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BUENAS NOCHES, Y BUENA SUERTE
(Good night, and good luck)


Dirección: George Clooney.
País:
USA.
Año: 2005.
Duración: 93 min.
Género: Thriller político.
Interpretación: David Strathairn (Edward R. Murrow), Robert Downey Jr. (Joe Wershba), Patricia Clarkson (Shirley Wershba), Ray Wise (Don Hollenbeck), Frank Langella (William Paley), Jeff Daniels (Sigfried "Sig" Mickelson), George Clooney (Fred Friendly), Tate Donovan (Jesse Zousmer), Tom McCarthy (Palmer Williams), Matt Ross (Eddie Scott).
Guión: George Clooney y Grant Heslov.
Producción: Grant Heslov.
Fotografía B/N: Robert Elswit.
Montaje: Stephen Mirrione.
Diseño de producción: Jim Bissell.
Dirección artística: Christa Munro.
Vestuario: Louise Frogley.
Estreno en USA: 7 Octubre 2005.
Estreno en España: 10 Febrero 2006.

MÁS OPINIONES

Javier Cuenca Velarde (E-mail a la redacción)

  «No precisa George Clooney demasiado metraje ni piruetas cinematográficas de ningún tipo para dar forma a esta hermosa reflexión sobre el compromiso y la libertad de expresión como experiencia vital que es “Buenas noches, y buena suerte”, lúcida frase con la que el presentador de la CBS Edward R. Murrow se despedía de su audiencia. Le bastan a este cineasta con vocación de independencia apenas una hora y media de película y unos actores sólidos que se creen a pies juntillas sus personajes para dejar constancia de la valentía de unos profesionales de la televisión a quienes no les importa jugarse el puesto si ello supone no perder su identidad. Un infalible blanco y negro salpicado con leves pinceladas de jazz le sirve a Clooney para subrayar que esta película pertenece a otra época aunque esté filmada en pleno siglo XXI. El largometraje tiene una textura ligeramente algodonosa, acentuada por el tableteo solemne de la máquina de escribir, un personaje más, y los silencios que rematan algunas frases del guión. Aun así, hemos de agradecerle a Clooney que “Buenas noches, y buena suerte” no sea una obra sentenciosa y panfletaria, sino un paseo por la vida de unos personajes que no empieza ni acaba, más bien discurre. Es también un acierto del director revestir la película con el ropaje del documental para darle un mayor realismo a la historia, pero sin recargarla demasiado, intercalando imágenes que no nos hagan olvidar su condición periodística. “Buenas noches, y buena suerte” es tan ligera y concisa, cinematográficamente hablando, que quizá requiera un segundo visionado para disfrutarla con mayor intensidad. Pero la primera impresión es muy aceptable y algunas de las secuencias del filme tienen la suficiente carga emocional como para que la obra deje un buen sabor de boca».

 

José Luis Palacios Alonso (Lista de Cine)

  «Quizá no se trate de una obra maestra pero lo que sí trata de forma contundente y directa son dos grandes temas: el perseguir la verdad incluso a contracorriente de los poderes fácticos; y la eterna, por controvertida, reflexión sobre los contenidos de los espacios televisivos. El blanco y negro es de fuerte contraste, sin tonalidades, sin dudas, como el propio trasfondo de la película y el buen trabajo de los actores. Los tensos capítulos de la narración se separan con ese relajado jazz-blues de la solista de color. Quizá no gane las estatuillas que se propone, y quizá no pase a la historia del cine, pero no cabe duda de que me resultó una película comedida, directa e interesante».

