CÓMO SE HIZO "DE BODA
EN BODA"
Notas de producción
© 2005
TriPictures
5. Bebidas gratis. ¿Por qué
no?
Con el fin de asegurar la
autenticidad de las distintas bodas, los productores contaron
con la especialista en organizar bodas Lovelynn Vanderhorst como
asesora. Con respecto a su experiencia en este campo,
Vanderhorst explica que ha coordinado muchas bodas étnicas y de
distintas creencias y que además ha trabajado como supervisora
de vestuario, así que sabía de sobra que aspectos debían
reflejarse en la gran pantalla. “Repasé con los productores
todas las bodas: en qué consistía la ceremonia y el banquete,
qué tipo de música se pondría y el vestuario que se llevaría”.
Los conocimientos de
Vanderhorst resultaron vitales para el éxito del rodaje. “Tener
a Lovelynn fue una auténtica bendición”, constata el productor
Andrew Panay. “Filmamos cinco bodas étnicas en dos semanas y nos
acompañó en cada paso del proceso, colaborando con todos los
departamentos para asegurar la máxima autenticidad en el
vestuario, la decoración, la música, los bailes y todos los
pequeños detalles.
Vanderhorst ha tenido
experiencia de asistentes no invitados a las bodas: “He tenido
que tratar con gente que se ha colado en bodas y lo que les
motiva a la mayoría es la comida y la bebida gratis. El cliente
normalmente me dice: ‘No sé quién es esa persona, ¿podrías
enterarte?’ Por lo general no han sido invitados y tengo que
pedirles que se vayan. Pero en una boda resultó ser el tío del
novio y la novia se sintió muy avergonzada. Por ese motivo, y
aunque me cuesta admitirlo, no es tan difícil como parece
meterse en una boda”.
Además de filmar las
diferentes bodas étnicas, los cineastas se enfrentaron al
desafío de montar la enorme y lujosa boda de los Cleary en tres
ciudades diferentes. El primer paso fue la ceremonia en la que
se casa la hija mayor del ministro, Christina. En el filme, la
boda es el acontecimiento social del año en Washington y para
Jeremy es la cumbre de su carrera como experto en invitarse a
las bodas.
“Ha terminado la temporada de
bodas pero Jeremy descubre que queda una que no pueden
perderse”, comenta David Dobkin. “Está muy emocionado con la
idea de colarse en la boda de la hija de Cleary porque es una
gran familia americana y sabe que la comida va a ser de lujo.
John se muestra un poco reacio y se está cansando de este juego
pero, siendo el gran amigo que es, no le quiere fallar a Jeremy
y se apunta a la aventura”.
El acontecimiento tenía que
reflejar el calibre de los anfitriones: “Cuando se casa la hija
de un miembro del gabinete del gobierno estadounidense asisten
muchas personas influyentes y es probable que haya muchos
agentes del servicio secreto también”, dice Vince Vaughn.
“Colarse presenta un alto grado de dificultad y Jeremy cree que
si puedes engañar a esta gente puedes engañar a cualquiera”.
Para el productor Andrew
Panay, distinguir entre el arte y la realidad no fue fácil
durante el rodaje de la boda de Christina Cleary delante de 500
figurantes bien vestidos en un iglesia de Pasadena: “El primer
plano que rodamos fue una toma amplia de las damas de honor
caminando por el pasillo de la iglesia mientras toca el
organista. Miré alrededor de la enorme iglesia, llena hasta la
bandera, y tuve la impresión de asistir a una boda de verdad”.
El uno de mayo de 2004 la
producción se trasladó hacia el este a Washington, donde
rodarían la llegada de los dos protagonistas a esta boda de alto
standing y que contó con cameos de varias conocidas figuras de
la política. Los cineastas estuvieron encantados cuando
consiguieron permiso para filmar en varios lugares
representativos de la ciudad, entre ellos los peldaños del
Lincoln Memorial y el estanque reflectante del Monument.
“Durante mi juventud fui
numerosas veces a sentarme en los peldaños del Lincoln Memorial
para terminar una botella de champán o de vino mientras el sol
se asomaba por encima del Washington Monument”, recuerda Dobkin.
“Siempre he tenido una relación muy personal y nostálgica con
los monumentos y fue maravilloso plasmar algunos de esos
momentos en la película”.
Tras una semana en Washington
la producción se trasladó a las últimas localizaciones: las
ciudades costeras de Cambridge, Easton y St. Michaels. El primer
cometido del equipo fue filmar el lujoso banquete que tiene
lugar después de la ceremonia rodada en Los Angeles. Los
jardines a la orilla del lago del complejo Inn at Perry Cabin
fueron el lugar elegido para los 500 figurantes en esmoquin y
vestidos elegantes, una orquesta de veinte músicos y una tarta
de $5.000 dólares.
