CÓMO SE HIZO "PRIDE
& PREJUDICE (ORGULLO Y PREJUICIO)"
Notas de producción
© 2005
UIP
1. La producción
Aunque se hayan hecho
numerosas versiones para televisión (en 1938, 1952, 1967, 1980 y
1995) de la clásica novela “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen,
sólo existía un largometraje realizado en 1940, dirigido por
Robert Z. Leonard, protagonizado por Laurence Olivier y Greer
Garson. ORGULLO Y PREJUICIO regresa triunfante a la gran
pantalla de la mano de Working Title Films.
Tim Bevan, copresidente de la
empresa y productor nos dice: “El público recuerda las dos
adaptaciones más recientes para televisión, pero la única
versión cinematográfica, la de 1940, ponía el énfasis en la
comedia romántica. Sin embargo, la descripción que hace Jane
Austen de Lizzy y de Darcy ha servido de soporte para muchas
películas, incluso dos que hemos producido (El diario de Bridget
Jones y Bridget Jones: sobreviviré). Nos pareció que ya era hora
de escenificar la historia original en toda su gloria para que
el público mundial disfrutara”.
El tercer productor, Paul
Webster, está de acuerdo: “Es sorprendente que “Orgullo y
prejuicio”, después de servir de modelo a tantas comedias
románticas, no haya sido llevada a la gran pantalla desde hace
65 años. De las dos versiones de la BBC, la segunda se convirtió
en el drama de mayor éxito realizado por la cadena, pero
queríamos hacer una versión para la gran pantalla que no
siguiese los estereotipos dramáticos y televisivos de un mundo
perfecto de estilo Regencia”.
Debra Hayward, la productora
ejecutiva nos dice: “Nos impresionaron los trabajos anteriores
del director Joe Wright, como la miniserie ‘Charles II: The
Power & The Passion’. Cuando hablamos con él, descubrimos que
compartía nuestra visión de la película. No veíamos la necesidad
de reinventar la historia, queríamos presentarla tal como fue
escrita, con actores cuya edad correspondiese con la edad de los
personajes de Jane Austen, además de alejarnos de la versión
perfecta que tiende a dar la televisión. Joe es un romántico,
pero supo rodar la historia de forma moderna sin corromperla”.
El enfoque del director,
ganador de varios BAFTA, era comprensible ya que, tal como
reconoce: “No había leído “Orgullo y prejuicio”, ni había visto
la versión televisiva. Mi trabajo para televisión se basa en el
realismo social, por eso sentía ciertos prejuicios hacia este
tipo de material. Pero cuando leí el guión, me emocioné, incluso
acabé llorando. Leí la novela y descubrí que Jane Austen había
escrito un estudio muy exacto de un grupo social. Me pareció que
era una precursora del realismo inglés. Había leído la
literatura gótica de moda en la época y se había alejado de este
estilo, prefiriendo escribir acerca de lo que conocía y, sin
saberlo, inventó un género”.
“Me entusiasmé con la idea de
filmar la historia de una forma diferente. Quería enfocarla
desde el punto de vista realista más que desde el pintoresco, en
el que siempre se tiende a describir una versión idealizada de
la herencia británica como si fuera un paraíso. Quería que
ORGULLO Y PREJUICIO fuera realista, dura y honrada. Los
personajes de Jane Austen son jóvenes, Lizzy tiene 20 años,
Darcy 28, Lydia 15. Las emociones que sienten son las de jóvenes
enamorándose por primera vez. Esa idea me conmovió”.
Joe Wright se sirvió de la
experiencia que le había proporcionado dirigir la serie “Charles
II”. “Al dirigir ‘Charles’, mi primer trabajo de época, aprendí
que si los decorados, el vestuario, los objetos son fieles a la
época y si eso se combina con emociones auténticas, interesa al
público actual”.
