MÁS OPINIONES (incluye
spoilers)
Betomovies
(Lista de Cine)
«Nadie podrá objetar que
Peter Jackson no sabe manejar grandes presupuestos, pues en cada
película que hace por estos últimos tiempos demuestra ser uno de
los directores de cabecera para me-gaproducciones de la gran
industria de Hollywood. En "King Kong" lo demuestra a las
claras, y revalida toda su capacidad para combi-nar realidad con
fantasía al punto de constituir un bloque indisoluble muy
difícil de separar. Lo de Jackson es homenaje a una buena cinta
de fantasía, aunque puede decir que no la supera en ningún
momento. Me imagino que la obra de 1933 causó más impacto que lo
que puede llegar a demostrar esta aggiornada versión
plagada de efectos digitales de altísima factura. A mi modo de
ver las cosas, el filme tiene una gran falencia desde lo
narrativo, parte heredada de la cinta original, a la cual Peter
Jackson debió ajustarse, es decir, que la historia en sí de la
obra de "King Kong" no tiene para quien les escribe mucho
méritos desde lo conceptual. Y ese defecto in-defectiblemente se
traslada a esta versión del 2005. Con esto quie-ro decir que
había una oportunidad de darle algunas vueltas de tuer-ca un
poco más elaboradas, un trabajo arduo para el guionista del
filme. Pero la historia en sí, posee las mismas circunstancias
que fueron efectivas en la década del 30, pero que creo que hoy
día ya no asombra de la misma manera. Primero porque ya la
novedad de la película pasó, vamos a asistir a una remake
por el sólo hecho de presenciar lo que en el 2005 se puede hacer
con la tecnología, de base se estaría cambiando las formas, el
lenguaje mismo de la cin-ta. ¿Para bien? Y sí, nadie puede
objetar que son los mejores efec-tos especiales del año, todo un
trabajo desde lo técnico envidiable, pero también esperable. ¿O
acaso alguien ansiaba un proyecto im-provisado? Para nada, el
filme recrea maravillosamente la Nueva York antigua, nos muestra
esa misteriosa isla de manera insupera-ble, nos regala un King
Kong bien diseñado, con unos primeros pla-nos impresionantes y
dignos de encomio, se nos brinda un panora-ma sorprendente sobre
la flora y fauna salvajes donde se puede nuevamente vislumbrar
la imaginación del director y una correcta presentación de los
nativos que aquí en esta película tienen menos presencia que en
la cinta original. Desde la estética, estamos ha-blando de un
trabajo sorprendente, digno de un filme de fantasía por
excelencia, no le falta nada. No obstante debo remitirme
nueva-mente a la parte argumental, este filme de Jackson le
agrega algu-nas variantes que si bien no cambian la esencia del
filme, creo que sí afecta a la sobriedad del mismo, por ejemplo
es oportuno men-cionar ciertos casos de situaciones demasiado
licenciosas, que si bien están permitidas por el género del
filme, creo que podrían ha-ber trabajado más en ellas, sobre
todo teniendo en cuenta el presu-puesto del filme y las
magnitudes del mismo, a saber: la escena del joven que ametralla
la cucarachas subidas al cuerpo del prota-gonista, la parte en
que huyen de la estampida de los dinosaurios, la facilidad con
que las personas se ubicaban dentro de la isla, la escena en que
los aviones descargan toda su artillería sobre Kong sin dañar a
Ann, el baile de King Kong en medio del lago helado en Central
Park, son sólo ejemplos de que el guión tiene sus debilida-des y
no son esperables, sino que, todo lo contrario, nos sorpren-den.
Por ello puedo dejar bien en claro que la película me
decepcio-nó en ciertos pasajes, que el filme me entretuvo pero
no me emo-cionó ni aumentó de intensidad en ningún momento. Lo
viví como una película correcta, interesante, que documenta lo
que la tecno-logía del 2005 puede hacer con una historia clásica
que otrora cau-sara mucha impresión, pero que hoy día ya no es
lo mismo. Cómo no mencionar las actuaciones, que vienen de la
mano de los senti-mientos que el filme irradia, claro que
podemos sacar las conclu-siones pertinentes que dicen que este
filme mueve a lástima, a indignación por lo que el hombre es
capaz de hacer con su inescru-pulosidad y su ambición de fama y
dinero, nos llena de brutal cari-ño, de sentimientos nobles y
egoístas a la vez, todo un trabajo des-de lo emocional que ya
habíamos visto y que aquí se ve muy bien reflejado en el
impecable trabajo de la tierna Naomi Watts, quien otorga un
personaje maravilloso, de lo mejor del filme, que conmue-ve con
cada gesto, con cada sentimiento que exuda su performan-ce. Jack
Black y Adrien Brody acompañan correctamente cada uno en lo
suyo, por lo cual se puede decir que las actuaciones son
con-vincentes, a la altura de lo que exige el guión. En fin, no
justifico que el filme sea tan largo, creo que se podrían
recortar perfecta-mente muchas escenas que son un tanto
repetitivas, al filme le so-bra diversión, y ese exceso se paga
caro, hasta podemos llegar a hablar de tedio. Pero no se puede
dejar de valorar este homenaje que la industria hace del clásico
de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, un reconocimiento
que sin dudas esta obra se mere-cía, con errores y virtudes,
pero una película necesaria al menos para remozar aquellas
vetustas emociones que se habían sentido a principio de la
década del 30».
