CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Luego de sus famosos reportes ra-diales durante la Segunda
Guerra Mundial en Londres, el periodista Ed-ward R. Murrow
regresó a los Estados Unidos, donde el Presidente Eisenho-wer lo
honró con un discurso en el que dijo: "...sin retórica, sin
drama y sin más emoción de la necesaria, us-ted ha destruido la
superstición de que lo que ocurre lejos no ocurre real-mente". Y
así es precisamente "Bue-nas noches, y buena suerte"... sin
ex-cesos dramáticos nos presenta una narrativa pausada, pero
tremendamen-te intensa, sobre el enfrentamiento in-telectual
entre el mencionado periodista Edward R. Murrow y el Se-nador
Joseph McCarthy, cuyas investigaciones sobre el comunis-mo en
los Estados Unidos y acoso de ciudadanos inocentes provo-caron
una reacción de paranoia e intranquilidad social a principios de
la década de los cincuentas.
La
cinta se centra en Edward Murrow (David
Strathairn) y su equipo de colaboradores en la
televisora CBS, entre ellos el produc-tor Fred Friendly (George
Clooney) y William Paley (Frank
Lan-gella), director de la cadena. Escandalizado por
los injustos ata-ques y acoso que el Senador McCarthy inflingía
sobre ciudadanos con tendencias comunistas (reales o
imaginadas), Murrow decide producir una serie de programas para
denunciar las tácticas amora-les de McCarthy, empleando sus
propios discursos para señalar las fallas y contradicciones de
sus métodos. Desde luego eso no cae muy bien a McCarthy, quien
procede a responder de la única forma que sabe: acusando a
Murrow y a su equipo de traidores y anti-patriotas.
Habiendo exorcizado los excesos creativos de su primera película
como director ("Confesiones
de una mente peligrosa"), George Clooney regresa
con mayor madurez visual y narrativa para ofrecernos una cinta
íntima en su manufactura pero épica en su significado, ya que
ofrece comentarios en muchos niveles, desde la corrupción de
los medios de comunicación como vacuos proveedores de
entretenimiento, hasta la abolición de la libertad in-dividual a
favor del "patriotismo". Y, notablemente, más que propo-ner una
plataforma ideológica específica, Clooney y su co-guionista
Grant Heslov buscan mostrarnos
los errores del pasado y su posi-ble solución por medio del
sentido común y del valor de unos cuan-tos que se atrevieron a
señalar lo obvio.
En un plano más prosaico tenemos que "Buenas noches, y buena
suerte" es una excelente muestra de actua-ciones y
cinematografía. Filmada en blanco y negro por
Robert Elswit (fre-cuente
colaborador de Paul Thomas Anderson), la cinta ofrece una
at-mósfera melancólica y nostálgica que enmarca actuaciones
urgen-tes y dinámicas. David Strathairn re-aliza un
fantástico trabajo como el protagonista, pues en vez de sólo
imi-tar la apariencia del finado Murrow, Strathairn adopta
completamente su personalidad, dejando que la actua-ción fluya
desde su interior, haciéndonos fácilmente partícipes de sus
procesos intelectuales. Clooney realiza también un buen traba-jo
histriónico como el productor Fred Friendly, aunque queda
opa-cado por el poderoso trabajo de Frank Langella como William
Pa-ley, el director de la cadena CBS. Además de su solemne
presen-cia, Langella muestra claramente el conflicto interno de
su persona-je, deseoso de mantener el estándar de libertad
editorial que distin-guía a sus noticieros (¡cómo han cambiado
los tiempos!), pero sin poner en peligro la seguridad económica
de la empresa, de la cual dependían cientos de empleados.
Robert Downey Jr. y Patricia
Clarkson tienen una breve pero significativa
participación como un par de reporteros con un secreto que
deberán enfrentar eventual-mente; el aire de misterio que los
rodea y sus veladas miradas cre-an irremediablemente sospechas
en la mente del espectador, fun-cionando así como hábil metáfora
de la paranoia e intranquilidad que las actitudes del Senador
McCarthy provocaron en la sociedad de la época.
No
hace falta gran imaginación para encontrar las similitudes
en-tre los eventos que se muestran en la película y el mundo
contem-poráneo, donde el supuesto patriotismo es empleado como
justifi-cación de cualquier atrocidad que decidan cometer los
gobiernos. Sin embargo, "Buenas noches, y buena suerte" va
más allá de ser una simple alegoría política, al mostrarnos que
el señalar las fallas del sistema no debe considerarse como
traición, si-no como un esfuerzo por mejorar su salud ideológica.
Hay una frase en la película que se menciona de forma casual,
pero que siento que engloba el mensaje e intención de la obra
entera: "No hay que confundir inconformidad con deslealtad".
Lástima que los temores de Edward Murrow se hayan hecho
realidad, como pode-mos ver hoy en día, no sólo en el modo como
se emplea la televi-sión, sino en la persecución y denuncia de
quienes no están incon-dicionalmente de acuerdo con los
parámetros del sistema social.
Por eso "Buenas noches, y buena suerte" es una cinta importante
y la recomiendo con gran entusiasmo. Su minimalista producción
puede ocultar su épica intención, pero quien busque encontrará
abundante significado y re-levante mensaje en esta excelente
muestra de cine que cumple perfec-tamente con su propósito de
entre-tener al mismo tiempo que nos de-ja buen material para
pensar mu-cho tiempo después de que sali-mos del cine. Y
aunque no creo que sea indispensable, recomiendo tam-bién
estudiar un poco sobre los even-tos históricos que retrata la
película; de ese modo la apreciaremos más y comprenderemos mejor
lo que trata de decirnos.
Calificación:
    
Imágenes de "Buenas noches, y buena suerte" - Copyright © 2005
Warner Independent Pictures, 2929 Entertainment, Participant
Productions, Davis Films, Redbus Pictures, Tohokushinsha Film
Company y A Section Eight Production. Distribuida en España por
Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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