CRÍTICA
por
Julio Rodríguez Chico
Teoría y
práctica revolucionaria
El director
de "La sonrisa de mi madre" lleva ahora al cine su
par-ticular versión del secuestro y asesinato de Aldo Moro,
líder de la Democracia Cristiana, en un intento de mostrar la
humanidad del carismático líder, y también la de Chiara, una
joven de las Brigadas Rojas que sufre una profunda
transformación durante esos días de cautiverio. Para ello,
Marco Bellocchio parte de la novela
"Il prigio-nero",
escrita por Anna Laura Bragheti, una de las protagonistas
y supervivientes del evento histórico.
Se trata de
una aproximación li-bre a los trágicos sucesos, sin afán de
reconstrucción histórica. Lo que busca el director es reflejar
el fracaso de unas teorías políticas, marxistas-revolucionarias
o demo-cráticas, frente a la vida cotidiana y familiar de unos
seres que sienten y padecen la soledad, el amor, y el miedo a la
muerte. Para ello, a Be-llocchio le interesan
especialmente las relaciones entre los secuestrado-res y su
víctima: se preocupa por mostrar el lado humano y ejemplar de un Moro al que rinde homenaje, y también de unos seres que
actúan con un libro de Marx-Engels en una mano y una pistola en
la otra. La historia tiene fuerza al ser conducida desde el
punto de vista de Chiara —Maya Sansa—, he-rida en
lo más interior y deseosa de venganza, pero que descubrirá en
ese prisionero a un hombre libre y sereno, buen padre y mejor
persona, y que le servirá de estímulo para su propia
regeneración moral hasta alcanzar el arrepentimiento. A través
de Chiara, de sus recuerdos y de sus sueños, Bellocchio
pretende reflejar las contra-dicciones surgidas en las propias
Brigadas Rojas y también en el interior de cada uno de sus
integrantes, entre su ideal revoluciona-rio en pro del
proletariado y unos sentimientos más humanos que chocan frente
al absurdo del asesinato.
La intención
es buena, y las interpretaciones de Roberto Herlitzka,
Maya Sansa y Luigio Lo Cascio son, con mucho, lo
mejor de la película. Sin embargo, el recurso reiterado a
imágenes de tono surrealista introducen cierta confusión en la
historia, en una mezcla de dolorosos recuerdos, deseos no
al-canzados y sueños que roban veracidad a la vida. A su vez, en
su afán por dotar de aires de realidad a la tragedia,
Bellocchio incorpo-ra otras imágenes de época de carácter
documental, pero la distin-ta factura hace que no acaben por
integrarse bien en la historia de ficción y se queden en simples
“puntadas de realidad”.
Abundan los
primeros planos y las escenas de interior, convir-tiendo
progresivamente las paredes de la casa y del zulo en una
auténtica cárcel también para el espectador. El rodaje está muy
bien llevado y la planificación se asemeja a la del mundo
televisivo, algo visto recientemente también en la premiada "La mejor juven-tud" (Marco Tullio Giordana), película
también interpretada por San-sa y Lo Cascio, y
realizada en principio para el ámbito audiovisual. Ambas indagan
en el pasado reciente del país vecino a partir de historias
personales, en una búsqueda por encontrar esa razón vital que
movió a parte de una generación, entre el idealismo
social-revo-lucionario y la lucha por la felicidad, entre una
teoría quimérica y engañosa y una realidad posible y cambiante.
Bien reflejado ese
clima social e individual lleno de perplejidad y contradicción,
al guión le sobran detalles intrascendentes, como esa subtrama
del amigo guionista de Chiara, apenas sin desarrollar y que no
aporta casi nada; como la sesión de espiritismo, forzada, fuera
de lugar y del tono realista e intimista de la cinta; o como
algunas de las voces de ultratumba que surgen, al parecer, del
interior turbado de la joven terroris-ta. La Italia de la DC y el
PC apare-cen con verosimilitud y acierto, y la fi-gura de Moro
queda dibujada con una nada disimulada admiración del director
hacia quien intentó aunar fuerzas a favor de la paz y la
prosperidad. Lección de cine social y político, nada
tendencioso, respetuoso con todos aunque con una postura bien
definida respecto a los activistas revolucionarios. La película
mantiene bien la tensión dramática, y consigue atrapar al
espectador, generar emociones contenidas y explicar actitudes un
tanto caducas que, sin embargo, aún perduran en algunos lugares.
Calificación:
    
Imágenes
de "Buenos días, noche" - Copyright © 2003
Filmalbatros, Rai Cinema y Sky. Distribuida en España por
Vértigo Films. Todos los derechos
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