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INSIDE DEEP THROAT (DENTRO DE GARGANTA PROFUNDA) (Inside Deep Throat)


Dirección y guión: Fenton Bailey y Randy Barbato.
País:
USA.
Año: 2005.
Duración: 92 min.
Género: Documental.
Intervención: Peter Bart, Carl Bernstein, Tony Bill, Ralph Blumenthal, Barbara Boreman, Helen Gurley Brown, Susan Brownmiller, Lenny Camp, Patsy Carroll, Dick Cavett, Wes Craven.
Producción: Brian Grazer, Fenton Bailey y Randy Barbato.
Música: David Benjamin Steinberg.
Fotografía:
David Kempner y Teodoro Maniaci.
Montaje: William Grayburn y Jeremy Simmons.
Estreno en USA: 11 Febrero 2005.
Estreno en España: 23 Septiembre 2005.

 

CÓMO SE HIZO SE HIZO "INSIDE DEEP THROAT (DENTRO DE GARGANTA PROFUNDA)" -
Notas de producción
© 2005 Aurum

  Para el cineasta ganador del Oscar Brian Grazer, su encuentro inicial con Garganta Profunda no fue de primera mano. Por el contrario, fue gracias a los comentarios de una figura sincera y de confianza en su vida: su abuela Sonia.

  «Era 1972, cuando la película acababa de estrenarse», recuerda Grazer. «Mi abuela había venido a nuestra casa y dijo que ella y mi abuelo habían hecho cola y habían visto esa película. Cuando le pregunté qué película, dijo, “Garganta Profunda”. Para ser honestos, yo no sabía de qué iba la película y en aquella época no sabía lo que significaba ese término. Pero al cabo de unos días, quizás horas, descubrí que Garganta Profunda era una película pornográfica, quizás la primera que realmente entraba en la sociedad de masas. Y el modo en que pude comprender esto fue que mi abuela de 65 años estaba diciéndome a mí, un adolescente, que ella y su esposo, junto a cientos de personas, habían hecho cola en pleno día en la zona Oeste de Los Angeles para ver una película enormemente popular. Esta popularidad se debía a las muchas celebridades, incluyendo a Bob Hope y Johnny Carson, que habían hablado de ella en televisión y la habían introducido en las masas, que fue lo que hizo a la abuela Sonia ir a verla».

  El siguiente encuentro de Grazer con el polémico título llegó cuando era un veinteañero y la película seguía siendo igual de popular que al principio. Esta vez, sin embargo, incluyó el visionado de la película. Mientras trabajaba en Warner Bros., asistió a la fiesta de un viejo compañero de trabajo en Beverly Hills. Con la fiesta en su apogeo, los anfitriones pusieron en marcha el proyector y la película Garganta Profunda empezó a proyectarse. «Y eso provocó aún más intriga», dice Grazer. «Desde entonces, Garganta Profunda se ha quedado clavada en mi mente como un fenómeno cultural».

  Años después, a Grazer, quien por entonces se había convertido en el premiado productor de éxitos de taquilla como Apolo XIII, Una mente maravillosa, 8 Millas, Friday Nigt Lights y muchas, muchas otras, le presentaron la idea de hacer una película sobre la vida de Linda Lovelace, la actriz catapultada a la fama por su papel protagonista en Garganta Profunda. Finalmente, Grazer decidió no hacer la película. Pero la conexión de Lovelace con el pionero film para adultos volvió a despertar su curiosidad y entusiasmo por investigar cómo hemos llegado a un lugar donde la pornografía ha proliferado tanto en nuestra cultura. Como Grazer señala hoy, «No era sólo la generalizada popularidad de las películas pornográficas lo que me fascinaba, sino cómo el contenido abiertamente sexual ha roto los muros artísticos construidos mucho antes de la revolución sexual, años antes de Garganta Profunda, y cómo el fenómeno de Garganta Profunda se convirtió en el factor detonante, en muchos aspectos, que nos llevó a donde estamos hoy en la cultura popular de 2005».