El decorador Garrett Lewis –
nominado al Oscar en cinco ocasiones – fue el encargado de
preparar dos localizaciones: los jardines coloniales del
complejo y la carpa de 20 por 40 metros que se colocaría en otra
propiedad a unos pocos kilómetros de distancia.
Lewis señala que buscó un
toque diferente para cada una de las bodas: “Para el banquete de
los Cleary optamos por el blanco y el lila e utilizamos
cantidades inimaginables de tela, flores y vajilla.
Afortunadamente, estábamos a sólo hora y media de Washington así
que pude traer un servicio de catering y un profesional en
organización de fiestas que estaba acostumbrado a montar grandes
funciones políticas”.
“Queríamos que los
espectadores sintieran el lujo”, prosigue el decorador. “Sabía
que David iba a rodar bastantes primeros planos y por ese
motivo, a pesar de la presencia de 500 figurantes comiendo,
bebiendo y bailando, utilizamos la mejor cristalería y la mejor
vajilla. El rodaje del banquete duró una semana y media y,
debido al tiempo caluroso y húmedo, tuvimos que poner flores de
seda en las mesas y en las decoraciones de la carpa”.
Esta atención a los detalles
se vio recompensada en la pantalla. En opinión del productor
Andrew Panay, “Garrett hizo un trabajo excepcional en todas las
bodas, que están fantásticas cuando las ves en la gran pantalla.
Sabíamos que iba a ser un rodaje muy intenso desde el punto de
vista de los decorados y Garrett tuvo que enfrentarse al desafió
de crear siete bodas completamente distintas con un presupuesto
bastante modesto. Pero tiene tantas ideas y tanta intuición que
es fácil comprender por qué ha sido candidato al Oscar cinco
veces”.
Lewis atribuye parte del
éxito a Dobkin diciendo: “Es una ayuda enorme cuando el director
se interesa por los detalles de los decorados. David es muy
visual y tenía una concepción muy particular en la cabeza. Esta
firmeza me aclaró las ideas que después amplié y se ven
reflejadas en la autenticidad de los decorados”.
Tantas y variadas bodas
también fueron un reto para la diseñadora de vestuario Denise
Wingate. “Con tal cantidad de escenas distintas, al final
tuvimos que vestir a los asistentes a 13 bodas”, explica
Wingate. “David Dobkin y yo nos sentamos a discutir cómo íbamos
a diferenciar el vestuario de cada boda con el fin de crear un
ambiente particular. Al final decidimos que la boda italiana iba
a ser rosa, la judía azul, la china roja, la hindú fucsia y
dorada y así con todas las demás”.
Dobkin comenta que es un
“fanático de la organización en cuestión del vestuario. Me gusta
aclararlo todo con antelación para no tener que tomar decisiones
sobre la ropa en el plató. Le pedí a Denise que hiciera unos
storyboards con ejemplos de lo que llevaría todo el mundo en las
diferentes bodas. Sé que le pareció una locura pero lo aceptó y
nos ayudó enormemente porque no recuerdo ni una sola escena
donde un actor se parezca a otro o no se le distinga porque
lleve los mismos colores que el decorado”.
El mayor reto para Wingate
fue coordinar el vestuario de la boda de los Cleary, que se rodó
durante una ola de calor en Maryland. El enorme banquete
implicaría la organización del vestuario para 16 miembros del
reparto principal, 500 residentes locales y los 24 miembros de
la orquesta.
Sin embargo, según señala
Wingate, todo el esfuerzo tuvo su recompensa: “Cuando ves a
todos los miembros del reparto entre los 500 figurantes en un
entorno maravilloso y están perfectos, sabes que todo el trabajo
ha valido la pena. También se lo debemos al diseñador de
producción Barry Robinson y al decorador Garrett Lewis, porque
crearon unos decorados preciosos que encajaron perfectamente con
el vestuario”.
“Los residentes locales que
utilizamos en Maryland fueron con mucho los figurantes más
guapos que he visto en mis 17 años como diseñadora de
vestuario”, continúa Wingate. “Trajimos ropa de Los Angeles pero
no tenía ni punto de comparación con lo que llevaron al rodaje,
que realmente subió el nivel de elegancia. Sabes que estás
tratando con gente acostumbrada a este estilo de vida cuando ves
que los hombres saben atarse la pajarita sin mirarse al espejo.
Son las verdaderas joyas de la película”.
6.
Si no
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de cómo se hizo "De boda en boda" - Copyright © 2005 New Line
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