José Luis Santos
(Lista de Cine)
«Tras su titánica aventura de
poner en imágenes la trilogía de “El
señor de los anillos”, Peter Jackson vuelve a
embarcarse en un pro-yecto tan faraónico como complicado: hacer
una nueva versión de “King Kong”, con la losa que para ello
supone la obra maestra que en 1933 forjaran para la misma
historia Merian C. Cooper y Edgar Wallace, y que desde entonces
se ha merendado literalmente a todo intento de remake. El
resultado de tan arriesgada apuesta son nada más y nada menos
que tres horas de metraje que están sien-do objeto de múltiples
alabanzas desde la práctica totalidad de la crítica, y que si
bien creo que en conjunto merecen una calificación positiva, no
estaría siendo sincero si omitiera que no me provocan tanto
entusiasmo como el que invade el ambiente. Son innegables los
múltiples aciertos en el remake de Jackson partiendo en primer
lugar del profundo respeto hacia el original que emana, plasmado
tanto en la fidelidad hacia las líneas generales del guión como
en la estructura (tres actos: presentación en un espléndidamente
recrea-do Nueva York y viaje, aventuras en la isla y acto final
de nuevo en Nueva York) y el aroma de buena parte del metraje a
cine de aven-turas clásico. Sin embargo, son también evidentes
sus defectos, que nacen sobre todo del hecho de hallarnos ante
una cinta aqueja-da de un importante desequilibrio que la hace
caminar por una cuerda floja entre pasajes de delirante exceso y
otros de fina y be-lla sutilidad. Así, Jackson nos sumerge en
momentos de auténtica orgía del exceso (ya en la
desproporcionada duración de una pelí-cula que con menos
minutaje hubiera podido resultar mucho más redonda),
especialmente en la parte de la isla, en la que se combi-nan
escenas notables como la primera aparición de Kong o
impac-tantes como la pelea con los tiranosauros con otras más
discuti-bles (por no decir superfluas o repetitivas) como la de
la estampida, tan absurda y metida con calzador como carente de
emoción o in-cluso de credibilidad ante cierto cante de unos
efectos especiales que flaquean en la interacción física de sus
muy bien creadas cria-turas con los seres humanos. Y por el
contrario, en el otro extre-mo, el director neozelandés nos
ofrece minutos con regusto a gran cine, especialmente en el
tercio final y en las escenas de intimidad entre Anne (estupenda
Naomi Watts, cada vez más todo terreno) y Kong (excepto, eso sí,
la ridícula escena en la que Anne hace el payaso para intentar
hacerlo reír). La fantástica labor de humaniza-ción del
gigantesco gorila lo hace actuar con todas las letras, lo que
permite un juego entre ellos de complicidad y miradas, de
ter-nura, comprensión y también tristeza que paradójicamente
ofrecen las imágenes de más kilates de esta supermegaproducción.
En re-sumen, un producto irregular pero no exento de buenos
contenidos y bastante por encima de lo que el género de
aventuras se ha visto desterrado a significar en nuestros
tiempos (a pesar de incluir algu-nos de sus defectos
característicos), y en el que a través de esa especie de alter
ego que Carl Denham supone como obseso direc-tor de cine
dispuesto a todo para lograr su objetivo tanto del propio Peter
Jackson como de la humanidad occidental, queda bien plas-mada la
capacidad del ser humano para destruirlo todo en aras de su
estupidez y del despiadado mercantilismo, contrapuesta al
ro-manticismo de una historia de amor tan imposible como
emocio-nante».
Jorge Ros
(Lista de Cine)
«Me uno a los pocos a los que
les gustó "King Kong". Yo también adoro la copia original, pero
ésta me entretuvo muchísimo. [...] A mí me encantó».
José Orte González (Lista de Cine)
«Voy a empezar discrepando
respecto a las últimas críticas tan atroces de "King Kong".
Partiendo del hecho de que en el siglo XX exista una isla que
contiene el monicaco más grande del mundo, amén de todo tipo de
bichejos supuestamente extinguidos, y otros ultra vitaminados
que han multiplicado su tamaño por 54, y que unos nativos hayan
conseguido dejar dicha fauna tras un muro (me da igual la
versión antigua con la empalizada, o esta necro muralla
megalítica...), parece claro que vas a ver una película de
ficción, que busca entretener y poco más. (Encontrar la misma
consisten-cia de la historia de Tolkien es complicado partiendo
de un có-mic...), tiene fallos, como todas, pero no es menos
creíble o con-sistente que las películas del género a las que
nos tienen acostum-brados los guionistas norteamericanos, tan
acostumbrados a un público simple y poco crítico. Yo (y aún
compartiendo casi todas las pegas que otros han apuntado con
mucha precisión), me lo pa-sé bien, me divertí, tiene un toque
de humor peculiar, los efectos me parecieron notables (me debí
de dejar las gafas de ver pantallas azules en casa). En resumen,
que a pesar de todo, os recomiendo, si queréis pasar un rato
divertido, que la veáis».
David Garrido Bazán
(Lista de Cine)
«La pasión obsesiva con la
que se aborda cualquier tipo de proce-so artístico es, lo
sabemos desde siempre, un arma de doble filo. Cuando un autor se
empeña en conseguir una obra que esté a la altura de los
desmesurados sentimientos que la inspiraron y dispo-ne de medios
prácticamente ilimitados para llevarla a cabo, no es extraño que
el resultado contenga en su interior tantos momentos de inmensa,
brillante genialidad creativa como otros en los cuales uno puede
tener la sensación de que sólo cierta ceguera a la hora de
valorar el propio trabajo impide al artista ponerse en el lugar
de los destinatarios del mismo y darse cuenta de que a veces, en
su afán de recrear su sueño, ha transitado por los caminos de la
des-mesura y el exceso. Viendo las imágenes de esta hiperbólica
pelí-cula cuya realización ha obsesionado a Peter Jackson desde
que a la temprana edad de nueve años quedó para siempre
fascinado por el clásico original de 1933, uno no puede sino
llegar a esa conclu-sión irrefutable y admitir que lo mucho
bueno que contiene en su in-terior esta versión actualizada de
"King Kong" tiene su contraparti-da en una serie de decisiones
cuestionables que encontrarían su explicación en la pasión
irrefrenable que este cineasta siente desde siempre por esta
mítica historia del gorila gigante enamorado hasta las trancas
de la bella rubia de turno. Si algo positivo tiene el "King
Kong" de Jackson es la absoluta honestidad personal con la que
el realizador neozelandés ha afrontado una empresa tan delicada
co-mo ésta. Jackson siempre ha tenido claro que su objetivo no
se tra-taba tanto de aportar cosas nuevas al mito como de
aprovechar las enormes posibilidades que las nuevas tecnologías
le ofrecían para actualizar para toda una nueva generación esta
poderosa historia capaz de aunar sin complejos espectáculo,
aventuras, romance y un drama de enorme capacidad de sugerencia
y emoción. Los per-sonajes, con leves matices –la presentación
de Jack Black como un trasunto del descarado primer Orson Welles
que jugaba al des-piste con los estudios, la forma en la que
Naomi Watts enriquece su papel, la acertada reconversión del
personaje de Adrien Brody en guionista, aunque al actor se le ve
a ratos algo perdido– son básicamente los mismos y la estructura
general de la película tam-bién resulta idéntica al original. La
apuesta de Jackson consiste pues en mantener lo que considera la
esencia misma de la historia, potenciando por un lado sus
aspectos más espectaculares desde una óptica hiperrealista que
no descuida los elementos más fantás-ticos y perturbadores del
relato; y por otro centrando mucho la atención del espectador en
la perspectiva que ofrece de los distin-tos personajes, cuidando
más su trazo psicológico y poniendo el acento en la imposible,
trágica historia de amor entre la bella y la bestia. Analizando
el primero de esos dos puntos, habrá que con-venir que lo
aprendido por Jackson y su equipo en la recreación del universo
Tolkien en su anterior trilogía le ha servido de mucho a la hora
de mostrar de forma más que convincente lo que debía ser la
metrópoli neoyorquina de la Depresión y la absoluta necesidad
que mueve a todos sus personajes. El realizador es consciente de
que cuanto más realista se muestre en este proceso, mucho más
per-turbador resultará para el espectador el choque que resulte
cuando sus criaturas se den de bruces con un mundo tan aterrador
como el que les espera en la Isla Calavera. Y así es, en efecto.