  Un desvergonzado entusiasta de la cultura pop, Grazer estaba particularmente intrigado por las ondas de choque que la película envió a los mundos de la política, el arte, la moda, la ley y de todo lo que tiene que ver con lo que influye y define a los americanos en sus vidas cotidianas. Grazer quería mirar a Garganta Profunda como un fenómeno cultural, y así, por lo tanto, «diseccioné o granulé no sólo la propia película sino su impacto en cada aspecto de la cultura popular, tanto si es en forma de arte o moda, política, incluso lenguaje. Por supuesto, esa frase, “garganta profunda”, se trasladó muy rápidamente al Watergate».

  «En resumen», dice Grazer, «Garganta Profunda se convirtió en una reacción atómica en cadena, porque por mucho que la gente quisiera verla y la gran reacción popular que provocó, hubo una reacción igualmente fuerte entre las autoridades legales y políticas, quienes querían suprimirla. El resultante caso de estudio de la Primera Enmienda fue, para mí, una de las principales razones para hacer Inside Deep Throat».

  Para Sheila Nevins, presidenta de HBO Documentary, que supervisa el desarrollo y producción de toda la programación documental y ha sido productora ejecutiva de 13 documentales ganadores del Oscar, sus primeros recuerdos de Garganta Profunda tienen que ver con hacer lo que mucha gente hacía esperando fuera de un cine.

  «Aunque recuerdo hacer cola para verla, recuerdo que no me impresionó tan terriblemente», señala Nevins. «Mucho ruido y pocas nueces, en realidad. Todo este alboroto por tan poco».

  Pero cuando Grazer visitó a Nevins, puso su cerebro de cineasta a trabajar. «Brian vino a verme con un proyecto, y yo no estaba exactamente segura de lo que era pero estaba segura de quién era Brian Grazer. Cuando dijo, “Garganta Profunda”, estaba muy enérgico con ella. Su entusiasmo era increíblemente convincente. Y yo estaba interesada en tratar de descubrir cuál era la sustancia que había detrás de este enorme revuelo. Él parecía pensar, y con razón, que había una historia de represión que se desarrolló en torno a esta película. Tenía que ver más con un entorno político que con un entorno sexual. Y de eso tratan los documentales, te hacen mirar a algo dos o tres veces. Y verlo de un modo diferente».

  Ambos estaban de acuerdo en que Garganta Profunda era mucho más que una tonta farsa cómica que mostraba la felación como su pieza central. De hecho, la película se convirtió en un emblema de las fuerzas represivas intentando coartar una cierta clase de expresión. Nevins añade, «Brian fue muy convincente cuando habló sobre las libertades que tenemos que expresar por nosotros mismos en un país libre. Hablamos de cómo, en ciertos aspectos, 1972 y 2005 no son tan diferentes en términos de fuerzas represivas y que quizás América no había cambiado tanto en tres décadas. Así que hacer un documental sobre los hechos que rodearon Garganta Profunda sería al tiempo una emocionante aventura y una historia muy oportuna».

  Nevins también señala el contexto histórico. «Volvamos al siglo XV y a los Cuentos de Canterbury de Chaucer y leamos sobre sexo», dice. «Si lees a Shakespeare cuidadosamente, ves que las prácticas sexuales no han cambiado. Vuelve a Pompeya y observa los frescos y mosaicos en las paredes. Pero de algún modo en 1972, e incluso en 2005, había fuerzas represivas aplastando la libertad sexual. Es importante hablar sobre estas cosas. No es que Garganta Profunda sea una gran película, pero tiene derecho a existir en una democracia. Se convirtió en una película política, casi en una película sobre la Primera Enmienda».

