CÓMO SE HIZO "TIDELAND"
Notas de producción ©
2005 Amazing! Pictures
En 2001, Terry Gilliam encontró la novela Tideland de Mitch
Cullin en su despacho, entre un montón de libros sin leer. Desde
la primera página se sintió atraído por el argumento y el
material, que le pareció «gracioso, conmovedor y perturbador al
mismo tiempo. Encontré a cuatro o cinco personajes increíbles
que son el corazón de la película y cuyas situaciones se vuelven
cada vez más extrañas. Lo que más me gustó fue que era un mundo
infantil, un mundo que tenía ganas de explorar a través del
cine». Gilliam llamó a su amigo y guionista Tony Grisoni, con
quien había colaborado en Miedo y asco en Las Vegas. Como
recuerda Gilliam, «en aquel momento buscábamos algo que fuera
algo más comedido y un poco más modesto que Quixote, no una
película descontrolada de enorme presupuesto». Ambos habían
trabajado recientemente en The Man Who Killed Don Quixote. En
palabras de Grisoni, «el libro trataba a todos los personajes
con autenticidad. Era una novela maravillosa, una parábola
oscura. También se veía muy, muy claro cómo podía convertirse en
un guión». Gilliam sabía a qué productor tenía que mostrar el
libro. Ese productor era Jeremy Thomas, quien llevaba mucho
tiempo deseando colaborar con Gilliam. Como afirma Thomas, «he
querido hacer una película con él desde que le conocí, hace 20
años, así que la cosa viene de antiguo. Leí el libro y en él
encontré un relato extraordinario que parecía haber sido escrito
para Terry, porque estaba lleno de cosas que sabía que le
fascinarían y que me parecieron muy intrigantes. Entonces supe
que la historia de una niña en un mundo de fantasía se
convertiría en manos de Terry en una película extraordinaria».
Con Thomas a bordo, el viaje
empezó. Gilliam escribió por correo electrónico a Cullin
interesándose por los derechos de producción. Por aquel
entonces, al escritor nunca se le había pasado por la cabeza que
se adaptara su novela al cine. «Ni en un millón de años se me
habría ocurrido que Gilliam querría hacer una película con ella,
o que podría interesarle en ese sentido.» Fue entonces cuando
Thomas adquirió los derechos.
Según afirma Grisoni, «no
había forma de adaptar la novela sin comunicarse con Mitch
Cullin, porque es un libro muy auténtico». Cuando se puso en
contacto con el autor, le preguntó si al escribir el libro
utilizó algún sistema que le ayudara a entrar en el estado
mental adecuado, y entonces recibió fotografías de la granja
donde Cullin vivió y algunas imágenes de hombres de barro que
tenía en su estudio, junto con una selección de lo que él
denomina «música de Tideland».
«El mayor cambio consistió en
abandonar la narración en primera persona. En el libro, la
historia la cuenta Jeliza-Rose, pero no queríamos que nuestra
heroína nos llevara de la mano por la historia mediante una voz
en off —comenta Grisoni—. Al perderse la apacibilidad que nos da
la voz en off, aparece instantáneamente la ansiedad de
presenciar las tribulaciones de la niña. ¿Sobrevivirá o no? ¿Y
qué le pasará después?»
Con el guión en marcha,
Thomas se dispuso a buscar financiación. Sabía que sería una
empresa difícil porque iban a hacer «una película muy atípica y
extraordinaria, como no se ha visto antes». Pero también creía
que era el tipo de película que llegaría al público y se haría
muy popular, como él mismo explica: «Contiene temas muy
apreciados en el cine. La historia de una niña en apuros es
universal, algo con lo que todos podemos simpatizar».
Thomas es un productor al que
no asusta hacer películas que puedan considerarse polémicas.
«Quiero que haya una gran diversidad de gustos a mi alcance y al
de los demás porque crecí con un cine así, que te permitía ver
muchas, muchas películas. Hoy día la oferta es mucho más
reducida. Se hace mucho de lo mismo, por lo que es agradable
encontrar algún que otro oasis donde saciar la sed.» En
Tideland, reconoció un oasis.
Thomas explica que asumir
proyectos de enorme riesgo es «unirse a la imaginación de otros
para hacer posible un sueño que puede gustar a muchísima gente».
Y añade: «Los mayores éxitos que he tenido en mi vida fueron
rechazados al principio. Por ejemplo, con El último emperador,
que terminó obteniendo diez premios Oscar y mucho éxito, me
lancé a la producción sin ninguna participación estadounidense
destacada. Esto fue porque no se ajustaba a una caja de
predistribución y promoción».