Mientras se documentaban
acerca de la época, el director y su equipo descubrieron
detalles y hechos que no se mencionan en la película, pero que
les ayudaron a entender a los personajes de Jane Austen. Joe
Wright nos dice: “La clase alta inglesa tenía la mirada vuelta
hacia Francia y la Revolución, preguntándose hasta qué punto
podía afectarles. Estaban asustados y decidieron codearse un
poco con las clases inferiores. De ahí los bailes en la Sala de
la Asamblea (Ayuntamiento) a los que iba gente de la clase de
Bingley y de Darcy, algo previamente impensable. Era totalmente
nuevo para la sociedad de la época. Para las jóvenes era
increíble, un poco como si el Príncipe Carlos apareciera en una
discoteca de High Street. Las posibilidades de obtener un buen
partido se ampliaban. Bingley, por ejemplo, lo lleva muy bien,
pero su hermana no soporta la idea de mezclarse con esa gente”.
Deborah Moggach, guionista y
novelista, nos comenta: “Intenté ser fiel a la novela. Tiene una
estructura perfecta en tres actos y, la verdad, no cambié mucho.
La historia está muy bien estructurada; es el perfecto romance
entre dos personas que creen odiarse cuando, en realidad, se
aman apasionadamente. Era demasiado perfecto para cambiarlo”.
“Las hermanas Bennet deben
casarse si no quieren acabar en la calle. Sin embargo, para el
espectador actual, puede parecer que viven cómodamente. No era
fácil hacer entender que no era así para que el público
simpatizara con ellas. Viven en una buena casa, sus padres las
adoran, tienen un coche de caballos, criados. Pero debíamos
transmitir la idea de que si no se casaban con un buen partido,
acabarían viviendo casi en la miseria, despreciadas por su clase
y por las clases más bajas”.
Sigue diciendo: “He puesto el
énfasis en Lizzy. La diferencia con la novela es que no cuenta
sus penas a nadie y que cada vez le pesan más. Hay cosas que no
puede contar a sus padres, ni a su mejor amiga Charlotte, ni
siquiera a su querida hermana Jane. Lizzy sufre sola viendo que
su padre no se ocupa de sus hermanas y que prefiere no darse
cuenta de que Lydia está a punto de cometer una locura. En su
opinión, el matrimonio de sus padres es tragicómico. Ve a
Charlotte casarse con el horrible Sr. Collins por mera
seguridad, y a su hermana Jane caer presa de una pena de amor.
Se pregunta si sus posibilidades de ser feliz no se han
esfumado. Todo eso hace que cada vez nos identifiquemos más con
ella. Siempre he creído que la auténtica comedia nace del
dolor”.
“Los Bennet podrían existir
hoy en día; es más, estoy convencida de que existen. Lo único
propio de la época es la situación económica, el hecho de que
deben encontrar un buen partido, pero las emociones siguen
relevantes hoy en día. Tomemos a Lizzy, por ejemplo. Su madre a
menudo mete la pata, su mejor amiga la desilusiona, le gusta un
sinvergüenza (Wickham), debe ser leal a sus hermanas a pesar de
los celos y las disputas, y no puede reconocer que se ha
enamorado de Darcy”.
La guionista cuidó
especialmente los diálogos de Jane Austen. Nos dice: “Es un poco
como si hubiera pasado un peine por los diálogos. Es obvio que
no podía reproducir los ingeniosos y maravillosos diálogos de
Jane Austen en su integridad, pero conservamos lo más posible
porque es como cocinar con los mejores ingredientes. Hay gente
que siente tal pasión por la novela que se sabe los diálogos de
memoria y siempre está la tentación de añadir una frase muy
querida, de esas que se echarán en falta”.
El director añade: “En la
novela, los personajes son muy bien educados, siempre esperan a
que el otro deje de hablar para contestar. Pero sé por
experiencia, sobre todo en las familias numerosas, que nadie
espera a que el otro termine. Me pareció que las hermanas Bennet
debían hacer lo mismo”.