  Incluso antes de reunirse con Nevins, Grazer ya había empezado a buscar cineastas con los talentos adecuados para hacer una película que tratase sobre el despliegue de cuestiones generadas por la tormenta en torno a Garganta Profunda. En su lista de principales candidatos estaban Fenton Bailey y Randy Barbato, los galardonados cineastas de numerosos proyectos que fundían la narración documental con un entretenido estilo. En particular, trabajos como The Eyes of Tammy Faye (nominada para el Gran Premio del Jurado en Sundance y para los Independent Spirit Awards, entre otros). Nevins compartía la opinión de Grazer sobre la pareja y su diestra y lograda forma de hacer cine.

  Grazer señala, «Vi The Eyes of Tammy Faye y Monica in Black and White y pensé que estaban muy bien ejecutadas en términos de su autenticidad. Eran jugosas y excitantes al mismo tiempo. Pensé que es un desafío ser a la vez entretenido y auténtico en un documental, y Fenton y Randy encontraron un modo de conseguir eso como artistas».

  Uno de los proyectos que Bailey y Barbato tenían en su lista de éxitos era de particular interés para el productor Grazer: una serie de seis horas realizada para el Channel 4 británico titulada Pornography: The Secret History of Civilization. Los amplios temas explorados en su inspección sobre la clase de sexualidad que no siempre ha sido bienvenida por el mundo circundante eran sorprendentemente similares a muchos de los que alimentaron la controversia generada por Garganta Profunda en 1972.

  La experiencia de Nevins con Bailey y Barbato se remontaba a varios años atrás, cuando vio otro de los proyectos del dúo para la televisión británica, Video, Vigilantes and Voyeurism (que después se emitiría en HBO como Shock Video y consiguió una nominación a los Cable Aces). Desde entonces, los cineastas habían colaborado con la cadena por cable en diversos proyectos, incluyendo entregas adicionales de Shock Video y después otros proyectos, incluyendo Monica in Black and White y el documental ganador del premio Emmy Party Monster.

  Nevins comenta, «Pensé que Video, Vigilantes and Voyeurism estaba extremadamente bien producida. Así que llamé a la distribuidora y dije, “¿Quiénes son estos tipos?” Y me dijeron que vivían en Nueva York y yo dije, “¿Qué? ¿y no los conozco?” Así fue como les conocí. Y cuando Brian mencionó sus nombres, pensé que era el matrimonio perfecto».

  Los recuerdos de Bailey sobre la génesis de Inside Deep Throat (Dentro de Garganta Profunda) muestran el característico seco ingenio que se asocia a sus películas con Barbato: «Bueno, se remonta a Sundance unos años atrás, cuando circulaba el rumor de que iba a hacerse una película sobre la vida de Linda Lovelace. Y decubrimos que Imagine y Brian Grazer estaban detrás del asunto. Nos presentamos voluntarios para dirigir esa película. Y eso nos llevó a la puerta de Imagine, así que tuvimos una reunión. Luego, después de la muerte de Linda, la idea de hacer una película sobre su vida era muy problemática porque su historia es difícil de contar, una especie de misterio que nos elude hasta este día. Así que, fue idea de Grazer hacer un documental en vez de una película y nos presentamos a una especie de concurso de belleza, creo, de documentalistas muy reconocidos y afortunadamente, parece que ganamos ese particular concurso».

  Barbato dice, «Creo que Brian llevaba mucho tiempo queriendo hacer una película sobre Garganta Profunda, e inicialmente estaba considerando hacer una narración, después se decidió por un documental. Tras reunirnos con él unas cuantas veces y deslumbrarle con nuestras ideas, fuimos contratados como directores. Sabíamos al iniciar la colaboración que queríamos hacer una película sobre Garganta Profunda, pero eso era todo. Sabíamos que fue un momento importante y que tuvo un significativo impacto cultural. Pero no sabíamos mucho más que eso».

