CÓMO SE HIZO "DE BODA
EN BODA"
Notas de producción
© 2005
TriPictures
1. Las invitaciones son para
los perdedores
Se supone que las bodas son
para reunir a la familia y los amigos para celebrar el amor de
una pareja, pero para la mayoría de los invitados solteros estas
grandes fiestas también son importantes por la barra libre y la
posibilidad de conocer a alguien. La perspectiva del típico
soltero de las bodas fue la inspiración de Wedding Crashers.
El productor Andrew Panay
explica que la idea surgió de la invitación que recibió a la
boda de un amigo suyo: “Empecé a pensar en mis años de
estudiante cuando me colé con un amigo en un par de bodas porque
era un modo fácil de conocer chicas. Pensé que sería un
trasfondo estupendo para una película: dos tipos que se cuelan
en las bodas hasta que uno de ellos rompe todas las reglas y se
enamora de una de las damas de honor tras mentirla durante toda
la velada”.
Panay desarrolló este
concepto con Peter Abrams y Robert L. Levy – sus socios en
Tapestry Films – antes de contratar a los escritores Steve Faber
y Bob Fisher para plasmar su historia.
El productor Peter Abrams
señala que la idea de “introducirse” en las bodas se prestaba
mucho a la comedia y que podía resultar una película realmente
divertida: “Decidimos buscar guionistas y Andrew Panay ya
conocía a Steve Faber y Bob Fisher por un guión titulado We’re
the Millers, que nos había parecido increíblemente gracioso e
ingenioso. Les contamos las líneas generales de la historia y
les encantó la idea”.
A los dos guionistas les
gustó la idea pero se dieron cuenta de que tendrían que ampliar
la historia más allá de dos hombres en busca de ligues: “Bob y
yo estuvimos de acuerdo en que necesitábamos crear un mundo más
divertido que simplemente el de un par de jóvenes que se cuelan
en las bodas”, dice Faber. “Y pensamos: ‘¿Qué pasaría si fueran
mayores que no deberían estar haciendo ya este tipo de cosas?’
Llegamos a la conclusión de que estos dos hombres tendrían que
ser unos auténticos expertos en el arte de ‘invitarse a las
bodas’ y formulamos decenas de reglas que observar”.
Fisher añade que sabían que
no podrían basar una película entera en la misma idea así que
decidieron que uno de los personajes se enamoraría de una mujer
en una de las bodas: “Queríamos que los personajes se vieran
atrapados en un lugar donde las decisiones que toman afectarán
al resto de sus vidas”.
En la película, John Beckwith
y Jeremy Gray son los mejores amigos y socios de una empresa de
mediación en divorcios de Washington, donde utilizan su
particular habilidad en las negociaciones para ayudar a las
parejas a darse cuenta de que el fin de su matrimonio no es
culpa de nadie sino de la institución del matrimonio.
“John es un hombre que en
realidad está harto de la vida que lleva y cree que no
encontrará la felicidad”, dice Faber. “Aunque no se dará cuenta
de ello hasta que conoce a la chica de sus sueños. Por otra
parte, Jeremy vive el momento, saltando de un encuentro sexual a
otro sin mirar atrás”.
Los productores estuvieron
encantados con los matices que Faber y Fisher añadieron al
concepto original. “Steve y Bob hicieron un trabajo estupendo
con el guión”, afirma Andrew Panay. “Crearon unos personajes
increíbles y una historia realmente divertida. Supieron combinar
esa idea de colarse en las bodas con el encuentro con chicas que
cambiarán sus vidas”.
A New Line Cinema también el
encantó el proyecto y rápidamente lo puso en marcha. El primero
en incorporarse fue el director David Dobkin, que después alistó
a los actores Owen Wilson y Vince Vaughn, con quien había
trabajado anteriormente (con Vaughn en Demasiado profundo y con
Wilson en Los rebeldes de Shanghai).
“Acababa de trabajar con Owen
y rodé mi primera película con Vince así que pensé que sería
increíble encontrar un guión que me permitiera reunir a los dos
en la pantalla”, explica Dobkin. “Me topé con el guión de
Wedding Crashers y cuando lo leí ya escuchaba sus voces en los
personajes. Afortunadamente, a Owen y Vince también les gustaron
sus personajes”.
Para Vince Vaughn, este guión
representa el tipo de material cómico que prefiere: “Siempre me
han gustado las películas que cuentan una historia realista
dentro de la comedia, una historia arraigada en circunstancias
humanas. Me encantó la idea de los dos tipos que van a las bodas
haciéndose pasar por lo que no son con el fin de conocer chicas.
Vemos a estos personajes extremos pasar por situaciones en las
que todos hemos pensado o por las que hemos pasado en menor
medida. Son circunstancias exageradas pero muy identificables,
cuando te cuelas en una fiesta a la que no te han invitado”.
Para Owen Wilson, Wedding
Crashers le daba la oportunidad de volver a colaborar con el
director Dobkin y con Vince Vaughn: “Me gustó el modo de trabajo
de David en Los rebeldes de Shanghai y recordé lo cómodo que me
hizo sentir. Trabajé con Vince en Starsky y Hutch pero no
compartimos muchas escenas, así que tenía muchas ganas de hacer
una comedia de amigos con él”.
Al plantear sus papeles,
Vaughn y Wilson acordaron con Dobkin que una clave de la
película estaba en que sus personajes resultaran simpáticos.
“Las ganas que tienen de divertirse fue un aspecto de los
personajes que Owen, Vince y yo discutimos muy pronto en el
proceso”, explica Dobkin. “A todos nos pareció muy importante
que sus personajes fuesen simpáticos y nada desconsiderados. Ser
el alma de la fiesta es lo que atrae a las mujeres y a estos
personajes les encanta de verdad la comida, la música,
entretener a los niños y vestirse de punta en blanco”.
Con Wilson y Vaughn
comprometidos con el proyecto, los productores pusieron su
atención en los papeles de reparto. El primero en la lista fue
el poderoso personaje del ministro de hacienda William Cleary.
En palabras de David Dobkin,
“Cleary era el factor clave de la película. La selección del
actor decidiría si iba a ser una comedia inteligente y con clase
o una comedia basta y con poca inteligencia. Básicamente la
película trata de dos tipos que van a la mansión del ministro de
hacienda para aprovecharse de sus hijas, así que me pareció que
el personaje debería inspirar miedo en John y Jeremy porque
subiría el nivel de la comedia”.
Para Dobkin sólo había un
actor candidato: “Christopher Walken fue mi primera elección
porque es capaz de intimidar, pero sus interpretaciones en
Atrápame si puedes y La zona muerta proyectaron una cierta
ternura que quería dar al personaje. Chris también es un gran
cómico y consigue hacer reír cuando no predomina la comedia en
la página escrita. Cuando conseguimos que se apuntara al
proyecto dio un verdadero impulso a todo el proceso”.
A Walken, un actor ganador
del Oscar cuyo currículum es tan variado como los muchos y
memorables personajes que ha encarnado, el papel del ministro de
hacienda le cogió un poco por sorpresa. “Me sorprendió mucho
cuando me llamaron para ver si me interesaba la película”,
confiesa el actor. “Si examinas mi personalidad y el tipo de
personajes que he interpretado en el pasado, es difícil imaginar
por qué me ofrecerían el papel de un destacado político que se
encarga de controlar el dinero del país. Siempre he encarnado a
personajes un poco marginados así que fue un bonito cambio dar
vida a un padre de familia con tres hijas”.
2.
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de cómo se hizo "De boda en boda" - Copyright © 2005 New Line
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