Deborah Moggach sigue
diciendo: “Lo que más me maravilla de Jane Austen es que
retrataba ambientes muy pequeños. De hecho, es algo que ha
suscitado críticas. Se la ha acusado de ignorar a otras clases
sociales y los acontecimientos de su época, pero ella nunca lo
negó. Se limitaba a observar el trocito de mundo en el que
habitaba. Por ejemplo, en ninguna de sus novelas hay una sola
escena en la que un grupo de hombres hable a solas. Quizá no
sabía de qué hablaban o simplemente no le interesaba. El resto
del mundo se ve a través de ranuras diminutas. Por ejemplo,
Caroline Bingley lee una carta y dice, en el guión: ‘Lady
Bathurst ha redecorado el cuarto de baño al estilo francés. ¿No
te parece una falta de patriotismo?’ Lo puse para comunicar que
algo ocurría en Francia”.
“Pero, sobre todo, me
interesaba el funcionamiento de la familia. Además, no se lee a
Jane Austen para tener un punto de vista histórico. Tengo tres
hermanas, sé lo que es estar con un montón de chicas; mi padre
siempre se sintió en minoría. Ya había adaptado la novela de
Nancy Mitford “Amor en un clima frío”, en la que también hay
muchas chicas y un padre. Me siento cómoda en un mundo lleno de
chicas riéndose, metiéndose las unas con las otras, teniendo
celos...”
Los productores y el director
estaban de acuerdo en que la película debía rodarse íntegramente
en el Reino Unido para que la cámara pudiera ver desde dentro
afuera y viceversa. Se programó un rodaje de once semanas y se
escogió Groombridge, una mansión del siglo XVII rodeada en parte
por un foso, para hacer las veces de Longbourn, el hogar de los
Bennet, donde el único sitio tranquilo es la biblioteca del
cabeza de familia. Paul Webster nos dice: “Una película de esta
envergadura no suele rodarse totalmente en decorados naturales,
pero Joe quería crear una atmósfera real en la que los actores
pudieran relajarse y sentirse cómodos”. Y, al parecer, funcionó.
Los actores, cuando no estaban en una escena, no se metían en
sus caravanas, sino que iban a los dormitorios que ocupaban en
la película.
Joe Wright intentó evitar lo
que llama “la tradición pintoresca”; nos lo explica: “Creo que
cuando se rueda una película de época, la gente se apoya mucho
en los cuadros de la época, sin darse cuenta de que en un cuadro
hay una composición formal, no es del todo real. Luego se hacen
tomas abiertas para capturar los decorados. Pero me parece que
el realismo está más bien en las cosas pequeñas, en unas migas
en el mantel, unas flores en un jarrón. La prosa de Jane Austen
contiene muchas referencias visuales de los personajes, por eso
trabajé con primeros planos. También intenté minimizar las tomas
en coches de caballos. No interesa a nadie ver como el
protagonista sube o baja de su coche en las películas actuales,
y creo que pasa lo mismo con las películas de época. ¿Qué
interés tiene ver llegar a la gente en coche de caballos?
Siempre hay muchos lugares comunes en las películas de época y
sentí que era importante cuestionarlos, aunque no pudiera
evitarlos del todo”.
También se intentó respetar
la edad de los personajes de la novela, algo que hasta ahora no
se había hecho. “En la primera versión cinematográfica, Laurence
Olivier y Greer Garson ya han cumplido los treinta, lo que
reduce dramáticamente la idea de que es su primer amor”, nos
dice Paul Webster.
Elizabeth Bennet es un
personaje muy querido con el que se han identificado varias
generaciones. Según Keira Knightley, representa “el sueño de
cualquier chica”. Aun así, el director Joe Wright reconoce: “Al
principio no me había planteado utilizar a una actriz tan bella
como Keira. Buscaba a alguien que no fuera convencional, que
fuera inteligente e incluso difícil. Pensé que no debía ser
fácil vivir con Lizzy, que tiene ideas muy suyas y lo cuestiona
siempre todo”.
“Cuando conocí a Keira, me di
cuenta enseguida de que siempre lo cuestiona todo, incluso a sí
misma. Tiene mucha energía y un gran sentido del humor. No dejó
de sorprenderme durante el rodaje. ¿Qué se busca en un actor?
Que tenga pensamientos originales, que esté dispuesto a poner
todo el corazón en lo que hace y que sea capaz de escuchar a los
otros actores. Keira hizo todo eso y, además, el trabajo no le
asusta”.
