CÓMO SE HIZO
"SPELLBOUND (AL PIE DE LA LETRA)"
Notas de producción
© 2002
Karma Films
La idea para hacer Spellbound
(Al Pie de la Letra) llegó en Mayo de 1997, cuando Jeff Blitz
vió la final del “National Spelling Bee”. Aunque este concurso
se televisa todos los años, era el primer año que Blitz lo veía.
“Me enganché inmediatamente” recuerda Blitz. “Creo que hay una
especie de drama natural en esta competición. Todo el que lo
está viendo intenta deletrear junto a estos chavales pero
inevitablemente no consigue acertar”. Estaba fascinado con la
constante amenaza de ser eliminado y especula con el interés de
hacer un documental basado en el concurso como resultado de su
amor por las viejas películas de misterio que veía en la
televisión cuando era niño. Su favorita era And Then There Were
None, y fue la que marcó su estilo de contar historias. En este
clásico, un grupo de personas de diferentes entornos coninciden
en una mansión en una lejana isla y, uno por uno, van muriendo.
Este drama intrigante se le vino a la cabeza aquel día de Mayo
de 1997 mientras que veía como los chicos iban siendo eliminados
uno por uno hasta que quedaba un solo ganador.
Mientras Blitz respondía al
suspense de la situación, se iba dando cuenta que una historia
sobre este acontecimiento podía ser a la vez la historia del
propio país. Los participantes venían de lugares diferentes y
representaban diferentes estilos de población, haciendo del
“National Spelling Bee” una mezcla de nacionalidades y clases
sociales. Intrigado por sus muchos aspectos y significados,
Blitz creó una nueva forma de ver la competición para el año
siguiente. Una vez más, estaba cautivado por la tensión y el
drama del concurso. Pero, se le ocurrió que de la misma manera
que el concurso era en sí fascinante, el público no sabía nada
de los concursantes, de sus familias, del lugar donde vivían o
de sus sueños personales, ya que los conocían en la recta final
del concurso. Esto le inspiró para hacer un documental que
contara la historia personal de algunos de estos jóvenes
deletreadores.
En aquella época, Blitz
trabajaba para los Writers Guild of America. Su trabajo
consistía en investigar las historias secretas de guionistas que
habían sido censurados en los años 40 y 50. Esto hizo que
estuviera preparado para su investigación del “National Bee”. Lo
primero que Blitz tenía que hacer era identificar a sus
“actores”. Estudió las listas de participantes potenciales del
año 1998 y la redujo a aquellos que pasaron a la segunda parte
del concurso. De ese grupo, identifico a los que estaban
preparados para volver en 1999 y empezó a ponerse en contacto
con unas veinticinco familias de esa lista. A la misma vez,
Blitz se puso en contacto con profesores de “spelling” y con
representantes del “National Bee” que pudieran ayudarle. El
cuadro de candidatos se convirtió en una especie de rompecabezas
según iba intentando encontrar el equilibrio adecuado de los
participantes para su documental.
Blitz decidió que necesitaba
a alguien para su proyecto y acudió a su viejo amigo el
productor Sean Welch. Blitz y Welch habían trabajado juntos en
un corto titulado Wonderland, protagonizado por George Segal.
Blitz le contó la idea que tenía a Welch, que al principio no
estaba del todo convencido que un documental sobre el “National
Spelling Bee” fuera de alguna manera interesante. Más tarde,
cuando Blitz invitó a Welch a su apartamento para tener su
conversación decisiva sobre si continuar o no con la idea, Welch
vió que Blitz había empapelado su apartamento con notas de sus
investigaciones, fotos de los deletreadores, historias
familiares y mapas de Estados Unidos con chinchetas de
diferentes colores. “Jeff es tan magnifico contando historias”,
nos explica Welch, “que desde el mismo momento que empezó a
explicarme las maravillosamente complejas historias americanas
que quería contar y el rico mosaico que tenía en mente, vi la
película clara y quise hacerla a toda costa.” Impresionado e
inspirado, Welch firmó como productor de Spellbound (Al Pie de
la Letra).
Durante su época de
estudiante, Blitz había trabajado como Director de Fotografía y
había dirigido un corto, por lo que además de dirigir Spellbound
(Al Pie de la Letra) se encargó también de la fotografía. Welch
se hizo cargo a su vez del sonido. Blitz llamó a su antiguo
compañero de habitación Peter Brown para que enseñara a Welch a
grabar y mezclar. Practicando sus nuevos cometidos, Blitz y
Welch pasaron muchas horas paseando por su barrio de Los Angeles
filmando a sus vecinos recogiendo el periódico de la mañana o
regando el césped.
Con el equipo técnico al
completo, empezaron a rematar la selección de temas a tocar. En
febrero obtuvieron respuesta de dos familias de la zona de St
Louis que aceptaron formar parte del proyecto: Georgie Thampy,
un brillante chico de once años que había quedado cuarto en 1998
y John Stoecker de Rolla, Missouri, que había quedado décimo en
el concurso regional de 1998 y cuyos hermanos habían conseguido
llegar a la final nacional. Blitz y Georgie se pusieron en
camino inmediatamente hacia la zona, sin embargo enseguida se
encontraron con los primeros problemas ya que las autoridades a
cargo del concurso regional en el que participó Georgie solo les
permitieron que Georgie participara en el rodaje, no sus
hermanos, por lo que la familia al final se echó atrás.
