Año: 2005.
Duración: 118 min.
Género: Aventuras, comedia, fantasía.
Interpretación: Matt Damon (Will Grimm), Heath Ledger (Jake Grimm), Peter Stormare (Cavaldi), Lena Headey (Angelika), Jonathan Pryce (Delatombe), Monica Bellucci (Reina Mirror), Tomás Hanák (Woodsman), Julian Bleach (Letorc), Richard Ridings (Bunst), Mackenzie Crook (Hidlick).
Guión: Ehren Kruger
Producción: Charles Roven y Daniel Bobker.
Música: Dario Marianelli.
Fotografía:
Newton Thomas Sigel.
Montaje: Lesley Walker.
Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas.
Vestuario: Gabriella Pescucci y Carlo Poggioli.
Estreno en USA: 26 Agosto 2005.
Estreno en España: 9 Septiembre 2005.

OPINIÓN DEL PÚBLICO

Laura Cortadellas Cabello (Lista de Cine)

  «A mí esta película me pareció la peor de Terry Gilliam. Aunque me ha descubierto a Heath Ledger, que tenía infravalorado, creo que es el mejor de la película junto a Jonathan Pryce. Pese a todo, pensaba que me iba a gustar menos y tampoco está tan mal, sólo que es bastante mediocre.»

María Isabel Quintana Guillén (Lista de Cine)

  «La pelicula, como todos sabemos, nos cuenta la historia de los peculiares hermanos Grimm, cuyos cuentos nos han acompañado desde pequeños. Una película en la que cada detalle es parte de algún cuento infantil de los que escribieron, y bueno, como la ver-dad es que yo me he criado leyéndolos, cuando veía las escenas y los detalles, decía '¡Dios mio!, parece que vuelvo otra vez a tener 6 años'. La verdad es que cuando fui a ver la película, esperaba que no me gustase, porque yo iba a ver la de Tim Burton o "Sin City", pero ya las habían quitado, y bueno, la verdad es que me llevé una grata sorpresa. Aunque también hay que decir que algunas esce-nas eran previsibles, y bueno, en algunas partes de la película lle-gué a aburrirme. Sin embargo, en otras me emocioné e incluso me sorprendí. Con lo que las cosas buenas pueden tapar a las malas. Me gusta la película, porque, a pesar de tener una apariencia infan-til, esta película también está dedicada al público adulto, y eso me parece muy bien, porque puedes ir con tus hijos al cine y a la vez disfrutar de la película, no como otras veces que la película es de-masiado infantil y llega a aburrirte. Pues eso, que mi valoración es positiva y que me gustó mucho la película, aunque tengo que decir que ahora nos tocará una buena retahíla de películas de este tipo, para hacerle la competencia a Tim Burton. Es lo que tiene una bue-na idea: si ves que algo sale bien, lo copias.»

José Luis Santos (Lista de Cine)

  «Si le nombro a Terry Gilliam probablemente no sepa usted de quién le estoy hablando, pero si le menciono que formó parte de los Monty Python (sí, los de “La vida de Brian”) seguro que ya abrirá usted más el ojo. Pues bien, Gilliam tiene también su carrera indivi-dual como director de cine (ahí está por ejemplo “Doce monos”, una de las películas de ciencia-ficción preferidas del que les habla) y ahora ha puesto toda su fuerza visual y su intensidad narrativa al servicio de una historia que aunque pueda sonar a infantil va dirigida al público adulto: la de los hermanos Grimm, míticos padres de la gran mayoría de cuentos que nos acompañaron a dormir durante nuestra infancia. Y lo hace poniendo las adecuadas dosis de imagi-nación, ironía y diversión para que pueda decirse que “El secreto de los hermanos Grimm” es una película cuyo calificativo más fiel es el de divertida, rescatando algo, aunque sea de una forma poco convencional para el género, el cine de aventuras del pozo en el que lo tiene sumido Hollywood, con subproductos como “Hidalgo“, alias “las aventuras de Aragorn y su Pequeño Pony”, el anuncio de bronceador y blanqueador dental de Matthew McConaughey y “Pe” en “Sahara” o la plana y sosa gymkana pseudo-“En busca de la de-claración de independencia perdida“ de Nicolas Cage en “La bús-queda”. Partiendo de un enfoque de los Grimm como embaucado-res que van de pueblo en pueblo, aprovechándose de las fábulas para enriquecerse a costa de los miedos de sus habitantes, encon-trarán la horma de su zapato, un cuento real que tendrán que prota-gonizar. Así, con una ambientación apabullante y combinando las andanzas de los dos hermanos con retazos retorcidos de sus cuentos y especulaciones sobre el posible origen de los mismos, William desgrana un guión algo irregular y disperso por momentos. Se combinan elementos que recuerdan a películas como “Sleepy Hollow” (por su aire de fantasía cargada de ironía, aunque aquí más que ambiente gótico podríamos hablar casi de barroco), “Big fish”  (por la confrontación entre realidad y ficción), o incluso “Shrek” (por el intento de buscarle un lado distinto a historias por todos conoci-das), y eso sí, aunque no falta algún bache, se mantiene en todo momento un nivel de entretenimiento muy aceptable, una cierta personalidad propia y una capacidad de sorpresa bastante digna. Hay quien dice que los cuentos son una forma de que los niños va-yan asimilando el terror. Esto está presente en gran medida en “El secreto de los hermanos Grimm”. Pero me gustaría a mí saber qué hubiera pensado la bruja de la casita de chocolate de las solucio-nes habitacionales de la Ministra Trujillo, el lobo de Caperucita de que el expresidente Aznar tenga los ojos tan grandes para ver ar-mas de destrucción masiva que nadie encuentra, y la madrastra de Cenicienta de que Carod Rovira vaya por ahí buscando un pie que encaje en su zapatito-estatut de cristal. Ya me gustaría a mí haber visto a los Grimm viviendo en España, a ver cómo nos preparaban para todo eso. Aunque… bien mirado, al fin y al cabo, en ningún otro sitio se vive tan bien del cuento.»