David Garrido Bazán (Lista de Cine)

  «Me van a permitir que antes de entrar a analizar en profundidad la última y magnífica película como realizador de George Clooney, haga una breve referencia a Michael Moore, el autor de "Fahrenheit 9/11". Tengo un amigo al que Moore no le cae nada bien. Afirma, no sin cierta parte de razón, que en su empeño por denunciar las mentiras, los trapos sucios y los abusos de poder de la Administración Bush, Moore suele caer en lo tendencioso y lo demagógico, utilizando recursos narrativos cuanto menos dudosos que, concluye mi amigo, si fuera la otra parte quien los usara no tardaríamos un instante en condenarlos como inadecuados. Cuando tenemos esta discusión, yo siempre saco a relucir un hecho que me parece básico y que el mismo Moore utiliza a menudo para defenderse de dichas acusaciones: el periodismo de primer nivel en los EE.UU., ya sea televisión o prensa escrita, ha cambiado tanto, se ha plegado de tal forma a las instancias del poder que parece inimaginable que hoy en día se dieran fenómenos como aquel del Watergate que acabó con la Administración Nixon. Moore defiende que si los periodistas cumplieran con la función que se les supone por su profesión y no estuvieran amordazados por la trampa habitual de las ‘prioridades de Estado en tiempos de necesidad’ o el recurso a un patriotismo mal entendido que reprime cualquier atisbo de crítica al poder, él no se vería obligado a hacer documentales que saquen a la luz hechos que el pueblo americano debe sin duda conocer.
  "Buenas noches, y buena suerte" arranca, y no es un hecho en absoluto casual, con un homenaje a Edward R. Murrow en el que éste, en su discurso de agradecimiento, arremete, con el estilo insobornable e implacable que le caracterizaba, contra la deriva que empezaba a observar en la televisión, medio que ya en aquella época –recuerden, estamos en 1958– estaba desplazando los programas de debate, investigación y análisis de la actualidad política y nacional a favor de los incipientes quiz shows o concursos televisivos que, lejos de obligar al espectador a pensar y a cuestionarse acerca de la naturaleza de los hechos diarios, tenía un efecto narcótico e idiotizante. El famoso discurso de ‘la caja de las luces y cables’ y, más en concreto, la apuesta de Murrow por una forma de entender el periodismo, comprometido y vigilante ante los abusos del poder, es la pieza angular de esta inteligente propuesta de Clooney y no, como de forma algo temeraria se ha señalado, una revisión del tema de ese período oscuro de la historia americana conocido como 'La caza de brujas' o un biopic al uso de la figura de Murrow.
  Más allá de que la película efectivamente se centre en el episodio más conocido de la biografía de Murrow, aquel que le llevó a un valiente enfrentamiento con el siniestro senador McCarthy en la época en la que éste se hallaba en el auge de su poder mientras veía comunistas por todas partes, se dedicaba a perseguir de forma paranoica supuestas conspiraciones sin importarle destruir carreras y vulnerar los derechos más elementales de las personas garantizados por la Constitución, "Buenas noches, y buena suerte" es un claro alegato por el compromiso y la defensa de unos derechos y valores esenciales e irrenunciables no sólo de los ciudadanos, sino también de los periodistas en su función de tales. En esta densa, a ratos claustrofóbica película –hay quien ha citado, acertadamente a mi juicio, influencias estilísticas del Lumet de "Doce hombres sin piedad", el Frankenheimer de "Siete días de Mayo" o incluso el Preminger de "Tempestad sobe Washington" que van más allá de su fotografía en B/N o su rodaje en apenas dos o tres escenarios que recrean los estudios de la CBS– Clooney no deja espacio para la más mínima veleidad ni el subrayado: todo lo que se cuenta es importante para la historia, nada sobra o es superfluo para los hechos que se narran –por ello no sabemos nada de las vidas personales de los protagonistas, salvo en el caso de la pareja Downey/Clarksson: sólo importa aquello que afecta al trabajo diario– y, lo más importante de todo, se deja espacio de sobra al espectador para que llegue por sí mismo a sus propias conclusiones sin pretender adoctrinar o conducirle por una determinada línea de razonamiento.