La actriz veía perfectamente
los inconvenientes de interpretar a una heroína tan conocida.
Nos explica: “Aceptar un papel así implica mucha presión. Es uno
de los mejores papeles femeninos de la literatura. Está claro
que si una actriz tiene la oportunidad de interpretar este
papel, no puede negarse, pero da miedo. Los lectores de “Orgullo
y Prejuicio” tienden a apoderarse de la protagonista. A mí me
pasó y estoy segura de que le ocurre a todo el mundo. Cada uno
tiene una idea muy particular de cómo es Elizabeth Bennet. Por
eso el papel es un auténtico reto”.
Sigue diciendo: “Jane Austen
dijo que su novela le parecía demasiado ligera. Opinaba que la
relación entre Lizzy y Jane no era suficientemente realista. Le
hicimos caso e intentamos aportar a la película un mayor
realismo, haciendo hincapié en que las dos hermanas siempre han
vivido juntas y que comparten la misma habitación. A veces se
enfadan, pero se quieren, se apoyan, disfrutan de su mutua
compañía y comparten sus penas”.
“Me gustó mucho que me
dirigiera Joe”, añade la actriz. “Tenía muy claro cómo quería
que fuera la película; por eso permitía que nos alejáramos un
poco sin que importara. Creo que es necesario para hacerse con
el personaje, para poseer el papel. Interpretar a un personaje
basado en una novela es diferente porque todo el diálogo
interior también está escrito. Por eso, si tenía problemas con
la interpretación, siempre cabía la posibilidad de consultar la
novela, pero también hay momentos en que no funciona, no se
puede seguir la novela al pie de la letra porque no funciona en
la situación cinematográfica. Es ese momento, es necesario tener
valor y cambiarlo”.
Encontrar al actor para hacer
el papel de Fitzwilliam Darcy podía ser aún más problemático,
pero como nos recuerda el director: “No había visto ninguna
versión para televisión. Por eso pude buscar a Darcy tal como le
veía, y no había otro que no fuera Matthew Macfadyen. Darcy
tiene 28 años, Matthew tenía 29 cuando rodamos. No quería a un
simple guaperas, Darcy es mucho más interesante y más complicado
que eso. Sus padres han muerto, dejando a su cuidado una
propiedad enorme y a una hermana menor, por lo que tiene que
madurar rápidamente. A través de la interpretación de Matthew,
Darcy es una persona complicada que no se siente bien en su piel
y a la que no es fácil amar, sin por eso dejar de ser un hombre
bueno, con un gran sentido del honor y de la integridad.
Matthew, contrario a muchos actores, no es engreído y no le
asustaba caer mal al espectador al principio de la película. Es
necesario que no caiga bien porque le vemos desde el punto de
vista de Lizzy y aprendemos a quererle al tiempo que lo hace
Lizzy”.
Keira Knightley reconoce:
“Cuando fui a hacer una prueba con Matthew, me quedé de piedra,
no conseguía articular una frase. Le miraba y pensaba: ‘¿Qué ha
pasado? ¿Dónde está el actor que entró?’ Se había convertido en
Darcy, las escenas fluían”. El director añade: “Keira y Matthew
son maravillosos juntos”.
“Matthew es un hombre sexy al
estilo de Richard Burton con un toque de Alan Rickman”, musita
Keira Knightley. “Hacía falta una belleza un poco tosca para
Darcy, un hombre que recorre campos, que trepa a los árboles y
que cuida de sus propiedades. Matthew lo lleva en la cara pero,
a la vez, parece muy vulnerable. Darcy es muy frío a primera
vista, pero Matthew, con su tierna masculinidad, aporta algo más
al personaje”.
Para Matthew Macfadyen, su
personaje es “muy tieso, orgulloso y altanero. Algunos incluso
le tacharían de arrogante, yo diría que es un incomprendido. Era
un papel genial a pesar de que siempre planea la sombra de los
actores que lo han interpretado antes, Laurence Olivier y Colin
Firth, pero pasa con muchos papeles. Si me preocupase por eso,
nunca interpretaría a Shakespeare. Todos los actores aportan
algo diferente a los papeles”.