David Medina (E-mail a la redacción)

  «Había una vez, en un país muy lejano, un niño que vendió su ca-bra a un desconocido a cambio de un puñado de habichuelas mági-cas. Quince años más tarde, en un pueblecito llamado Marbaden, una niña vestida con una caperucita roja es sorprendida en el bos-que por un lobo, el mismo bosque en el que dos hermanos utilizan migas de pan para marcar el camino y no perderse y en el que para despertar a una bella dama del sueño eterno es necesario un beso de amor verdadero. Aunque podría parecer el argumento de "Shrek 3" (no falta ni la galleta de jengibre), se trata del último delirio de Terry Gilliam, una falsa biografía de los hermanos Grimm, los ma-yores creadores de cuentos infantiles a los que les tocó vivir en una época de miedos y supersticiones y cuyas experiencias utilizaron para sus más logradas creaciones. En la película, se nos presen-tan como dos caraduras que se aprovechan precisamente de esos temores para ganarse la vida hasta que son descubiertos por el im-perio francés y enviados a un pueblo alemán a enfrentarse a un au-téntico bosque encantado. A partir de aquí, todo puede suceder, desde hombres lobos a brujas centenarias. Sin embargo, el gran acierto de Gilliam es conseguir que nada chirríe en la historia, y que cada personaje encaje en su entorno como piezas de un puz-zle, ayudado sobre todo por el conocimiento popular (la clave de que los guiños funcionen tan bien está en que todo el mundo cono-ce los cuentos a los que se hace referencia). Combinando con so-briedad terror en estado puro con generosas pinceladas de humor, la película recuerda en sus mejores escenas al "Sleepy Hollow" de Tim Burton (1999) –de hecho, Johnny Depp se sentiría como pez en el agua en esta película–, aunque en algunos momentos se echen en falta los giros de guión que aparecían en la película del jinete sin cabeza. Y es que si de algo carece la película de Gilliam es, por contradictorio que parezca, de un poco de magia. La histo-ria se vuelve completamente previsible alrededor de la mitad de la película y el espectador sale del cine con la sensación de que si-gue esperando que ocurra algo, a que llegue la sorpresa final, el gi-ro en la historia que nadie se espera y nos haga quedar con la bo-ca abierta, como un niño cuando escucha un cuento por primera vez. Sin embargo, eso no ocurre, y debemos conformarnos con la impecable puesta en escena. Además, Gilliam, como es habitual en él, exige el máximo esfuerzo interpretativo a sus actores (Brad Pitt hizo su mejor trabajo en "12 monos", 1995), aunque en esta ocasión algo flojea (quizá la elección del casting), pues ni Matt Da-mon ni Heath Ledger terminan de hacerse con sus personajes, co-mo si no terminasen de creérselos, mientras que Jonathan Pryce y Peter Stormare abusan de lo grotesco en sus muecas. Y luego es-tá, cómo no, Monica Bellucci, que vuelve a demostrar que sólo sa-be interpretar un papel (el de “qué guapa soy, qué tipo tengo”) que ya nos ofreció con generosidad (de escote) en "Matrix reloaded" y "Matrix revolutions" (2003) o "Astérix y Obélix: Misión Cleopatra"  (2002). En resumen, una buena película a la que le falta algo de chispa, pues no hay nada más preocupante que sentir indiferencia ante tan surrealista producto.»