  Con una puesta en escena austera y sumamente efectiva, con un reparto magnífico en el que destaca con luz propia el sobrecogedor trabajo desde la sobriedad más absoluta de un magnífico David Strathairn (capaz de transmitir innumerables cosas con un a veces casi imperceptible cambio de su expresión facial o con esos estruendosos silencios de breves segundos que Clooney, con enorme inteligencia y sabiduría tanto cinematográfica como del oficio de la interpretación, deja transcurrir sosteniendo un plano fijo tras los apasionantes discursos de Murrow) pero también del propio Clooney, Robert Downey Jr., Patricia Clarkson –que hermosa es y que sencillamente contada está esa historia de amor de la pareja–, Frank Langella o Ray Wise (clave su papel para entender algunas de las debilidades de Murrow y hacerle más humano a nuestros ojos), "Buenas noches, y buena suerte" es una película apasionante y compleja que entronca directamente con la mejor tradición de ese cine liberal americano con ambiciones de ofrecer una punzante reflexión sobre algunos aspectos que no deberían estar sujetos a interpretaciones subjetivas por su propio e incuestionable valor ético o moral. Así, uno tiene siempre la sensación de que Murrow y su equipo se enfrentan a McCarthy no porque ideológicamente se encuentren en bandos opuestos o en defensa de un trasnochado progresismo, sino porque éste ha ido demasiado lejos en su afán de proteger a su país, traicionando y retorciendo hasta más allá del límite de lo admisible sus principios más básicos. No cuesta trabajo imaginar que Murrow, con su insobornable actitud, hubiera perseguido con igual saña cualquier otra vulneración de dichos principios que viniera desde otro lado político, si bien la película tampoco oculta que éste sabía, a diferencia de su rival, cómo utilizar a su favor el enorme poder mediático que su posición de privilegio le otorgaba.
  Parece evidente la vocación del George Clooney cineasta de ofrecer en sus obras un claro mensaje que transmita sus inquietudes políticas e incluso éticas y es igualmente evidente que su película, evocadora de unas figuras –a Murrow hay que sumar el trabajo de todo su equipo: esta es una película donde se ve como en pocas la capacidad de un grupo de personas comprometidas con un objetivo para trabajar en equipo– que sin duda tienen en su mente la consideración de míticas, de referencias inamovibles, faros que deberían guiar a los periodistas de hoy en día en su cometido, traza unos claros paralelismos con el presente, con lo que su mensaje político goza hoy en día de una vigencia inapelable en estos tiempos oscuros en los que parece que los ciclos de la Historia nos vuelven a colocar en situaciones si no iguales, sí muy parecidas a las descritas por esta admirable película. Queda la duda, eso sí, de saber si el mensaje esencial, este nostálgico a la vez que necesario recordatorio calará en las mentes de unas generaciones que hay que temer ya han sido victimas del temido proceso de idiotización progresiva que Murrow denunciaba en su discurso. No serán pocos los que, acostumbrados a un tipo de cine muy diferente, sean incapaces de valorar en su justa medida la enorme, imprescindible importancia de una película de estas características».