“La comunicación entre
hombres y mujeres probablemente sea tan complicada ahora como en
la época de Jane Austen”, añade el actor. “Además de la
atracción física, a Darcy le encanta la vivacidad y el ingenio
de Lizzy. La primera vez él la ve, le dice a su amigo Bingley
que no es lo bastante guapa para sacarla a bailar. Ella le oye y
le lanza un comentario tan ingenioso que le conquista al
instante. Es un joven muy serio, con grandes responsabilidades,
y nunca ha conocido a una chica como ella. Cuando le pide que se
casen, diciéndole que ella no es un buen partido, lo hace por
integridad, no por arrogancia”.
El director Joe Wright está
de acuerdo: “Al principio, Darcy no puede aceptar que le gusta
Lizzy. Parecen dos niños que se tiran del pelo porque no saben
expresar su afecto. Él necesita a alguien que no le tome
demasiado en serio, y ella a un hombre que sea íntegro, honrado
y bueno”.
Sigue diciendo: “Algo ocurre
entre los dos desde el momento que se conocen. Cuando él le pide
su mano bajo la lluvia, ella le contesta que desde el momento
que le vio supo que sería la última persona con quien se
casaría. Pero, ¿por qué pensar en el matrimonio si no sentía
ninguna atracción por él? Y aunque sólo piense en lo mal que le
cae, sigue pensando en él”.
Conseguir que Donald
Sutherland, ganador de dos Globos de Oro, hiciera el papel del
Sr. Bennet fue muy emocionante para el director, que nos dice:
“Donald es una leyenda. De niño, trabajé de extra con un par de
frases en una película llamada Revolución y no dejaba de
observarle. Amenaza en la sombra es una de mis películas
favoritas. Cuando le vi hace poco en Cold Mountain con Nicole
Kidman, me di cuenta de que era capaz de transmitir la ternura
que requería el Sr. Bennet. Y así fue. Además, me dio la
impresión de que se lo pasó muy bien haciendo de patriarca entre
tanta belleza”.
Donald Sutherland nos dice:
“Me gusta mucho Jane Austen. Es verdad que hacía 40 años que
había leído la novela cuando recibí la carta de Joe diciéndome
que en Cold Mountain demostraba tener lo que buscaba para el
padre de las chicas. Era alguien que no se había casado hasta
los 45 años y que tuvo cinco hijas. Vale la pena mencionar que
ninguna podía heredar las propiedades ya que la ley de la época
estipulaba que sólo heredaban los varones, en ese caso un
pariente lejano. Me pareció un papel interesante”.
Brenda Blethyn, nominada dos
veces por la Academia, aceptó el papel de la Sra. Bennet. El
director explica: “Es un papel difícil ya que el personaje puede
llegar a ser muy pesado; entran ganas de hacerla callar. Pero
Brenda tiene bastante humor y suficiente corazón para demostrar
el afecto que siente la Sra. Bennet por sus hijas”.
Según la actriz: “La Sra.
Bennet tiene un problema, pero nadie se lo toma en serio excepto
ella. Tiene cinco hijas y debe encontrar un marido a cada una,
pero los solteros adecuados no abundan en Longbourn. Por eso
está encantada cuando llega la milicia al pueblo de Meryton”.
Para que esta milicia fuera
lo más auténtica posible, los productores contrataron a miembros
de la Sociedad Napoleónica para que supervisaran las escenas de
la llegada y de la despedida de la milicia (rodadas en Stamford,
Lincolnshire). A principios del siglo XIX, el ejército británico
empezó una campaña contra Napoleón que duraría 15 años. Se
enseñó a los extras a desfilar y a llevar el uniforme. Este tipo
de milicia se nutría sobre todo de voluntarios, y sus oficiales
procedían de las clases altas ya que se consideraba un deber
patriótico servir al país de este modo.
