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VUELO NOCTURNO
(Red eye)


Dirección: Wes Craven.
País:
USA.
Año: 2005.
Duración: 85 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Rachel McAdams (Lisa Reisert), Cillian Murphy (Jackson Rippner), Brian Cox (Joe Reisert), Jayma Mays (Cynthia), Jack Scalia (Charles Keefe), Colby Donaldson (Jefe de seguridad), Theresa Press-Marx (Marianne), Robert Pine (Bob Taylor), Brittany Oaks (Rebecca), Carl Gilliard (Taxista).
Guión: Carl Ellsworth; basado en un argumento de Carl Ellsworth y Dan Foos.
Producción: Chris Bender y Marianne Maddalena.
Música: Marco Beltrami.
Fotografía:
Robert Yeoman.
Montaje: Patrick Lussier y Stuart Levy.
Diseño de producción: Bruce Alan Miller.
Vestuario: Mary Claire Hannan.
Estreno en USA: 19 Agosto 2005.
Estreno en España: 23 Septiembre 2005.

 

CRÍTICA
por David Garrido Bazán

Terrores mucho más cotidianos

  La palabra ‘artesano’ aplicada a un director de cine, cuando se utiliza en el contexto de una crítica, tiene a menudo un cierto ca-rácter peyorativo. Es como si aquellos que la utilizamos quisiéra-mos diferenciar claramente entre un director lo suficientemente per-sonal, original o incluso creador de un estilo y un universo propios que le hicieran ganarse el apelativo de ‘Autor’ con mayúsculas, y un aplicado profesional dotado de algo de talento para la narrativa visual cuyo trabajo, aun siendo más que correcto para el especta-dor, no alcanza a deslumbrar en igual medida que el de los autores consagrados. Me hace mucha gracia esta definición a menudo injusta porque es bastante probable que, de seguir rodando hoy en día, se la adjudicaríamos sin dudarlo a algunos directores consa-grados como Sam Fuller, Raoul Walsh o el mismísimo Alfred Hitch-cock. Viene esto a cuento porque siempre he considerado a Wes Craven como un realizador cuya irregular filmografía me ha intere-sado más bien poco, pero al que le reconozco el indudable mérito de haber sido capaz de convertirse en uno de los directores esen-ciales del terror en las últimas décadas, con películas que ya son verdaderos clásicos del género como las primerizas "Las colinas tienen ojos" y "La última casa a la izquierda", la emblemática "Pe-sadilla en Elm Street", la autorreferencial "Scream: Vigila quién lla-ma" –en la que demostraba conocer lo suficientemente bien las claves del slasher como para reírse de ellas– o las curiosas –aun-que ignoradas por el gran público– "El sótano del miedo" y "La ser-piente y el arco iris". En fin, que quizás ‘artesano’ sea un apelativo que se quede corto para los méritos de un cineasta sin duda bas-tante personal, aunque igual el término ‘autor’ le cae grande en la misma medida. Misterios insondables de los críticos.

  Sin embargo, no deja de ser cierto que su carrera estaba tomando unos caminos ciertamente preocupantes en la última década. El éxito de "Scre-am: Vigila quién llama" le hizo insistir en la misma fórmula por dos veces con resultados más bien mediocres, mientras entre una y otra continua-ción ensayaba un cambio radical de estilo con el drama "Música del cora-zón" que se saldó con otro notable fracaso. Los problemas de producción de "La maldición (Cursed)" dieron al traste con su floja revisión del mito del Hombre Lobo y el crédito de Wes Craven parecía bastante agotado. No obstante, hete aquí que el viejo artesano se ha sacado de la manga un thriller angus-tioso sin haber de recurrir a las claves usuales del cine fan-tástico que han presidido su filmografía, logrando una sor-prendente pieza de suspense a partir de una realidad muy reconocible, que además ha tenido la inteligencia de apoyarse en un primer tráiler absolutamente modélico para los tiempos que co-rren y que dejaba estupefacto –y con ganas de saber más– al futu-ro espectador ¹.

  "Vuelo nocturno" se inicia como si de una comedia romántica se tratase, por más que la escena que acompaña a los títulos de cré-dito iniciales (el robo de una cartera) nos avise de que algo anóma-lo está a punto de pasar. Lisa Reisert (Rachel McAdams) y Jack-son Rippner (Cillian Murphy), pasajeros de un avión con destino a Miami que sale con retraso, coinciden en la cola de facturación y entablan una conversación agradable. Él es atento, ocurrente y hasta encantador; ella, una directora de hotel muy profesional y vol-cada en su trabajo, parece encantada con sus intentos de acerca-miento y acepta tomarse una copa con él en el bar del aeropuerto mientras esperan. Hay cierta química y un poco de seducción y juego mientras conversan. Nada fuera de lo normal. El destino hace que ambos ocupen asientos contiguos en el vuelo, algo que ella agradece, pues su amable interlocutor es capaz de aliviar en parte su miedo a volar distrayéndola durante el despegue con una charla intrascendente. Todo parece ir bien… hasta que, una vez en el aire, Jackson se quita la máscara que ha llevado puesta hasta entonces y revela que todo lo ocurrido hasta ese momento dista mucho de ser casual, provocando una tremenda angustia en Lisa, quien de re-pente se ve atrapada a diez mil metros de altura con un amenazan-te antagonista que quiere algo de ella y que no se detendrá ante nada para conseguirlo. Una premisa de lo más interesante.