José Luis Santos (Lista de Cine)

  «Suelen decir que la historia es eminentemente cíclica, y que casi todas sus etapas presentan características que tienden a repetirse. "Buenas noches, y buena suerte" parece enfatizarlo abordando la histeria colectiva que en Estados Unidos se vivió en los años 50, con la caza de comunistas encabezada por el senador McCarthy y el enfrentamiento que con él tuvo el periodista Edward R. Murrow para defender la libertad de expresión y los derechos civiles, sobre todo si contemplamos el relato desde una época como la actual, en la que George Bush parece seguir sendas cuando menos similares escondiéndose de nuevo tras el miedo y la ignorancia.
  La trayectoria como director de George Clooney está por ahora íntimamente relacionada con la televisión. Su debut tras la cámara, "Confesiones de una mente peligrosa", se mostraba cargada de ironía para presentarnos a un personaje con dos vidas en teoría muy distintas pero no muy diferentes en algunos aspectos morales: creador de telebasura por el día y asesino de los servicios secretos por las noches. Su segunda película sigue vinculada al medio televisivo, pero es más seria y madura, abandona el tono juguetón para ponerse grave y ahonda con un pasaje del ayer en un problema de hoy, la censura y la inadmisión de voces discordantes, de la mano del tan viejo como estúpido y triste "o estás con nosotros, o estás contra nosotros".
  Clooney presenta un trabajo formalmente logrado, con un tono semi-documental que utiliza con habilidad recursos propios del género como la cámara "errática y nerviosa", y hace un perfecto ensamblaje entre la imágenes ficticias de los actores y las auténticas de la época con los personajes reales, apoyado en un excelente montaje. Así, podemos ver a un magnífico David Strathairn enfrentarse al verdadero McCarthy, a la vez que evolucionan ante nuestros ojos Patricia Clarkson, Robert Downey Jr., Jeff Daniels o Ray Wise entremezclados con los auténticos interrogatorios del senador en su comisión, todo ello conducido por perfectas intromisiones musicales entre actos de la magnífica Dianne Reeves.
  Una hora y media medida, que no obstante no es fácil para el espectador de a pie: imagen en blanco y negro, un tono narrativo denso, contenido y pausado, una planificación de precisión quirúrgica sin apenas concesiones emocionales, localizaciones interiores en todo momento... Todo ello parece concebido para no desnaturalizar, ridiculizar ni robar protagonismo a un mensaje que de otro modo podría perder fuerza, y que ya de por sí ofrece una intensidad interior trepidante a la cinta, en un recorrido paralelo al de Murrow, minado por presiones, mentiras, abusos de poder y falso patriotismo.
  La rotunda tarjeta de presentación definitiva de un actor guaperas que apunta que también es un director tan inteligente como interesante, al ofrecernos una buena película en cuanto a sus formas y una declaración imprescindible en cuanto a su fondo. Una cinta sincera, valiente para los tiempos que corren, necesaria, con un cierto regusto a cine de otros tiempos que envuelve un mensaje atemporal. Un mensaje que sólo admite una despedida posible: buenas noches, y buena suerte».

Adán (Lista de Cine)

  «Se trata de una trama corta pero llena de cosas; la historia muestra cómo los medios y los periodistas afrontan las noticias, y deja claro un mensaje: los anunciantes están por encima de la información. Esta sociedad está dirigida hasta el más mínimo detalle por las grandes empresas y los gobiernos, sabemos no la verdad, sino lo que nos cuentan. Esos hilos se abordan en esta película del multinominado George Clooney, y se cruzan de tal manera que se hace bastante complicado seguir la trama debido a la cantidad de nombres y caras que se suceden sin parar junto a diálogos demasiado densos. Correctas interpretaciones, aunque no de premio, y que se quedan siempre por debajo de una fotografía magistral. Es, bajo mi punto de vista, lo mejor de la película; mezcla el blanco y negro casi con unos contrastes muy bien logrados (como si fuera un comic de Sin City), introduce movimientos de cámara a distintas velocidades según la tensión de cada momento, juega con los primeros planos y los tiempos de maravilla. Tiene nervio.
  A mí no me ha parecido una de las 5 mejores del año, tampoco está entre las 10 primeras, y la verdad es que no entiendo tantas nominaciones y tanto bombo, excepto por la fotografía [...], pero no por el resto; David Strathairn está correcto, pero le falta un puntito para que llegue de verdad, la dirección artística no me parece tan digna para la nominación [en los Oscar®] (comparándolas con sus competidoras), y las de Guión y Dirección están fuera de lugar; a parte de algún momento de ritmo con resultados positivos, a mi parecer el guión es repetitivo y genera poco interés, además ya desde el principio se ve venir/se conoce el desenlace, restando el suspense necesarios para prestar atención a tanta información.
  Es floja, y por debajo de las mejores del 2005. Recomendable, pero siempre que se esté preparado para una película densa de más».

José Ramón García Chillerón (E-mail a la redacción)