La milicia tenía dos
propósitos. Por un lado era una segunda línea de resistencia en
caso de que un ejército extranjero invadiera Gran Bretaña y, por
otro, servía para desanimar cualquier sublevación por si algún
grupo decidía seguir el ejemplo francés y americano e intentaba
instaurar una república.
La independencia de la mujer
era algo inconcebible. Brenda Blethyn nos dice: “No olvidemos
que los problemas de la Sra. Bennet se deben a la falta de
posición de las mujeres. Según la ley vigente, las propiedades
del marido pasarán a manos de un primo cuando su marido muera,
dejándolas, a ella y a sus hijas, en la calle. La única solución
es que al menos una hija se case con alguien lo bastante rico
para cuidar de la familia. Intenta resolverlo con los pocos
recursos de que dispone”.
“Creo que la Sra. Bennet
tenía una dote muy pequeña cuando se casó, y que su matrimonio
está basado en el amor”, sigue diciendo la actriz, “algo que no
era muy común entonces. Se nota que sienten afecto el uno por el
otro. Él es tolerante y bueno, aunque tenga intereses que van
más allá del hogar, sus libros, sus plantas, la botánica. Ella
puede llegar a avergonzar a sus hijas, pero, ¿qué padres no lo
hacen?”.
El director nos explica qué
buscaba en la actriz que interpretaría a la hermana Bennet que
más sufre por los esfuerzos casamenteros de su madre. “En cierto
modo, quería a alguien totalmente diferente de Keira, una actriz
que pudiera dar el ideal femenino de la época, ya que siempre se
dice que Jane es la más guapa de las hermanas. Rosamund Pike
encajaba a la perfección en el papel”.
Hablando de su personaje, la
actriz nos dice: “Al ser la mayor de las hermanas Bennet, Jane
ha ayudado a criar a sus hermanas y tiene un sentido maternal
muy desarrollado, pero tampoco quería convertirla en muy
recatada ni muy remilgada, al contrario, la vi como alguien que
se reía mucho. Queríamos que el hogar de los Bennet estuviera
lleno de risas y de movimiento, cosa que ocurre normalmente
cuando hay tantas chicas en una casa”.
Joe Wright añade: “Las
hermanas tienen rasgos en común, se nota que son de la misma
familia. Además, se ríen mucho juntas”.
“Al contrario de Lizzy, Jane
prefiere ver el lado bueno de las personas”, nos explica
Rosamund Pike. “Ha descubierto que la mejor forma de pasar por
la vida es pensando que la gente es amable, buena, y no
sospechar. Jane no tiene ni orgullo ni prejuicio, la verdad...”.
Y añade: “Jane Austen
escribió una historia muy romántica. Me conmovía durante el
rodaje. Opino que hoy en día, necesitamos películas con un
núcleo romántico y sin tanta seriedad”.
El único miembro del reparto
que viene del otro lado del Atlántico es Jena Malone, cuya
interpretación de personajes jóvenes convenció al director para
que interpretara a Lydia Bennet, la hermana menor. La actriz
cree que entendió a la joven Bennet: “Lydia sólo piensa en lazos
y en soldados. Tiene 15 años y está enamorada del amor. Se pasa
la vida pensando en qué se pondrá cuando vaya a tal sitio, pero
no tiene la oportunidad de conocer a muchos hombres, por eso le
encanta ir a los bailes. Su vida diaria es muy simple, no
trabaja en la casa ni estudia. Al ser la más joven, está aún más
desocupada que sus hermanas”.
“No tiene las mismas
posibilidades que las chicas actuales”, sigue diciéndonos la
joven actriz. “Lydia sólo puede casarse si quiere mantener su
nivel social. En caso contrario, deberá trabajar como
institutriz y perder toda posibilidad de casarse con algún
hombre de su clase social. Muchas mujeres eran muy pragmáticas
con el matrimonio e incluso llegó a considerarse frívolo casarse
por amor. Pero Lydia, enamorada del amor, está encantada de huir
con un hombre sin darse cuenta de las desastrosas consecuencias.
Además, siente que es superior a sus hermanas al ser la única
que está casada”.
