CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Para acabar pronto con las compa-raciones sólo diré que, aunque
la nue-va y flamante versión de "King Kong" supera en todo a la
versión original de 1933, encontré esa vieja cinta más creíble.
La razón de ello es disciplina. Cuando Merian
C. Cooper y Edgar
Wallace escribieron hace más de se-tenta años el guión de la
cinta origi-nal, tuvieron que ajustarse a los recur-sos que tenían
a su alcance para fil-mar la película. Eso dio como resulta-do una
historia más económica y efi-ciente que mantenía los pies en la
tie-rra, aunque incluyera gorilas gigantes, dinosaurios y rudos
hombres que odian a las mujeres.
Por el contrario, Peter Jackson cuenta con abundantes recursos
para mostrarnos maravillas en la pantalla, y su trabajo en la
trilogía de "El Señor de los Anillos" le enseñó que no hay
límites para la imaginación de los cineastas modernos. Sin
embargo, luego de tres horas de espectáculo visual, no pude
dejar de preguntarme: ¿Deben hacerlo sólo porque pueden hacerlo?
Esa recurrente falta de disciplina ha arruinado muchas
películas, desde la nueva trilogía de "Star Wars", hasta bodrios
tecno-fetichis-tas como "Van Helsing" y "Yo,
robot". Y por eso es
doblemente im-presionante que "King Kong" sobreviva a la
saturación de acción y efectos especiales, gracias a la pericia
narrativa del director Peter Jackson y sus guionistas.
Cierto, hay graves fallas de sentido común y credibilidad en
esta épica película, pero Jackson lo-gra mantener el foco
dramático en sus personajes (tanto hu-manos como artificiales),
trascendiendo así el espectáculo y entregándonos una clásica
historia de amor y pérdida.
La trama, por si hiciera falta saberlo, se desarrolla a
principios de la déca-da de los treinta, y comienza en Nue-va
York, donde conocemos al director Carl Denham (Jack Black)
buscando desesperadamente financiación para su nueva película
de aventuras. Resul-ta que Denham ha conseguido un ma-pa que
revela la ubicación de una mis-teriosa isla, y el entusiasta
(pero leve-mente amoral) director ha decidido fil-mar ahí su obra
maestra. Los dueños del estudio no comparten el entusias-mo de
Denham, y deciden cancelar la película; pero el director y su
fiel asistente Preston (Colin Hanks) encuentran el modo de
cumplir con el capricho de Denham, y al po-co tiempo se
encuentran a bordo de un viejo barco en camino a la enigmática
isla, junto con la actriz desempleada Ann Darrow (Nao-mi Watts),
el guionista Jack Driscoll (Adrien Brody), el vano actor Bruce
Baxter (interpretado por Kyle Chandler, aunque hubiera si-do un
papel perfecto para Bruce Campbell) y una cuadrilla de vale-rosos
marinos bajo las órdenes del duro Capitán Englehorn (Tho-mas
Kretschmann). Desafortunadamente, cuando llegan a la isla
encuentran amenazas como nunca imaginaron, entre ellas el
enor-me gorila llamado Kong...
Como mencioné, mi única objeción en contra de "King Kong" es que
abundan en ella escenas de acción excesiva, que des-truyen toda
credibilidad en aras de hacer la cinta más tensa y es-pectacular.
Y aunque cumplen magníficamente con su propósito, también
disminuyen el peso dramático de la historia entera, rom-piendo la
conexión emocional con el espectador al recordarle brus-camente
que sólo está viendo una película de acción.
No obstante, como señalé, no basta ese error para destruir el
gran logro de "King Kong"; porque si bien algunos cineastas (¿ya
mencioné a George Lucas?) usan similares excesos para ocultar su
deficiente narrati-va, Jackson los emplea como adorno de una
historia bien escrita y fundamentada en las experiencias que
compartimos con sus perso-najes. Por ello, la fuerza de "King
Kong" no radica en banales efec-tos y trucos digitales, sino en
la humanización de su protagonista, y en el realismo de las
relaciones que incita.
Afortunadamente el elenco cumple con las pesadas expectativas de
una historia así. Naomi Watts tiene quizás el papel más difícil,
pues debe encon-trar el balance histriónico que haga creíble su
relación con un gorila gi-gante, bordeando en romance, pero
manteniéndose dentro de un plano más realista. El resultado es
una cu-riosa interacción similar a la de mas-cota y dueño,
suficientemente emoti-va como para generar drama, pero sin pasar
a terreno molesto o inapropia-do.
Adrien Brody, en el papel del es-critor Jack Driscoll, camina
también por una delgada línea de difícil clasificación. Su
personaje es siem-pre agradable, pero la trama lo ubica en
ocasiones como héroe (en su empeño por rescatar a Ann de los
peligros de la isla) y en otras instancias como obstáculo
oportunista, que compite con Kong por ganar el afecto de Ann.
Quizás su personaje sea el más incierta-mente escrito, y aunque
entiendo su papel en el conflicto central, creo que pudo
resolverse mejor.
La controversial decisión de poner al comediante Jack Black en
el papel del director Carl Denham re-ditúa en algunos buenos
momentos que casi redimen a este cuasi-villano. Pero a pesar de
mi gusto por este actor y su característico estilo de comedia,
estoy conciente de que, estrictamente hablan-do, Black no es un
buen actor. Su talento parece ser el de imprimir su propia
personalidad a los personajes que interpreta, y no en
transformarse en ellos. En películas como "Orange County"
(donde, curiosamente, también comparte la pantalla con Colin
Hanks) y "School
of rock", ese talento es invaluable. Pero en el
frenético dra-ma de "King Kong" está ocasionalmente fuera de
lugar.
Y, desde luego, tenemos al personaje principal: Kong. Aunque no
creo que este artífice digital supere lo logrado con Gollum en
la trilogía de "El Señor de los Anillos", el realismo del si-mio
gigante y su integración a los escenarios digitales y mi-niaturas
es fantástica, si bien no perfecta. Especialmente dudosa es la
sensación de peso en la animación del personaje, así como su
interacción con algunos de los personajes humanos. No obstan-te,
el despliegue de emoción que consigue supera a casi todos los
"actores sintéticos" que hemos visto hasta el momento.
El resto de los efectos especiales son igualmente
impresionantes, aunque con algunas marcadas fallas cuyo origen
no viene propiamente de in-competencia técnica, sino de la
mencionada falta de disciplina al momento de escribir el guión.
Quizás los genios del estudio Weta puedan plasmar una estampida
de dinosaurios con gran realismo y precisión biológica... pero
eso no logra que el público se trague por completo esa extrema
secuencia de acción. Como dije, no porque puedan hacerlo deben
hacerlo.
De cualquier forma "King Kong" es una extraordinaria cinta de
acción, con impresionantes efectos visuales respaldados por una
historia intere-sante y por sólidos actores. Y si peca de excesos
no es por ocultar sus fa-llas, sino por el obvio entusiasmo que
el director Peter Jackson siente por esta clásica historia. A
diferencia de casi todos los remakes modernos, "King Kong"
genuinamente funcio-na como actualización de la origi-nal y como
un ferviente homenaje a su memoria, añadiendo dinamismo (a pesar
de sus tres horas de duración) y detalle que enriquece la
historia sin sacrificar su significado emocional. Como dije, no
la en-cuentro más creíble que la original, pero definitivamente
es mucho más satisfactoria.
Calificación:
    
Imágenes de "King Kong" - Copyright © 2005 Universal Pictures
y WingNut Films. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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