CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
Zombie no
reniega
Debo aclarar
que no he visto la cinta previa que dio origen a esta
secuela, y que se estrenó a finales del 2003 con el título
"La
casa de los 1000 ca-dáveres", pero creo que el actual
ar-gumento es lo bastante asequible y autónomo (de hecho, es más
simple que el mecanismo de un mortero) co-mo para poder
disfrutar, o abominar, de "Los renegados del diablo" sin que sea
obligado conocer dichos antece-dentes... aunque sí resultará
mucho más seductora para aquellos especta-dores que aprecien sus
más que evi-dentes fuentes de inspiración (las de ambas partes,
en realidad). Por si sirve de pista, tal argumento tie-ne como
inusuales protagonistas a los Firefly, una depravada fami-lia de psicópatas
asesinos en serie, quienes, después de escapar en su mayoría de un feroz tiroteo
con la policía de Texas, empren-den un viaje delirante por el
desértico sur
norteamericano, dejando un rastro de torturas y cadáveres a su
paso que sólo podrá detener el
aguerrido Sheriff Wydell, un
fanático religioso parcialmente movi-do por la sed de venganza
después de que éstos asesinaran a su hermano.
Para ponernos en situación, merece la pena señalar
que su direc-tor y guionista, el excéntrico
Rob Zombie, es un devoto
admirador del terror de serie b de los años 70, que se ha
diseñado un perso-naje público a imagen y semejanza de dicha
iconografía (lo cual empieza por su pintoresco look y su nombre artístico).
Y es esta fascinación, que primero vertió en su faceta como
rockero, tanto en
las letras de las canciones como en los llamativos videoclips,
ade-más de ser corresponsable de un cómic en las mismas
coordena-das, la que ahora ha trasladado
también a través de su iniciática carrera en el cine. ¿Qué
significa esto? Pues que, para bien o para mal, "Los renegados del
diablo" constituye básicamente un estric-to homenaje-collage
a los clásicos y cult movies del horror truculento y
subversivo de décadas pasadas, comenzando so-bre todo por su
indiscutiblemente adorada "La matanza de Texas" de Tobe Hooper,
pero sin descuidar tampoco los míticos trabajos de Wes Craven
"Las colinas tienen ojos" y "La última casa a la izquierda",
entre muchas otras referencias que el autor toma prestadas para
componer este mosaico personalizado de concep-tos ajenos. Para
no faltar a la verdad, Zombie no se queda en el simple tributo y
da un paso más allá, conduciendo hasta un extre-mo rayano con la
parodia o el esperpento este macabro universo, marcando así una
distancia que le sirve para ironizar sobre ese po-so de sórdida
realidad sociocultural en el que descansa una buena parte de la
filmografía de terror estadounidense.
Y ése es en definitiva el principal de-fecto de este
largometraje, radical-mente desacomplejado y acerado en sus
contenidos, que no es poco en los pudorosos tiempos que corren,
pero inaccesible casi por completo desde un nivel emocional. ¿Alguna vez se han visto en el compromiso de tener que
tragarse
una sesión de ví-deos caseros (o de diapositivas de va-caciones) de cualquier pariente lejano o
conocido, sintiéndose del todo aje-nos a las gracias que
despertaba en ellos la revisitación de tales experien-cias? Pues,
salvando las distancias, algo así ocurre con "Los renegados del
diablo", una película hecha principalmente para el deleite casi
privado de su autor, pero que ter-mina dejando fuera de la
partida a la audiencia. Y es que, viendo el film, es imposible desprenderse de la
sensación de estar asistien-do a un capricho personal que toma la
forma de minucioso altar pa-ra evocar a sus ídolos, y plasmar al
mismo tiempo sus obsesiones y manías, pero que sólo
eventualmente nos invita a participar en el juego más allá de
reconocer las raíces estilísticas y conceptuales que maneja.