El viaje al Corazón de las Tinieblas –detalle particularmente
malévolo éste– del Venture cobra toda su fuerza en el aterrador
primer contacto con la civilización indígena que puebla la isla,
que Jackson presen-ta como si de una película de terror se
tratara, consiguiendo resul-tar de lo más inquietante –sólo le
fallan, a mi juicio, esas inadecua-das ralentizaciones en la
pelea, que no se sabe a cuento de qué vienen– y funciona
asimismo en la primera aparición del gran simio cuando se lleva
a Ann consigo aceptando tan suculenta ofrenda. A partir de este
momento, el alargado tramo central que transcurre en la isla se
divide en dos aspectos que no acaban de encontrar el equilibrio
justo: uno es el que se dedica a explorar los múltiples
pe-ligros que acechan en la misma, ya sea en forma de estampidas
de brontosaurios (de lejos la peor escena del filme tanto desde
su absurda concepción en el guión como en su puesta en imágenes,
sorprendentemente fallida), lagartos hiperdesarrollados,
horripilan-tes pozos de insectos (otra escena que, pese a su
regusto gore, Jackson se podía haber ahorrado y que está en el
filme precisa-mente por haberse descartado en el original de
1933, un hecho muy indicativo del espíritu de homenaje que
preside toda la pelícu-la) y tiranosaurios particularmente
insistentes que permiten a Kong demostrar toda su fuerza en una
serie de inacabables luchas que, si bien resultan de lo más
espectaculares y tienen cierto sentido del humor, pueden
resultar una experiencia de lo más agotadora in-cluso para el
espectador más curtido. Por otro lado está el proceso de
entendimiento entre Ann y el gran gorila. Y aquí sí que Jackson
y sus guionistas saben extraer genuina emoción al desarrollar
esa relación imposible: posee una irresistible comicidad la
forma en la que Ann (una brillantísima Naomi Watts, que llena de
verdad su in-terpretación) tranquiliza primero la cólera de la
bestia con sus tru-cos de vodevil y luego vuelve sobre ellos,
tras la batalla con los saurios, para, directamente, seducir al
gran primate. Hermosa es la forma en la que Kong contempla el
atardecer sobre el océano e in-vita a Ann a compartir ese
momento –uno siente la inmensa sole-dad en la que se halla ese
ejemplar único en su especie– y com-prensible es la
desesperación que le invade cuando asiste impoten-te a la forma
en la que intentan arrebatarle de su lado al objeto de su deseo,
lo que le lleva de cabeza a la trampa que le tienden: re-sulta
increíble la expresividad que han conseguido extraer del gran
gorila cuando éste, suplicante, parece no entender la razón por
la que Ann no salta a su mano salvadora cuando acude de nuevo a
rescatarla antes de que finalice el segundo acto. Los cimientos
de dicha relación condenada a la tragedia son tan sólidos como
cabría esperar. Así, en el tercer acto, Jackson ha conseguido de
sobra su objetivo: ya no es el despliegue de efectos visuales de
Kong suelto por esa Nueva York llena de luces lo que nos llama
la atención. Muy al contrario, lo que nos conmueve es la forma
desesperada en la que el simio busca entre la multitud lo único
que verdaderamente le importa. Y aunque por momentos la película
se inclina peligrosa-mente al borde de lo sensiblero –el
reencuentro de Ann y Kong tie-ne un cierto aire de spot
publicitario, y la escena del hielo en Cen-tral Park, bien que
emotiva, tampoco se libra de cierto empalago– Jackson consigue
salir más o menos airoso del trance interrum-piendo bruscamente
una y otra vez los escasos momentos de inti-midad que la pareja
comparte hasta trepar a lo alto del Empire Sta-te Building. Y,
qué quieren que les diga, este cronista se emocionó
profundamente durante todo el tramo final, desde ese amanecer
contemplado (qué hermoso detalle el del gesto del primate
recor-dando aquel atardecer en la isla y la reacción que provoca
en Ann) hasta el ametrallamiento inmisericorde de esa bestia ya
definitiva-mente humanizada, empeñada en poner a salvo a su
amada, con la que comparte esos últimos momentos de amor ya
claramente co-rrespondido. Así pues la película de Peter Jackson
es un sobreco-gedor monumento a la pasión. Y desde ahí, no cabe
duda que sufre de excesos y desmesura –sus más de tres horas de
duración, que ni siquiera el propio cineasta sabe muy bien cómo
justificar (ver en-trevista en Dirigido nº 351, pág. 30) así lo
prueban, por no mencio-nar que reincide sin duda aposta en todas
esas cuestiones ilógicas que ya se hallaban presentes en el
original de 1933 (y que tan bien resumía el personaje de Ray
Liotta en un afortunado diálogo de la película "Phoenix" de
Danny Cannon de 1998), que tanto se le han criticado desde
algunos medios, sin advertir que esas incoheren-cias son en
cierto modo parte del juego y del mito –aunque un ser-vidor ha
de reconocer que hubiera preferido que al menos algunas no
fueran tan evidentes, porque son capaces de sacar de la
pelícu-la al fan más entregado– pero sería un tanto injusto no
reconocerle al filme de Jackson los muchos méritos que tiene no
ya desde el punto de vista del torrencial sentido del
espectáculo que el neoze-landés siempre ha demostrado, sino
desde el simple plano narrati-vo. No está al alcance de
cualquiera coger un presupuesto de tal magnitud para realizar
una superproducción de estas característi-cas y construir una
historia entretenida que se sigue con un inmen-so interés, en la
que no faltan un buen puñado de escenas podero-sas y llenas de
emoción que quedan en la retina del espectador. ¿Y acaso no era
ése desde un primer momento el principal objetivo de Peter
Jackson? Se le pueden poner todos los reparos que uno quiera –la
mayor parte de ellos tienen cierta fundamentación lógica
irrebatible– pero un servidor prefiere quedarse con el hecho de
que Jackson consigue transmitirme su pasión y emocionarme, logro
que siempre le agradezco y le agradeceré a cualquier cineasta».