Blitz y Welch esperaban que no hubiera problemas con la familia
de John Stoecker. Fueron acogedores, divertidos y se mostraron
completamente abiertos. Pero el peor de los desastres llegó
cuando John no pudo ganar el concurso regional. Al deletrear muy
rápido John se comió una sílaba en la palabra “monótono” y le
eliminaron. La victoria fue para Ted Brigham, un chico
desconocido de Stoutland, Missouri. Blitz y Welch estaban
derrotados. Pero tal y como apunta Blitz, “a la gente que
trabaja en documentales le gusta resolver problemas y superar
obstáculos. Aunque Sean y yo odiamos perder a Georgie y a John,
nunca perdimos la esperanza de encontrar otras grandes
historias.” De hecho, la historia de Ted Brigham era muy
intrigante: era un chico brillante que trataba de buscarse un
sitio dentro de una comunidad rural que no parecía apreciar el
verdadero valor de su inteligencia. Afortunadamente para los
cineastas, su familia aceptó ser uno de los perfiles de
Spellbound (Al Pie de la Letra).
Los cineastas viajaron a
Perryton, Texas, para seguir la trayectoria de Angela Arenivar
en su concurso regional. Su historia era asombrosa. Sus padres
habían entrado en Estados Unidos de forma ilegal desde México
hace algunos años. El padre de Angela, Ubaldo, que trabajaba en
un rancho, y su esposa nunca consiguieron aprender a hablar
inglés. El intento de Angela por convertirse en vencedora del
“Spelling Bee” era un reto que se había propuesto a sí misma y
que tenía que llevar a cabo ella sola. Totalmente predispuesta a
superar cualquier tipo de obstáculo que se encontrara, Angela
estudiaba regularmente y se inventaba juegos para aprender a
deletrear palabras. Para ella, controlar el inglés y ganar en el
“Regional Bee” representaba la asimilación y el logro del Sueño
Americano. Tras pasar unos días con Angela y con su familia,
Blitz y Welch estaban tan entusiasmados con el proyecto que lo
único que deseaban era encontrar más y más chavales para el
documental.
Viajaron a Missouri, Texas,
Connectica, California, Michigan, Indian, Illinois, Washington
D.C., Florida, Pennsylvania y New Jersey. Al final de la
producción habían conseguido doce historias que se utilizarían
para las ocho finales. Los cineastas se dieron cuenta que
trabajar con niños presentaba retos interesantes. Lo primero era
que los jóvenes deletreadores que aparecían en el documental se
encontraban absolutamente cómodos con las cámaras. En lugar de
someterles a entrevistas interminables, Blitz intentó acercarse
a ellos de una manera mucho más informal. Siempre que era
posible, y con el consentimiento de sus padres, Blitz filmaba a
los chicos en su habitación invitándoles a una conversación en
directo. “En lugar de bombardearles con una lista de preguntas
me limitaba a simplemente charlar con ellos. Todo lo que
requería era escucharles. El resto fluía por si solo,” nos
explica. Se dio cuenta que los chicos no tenían problemas en
mostrarse tal y como eran. Por otro lado, sus padres, tenían que
acomodarse a la situación y necesitaban tiempo para adaptarse al
equipo pero se consiguió para el momento en que se empezó a
rodar en el “National Spelling Bee” de Washington. A Blitz y a
Welch se unieron dos amigos, Mac Carter y David Gruenberg con
cámaras adicionales. También contrataron un equipo técnico local
para cubrir uno de los ángulos de la final de la competición.
Cuando terminaron de rodar tenían unas 160 horas para el montaje
final.
Cuando terminó el rodaje,
Blitz y Welch se centraron en la post-producción. Blitz contrató
a Yana Gorskaya para el montaje. Gorskaya trabajó durante dos
años hasta obtener el corte final, mientras que Blitz y Welch se
dedicaron a recaudar fondos.
Una vez que tenían el
documental, los temas de la película aparecieron. Blitz y Welch
se habían preguntado muchas veces si todo esto no sería una
pérdida de tiempo por no resultar del todo interesante: la gente
se preguntaba si el arte de deletrear no resultaría algo
irrelevante en una época de correctores gramaticales gracias a
los ordenadores. La respuesta está en el alma de Spellbound (Al
Pie de la Letra): “la gente que llega a este tipo de conclusión
son los que se pierden los pequeños matices del concurso,” dice
Blitz. “Desde una perspectiva puramente académica, los mejores
deletreadores consiguen unos altos niveles de memorización,
aprenden el origen de las palabras, las raíces de las diferentes
lenguas y la historia del inglés. Pero también aprenden el
verdadero valor de la determinación: estos chicos normalmente
empiezan a desarrollar esta habilidad por si mismos y tienen una
energía y una devoción que se ve recompensada con su
participación en el concurso, conociendo a otros chicos con sus
mismas habilidades y siendo tratados como campeones ganen o
pierdan”.
Blitz, cuya madre es
argentina, señala que el tema más importante de la película para
él es conseguir el sueño americano. La mayor parte de los chicos
son hijos de familias de primera generación americana. Dice que
su deseo consiste en conseguir algo “comprensible, sorprendente
y a veces agridulce”. Su optimismo y su forma de creer en el
valor de la diligencia y su labor para probar que la ética de
trabajo de los inmigrantes está todavía viva en una nueva
generación.
El “National Spelling Bee” es
un concurso, y los participantes están preparados para competir.
Sin embargo no percibimos una atmósfera tensa con la sensación
de que sobrevivirá el mejor preparado. Spellbound (Al Pie de la
Letra) nos muestra la gran fortaleza y resistencia de los
chicos. Ganen o pierdan, siempre son ganadores porque todo lo
que han aprendido lo llevarán consigo para siempre. Tal y como
recalca Blitz, la verdadera competición no es “chico contra
chico” si no “chico contra palabra”. “En el momento que uno de
estos chavales lucha contra el gran diccionario, ya ha ganado”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Spellbound (Al pie de la letra)" - Copyright ©
2002 Thinkfilm y The Documentary Channel. Distribuida en España
por Karma Films. Todos los derechos
reservados.
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