  Para los cineastas, su primer visionado de Garganta Profunda estuvo lejos de las experiencias de Grazer y Nevins. Fenton Bailey recuerda, «Eran las fiestas de Navidad después de que firmásemos para hacer la película. Teníamos un puñado de gente allí, acabábamos de cenar pavo y estábamos hablando sobre la película y pensamos, “Bueno, ¿por qué no la vemos? Es lo que la gente hacía en los 70, ¿no?” Así que la pusimos y el espíritu navideño se evaporó. El propio director, Jerry Damiano, dice que no es realmente una buena película. Algunas partes están desenfocadas, desincronizadas, no está bien montada y las interpretaciones, bueno, no son muy buenas. Y las nociones sobre lo que era atractivo en una película entonces ha cambiado radicalmente en las décadas posteriores. Así que acabamos quitándola y jugando a un juego de mesa».

  Pero lo que había distinguido a la película no pasó desapercibido para Barbato y Bailey. Como Bailey señala, «Lo que hacía la película interesante según los cánones de la pornografía de hoy era evidente: podías argumentar que la historia era casi feminista, porque es la historia de una mujer que busca realizarse; tiene un principio, una mitad y un final; está rodada en 35mm, con ocasionales tomas amplias. Pero por lo que realmente triunfó, pensamos, fue porque aunque contenía sexo duro, lo primero y principal es que era una comedia; era una comedia sobre sexo. Y esto dio permiso a la gente para ir y ver esta cosa en público y hablar sobre ella. Hasta este punto, esta concesión de permiso era algo que realmente había estado denegado. Así que fue un truco para que la gente pudiese empezar a hablar sobre felaciones y prácticas sexuales, ese fue realmente el secreto de su éxito, más que su verdadero contenido hardcore».

  El que una película tan modesta en su financiación y sus aspiraciones tocara tantas cuerdas con tanta gente a lo largo de los años puede ser un hecho insondable para cualquiera que no estuviese presente durante los turbulentos años asociados con la Revolución Sexual pos-Vietnam (“lo que el mundo necesita ahora es amor”). Hablando en general, antes de la aparición del porno para masas en los 70, las películas adultas habían sido clasificadas como películas porno y relegadas a salas de proyección en callejones traseros.

  Gerard “Jerry” Damiano había hecho un par de películas porno antes de contratar a una joven actriz apropiadamente rebautizada Linda Lovelace en su última farsa. Una chica de clase media de Long Island que soñaba con abrir una boutique o convertirse en azafata de vuelo, Lovelace resultó poseer una habilidad para la felación. Aunque Damiano no descubrió esto hasta que las cámaras empezaron a rodar, una vez que el talento de la actriz quedó patente, rápidamente se dio cuenta de que era algo que debía y podía ocupar el centro de la escena en una película y se puso a construir una historia en la que presentar a su último hallazgo.

  Con esta idea en mente, pidió dinero a sus inversores para financiar su proyecto de comedia sexual para adultos (había escrito el guión en un fin de semana). El presupuesto final: 25.000 dólares. La producción se trasladó a Florida para escapar del invierno de Nueva York, y Garganta Profunda se filmó allí durante seis días en enero de 1972. Uniéndose a Lovelace en la pantalla estaba el ayudante de cámara de la producción, un actor de Nueva York con aspiraciones shakespearianas llamado Harry Reems (nombre real, Herbert Streicher) que se había metido en la pornografía por el dinero, la experiencia y los contactos, y que fue reclutado para el trabajo cuando el actor porno originalmente contratado para actuar junto a Lovelace no apareció.

  Aunque para mucha gente la industria del cine pornográfico es y siempre será considerada como nada más que obscenidades, en los 70 se encontraba en compañía más o menos respetable, ligada a los florecientes movimientos de la liberación sexual, la igualdad de derechos y la resistencia a y cuestionamiento de la autoridad. Para algunos, hacer pornografía estaba al menos parcialmente motivado por la creencia de que las películas para adultos eran una ramificación natural de los espíritus de auto-expresión, liberación y experimentación que impregnaban la cultura popular en la época. También había una creencia, que puede sonar alarmantemente familiar, de que la experiencia en la industria del cine para adultos podía llevar a trabajos legítimos en proyectos comerciales, no pornográficos. (Y de hecho, hay no pocos cineastas hoy aclamados que echaron sus dientes profesionales trabajando en la producción de películas pornográficas. Este no fue, sin embargo, el caso de ninguno de los conectados con Garganta Profunda, a pesar de la atención nacional que rápidamente se concentró sobre la película después de que se estrenase en un cine para adultos de Manhattan en junio de 1972).