Daniel Vargas
(Lista de Cine)
«Película a película el tío
[Peter Jackson] iba creciendo como di-rector hasta llegar a su
obra maestra indiscutible que es "Criaturas celestiales". A
partir de ahí, el tío ha ido cuesta abajo, de culo y sin frenos
(bueno, "Agárrame esos fantasmas" también está muy bien, aunque
es un poco irregular); lo que me hace pensar que ha sido
suplantado por un clon fabricado por los estudios de Hollywood
pa-ra que les obedezca ciegamente en todos sus absurdos
plantea-mientos mercadotécnicos».
David Medina
(E-mail a
la redacción)
«Dice Peter Jackson que él se
enamoró del cine gracias al "King Kong" de 1933. Y sólo por eso
los aficionados al cine en general y seguidores de Tolkien en
particular ya tenemos una deuda pendien-te con la mítica
película de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoed-sack.
Posiblemente ya desde esa época, Jackson comenzó a ima-ginar
cómo sería esa película filmada en color, con un presupuesto
desorbitante y unos efectos especiales capaces de enrojecer al
mismísimo Gandalf. Ahora, ese sueño se ha hecho realidad. Los 18
Oscars de la Academia® conseguidos por su trilogía de "El
Se-ñor de los Anillos" son un currículo más que
suficiente para que la Universal le haya entregado un cheque en
blanco con el que podía hacer, literalmente, lo que quisiera. Y
lo ha hecho. Y lo que ha que-rido hacer es una monumental
película, vibrante, espectacular, apa-sionante... en definitiva,
grandiosa, tanto como la eterna historia de amor imposible que
en ella se narra. Además, Jackson, que antes que cineasta ha
sido espectador, conoce a la perfección una regla no escrita en
el mundo del cine según la cual, si vas a hacer un re-make
de una buena película, que sea por un buen motivo. Jackson lo
tenía, pues por más enamorado que estuviese del film original,
ha sabido encontrar sus debilidades parta saberlas eliminar en
una versión mejorada con respecto a aquélla, no sólo
técnicamente (lo cual es relativamente sencillo, sólo es
cuestión de dinero) sino ar-gumentalmente, dotando a los
personajes protagonistas de una profundidad ignorada
anteriormente. Esta vez, hay una historia de-trás de cada uno de
ellos, una vida ajena a la del gran gorila, y Jackson sabe
tomarse su tiempo para presentárnosla, para que co-nozcamos a
cada uno del trío principal y lleguemos a comprenderlo y amarlo
(u odiarlo) como merece. Esta es la grandeza que esta película
que, más que un remake, se podría definir como un verda-dero
homenaje no sólo al "King Kong" original, sino al propio géne-ro
del cine de aventuras. Y para ello, nada mejor que apoyarse en
una serie de actores que están sencillamente impresionantes (y
eso que ni Watts ni Brody cuentan habitualmente con las
simpa-tías del que suscribe), entre los que destacaría por
encima de los demás al habitualmente televisivo Kyle Chandler.
Poco espacio vale la pena dedicar al aspecto técnico que, como
es de suponer, es impecable y sin duda arrasará en los próximos
Oscars® por enci-ma de Narnias, Potters y tonterías por el
estilo. Teniendo en cuenta todo esto, ¿cómo se explica la tibia
acogida que ha tenido en los Estados Unidos y su floja
repercusión en taquilla? La respuesta se puede resumir en una
sola palabra: exceso. Y no sólo por el metra-je (más de tres
horas) sino por el desarrollo de la acción, fiel al circense
dicho de conseguir el más difícil todavía. En este aspecto, me
viene a la memoria otra película que, como ésta, fue filmada con
el corazón, como homenaje también a un género clásico y que no
logró seducir al público por idénticos motivos. Me refiero al "Van
Helsing" de Stephen Sommers, donde la acción se
amontona, pa-sando siempre de un peligro a otro mayor y sin dar
tiempo al es-pectador a recuperarse de una emoción antes de
pasar a otra. Imaginen, si pueden, una montaña rusa con cien
loopins. Sin duda los cinco o diez primeros nos harían
gritar de pánico y emoción, pero... ¿y los noventa restantes?
Sin duda la única emoción capaz de crear sería hastío y el deseo
de que todo termine y volver a pisar tierra firme. Aquí es donde
"King Kong" flojea, y aunque el abajo fir-mante disfrutase hasta
la saciedad de cada minuto de metraje, re-conozco que la parte
de la historia que transcurre en el interior de la isla puede
resultar interminable, mientras que la aparición de ani-males
cada vez más peligrosos y mortales provoca que la sorpresa se
trunque a favor del aburrimiento y roce el cachondeo general en
el momento en que algunos de los protagonistas son atacados por
una especie de babosas y gusanos, cuya escapatoria está tan
pi-llada por los pelos como, por otro lado, es de rigor en este
tipo de películas, igual que en la ya mencionada "Van Helsing" o
en dos sagas creadas por Spielberg que es imposible que no
acudan a nuestra mente: Indiana Jones y Parque Jurásico. Las
tres horas lar-gas que dura la película sirven para dividir la
historia en tres partes claramente diferenciadas: la primera
corresponde a la presentación de los personajes, con la que
Jackson demuestra que puede ser un muy buen cineasta sin
necesidad de grandes efectos especiales; la segunda corresponde
a la ya comentada intrusión en la Isla de la Calavera; y la
tercera regresa a la ciudad para contemplar el ya co-nocido
desenlace de la historia. Es esta última la mejor y más
es-pectacular de las tres, con inteligentes cortes en el ritmo
para po-der alternar el frenesí destructivo del simio gigante
con la ternura y sensibilidad en escenas de gran belleza como la
del lago helado o la contemplación del paisaje desde lo alto del
Empire State. Se mi-re como se mire, adrenalina en estado puro y
acción sin límites con moralejas varias incluidas: el amor mata
y la ambición arruina. El único pero auténtico podría
encontrarse en el olvido, durante la tercera parte de la
película, de los secundarios, pese a dar la sen-sación de que
tanto el capitán Englehorn como los marinos Lumpy o Jimmy tienen
unas interesantes historias propias que no termina-mos de
conocer. ¿Acaso no tuvo tiempo para desarrollarlas y habrá que
esperar, como en la trilogía del Anillo a la versión extendida
en DVD? Eso, sólo Jackson lo sabe, igual que sólo él sabe
contagiar-nos de la pasión que él mismo siente por el peluche
gigante y su conmovedora historia de trágico final».