Para
empezar, la trama que se nos plantea es en realidad un par de
anécdotas
que se estiran a lo largo de poco más de hora y media de duración
para que vayan entrando en esce-na aquellos personajes, ambientes
y situaciones que Zombie pretende reproducir con fidelidad. Y aunque esto cumpla
de manera funcional con sus propósitos, no desemboca
necesaria-mente en un desarrollo lógico, dinámico y bien
estructurado. Así, tras un potente arranque ciertamente
prometedor, la historia se construye como una suma de fragmentos
supuestamente impac-tantes, con algunas desconcertantes entradas,
salidas y reentra-das de personajes que se añaden por capricho a
la acción princi-pal, y escenas que no responden a
ninguna justificación narrativa, si no es la de recrearse en el
momento. Pero, más importante to-davía,
el tono incómodo de la cinta, que titubea entre un humor, no
negro, negrísimo y el descarnado drama, así como la
imposibilidad de implicarse con cualquier miembro de un abanico
de caracteres que rompen esquemas (no ya con los protagonistas,
antihéroes por su condición insana y brutal, o con su
antagonista, igualmente de-leznable pese a estar del lado de la
justicia, sino con las víctimas de sus fechorías, simples
marionetas de su sadismo, que Zombie no acaba de resituar entre
el ridículo y la compasión), imprimen un alejamiento
infranqueable con el público. Porque, a fin de cuentas, no
nos encontramos, ni mucho menos, delante de una película de
terror convencional como cabría esperar. "Los renegados del
dia-blo" es más bien un recorrido por los iconos del terror
setentero que se vehicula mediante una pesadilla que transcure
por el lado más degenerado de la condición humana. En este
sentido, imagino que quienes no estén avezados a la sangre y la
casquería, la per-versión moral y los excesos escabrosos de
Zombie les parecerán el colmo del atrevimiento y el salvajismo,
pero, personalmente, los subidos contenidos de la película me
dejaron más bien fría, por no decir que en más de una ocasión me
aburrieron. Porque hay una diferencia considerable entre vivir
una experiencia a través de una película y pasearse por el ala
de terror de un museo de cera, por muy bien elaboradas y
ambientadas que estén sus figuras.
Supongo que, a fin de cuentas, to-dos estos fallos se pueden
disculpar si se considera que Zombie sólo pre-tendía recomponer
un determinado contexto cinematográfico, pues es
in-cuestionable que ha invertido todo su posible talento visual
en calcar el esti-lo de moda en aquella década, con efectos de
planos congelados, ralenti-zaciones y cortinillas. Como
se des-prende, uno de los puntos fuertes de la cinta acaba siendo su
efecti-va puesta en escena, cuya am-bientación nos remite a la
Améri-ca Profunda de finales de los 70 como si de un infesto agujero
se tratara, lo cual incluye
tanto las
grotescas caracterizaciones de unos villanos emparentados con el
cómic o los acertadas localizaciones que beben del western, llenas de polvorientas
carreteras, solitarios moteles, destartaladas granjas,
sórdidos prostíbulos o lóbregas comisarías, como esa fac-tura
estudiadamente desaseada y esquiva que hace de la escasez de
medios una virtud, recogida por una fotografía de luz cruda en
la que predominan las secuencias a pleno sol, y,
por supuesto, pa-sando por la propia banda sonora, con temas adoptados de aquella época.
Unos
guiños que se hacen extensibles al reparto, que con-grega a un
nutrido número de actores conocidos principalmente por su
participación en producciones de ese corte, y que, al margen de que sus interpretaciones
sean más o menos correctas, aportan una adecuada presencia
escénica, incontestable en algunos casos. A riesgo de no
mencionarlos a todos, sí vale la pena referir a aquellos que
tienen una mayor intervención, caso de William Forsythe
en el papel de sheriff maníaco con ecos de Charles Bronson, Sid
Haig como el Capitán Spaulding, payaso diabólico y
patriarca de la fami-lia,
Leslie Easterbrook como la
Madre Firefly, y Bill Moseley,
Sheri Moon Zombie (esposa de
Rob) y
Matthew McGrory como los
hermanos Otis, la sexy-sadie Baby y el monstruo Tiny respecti-vamente.
Entonces, ¿es "Los
renegados del diablo" una buena o una mala película? Pues
como mínimo es una vehemente curiosidad, no apta para todo tipo
de estómagos por sus explícitas y pertur-badoras imágenes, que
los nostálgicos aficionados al género podrán disfrutar como
homenaje a unos conceptos y a una estética, pero cuyo relieve
dramático o valores narrativos son más bien escasos. Creo que se
trata de una excelente recreación pero de una pobre creación, en
la que se echan de menos ideas genuinas que no respondan al mero
reciclaje o a la prolongación de la mitómana personalidad de
Zombie, porque, en definitiva, para ello, ¿no es mejor disfrutar
con las cintas originales?
Calificación:
    
Imágenes
de "Los renegados del diablo" - Copyright © 2005 Lions
Gate Films, Cinerenta, Cinelamda, Devil's Rejects Inc. y Firm Films. Distribuida en
España por DeAPlaneta. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Los renegados del diablo"
Añade "Los renegados del diablo" a tus películas favoritas
Opina sobre "Los
renegados del diablo" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Los
renegados del diablo" a un amigo
|