LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes

APUNTA  TU CORREO

 
 

Compras de cineFnac

Banda sonora de "El nuevo mundo" (James Horner)
BSO
 

 

ARCHIVO DE PELÍCULAS

A B C D E F G H I J
K L M N Ñ O P Q R
S T U V W X Y Z 0-9

Estrenos | Cartelera | Críticas | Preestrenos | DVD | Carteles | Reseñas de un Butaquero
 


EL NUEVO MUNDO
(The new world)


Dirección y guión: Terrence Malick.
País:
USA.
Año: 2005.
Duración: 150 min.
Género: Drama, aventuras.
Interpretación: Colin Farrell (John Smith), Q'orianka Kilcher (Pocahontas), Christopher Plummer (Capitán Newport), Christian Bale (John Rolfe), August Schellenberg (Powhatan), Wes Studi (Opechancanough), David Thewlis (Wingfield), Yorick van Wageningen (Argall), Raoul Trujillo (Tomocomo), Michael Greyeyes (Rupwew).
Producción: Sarah Green.
Música: James Horner.
Fotografía: Emmanuel Lubezki.
Montaje: Richard Chew, Hank Corwin, Saar Klein y Mark Yoshikawa.
Diseño de producción: Jack Fisk.
Dirección artística: David Crank.
Vestuario: Jacqueline West.
Estreno en USA: 25 Diciembre 2005.
Estreno en España: 24 Febrero 2006.

CRÍTICA por Miguel Laviña Guallart

Viaje al principio del mundo

  La nueva incursión cinematográfica del calificado por algunos como el J.D. Salinger del Cine retrocede hasta la llegada de los primeros colonos in-gleses a las costas de América del Norte, una visión necesariamente dis-tinta a otras aproximaciones sobre este tema, teniendo en cuenta que nos encontramos ante el universo de un creador desconcertante, libre e in-clasificable. Al igual que el autor de “El guardián entre el centeno”, el di-rector Terrence Malick no se prodiga en los medios, es extraño a la promo-ción y parece estar al margen de la industria. Tan sólo cuatro películas en algo más de 30 años, con unos signos de identidad muy concretos, muestran unas constan-tes en su forma de entender el Cine como medio para crear fasci-nantes imágenes e instrumento de reflexión sobre el sentido del in-dividuo ante la realidad que le rodea.

 

  Pese a su aparente distancia temática y temporal, esta personal mirada al traumático encuentro entre dos civilizaciones, contado a través del amor del capitán John Smith hacia una joven princesa nativa, guarda numerosos puntos de contacto con sus anteriores trabajos. Al igual que en su primer film “Malas tierras”, la pareja protagonista vive una relación condicionada por unas difíciles cir-cunstancias, elemento dramático que también tenía presencia en el siguiente, “Días del cielo”. En especial, la denuncia de la destruc-ción que supuso la colonización de toda una forma de vida enlaza directamente con “La delgada línea roja”, cinta que mostraba cómo las grandes potencias desataban la barbarie de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, escenario en el que sus pobladores eran to-talmente ajenos al conflicto. Al igual que el capitán Smith, en aquel alegato antibelicista un soldado emprendía su propio viaje emocio-nal alejándose del campo de batalla, e intentaba comprender su im-plicación en la violencia frente a la serenidad que el inmenso paraje desplegaba ante él.

  Fiel a los elementos formales que han caracterizado su cine, Malick realiza una aproximación a la historia profundamente senso-rial. Lo primero y lo último que se percibe es el sonido de la Naturaleza, la profunda comunión con el medio natural se plasma en sus todas sus dimensiones y su presencia es uno de los aspectos fundamentales a lo largo del metraje. Este retorno a la pureza del sonido se acompaña por la partitura del compositor James Hor-ner y distintas piezas clásicas. Si en “Días el cielo” la luz del recordado di-rector de fotografía Néstor Almendros envolvía aquellos campos de Medio Oeste americano, aquí el preciosismo visual de Emmanuel Lubezki recorre con su mirada la costa de Virginia componiendo hermosos planos pictóricos. La cámara se desliza de forma des-mayada por entre unos personajes que, en ocasiones, no son más que una parte integrante de esta naturaleza que casi es posible lle-gar a oler y sentir a través de ellos. Hasta cierto punto, se recrea en la belleza que proporcionan estas localizaciones, con las que crea el marco idóneo para lo que pretende transmitir.