Julián Bueno
(Lista de Cine)
«No sé qué pensar en
realidad, creía que tal vez vería una película
entretenida y hasta bien hecha y me encuentro con una
realización oscura poco convincente que fue "King Kong".
Empezaré explican-do mi punto de vista: después de "Jurassic
Park" vimos cómo los computadores se apoderaron del cine y los
efectos especiales se convirtieron en una manera casi realista
de nuestras fantasías, pero me voy al cine y qué encuentro, un
sinnúmero de efectos mal logra-dos, una Nueva York Oscura llena
de niebla para ocultar lo hecho por el computador, unas tomas
donde los actores hablaban y se nota todo el tiempo que están
detras de una pantalla verde o azul (cuando están en el
Venture se nota más), mucha toma aérea de la isla y también
de la muralla, se notaba el paso del computador por allí, sin
contar con los dinosaurios estrambóticos, los bichos pelu-dos y
el King Kong fingido. Bueno, haciendo un paréntesis, dentro de
la misma película traté de obviar esa gama de horribles y
defec-tuosos efectos (cuando Ann Darrow hace los malabares con
las piedras se notaba que ni las tocaba), comencé a buscarle un
senti-do, pero qué me encuentro, un director macabro haciendo
una pelí-cula (lo mas entretenido de la película), una mujer
hermosa y la bestia, obviamente; pero lo mas triste, Steven
Spielberg nos trajo a la vida en el año 1993 los dinosaurios de
una manera hermosa y ar-tísitica, aunque la película tiene
alguna que otra falencia, cumple el cometido en cuanto a buenos
y bonitos efectos, [mientras que] aquí nos encontramos con unos
brontosaurios en estampida, unos velociraptores con cara de
tiranosaurios que no cuadraban en las tomas, luego un choque
entre todos ellos al estilo "Matrix
reloaded" pero sin carros, ya luego Ann Darrow se
enfrenta no sólo a uno ni a dos T-Rex sino a tres, por favor, en
la "King Kong" original era sólo uno, además en ésta chilla esa
cantidad de dinosaurios (Peter Jackson trata de explotar a los
dinosaurios como Spielberg, muy triste), aunque nuestro héroe se
enfrenta a estas tres bestias de una manera campal, es decir,
éstas no pueden con ella ni con toda su fuerza, lo cual es
extremadamente ilógico pero tragable, nos en-contramos que puede
ser mareado, desmayado, con unos cuantos seres humanos con
cuerdas y cloroformo (ambiguo esto en la cin-ta, ¿no?),
luego de haber tenido una lucha titánica con bestias que ni con
toda la tecnologia del mundo pueden ser dominados, ade-más el
mono estaba muy grande para ser llevado en el Venture, to-do era
de tamaño épico, no había ningún animalito tierno, todo era
violento, sangriento y hasta algunas veces despreciables retos a
un orangután normal abrirle la boca a un cocodrilo (el cocodrilo
familiar del dinosaurio) a ver si le parte su quijada, pero
bueno, luego de sangre, insectos y mandíbulas de dinosaurios
rotas, se llevan a la gran y magistral bestia a Nueva York donde
allií es de noche para nuestra sorpresa, ya que la empresa de
efectos no la muestra de día (obviamente se nota el efecto),
encontramos que la bestia cam-bia por la bella, les juro que
después de dos horas de violencia ha-cia otros animales, mostrar
a King Kong como una bestia tierna es extremedamente ilógico, es
como ponerle ternura a una película de Rambo o "Kill
Bill", pero bueno, la bestia se vuela, encuentra a la
chica despampanante y van al Empire State. Peter Jackson aquí se
le luce con unas tomas aéreas del simio sobre la ciudad
exce-lentes, las cuales producen un vértigo genial, casi media
hora de brincos, gruñidos sobre el tope de la gran manzana es lo
que salva dicha película, pero en resumen es pésima, tiene un
contenido Godzilla lo cual aún es más triste pero se puede creer
más fácil la historia sabiendo que la iguana gigante no es mala,
King Kong mató a mucha gente y animales, casi tiene el mismo
nivel de me-diocridad que tiene "Anaconda". En resumen, pésima,
triste que este tipo sea considerado un genio, es sólo alguien
que pretende ser profundo con bestias sin sentido. [...] He
estado leyendo los comentarios de todos y traté de entender por
qué la película tenía más cosas buenas que malas y por obvias
razones volví a cine, pero descubrí algo, lástima que la gente
se contenta con cualquier cosa que le muestren, las actuaciones
no son tan malas como los efectos especiales, el que no haya
visto un gorila de 7 metros lo in-vito a ver "Mi gran amigo Joe"
de Walt Disney, nominada al Oscar® por mejores efectos
especiales, allí lo vemos mucho más logrado y, por cierto, de
día sin ninguna nube que distorsione el efecto y lo haga
creíble; como pude observar nuevamente en "King Kong", Jackson
usa escenas muy oscuras con el fin de ocultar lo mal lo-grado
del efecto, ya que todos sabemos que los efectos especiales
nocturnos u oscuros no tienen tanto mérito como efectos hechos a
plena luz del día, ya que son más difíciles de recrear y
realizar, por lo tanto los efectos no merecen tanta ovación o
soy yo el único de aquí que no notó lo ficticio de la selva; la
ciudad de Nueva York... pues bien ambientada, pero se notaba que
era un fondo azul y que el pelo de Kong era lo de más chistoso y
algunas veces no cuadra-ba, sin contar los dinosaurios, aunque
mejor, muy exagerados, aunque los insectos muy bien hechos y
creíbles. Leí un comentario sobre que los efectos de esta
película: eran mejor que los de Geor-ge Lucas. En esta ocasion
digo lo siguiente: cómo se le ocurre a alguien decir eso, los
efectos tanto de "El
señor de los anillos" co-mo de "King Kong" son
pésimos, se nota el uso de computador por todos lados, la idea
de los efectos especiales es engañar al espec-tador, si
recordamos "Jurassic Park" podemos ver que el realismo de los
dinosaurios tanto en animatronics como computador era la más
elaborada para poder engañar al espectador y hacer creíble la
historia, pero sé que si a Jackson le dieron dinero para eso, se
no-ta que se lo robó, que ya que no hay ningun exterior, es puro
y físico uso del PC, por lo tanto no engaña, cuando uno va al
cine no sólo mira los actores, mira en contexto toda la escena
en la panta-lla [...] (recuerden a Forrest Gump jugango al ping
pong, mucho tiempo después supimos que ILM fue el realizador del
efecto y que Tom Hanks nunca tocó una pelota con su raqueta),
entonces notar esto es un acto infame ya existiendo tanta
tecnología que nos en-gaña. Cuando se encuentran en el Venture