  Una vez que la película empezó a captar la atención del público a nivel nacional gracias en parte a las críticas en publicaciones como “Variety” y un artículo en “The New York Times”, a las menciones de todo el mundo desde Johnny Carson hasta respetados periodistas y a un aparente poder “de visión obligada” que atrajo a la alta sociedad y a las celebridades a los cines, Garganta Profunda consiguió más de lo que pretendía cuando se convirtió en el objetivo del intento de los políticos por limpiar lo que ellos consideraban como la marea de mugre que los 60 y los 70 habían arrastrado hacia las costas de Norteamérica.

  Se instigaron acciones legales a nivel ciudadano, estatal y federal en una lluvia de intentos por tomar fuertes medidas contra la película en particular y contra toda la industria pornográfica en general. Los dueños de las salas y los distribuidores que manejaban Garganta Profunda no sólo fueron acusados de una variedad de delitos sino que, en un flagrante intento de intimidar a cualquiera que pudiese considerar participar en la producción de una película para adultos, los fiscales federales trataron de dar ejemplo con el actor Harry Reems, acusándole de conspiración para transportar obscenidades a través de las fronteras estatales, como si el actor (que había cobrado 250 dólares por su trabajo) fuese de algún modo responsable por el contenido o distribución de la película. (Damiano y Lovelace también fueron acusados pero, a diferencia de Reems, cooperaron con las autoridades y pudieron llegar a un acuerdo para escapar del problema).

  Cuando Reems fue declarado culpable en 1976, una impresionante lista de grupos por las libertades civiles, junto con varias grandes figuras de Hollywood como Jack Nicholson y Warren Beatty se pusieron de su parte y finalmente, su condena fue anulada.

  Observa Randy Barbato, «El gobierno vio que los medios de masas prestaban atención y que la popularidad de la película empezaba a despegar, así que necesitaba actuar. Garganta Profunda tenía todos los elementos: la comedia, la aclamación popular, la accesibilidad para que la gente sintiese realmente que tenían permiso para ir a verla. Esto aterrorizó a los conservadores y al gobierno, que actuaron para detenerla aunque, por supuesto, todo lo que hicieron fue aumentar su popularidad. Ninguna película porno antes de Garganta Profunda había contado nunca una historia con éxito ni presentaba personajes del modo en que ella lo hacía. Y por eso, aunque no es la mejor de las películas, hizo algo que las películas porno anteriores fueron incapaces de hacer, entrar en la cultura cotidiana. El hecho de que tuviese un título tan bueno fue la guinda del pastel».

  Añade Bailey, «Vivimos en una atmósfera sexualmente saturada donde el sexo está por todas partes; se usa para vender de todo. Pero nadie habla realmente de ello y aún se le considera tabú. Así que pienso que era intrigante para nosotros como cineastas preguntarnos por qué aún es así. Viendo esta película, que realmente entró en la sociedad de masas de un modo como ningún otro artefacto de pornografía lo ha hecho, pensamos que podíamos ser capaces de encontrar algunas respuestas. Creo que eso es lo que siempre nos ha atraído, hacer una película porque tenemos una pregunta o hay un problema para el que no conocemos la respuesta. Y no sabemos la respuesta necesariamente, incluso al final, así que eso es lo que nos excita, tratar de adivinar respuestas para algunas preguntas complicadas, incontestables.