  El lector agradecerá que no se den más detalles sobre el argumento, má-xime si es uno de los afortunados que nada sabe sobre el filme o que sólo ha visto su primer trailer, ya que en ello va parte del interés de la pro-puesta. Baste decir que el mismo, sin ser del todo original, sí proporciona a Craven los medios para construir una más que entretenida película cuyo ritmo no decae en ningún momen-to durante su primera hora, mien-tras la acción de la misma de de-sarrolla en ese espacio cerrado en el que, no obstante, la pericia de Craven como realizador consigue sacarle todo el partido posible a los escasos recursos de los que dispone (no deja de tener mérito ambientar una historia de este tipo en los reducidos márgenes de un vuelo comer-cial) gracias a una ajustada puesta en escena que nos permite se-guir de cerca esta historia de terror emocional. No resultan casua-les las referencias a Hitchcock, pues el director saca sus mejores bazas del suspense y de la continua invitación al espectador a que trate de adivinar lo puede suceder a continuación, consiguiendo una considerable implicación del mismo, como sucedía a menudo en las historias del maestro inglés. Por si fuera poco, cuenta asimis-mo con dos espléndidas interpretaciones a cargo de su dúo prota-gonista, obligados ambos a ofrecer una doble cara: Rachel McA-dams, actriz bellísima, compone bien un personaje que empieza haciendo alarde de su independencia, de su profesionalidad y de saber controlar la situación ante los envites de su desconocido interlocutor, para verse después superada por los acontecimientos y al borde de un colapso nervioso mientras que, por su parte, el es-tupendo Cillian Murphy saca partido en una excelente interpreta-ción de la ambigüedad de su rostro y de su mirada, resultando igual de creíble tanto en su faceta de tipo encantador como, sobre todo, en la parte mucho más oscura y amenazadora que revela en el avión.

  Es una lástima que todo lo dicho hasta ahora en realidad sólo pueda aplicarse con justicia a lo que acontece en el interior del avión, donde sin duda tienen lugar los mejores momentos del filme mientras evoluciona la peculiar relación que mantienen Lisa y Jack-son. Porque la verdad es que llega un momento en el que la acción sale de ese espacio reducido y, en una media hora final deplo-rable, "Vuelo nocturno" se convierte en una película llena de inverosímiles persecuciones, situaciones un tanto rocambo-lescas mal resueltas por un guión que no acaba de atar bien los cabos sueltos (ay, ese instante inevitable en el que un espec-tador avispado puede hacerse la pregunta “¿pero por qué no hace tal o cual cosa?” y no encuentra una respuesta satisfactoria) y, lo que es peor, el filme se convierte en una muestra mil veces vista del cine de psicópatas armados con cuchillos que acechan a joven-citas, con lo que se desvanece el gran crédito acumulado por Cra-ven en su espléndida hora inicial. Por fortuna, una de las virtudes de "Vuelo nocturno" es su escasa duración –no llega a los ochenta y cinco minutos de metraje–, que se pasa en un suspiro, por lo que la parte menos lograda del filme ni se extiende demasiado, ni llega a borrar el buen sabor de boca que deja su estupenda primera hora.

  Cabe pues quedarse en el balance con lo mucho que tiene de positivo la cinta, lamentando, una vez más, que un punto de partida de lo más atra-yente y que cuenta con un logrado desarrollo en el duelo que tiene lugar en el avión, no tenga una resolución acorde con la brillantez con la que es-tá expuesta esa primera hora. Pero sí conviene hacer una reflexión sobre la forma en la que "Vuelo nocturno" –co-mo sin duda acontecía en muchos momentos de la versión de "La guerra de los mundos" de Steven Spielberg y posiblemente sucederá en la próxima "Plan de vuelo: Desaparecida" prota-gonizada por Jodie Foster– se convierte en un indicativo más de que algo está cambiando en el cine norteamericano tras los hechos del 11-S. Sin ir más lejos, la forma en la que algunos hechos cotidianos, como subirse a un avión en el que nunca sabes quién te puede tocar al lado, se convierta en el ger-men de un thriller angustioso (como si ya de por sí viajar en avión no causara la suficiente ansiedad en el común de los morta-les), que la película pueda ser vista como un estudio de la paranoia y el miedo que invade de un tiempo a esta parte a los Estados Uni-dos y que, como le ocurre a los dos protagonistas de esta historia, el comportamiento aparentemente normal y agradable de ambos esconda traumas inconfesables o motivaciones mucho más oscu-ras, lo que puede llevar a la ominosa conclusión de que estamos vi-viendo una época en la que no resulta demasiado aconsejable fiar-se de nadie. Quizás es llevar demasiado lejos las conclusiones de lo que podría pensarse que es poco más que un entretenimiento ve-raniego, pero, conociendo el ánimo juguetón y perverso que tienen muchas de las películas de Wes Craven (¿eso no cuenta como rasgo de autoría?), no es algo que deba descartarse por completo.

Calificación:

[1] Por más que después, un segundo y mucho más explícito tráiler se cargara toda la magia y el misterio del primero revelando la verdadera naturaleza y las intenciones del personaje que encarna Cillian Murphy. Una perniciosa tendencia del mundillo de la promoción cinematográfica hoy en día.


Imágenes de "Vuelo nocturno" - Copyright © 2005 DreamWorks y Benderspink. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos reservados.

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