Jack Black y Adrien Brody, podemos ver cómo en el fondo estaba
el mar y las nubes, pero qué gracioso que los actores pareciese
que estaban en un pantalla ("Star
Wars", el 90% de la película es con fondo azul, sólo
el 0.001% de las veces al frente de dicho fondo se hacía
notable), por lo tanto notar esto también es deprimente; luego,
cuando enc-ontramos la muralla, por favor, soy yo el único que
nota que los que caminaban en las tomas aéreas no eran personas
sino figuras computarizadas? ("Titanic" tiene mucha escena aerea
donde los personajes son hechos en el ordenador y no se echa de
ver sino como 5 años después). Esto sólo fue para los efectos
especiales porque en contenido hay tanto como en "Anaconda", por
lo tanto no voy a hablar de esto, pero escuchar a la gente
admirar dicha mentira cinematográfica en cuanto a montaje y
demás es increíble, quiere decir que no han visto nada y los
invito a mirar bien los efec-tos especiales, porque las naves y
extraterrestres de "La
guerra de los mundos" le echan tierra y demás a los
efectos de "King Kong", pero raro no es que le den el Oscar® a
mejores efectos ya que si se los dan a "El señor de los
anillos", que falla por todos lados en dicha materia, se lo dan
a cualquier cosa. Sólo espero a que al-guien se dé cuenta de lo
mal realizado de la película y que admitan que es tan mala como
"Anaconda"»
Josep Lloret
(Lista de Cine)
«Acabo de ver los fuegos
fatuos de Kong, con más ruido que nue-ces....¿Os habéis fijado
en lo parecidas que son las nueces con la forma del cerebro
humano? Pues eso... Da la impresión que los productores de la
última de Kong han preferido gastarse los cuartos en efectos
especiales antes que en unos guionistas que sepan mantener una
cierta lógica en el desarrollo de un guión por demás
archiconocido y con un referente antológico perteneciente al
siglo pasado. Vayamos por partes: La ambientación de un N.Y. de
los años 30 del fenecido siglo XX me parece más que correcta,
con un principio algo premioso, pero interesante y bien
presentado, con una Naomi Watts solvente aunque con mohínes del
estilo de Nicole Kidman y un Jack Black que no recuerdo de otras
películas, aun-que me suena su cara, que, en toda la película,
se lleva de calle la función, sólo porque tiene las frases más
ocurrentes y los demás parece que estén de excursión. La
película, creo, se extiende de-masiado en ofrecernos los
detalles del viaje –que no tiene nada de iniciático para ninguno
de los personajes, malogrando el personaje del chico joven,
Jamie Bell– ofreciéndonos una curiosa escena en la que la cámara
se mueve al vaivén del barco, llegando a marear al personal,
como si estuviéramos en un Imax cualquiera (supongo, pues no he
estado nunca), sin que ello ayude en nada a la narra-ción de la
aventura. La llegada a la isla misteriosa ya nos indica
claramente de qué va a ir la cosa: fallos de guión que atentan a
to-da lógica con escenas a ritmo de videoclip. La presentación
de los indígenas, francamente lamentable, presentando una
comunidad que cabe suponer vive horrorizada por su vecino, pero
que en modo alguno dicha circunstancia puede dar a entender que
sean una es-pecie de zombies con unos individuos presentados de
forma mise-rable, horripilante y lo peor, gratuita. La entrada
en el Mundo Perdi-do es poco menos que lamentable, con una
presentación de artifi-cios y artilugios impropios de la
comunidad que vive al otro lado en lúgubres cuevas. Reconozco
que la presentación de King Kong es buena, como excelente es su
factura, ya sea digitalizada al 100% o mediante trucos de
figurantes, quizás demasiado "humanizada" en ciertos momentos
sensibleros que sobran. Los demás bichos que aparecen, muy
convincentes todos ellos: premio, en ese as-pecto, a la
producción de efectos especiales, para mí lo mejor de la
película, por encima de las fantasías de Lucas (¡Lucas, que te
que-das sin Oscar®!). Pero, pero, el guión, amigos, flojea y
hace aguas por todas partes. Y, como decían en el 1-2-3, hasta
aquí, amig@ que no has visto aún "King Kong", puedes leeer,
porque a partir de ahora, lo que sigue es un clarísimo y
mortífero ejemplo de lo que convenimos en llamar spoiler, o sea,
que te voy a contar lo que he visto: no digas que no te lo
advertí... Porque vamos a ver: Aparte de alargarnos
excesivamente hasta dar con la isla, a menos que pen-semos que
la película está dirigida sólo para un público infantil que no
ha visto aún "King Kong" y se traga lo que le echen... ¿A cuento
de qué viene esa llegada a la isla, con un embarrancamiento del
barco en unas rocas, del que sale a toda velocidad como si
hiciera un slalom gigante? Las cosas no son así: el trancazo
está servido. ¿Por qué los indígenas deben parecer zombies
idiotizados y en una pelea inicial que dura lo que dura, acaban
por salvarse la ma-yoría de los visitantes "civilizados"? Con
tanto indígena y tantas lanzas, ¿cómo tienen tiempo el capitán
del barco y sus marineros de llegar a salvarlos, cuando hemos
visto que el camino desde el barco es largo y la alerta del
grito de la protagonista es casi simul-táneo a su salvadora
aparición? ¿Y a dónde van a parar los indíge-nas? Todos
desaparecen como por ensalmo y ya no vuelven a salir. Prefiero
la presentación de la primera película, con su poblado y su vida
"normal" con el muro salvador... ¿Y qué pasa con la forma en que
Ann, la protagonista, es ofrecida a Kong? ¿Y la forma en que
Kong se lleva a la chica que está firmemente atada? ¿cómo es que
no se le parten o arrancan de cuajo los brazos? Porque el gorila
no desata las cuerdas ni las despega de los mástiles. ¿Alguien
se ha creído que en una estampida de dinosaurios, todos los
humanos se libran de morir pisoteados? Vaya imaginación y vaya
falta de lógi-ca... Las escenas de Kong luchando con los saurios
son buenas, aunque un punto excesivas, pero tienen su lógica y
la acción, aun-que un tanto mareante, por los movimientos
videocliperos de la cá-mara, es buena también. Pero, siendo así
que Ann se encuentra todos los monstruos del mundo en su
huida... ¿no parece que se libra muy pero que muy por los pelos,
corriendo descalza entre la maleza? Muy justito, ¿no? Anda que
toda la trepa de héroes, que sobreviven a la caída con el árbol,
pueden recuperar el sentido has-ta que los enormes insectos (muy
bien representados, es cierto) empiezan a atacarlos: ¿qué pasa?