  La clave para que los cineastas planteasen y quizás respondiesen algunas de estas preguntas era encontrar a las personas apropiadas para entrevistar. Una vez el proyecto comenzó, Bailey y Barbato pasaron los dos años siguientes entrevistando a más de 100 personas y peinando incontables localizaciones geográficamente dispersas en busca de metraje de archivo, fuentes de información y otras piezas del puzzle necesarias para reconstruir e ilustrar la historia de la creación y las consecuencias de Garganta Profunda.

  Como señala el productor Grazer, «Aunque Inside Deep Throat mira al sexo en nuestra cultura a través del prisma de esta película pornográfica, seguir los juicios y tribulaciones y batallas legales que Garganta Profunda provocó podría haber sido un discurso muy árido. Pero Fenton y Randy encontraron un modo de hacerlo muy interesante, rebuscando en los archivos de películas y encontrando material de alguna gente realmente fascinante que se vio atrapada por la tormenta. Además de aquellos directamente conectados con la película, también entrevistamos a expertos y autores con Alan Dershowitz, Gore Vidal, Norman Mailer, Camille Paglia, John Waters, Erica Jong, Dick Cavett, Bill Maher y muchos otros. Fenton y Randy combinaron todas estas imágnes y entrevistas y, en el proceso, hicieron esta exploración extremadamente entretenida».

  «Probablemente terminamos con más de 800 horas de material de entrevistas», explica Barbato. «Después, cuando llegó el momento de dar forma a la historia, pasamos más de un año montando, cortando, pegando y adivinando cuál era la historia. En esta película, fue particularmente estimulante porque tenemos a nuestros tres personajes principales y después está el personaje de la propia Garganta Profunda. Estamos tratando de tejer una serie de narraciones a lo largo de toda la película, además de estas subtramas que implican a los federales y a la Mafia. Nos llevó un montón de noches antes de que todo emergiera».

  Mientras los cineastas trabajaban en la sala de montaje durante esas madrugadas en el año que precedió a la finalización de la película, el país se veía enredado una vez más en un debate nacional sobre muchos de los mismos temas examinados en Inside Deep Throat (Dentro de Garganta Profunda), debates sobre la expresión artística, la indecencia y la responsabilidad. La nación también estaba pasando por una larga campaña presidencial durante la cual similares cuestiones morales se convirtieron en el centro de atención, intencionadamente o no, en las plataformas de ambos partidos.

  Comenta Randy Barbato, «Estos hechos realmente nos hicieron sentir como si hubiese una relevancia en lo que estábamos haciendo. No queríamos hacer una película abiertamente política, pero lo que estaba sucediendo en el país nos hizo sentirnos como si hubiese algo significativo en términos de lo que estábamos examinando. Y todo eso definitivamente tuvo un impacto durante la pos-producción, particularmente en los últimos meses, mientras estábamos dando los últimos toques a la película».

  Fenton Bailey continúa, «Cuando nos pusimos a hacer Inside Deep Throat, no pensábamos que hubiese ningún problema con que la gente hablase sobre sus experiencias. Y lo sorprendente fue que descubrimos muy rápidamente que aunque esto fue hace sólo 30 años, estábamos realmente haciendo un documental histórico. Tuvimos que usar técnicas que eran mucho más apropiadas para investigar civilizaciones antiguas y desenterrar la verdad sobre gente que murió hace milenios, que para algo que sucedió el otro día. Descubrimos que mucha gente que estuvo implicada o participó en el fenómeno de Garganta Profunda entonces y en la revolución sexual en general no quería hablar sobre ello. Y nos dimos cuenta muy rápidamente de que estábamos intentando desenterrar una historia oculta, una historia que había permanecido oculta no por casualidad, sino deliberadamente. Todo el mundo conoce Garganta Profunda, todo el mundo ha oído hablar de Linda Lovelace, pero la verdadera historia seguía completamente escondida».