Dos recién llegadas, Carey
Mulligan y Talulah Riley, interpretan a Kitty y Mary, las dos
hermanas medianas. El director recuerda: “Era la primera
película para ambas, pero adoran las novelas de Jane Austen. Su
entusiasmo realzaba la atmósfera durante las secuencias con la
familia”.
Otra apasionada de Jane
Austen que hizo realidad su sueño fue Tamzin Merchant, la joven
que interpreta a Georgiana, la hermana de Darcy. Fue escogida a
partir de una carta que mandó al director de casting
explicándole por qué era idónea para el papel. Después de
conocerla, la escogieron a pesar de carecer de experiencia
dramática, pero eso no la detuvo e incluso aprendió a tocar
algunas piezas al piano.
El papel de la formidable tía
de Darcy, lady Catherine de Bourg, requería a una actriz con
mucha experiencia. El director se siente muy halagado de haber
obtenido la participación de Judy Dench. Joe Wright recuerda:
“El primer día de rodaje filmamos una escena en el comedor.
Cualquier director sabe lo difícil que son estas escenas.
Encima, tenía a Judy Dench a la cabeza de la mesa el primer día
de rodaje de mi primer largometraje, pero es una auténtica
profesional y una persona realmente amable. Era fantástico verla
transformarse en una mujer insoportable”.
“No tiene nombre”, dice Judy
Dench de su personaje. “Es autoritaria, suspicaz y maligna.
Quiere que Darcy se case con su hija. Conozco bien el libro.
Jane Austen lo escribió cuando era muy joven, lo guardó en un
cajón y allí se quedó durante años. Es una obra maestra y una
gran historia de amor. Me complació que Joe me ofreciera el
papel, tenía ganas de trabajar con él. Tiene 33 años y es
halagador para una mujer de mi edad que un director tan joven
quiera que trabaje con él. Es un hombre íntegro”.
Detrás de la cámara, Joe
Wright recurrió a una colaboradora habitual, la diseñadora de
producción Sarah Greenwood. El director nos dice: “Sarah y yo
tenemos un lenguaje especial, nos entendemos. Siempre intento
que entre en el proyecto cuanto antes. Trabajamos juntos para
inyectar una buena dosis de realismo a los decorados de la
película”.
El director tomó otra
decisión muy al principio conjuntamente con la diseñadora de
vestuario Jacqueline Durran (El secreto de Vera Drake). Joe
Wright nos explica: “Los vestidos estilo Imperio siempre me
parecieron muy feos, por eso decidí documentarme. Aunque la
novela se publicó en 1813, Jane Austen escribió la primera
versión alrededor de 1797. Nos inclinamos por la moda de aquel
momento, el talle estaba colocado más abajo y realzaba la
silueta. Está claro que Caroline Bingley va vestida a la última
moda. Sin embargo, la Sra. Bennet se viste según dictados algo
anteriores a 1797, igual que lady Catherine, porque tienen
vestidos de entonces en el armario. Jacqueline, que ha trabajado
con Mike Leigh, se basa en un cine de estilo muy realista, y el
uso que ha hecho de las telas y de los colores para esta
película es exquisito”.
Keira Knightley añade:
“Cuando los actores iban vestidos con su ropa habitual, las
hermanas Bennet podían hablar con ellos. Pero en el momento en
que se vestían con la ropa de época, las cinco hermanas, yo
entre ellas, nos convertíamos en idiotas muertas de risa que no
podían articular una sola palabra ante unos hombres tan sexy.
Iban magníficamente trajeados”.
Joe Wright, para terminar,
nos dice: “Creo que, en cierto sentido, Jane Austen escribió un
cuento de hadas. También creo que los mejores cuentos de hadas
se basan en el realismo social, tocan emociones que perduran en
el tiempo. Hoy en día, la gente se sigue enamorando, sigue
teniendo prejuicios y demasiado orgullo. Nos gusta que nos digan
que existe el amor, y esta historia lo afirma con alegría.
ORGULLO Y PREJUICIO es una historia de amor acerca de dos
personas que intentan entenderse”.
2.
Los
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