¿como en las películas de kára-te, cuando veinte rodean al bueno
pero sólo le atacan de uno en uno? Claro: los insectos, como son
buena gente, no acuden a co-mérselos de inmediato, cuando están
desvanecidos: esperan a que se despierten y puedan defenderse...
Anda ya: como digo, sólo pa-ra niños. Y encima, el bueno de Jack
(Adrien Brody... ¿qué pintas tú en ese personaje tan vacío?) se
va por otro lado, y, siendo la isla grande como es, justo va a
dar con Kong y con Ann, que, por cier-to, acaba por repetir sus
monerías (nunca tan bien aplicada la pala-bra) y por
acurrucarse, voluntariamente, entregándose a un repara-dor
sueñecito en brazos de Kong... Y el héroe puede acercarse hasta
su querida, sin encontrarse en el camino bicho alguno y sin que
Kong lo haya olido ni oído, a pesar de haber circulado en me-dio
de un nido de murciélagos de dos metros con unos colmillos que
ríete tú de Drakula, sin que le hagan nada. Murciélagos vecinos
pues de Kong, al que, de repente, mira tú, se deciden atacar
justo cuando le conviene a la pareja humana en aprietos, como si
ello re-vistiera lógica alguna. Será que llevaban meses
esperando la opor-tunidad de pelearse con el Rey de la Selva..
.o a que el amigo Pe-ter Jackson dijera: ¡acción! Por no cansar:
¿una vez dormido Kong por el cloroformo, en la gruta que está en
la orilla del mar, cómo ha-cen para levantarlo y meterlo en el
barco, cuando sabemos que el agua está llena de rocas y peñascos
y el navío no puede acercarse hasta la orilla? ¿Lo meten en la
barquichuela? Y ya en N.Y. ¿Qué pasa? ¿Que el hielo de Central
Park tiene mayor resistencia que el anfiteatro del local donde
presentan a Kong y que se derrumba con su peso? ¿Tiene lógica la
escena del estanque helado? ¿Por qué la chica se empeña en subir
la escalera hasta la cima del Empire? ¿Es que los aviadores son
tontos? No olvidéis que, a diferencia de la primera película,
los avioncitos (que mal representados están) llevan dos
tripulantes, un piloto y un artillero. Llevando un artillero con
metralleta, ¿A santo de qué hay que hacer picados de frente al
gorila? Basta con hacer pasadas laterales, oiga. En fin: una
pena que no hayan cuidado más los detalles, por lo menos,
pensando en el público adulto. La película es espectacular,
pero, como decía al principio, mucho ruido y pocas nueces... que
pena, porque podría haber sido mejor que la primera, y no lo
es».
Enrique Len Rom
(Lista de Cine)
«Debo de ser el único que no
comparte ese entusiasmo de haber visto la mejor película del
año, la superproducción más lograda y todo eso (cosa que tampoco
sería dificil de conseguir, por otra par-te). "King Kong" me
pareció una película bien hecha, con especta-cular ambientación
y localizaciones (en muchos de los casos, ine-xistentes, pues el
ordenador tendría mucho que decir al respecto de ese inmenso y
logrado Nueva York), con una historia que, pese a durar 3 horas
pasadas, no aburre, y con actuaciones más que aceptables, pero
para mí, en mi opinión, le fallan algunos aspectos que Jackson
podría haber mejorado con creces y que no lo hace. Los
personajes no tienen el carisma de su anterior proyecto, les
falta profundidad, y al espectador, conocimiento sobre el pasado
de todos ellos. Quizá el mejor definido sea el interpretado por
Jack Black, pero también me pareció que un papel de alguien tan
egoís-ta y vanaglorioso habría sido mucho más poderoso en manos
de otro actor más serio para el público (y conste que me gustó
Jack Black, pero siempre está en el aire esa aureola de bufón).
En 3 horas, los personajes principales carecen de esa afinidad y
cariño que sí poseían los personajes de la primera película de
la trilogía de Tolkien, como Gimli, Aragorn, Gandalf, o Gollum
en la segunda en-trega, personaje completamente digital.
Precisamente por ese mo-tivo, porque Gollum era digital y King
Kong también, y pese a que este último se nota haber sido
cuidado pixel por pixel, tampoco me parece que el gran gorila
llegue al corazón como lo quería Jackson (aunque quizá tenga que
ver que el 99% de los espectadores ya se sabe el final de la
historia), en muchas ocasiones se nota que es digital y que aún
quedan algunos años para que no se note lo que es real y lo que
es producto de ordenador pese a que Weta, insis-to, ha hecho un
gran trabajo y eso se nota, pero (y ése me parece el mayor
desliz de la película) se nota quizá demasiado. Lo que menos me
agradó de la película fue que tras el posterior sacrificio de
los nativos al rey Kong (los nativos, por cierto, lo mejor de la
pe-lícula, simplemente espeluznantes) a Peter Jackson se le ve
dema-siado la autosuficiencia en la que se mueve y que quiere
demostrar que se puede gastar el dinero que le dé la gana, dando
rienda suel-ta a su imaginación y poniendo monstruos y
situaciones por do-quier que cansan a cualquiera y que podía
haber recortado perfec-tamente y luego haber extendido en DVD si
lo hubiese preferido. Se me atragantaron tantas situaciones de
acción tan seguidas y no por pocos minutos: carreras entre las
patas de grandes saurios, raptores con hambre, tiranosaurios,
lianas que enredan a cualquie-ra, más peleas con más
tiranosaurios, más carreras, troncos que caen por precipicios,
gusanos gigantes dentados, murciélagos, avispas gigantes o algo
parecido, otro tiranosaurio, gusanos raros para Naomi Watts,
pterodáctilos y más carreras que, repito, sin ningún tipo de
descanso cansan a cualquiera (seguro que me dejo algún bicho),
es un auténtico videojuego durante ese tramo (¿pen-saban también
en las ventas quizá?) y que pienso es donde se de-jaron mucha
parte del presupuesto. Por cierto, la resolución de al-guna
secuencia también está hecha a base de talón en vez de
ima-ginación, como matar bichos que se mueven endiabladamente
por todo el cuerpo a golpe de metralleta sin que ningún
personaje reci-ba un sólo impacto (desde las películas de Leone,
nadie acertaba tan bien al blanco, encima, este es móvil, muy
móvil). Posiblemen-te con menos dinero, secuencias como esa
habrían sido resueltas con más imaginación y credibilidad.