  «A juzgar por su escueta filmografía como director, no cabe duda de que George Clooney es un autor, si estamos en disposición de adjuntarle tal rango, realmente fascinado por el mundo catódico. No es de extrañar su pasión por la televisión puesto que su propio padre fue presentador televisivo durante años y él mismo dio el salto a la fama gracias a este vilipendiado, hemos de decir que con razón, medio de masas. "Buenas noches, y buena suerte", al igual que su predecesora "Confesiones de una mente peligrosa" (2002) es una suerte de biopic sobre una figura célebre de la televisión americana. Sin embargo, a diferencia de aquélla, que tocaba tangencialmente la condición de productor televisivo de Chuck Barris para centrarse, por un lado, en los problemas que causaba su desmedida ambición en su vida personal y, por otro, en su condición bipolar de agente de la CIA, "Buenas noches, y buena suerte" se concentra en un hecho histórico determinado y en las relaciones de camaradería que se dan entre un grupo de profesionales del periodismo televisivo. El hecho en torno al cual se articula la nueva obra del actor/director es la cruzada catódica emprendida por Murrow, prohombre liberal y demócrata convencido, contra el senador republicano Joseph McCarthy y los métodos injustificables y anticonstitucionales utilizados en su paranoica persecución del peligro rojo. La película evidentemente dilata su crítica a la actual política del miedo ejercida por Bush jr., constituyendo una alegoría evidente de la situación política contemporánea. El talante obtuso y pendenciero del que hace gala el conservador McCarthy se puede extrapolar fácilmente al mostrado por la Administración Bush en su batalla antiterrorista. Por tanto, se obvian en la nueva película de George Clooney, muy oportunamente a mi juicio, las tribulaciones personales de Edward R. Murrow, revivido para la ocasión por el magnifico actor David Strathairn, y se nos introduce desde el inicio mismo del film en los estudios de la cadena de televisión CBS, en los que transcurrirá buena parte del metraje de la película, para contarnos las vicisitudes de un equipo de profesionales a la hora de hacer su trabajo con rigor y sin ceder a las presiones externas. La redacción de la CBS donde se desarrolla el film se nos revela como un microuniverso, un paraíso de hermandad profesional y camaradería en el que todos sus miembros se conocen y comprenden, aunque tengan desavenencias. Es un canto idílico a la profesión periodística, en este caso, directamente emparentado con una característica, la de la amistad viril y al respeto entre profesionales, muy presente en el cine clásico. Sobre todo en el cine de Howard Hawks y el western. Sirva destacar al respecto que todos los personajes que trabajan en la CBS son mostrados de manera positiva. Incluso William Paley, el presidente de la cadena interpretado por el veterano Frank Langella, que es el que debe actuar de intermediario y bregar directamente con los patrocinadores que quieren retirar sus productos, se nos presenta como un profesional comprensivo, pese al desafortunado papel que le ha tocado desempeñar. Este viro hacia el clasicismo en la filmografía de Clooney resulta sorprendente y tremendamente beneficioso a nivel narrativo. Más aún si consideramos su debut de abigarrada estructura y posmodernas formas (no olvidemos que el guión de "Confesiones de una mente peligrosa" corría a cargo de Charlie Kaufman). El blanco y negro de la película es una elección más que adecuada, ya que permite combinar así las imágenes ficticias filmadas por el propio Clooney con aquellas documentales en las que aparece McCarthy. Esta apropiación de las imágenes de archivo y la estupenda inmersión que se hace de ellas en el montaje de la película es uno de los mayores aciertos del film. Resulta mucho más estremecedor ver al propio McCarthy replicando a Murrow que a un actor haciendo el papel del senador. "Buenas noches, y buena suerte" es un film correcto, bienintencionado e ideológicamente intachable, aunque flaquea en su afán discursivo al pretender dar una lección sobre las posibilidades educativas de la televisión, cuando es sabido que éste es un medio tan intoxicado que difícilmente se puede defender si no es desde la ingenuidad más absoluta. Por otra parte, esa visión idílica que muestra Clooney de los profesionales del medio es demasiado condescendiente y, dado el verismo que se pretende dar a la película formalmente, se agradecería, al menos este crítico lo haría, una mirada más cínica y menos alejada de la realidad. Si quieren ver una película realista y descarnada sobre el mundo de la televisión, saquen del videoclub "Network, un mundo implacable" (1976, Sydney Lumet); si prefieren una hagiografía dócil sobre un prohombre televisivo, vayan al cine y vean "Buenas noches, y buena suerte"».


Imágenes de "Buenas noches, y buena suerte" - Copyright © 2005 Warner Independent Pictures, 2929 Entertainment, Participant Productions, Davis Films, Redbus Pictures, Tohokushinsha Film Company y A Section Eight Production. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.

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