José Luis Palacios Alonso (Lista de Cine)

  «Película de grado menor, en la que parece que el intento de explicarnos el origen de muchos cuentos clásicos y la lucha entre ciencia/magia es un mero pretexto para hacerla inconexa, esperpé-ntica, humorística y... aburrida. Los efectos digitales son loables, pero sin sustancia dramática. La música espectacular, pero no ca-la en la acción. El afrancesamiento estereotipado de muchos per-sonajes llega a ser repetitivo, exagerado y cargante. Buen vestua-rio. No sé a qué tipo de público va dirigida.»

Nieves Limón Serrano (E-mail a la redacción)

  «"El secreto de los hermanos Grimm" (The brothers Grimm) es un cuento más que una película. Un cuento que Terry Gilliam se saca de la manga para financiar lo que él mismo ha denominado como “el sueño de su vida”, o sea, una película sobre la vida de Don Qui-jote de la Mancha junto a Johnny Depp, la cual tuvo que dejar en pañales por problemas varios que le llevaron ha realizar "Tideland" y este nuevo film. Por tanto, las motivaciones primarias con las que acomete este “cuento-película”, sacar dinero para su Quijote, ya podrían hacernos dudar de su valía, de la pasión propia con la que los directores acometen sus obras (o con la que nos cuentan). Pe-ro lejos de esto, Gilliam se enfunda un traje de profesionalidad y presupuestos aceptables para dar como resultado una película a escala humana, aprensible, al alcance de todos los públicos. De esta manera, elige los elementos que necesita: los protagonistas del cuento que son Will Grimm (Matt Damon, sin mucho más que reseñar sobre él que el conocido nombre que puede ayudar a hacer taquilla), Jacob Grimm (Heath Ledger con una interpretación entra-ñable y científico-heroica), Angelika (Lena Headey, demasiado real para ser un personaje de cuento, su cara y su caracterización no llegan a cuajar en la Alemania de 1796), La Reina del Espejo (Mo-nica Bellucci, orgásmica como siempre), Cavaldi (Peter Stormare, quizá gracioso). Con estos y demás personajes quedan cubiertas las plazas del héroe, el antihéroe, la chica, la fuerza enemiga con-tra la que luchar, el bufón, etc. Pero no sólo de personajes vive el cuento así que Gilliam plagia las funciones de Propp y nos va mos-trando, paso a paso, todo lo que podemos ir deduciendo un poco antes, aunque intercalando inteligentemente guiños a los cuentos de los verdaderos Grimm (y de otros ámbitos) que se mantienen en el imaginario colectivo. Con Caperucita Roja, Hansel y Gretel o Rapunzel se va creando la trama a la que se le añade el espejo de la mala de Blancanieves, el hombre lobo, las galletas animadas o escenas que recrean a la Ofelia de Shakespeare. Con estos ingre-dientes narrativos se ha creado una película que Gilliam no encaja ni en la absoluta ficción ni en la pura realidad intentando jugar con dos esferas y recurriendo al manido artificio de crear un cuento en el cuento que, a veces, resulta poco claro y al margen de lo que se ofrece al público. Aun así, Gilliam se mantiene cerca del especta-dor con sus planos cortos y cercanos, las interpretaciones que en ocasiones parecen dirigirse a uno mismo o el poco artificio grandi-locuente al que todos estamos acostumbrados cuando sabemos que la producción es estadounidense. Sí, tiene efectos especiales, pero los propios requeridos por la fantasía y con un halo de “efecto casero”, decorado realizado por mañosos y ambientación sacada de libros de historia y del conocimiento de otros directores (Tim Burton, por ejemplo) que resultan agradables y que predisponen a recibir lo que nos quiera contar. Si bien esto es apetecible, no lo es tanto el sopor que produce una película innecesariamente larga y quizá un poco soñolienta en alguna de sus partes, que son fácil-mente resueltas en la mitad de tiempo y con la mitad de elementos superfluos y repetitivos (véanse los millones de bichos y su soni-do), pero los detalles del cómico absurdo que subyacen en el direc-tor ayudan a pasar el rato y dejan patente, una vez más, quién es Gilliam y qué es lo que le gusta hacer quitando, de esta manera, hierro a una historia de brujas, fantasmas y bosques encantados y haciéndonos sonreír en algún momento. Por eso "El secreto de los hermanos Grimm" es un film sincero que se ajusta a las pretensio-nes económicas y artísticas necesarias y tomado como puente ha-cia lo que se pretende hacer con su recaudación. Un poco de en-tretenimiento, más o menos de calidad, para el domingo por la tar-de.»


Imágenes de "El secreto de los hermanos Grimm" - Copyright © 2005 Dimension Films, Metro-Goldwyn-Mayer Pictures, Daniel Bobker Productions y Mosaic Media Group. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

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