Durante el proceso de
desarrollo del proyecto, Gilliam hizo un paréntesis para dirigir
El secreto de los hermanos Grimm. Aunque Thomas tenía plena
confianza en Tideland, la búsqueda de financiación seguía
resultando difícil.
Teniendo en cuenta el plan de
trabajo de Gilliam, Thomas sabía que tenía que acelerar el
proceso, y pensó que la mejor forma de hacerlo sería buscar una
coproducción. Este planteamiento le llevó hasta Gabriella
Martinelli, con quien había colaborado en El almuerzo desnudo,
de David Cronenberg.
Sobre su reacción ante el
proyecto, Martinelli comenta: «Era uno de los guiones más
provocadores que había leído jamás. Me pareció un guión casi
perfecto en cuanto a la estructura y el argumento». Aun
reconociendo que no era una película de masas, estaba segura de
que el material calaría hondo entre el público. «La gente quiere
encontrar autenticidad en las películas, y de eso hay mucho en
esta película, en el sentido de que presenciamos la vida de una
niña, su mundo interior y exterior, y eso es algo que atraerá a
la gente.»
Martinelli se ilusionó con la
idea de volver a colaborar con Thomas, y Gilliam era un director
al que admiraba mucho. «Sería la primera vez que trabajaría con
este director genial. Al principio me intimidaba pensar “madre
mía, ¡voy a trabajar con Terry Gilliam”, pero él enseguida nos
tranquilizó a todos. Es muy generoso y elegante. Creo que una
cosa que se puede decir de Terry es que se encuentra fuera del
ámbito de nuestro cine estándar. Nos sentíamos como si nos
hubiéramos embarcado en un viaje.»
Sobre el aspecto visual de la
película, Gilliam afirma: «Cuando leí Tideland, la imagen que me
vino a la mente fue la de Christina’s World, un famoso cuadro de
Andrew Wyeth con una casa de madera alzándose a lo lejos y una
niña que parece arrastrarse hacia ella.»
Cuando Gilliam se reunió por
primera vez con la diseñadora de producción Jasna Stefanovic,
ella le mostró diferentes imágenes. «Jasna abrió un libro con
algunas imágenes, y eran raras y extravagantes, diferentes en
cierto modo de las imágenes de Wyeth, pero me gustaron mucho y
decidimos hacer una mezcla de las dos cosas. Me atraía un
paisaje que no tuviera nada más que el horizonte en 1000 millas
a la redonda. Tenía que ser un mundo exterior muy simple con un
gran espacio. Buscaba una sensación de agorafobia por fuera
cuando por dentro todo es oscuro, agobiante y claustrofóbico,
abigarrado y desordenado. Estos dos mundos son los que se
contraponen en la película.»
Como apunta Stefanovic,
«Terry tiene una visión muy clara sobre las cosas, pero también
es abierto y flexible a nuevas ideas y no se aferra al guión.
Por eso supuso un gran proyecto para mí».
Hubo un cuadro de Wyeth que
influyó a Stefanovic en particular: «Terry y yo estábamos
examinando los cuadros y había uno con un anciano tumbado en la
cama y envuelto en una vieja colcha de colores. Acabamos
metiendo a Noah en una colcha casi idéntica. Y debido al
entorno, a que estábamos en las praderas, al final eso resultó
ser muy fiel a Wyeth».
La otra influencia de
Stefanovic fue el mundo mágico de Alicia en el país de las
maravillas que Gilliam quería incorporar a la película.
«Podríamos haber empleado los impecables efectos especiales de
Hollywood, pero Terry no quería eso. Para la madriguera por la
que cae Jeliza-Rose, quería cosas inocentes, que fueran como
objetos infantiles: “Que sea un mundo de niños —me dijo—. Hay
que verlo a través de los ojos de una niña”.»
«Terry era capaz de
infiltrarse en ese mundo infantil. Creo que a veces está más
cerca de Jeliza-Rose de lo que él cree. De vez en cuando le
pillas riéndose por lo bajo con un destello en la mirada, como
si hubiera metido la mano en la caja de las galletas, y ves
jugar al niño que lleva dentro.»
Imágenes, sinopsis
y notas de cómo se hizo "Tideland" - Copyright © 2005 Recorded Picture
Company y Capri Films. Distribuida en España por Amazing!
Pictures. Todos los derechos
reservados.
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