Posteriormente, con King Kong en la ciudad, los efectos
especiales hacen de nuevo acto de aparición, pese a que se puede
decir que van acorde con la histo-ria. La historia de "amor"
entre Kong y Ann no está mal, pero nun-ca llega a emocionar,
como ese baile en la pista de hielo que no cuaja (y el que diga
lo contrario no está siendo sincero) y el final ya consabido, sí
está bien resuelto pero de nuevo podría haber sido mejor, si
Kong justo antes de desplomarse le hace un gesto a Ann –y sobre
Ann– que todo el mundo a esas alturas sabe. De todas formas,
repito, me pareció una buena película, muy entretenida y bien
realizada, pero con muchos aspectos mejorables, sobre todo
teniendo en cuenta que con el macropresupuesto con que contó no
tiene excusa alguna. Recomendable para las Navidades y para
eva-dirse de los problemas durante 3 horas, aunque eso sí, que
nadie vaya intentando ver la obra maestra del nuevo siglo,
porque no la encontrará, y probablemente tampoco fuera esa la
intención de Jackson en esta ocasión».
Adán Céspedes
(Lista de Cine)
«Acabo de ver la nueva
película de mi querido Peter Jackson. Decir que me la esperaba
muy bien hecha, con efectos perfectos de todos los tipos, con
escenas de acción impresionantes, y siguiendo la historia de la
primera película de King Kong… pero me he encontrado con una
película que te sorprende aunque ya sabes lo que va a pasar, con
intriga desde el primer minuto, con las me-jores escenas de
acción que he visto en mi vida (pensaba que el
Episodio III este año podría
llevarse algún Oscar® técnico, pero ahora lo dudo, vamos, creo
que ya no), mucha calidad en el repar-to, con unas
interpretaciones que quedan al nivel de la película, pla-nos y
ángulos que te descolocan, pero sin perder el control,
panta-llazos de caerse de culo, fantasía, terror, velocidad,
ternura, amor, valentía, aventura, gore, no sé, de todo, para
resumir: sensacional, espectacular, darás saltos en la butaca.
Lo cierto es que ha supe-rado en bastante mis expectativas, y la
recomiendo, vamos, que el que se la pierda, sobre todo en
pantalla grande, está faltando a una obra maestra de Peter
Jackson (es mi opinión). [...] la mejor
super-producción del año. [...] A mí me parece llena de tics
difíciles de ol-vidar (vamos, de los que salen en los mixes que
hacen en los Os-car® cuando recuerdan la historia del cine), se
trata de momentos y escenas nuevas de un director que es capaz
de mejorar un rema-ke sin basarse sólo en las nuevas técnicas de
cine (y creo que lo hace desde el primer minuto); sobre todo,
decir que son 3 horas basadas en una historia que cualquier
persona mayor de 20 años seguramente conoce, y que ha visto la
del 33, y realmente se ha-cen electrizantes y mantienen un ritmo
muy difícil de superar. So-bre el reparto, opino que de Adrien
Brody esperaba más, incluso siendo un secundario, le veo un poco
perdido y fuera del papel; pe-ro de los demás... Jack Black se
sale, es quien pone el toque sim-pático cuando la película lo
necesita, pero tambien es drámatico cuando tiene que serlo (me
parece el mejor); y sobre Naomi Watts, en general hace el papel
justo, pero tiene detalles que suben la nota a un notable alto.
El resto, en un nivel más que bueno para una peli de aventuras.
El rey Kong, pues muestra una claridad en su interpretación
(movimientos, y sobre todo sentimientos) digna de un grande de
carne y hueso (a mí no me parece digital casi nunca; hombre,
nunca he visto un gorila real de siete metros). Los indíge-nas
te hielan la sangre, no digo más, uf... En la dirección de
acto-res, Jackson mejora a la gran trilogía de los anillos (en
mi opinion, claro). Los efectos y la ambientación, muy bien
logrados, pero yo diría más, rozan la perfección, esta
superproducción contiene más de lo esperado y más de lo que he
visto este año... y en muchos: la selva es realmente
espectacular, los paisajes son tremendos, sobresaliente la isla,
la zona indígena recuerda la crudeza del gore más auténtico, me
recordó a algunas escenas de "Holocausto ca-níbal". Efectos de
cámara no novedosos pero sí brutales y de una tensión de batalla
estelar, y lo que es más difícil, no pierden la lí-nea de la
acción. Ya no sé cómo explicar lo completa que es. El director
le pone todo lo que puede y más, metiendo muchas esce-nas nuevas
no sólo sin salirse de la historia sino reforzándola y dándole
la fuerza emotiva y romántica que no tenía la primitiva. Va-mos,
que las tres horas son las justas, ni más ni menos».
Adriana Celso
(Lista de Cine)
«Entiendo el entusiasmo, el
mío iba creciendo a medida que veía la película... es
maravilloso lo que ha logrado este Jackson».
Greenllem
(E-mail a la redacción)
«Muy basado en la película
antigua, así no pierde el glamour y una sóla crítica. Escenas de
acción, de amor, de cariño, etc... No sabría cuándo parar. Mi
única critica es que se notan mucho, en al-gunas escenas. [...]
no sé si es por buscarle más parecidos de los que ya tiene a la
antigua. Pero es una pequeña crítica, porque la película me
encanto. De hecho, creo que fue tan buena la original, que Peter
Jakson decidió no cambiar nada. Gran película, gran di-rector,
gran mono».
Imágenes de "King Kong" - Copyright © 2005 Universal Pictures
y WingNut Films. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "King Kong"
Añade "King Kong" a tus películas favoritas
Opina sobre "King Kong" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "King Kong" a un amigo
|