 Puede decirse que algunos de estos momentos serían la Poesía plasmada en el Cine. Estas hipnóticas imágenes se acompañan por unos deshilvanados monólogos interiores que nos guían por los tortuosos y contradictorios sentimientos de los perso-najes. No se trata de una voz en off, tan poco cinematográfica en algunas ocasiones, como opción demasiado cómoda para sustituir lo que debería plasmarse mediante otros recursos, sino de una pro-fundísima reflexión que, de forma progresiva, deja en el aire pensa-mientos desordenados y preguntas que acaban resultado totalmen-te actuales, como la incomprensión, la duda o el anhelo de huída y cambio.

  Por ello, no son gratuitas las largas secuencias del tiempo que el capitán Smith pasa entre los pobladores de aquellas tierras conde-nados a desaparecer, y en especial, el inicio y desarrollo de la his-toria de amor. Esos prolongados planos son necesarios para poder comprender el proceso de asimilación que pudo embargar al hom-bre que llegaba de la vieja Europa del XVII y se encontraba ante ese mundo nuevo. Dejando a un lado su posible poco rigor históri-co, lo narrado va variando de puntos de vista, desde los nativos divi-sando la llegada de los colonos en la espléndida secuencia del de-sembarco, el propio Smith, pasando finalmente el testigo a la joven nativa.

  Sin duda, se le pueden objetar a esta obra algunas licencias al len-guaje fílmico, su arbitraria estruc-tura, sus continuos cambios de rit-mo o su morosidad en los diálo-gos, pero todo ello es directamen-te proporcional al extraño poder de seducción que produce, e im-pone el aliento poético en detri-mento de la narración. Tiene la audacia de alejarse de cualquier visión convencional sobre las pri-meras expediciones, cuando aún hoy es posible echarse a temblar recor-dando las versiones que se perpetra-ron con motivo del Quinto Centenario. El prestigio de Malick se ha-ce también evidente por el enorme interés de los interpretes en tra-bajar con él, poniéndose esta vez a su incondicional servicio el ir-landés Colin Farrell, que aborda su personaje con fuerza y sobrie-dad, acompañado, entre otros, por Christian Bale, Christopher Plummer y todo un descubrimiento, la joven Q´Orianka Kilcher.

  Pese a su escasa producción fílmica hasta la fecha, con esta nueva propuesta el cineasta vuelve a demostrar que todavía hay muchos caminos hacia la introspección por recorrer. El Cine puede continuamente reinventarse, abierto a todo tipo de interpretaciones, y dar cabida a la Poesía o la Filosofía, y, como impresión final, pa-rece que invita a pensar que el sentido de la existencia es la propia vida, tanto natural como humana, que pese a todo, nunca se detie-ne.

Calificación:


Imágenes de "El nuevo mundo" - Copyright © 2005 New Line Cinema, Sunflower Productions, First Foot Films, Sarah Green Film y The Virginia Company. Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos reservados.

Página principal de "El nuevo mundo"
Añade "El nuevo mundo" a tus películas favoritas
Opina sobre "El nuevo mundo" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "El nuevo mundo" a un amigo

 


OTRAS PELÍCULAS

Los tres entierros de Melquiades Estrada (The three burials of Melquiades Estrada)     Buenas noches, y buena suerte (Good night, and good luck)     Manderlay     Pride & prejudice (Orgullo y prejuicio) (Pride & prejudice)     Iluminados por el fuego

estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | vídeo y DVD | de compras
sorteos | reportajes | especiales | carteles | buscar | afiliación | listas de cine
la ventana indiscreta |
quiénes somos | contacto | publicidad

LA BUTACA
Revista de Cine online
Copyright © 2006 LaButaca.net. Valencia (España).
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.
..............................................................................................................................................