CRÍTICA
por
Julio Rodríguez Chico
Amor y soledad compartidos
Queda
lejano el día en que Merian C. Cooper
estrenaba la pri-mera versión de un gorila gigante
que se enamoraba de una bella joven, y que moría al protegerla
de los peligros –prehistóricos o mo-dernos– que la acechaban.
Desde entonces, la historia ha atraído a numerosos cineastas y
la imagen de Kong sobre el Empire State ha quedado grababa para
siempre en las pupilas de millones de es-pectadores. Ahora, el
director de “El
Señor de los Anillos” es quien recrea esa historia de
amor y muerte, de ambición y honestidad, sirviéndose de la
tecnología digital para dar vida a las más variadas y extintas
especies antiguas, y poner en un monstruo toda la hu-manidad de
la que carecía la sociedad neoyorkina.
El éxito, reconocimiento y experien-cia obtenidos con la
trilogía de Frodo y compañía suponían la mejor rampa de
lanzamiento para este neozelan-dés enamorado de King Kong. Era
un sueño largamente esperado, y de ahí arrancan todos sus logros
y también sus deficiencias. Jackson logra una historia de
aventuras con todos los ingredientes de un plato apeteci-ble
para un espectador variopinto. En primer lugar, construye un
triángu-lo amoroso convincente en el que la bella vuelve a
enternecerse ante la bestia, donde se aprecia en el salvaje
animal un atractivo lleno de humanidad, o donde un guionista de
medio pelo deja la pluma para constituirse en audaz caballero.
El director era consciente de que se jugaba el éxito de la
película en lograr esa sintonía entre el trío protagonista, y
por eso apuesta por una matizada caracterización de sus
personajes, mejor aún inter-pretados:
Naomi Watts aporta toda la afectividad y sensualidad
precisas para encandilar a humanos y simios; en
Adrien Brody descubrimos una
mirada triste y solitaria que está esperando un aliciente para
desplegar su potencial heroico; y Andy
Serkis se transforma en un Kong de rostro expresivo
que lleva a la compa-sión, como ya hiciera antes al dar vida a
Gollum.
En realidad, detrás de
este romanticismo se esconde una historia de soledad y
frustración, con seres arrinconados por una sociedad que vive
para el éxito y enredada en lo morbo-so, que se ha
convertido en una auténtica jungla donde la ambición o la
vanidad –no sólo del mundillo cinematográfico– han
deshuma-nizado las relaciones. Por eso, los personajes del
director Carl Denham –trasunto del joven Orson Welles–, del
galán glamouroso o del resto del equipo de rodaje aparecen un
tanto caricaturizados y con aire patético.
El mundo perdido de la isla desco-nocida es el otro gran
protagonista, excusa para desarrollar todo el mundo imaginativo
de un niño grande que ahora se ha sentido en posesión de una
técnica informática capaz de asombrosos efectos especiales:
pele-as y persecuciones de tiranosaurios y brontosaurios,
ataques de insectos y alimañas devoradores y repugnantes, o
muestras etnográficas de pueblos primitivos imbuidos de
supersticiones y ritos atávicos sirven de hojarasca a la
historia central. Si bien suponen un espectáculo visual y un
alarde técnico –aunque no tan bien conseguidas como aquéllas de
King Kong que aprovechan la técnica “stop motion”–, también es
cierto que esas escenas acaban convirtiéndose en un lastre
demasiado pesado por su reiteración y alargamiento: en
definitiva, un divertimento para Jackson y amantes de “Jurassic
Park” o de “Indiana Jones”, pero un tanto innecesarias.
Amor para vencer la soledad,
pero también como forma de morir: ciertamente, no son los
aviones quienes acaban con el gigante enamorado, por mucho que
los “urbanitas” no alcancen a entender por qué Kong subió a lo
alto del rascacielos. Ceguera de quien ha perdido sensibilidad,
y vida detrás de una mirada llena de dolor de un gigante
humillado y enardecido ante la presencia de su jovencita
desamparada. Música de James Newton
Howard para un viaje de evasión y decorados
minuciosos con el fin de reconstruir la Nueva York de los años
30. La película, a pesar de su excesivo metra-je, engancha al
espectador por su perfección técnico-artística y le hace pasar
un rato agradable, de nuevo con las míticas imágenes del
gorila enfrentado a toda una civilización deshumani-zada.
Calificación:
    
Imágenes de "King Kong" - Copyright © 2005 Universal Pictures
y WingNut Films. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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