  Parte de la historia oculta y del profundo misterio dejado por Garganta Profunda es el paradero de los 600 millones de dólares en beneficios que la película supuestamente ha generado con el paso de los años. Financiada por inversores con conocidos lazos con el crimen organizado, la película no se distribuyó a través de los acostumbrados canales de los estudios o un sistema de distribución reconocido; era literalmente llevada a mano a los cines, con mensajeros regresando para recoger los beneficios de taquilla. Como resultado, no existe ninguna contabilidad oficial del flujo de caja. Fueran donde fuesen a parar, ninguna de las ganancias acabaron nunca en los bolsillos de Damiano, su equipo o sus actores.

  Bailey observa, «Había esta sorprendente red de distribución no oficial de correos, volando por todo el país, entregando copias y regresando a por el dinero. Así que, ¿dónde fue todo? Los cientos de millones de dólares, al parecer, se perdieron en este increíblemente corrupto sistema piramidal. Era un sistema de distribución con muchas grietas. Probablemente todo el mundo estaba metiendo mano, porque era un sistema de distribución no oficial, era todo en metálico, todo el mundo se llevaba un poco de aquí y un poco de allí, y de ese modo se evaporó».

  El gran éxito financiero cosechado por la pequeña película porno es simbólico para Sheila Nevins. «Básicamente, cuando alguien trata de defender algo, corre el riesgo de convertirse en una víctima», observa.

  Para Grazer, el resultante espejo roto alzado ante 1972 y 2005 conduce a un intrigante documental. Dice, «Nuestro documental te lleva a un viaje, legal y culturalmente, por diferentes sendas que demuestran la importancia de la Primera Enmienda en relación con esta película. Esta historia no sólo es apasionante, sino relevante para la generación de hoy en el modo en que avanzan hacia adelante, dentro de nuestra cultura en general y mientras progresan en sus carreras. Finalmente, es una historia con moraleja».

  Nevins también es optimista sobre los hábitos cinematográficos de los espectadores, cada vez más inteligentes y aficionados a la realidad, quienes, en los años recientes, se han mostrado preparados y capaces para acompañar a los documentalistas en su búsqueda de las verdades presentes, por muy relativas que resulten ser. Afirma, «Los reality shows exploran cómo se comportan los seres humanos en diversas situaciones, usualmente artificiales, así que yo no uso la palabra “realidad” en relación a un documental. Los documentales realmente documentan experiencias humanas. Aunque no creo que los documentales cambien necesariamente tu opinión sobre nada, exploran lo que puede ser una posición diferente. Y creo que el público está más habituado a los documentales y creo que la búsqueda de la verdad en un universo en el que las mentiras son aceptadas como si fuesen los Evangelios, es una búsqueda relevante e importante, y un documental defiende la verdad».

  Barbato ofrece su conclusión sobre lo que Inside Deep Throat explora finalmente: «Es sobre Garganta Profunda pero en realidad no es sobre Garganta Profunda. Quiero decir, quizás es sobre una nación sexualmente disfuncional. Quizás es sobre cómo la política a menudo corrompe. Parte del duradero legado de la película es que fue el punto de inflexión para la objetificación del sexo de la que actualmente estamos rodeados».

  Para Fenton Bailey, aunque los mensajes implícitos de Inside Deep Throat pueden resonar más en unos espectadores que en otros, eso no debería limitar el tamaño y tipo de públicos a que los cineastas quieren llegar: «Creo que queremos reclamar para el público esta especie de historia oculta, perdida sobre la película, y compartir con ellos una parte de nuestra cultura y herencia que ha sido dejada de lado. Queremos ponerla en el centro de los focos y como cineastas o narradores de historias, no hay límite en el número de personas a las que queremos contar nuestra historia. Queremos que todo el mundo la escuche».


Imágenes y notas de cómo se hizo "Inside Deep Throat (Dentro de Garganta Profunda)" - Copyright © 2005 Imagine Entertainment, HBO Documentary Films y World of Wonder. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos reservados.

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