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Libro "Brokeback Mountain: En terreno vedado" (Annie Prouls)
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BROKEBACK MOUNTAIN: EN TERRENO VEDADO
(Brokeback Mountain)


Dirección: Ang Lee.
País:
USA.
Año: 2005.
Duración: 134 min.
Género: Drama.
Interpretación: Heath Ledger (Ennis Del Mar), Jake Gyllenhaal (Jack Twist), Linda Cardellini (Cassie), Anna Faris (Lashawn Malone), Anne Hathaway (Lureen Newsome), Michelle Williams (Alma), Randy Quaid (Joe Aguirre), Kate Mara (Alma Jr.).
Guión: Larry McMurtry y Diana Ossana; basado en un relato de Annie Proulx.
Producción: Diana Ossana y James Schamus.
Música: Gustavo Santaolalla.
Fotografía:
Rodrigo Prieto.
Montaje: Geraldine Peroni y Dylan Tichenor.
Diseño de producción: Judy Becker.
Vestuario: Marit Allen.
Estreno en USA: 9 Diciembre 2005.
Estreno en España: 20 Enero 2006.

MÁS OPINIONES

DaAxe (Reseñas de un Butaquero)

  «Me pareció una muy buena película de actores, en la que tanto los dos principales como los pocos secundarios que los acompañan están muy bien, tiene una buena fotografía y la dirección es lo suficientemente buena para que no repares en ella; por otra parte, el guión, aunque algo corto y predecible, basa su éxito en la sencillez».

Isabel La Bandera (Lista de Cine)

  «Esta es una película sobre todo de sentimientos y nos afectará, sobre todo, en función de nuestra sensibilidad».

 

Betomovies (Lista de Cine)

  «Relato de negación de la pasión interior, relaciones prohibidas y mal vistas socialmente, austera, sobria y respetuosa mirada hacia el intrincado tema de la homosexualidad, un filme polémico y mal encasillado: no entiendo el porqué de las comparaciones con los westerns tradicionales que nada tienen que ver con este tipo de relatos, una historia de amores fallidos. A pesar de todo lo enumerado, Ang Lee falla en emocionar al espectador. El filme no llega a tener la suficiente contundencia para provocar la empatía y a partir de allí sentirnos identificados con las circunstancias que se narran. El problema principal es el tempo narrativo, el director nos muestra en forma entrecortada y a salpicones el desarrollo y la descripción de las situaciones que forman el tejido argumental. Entonces nos encontramos con saltos en el tiempo, con sucesos importantes que pasan sin pena ni gloria y que no se le da el debido nivel de detalles, el relato pierde de esta manera intensidad y se convierte en una especie de flashes informativos ante los cuales no tenemos la posibilidad de reflexionar oportunamente. Hay un tópico muy interesante, y es la imagen que Ang Lee da a esta pareja de cowboys de víctimas, y me hace replantear hasta qué punto no son victimarios de sus propias familias. Quién se pone a pensar que estos hombres fomentan la infidelidad y el deterioro de la familia tipo. Todo un tema para reflexionar, sin lugar a dudas. Por lo demás, es un filme correcto, bien actuado en los protagónicos tanto por Heath Ledger como Jake Gyllenhaal, quienes nos otorgan convicción en sus roles, y nos muestran en forma eficiente el perfil de cada uno de estos hombres que pudieron llegar a ser felices, pero no se animaron a transgredir por una especie de cobardía y flojedad, dos voluntades que no pudieron acordar su futuro y su proyecto de vida por miedo a la moral preponderante. Interesante partitura de Gustavo Santaolalla y Marcelo Zarvos, con toques nostálgicos y estilo apesadumbrado. Buen complemento para acompañar los distintos momentos y los alternados cambios de estados de ánimo. Los paisajes naturales son postales, muy bellos y están correctamente fotografiados, sobre todo en la primera mitad del filme, en las montañas de Brokeback, el lugar para el nacimiento de una relación que no pudo prosperar. En definitivas, una aceptable alternativa de reflexión sobre la homosexualidad en el ambiente de Hollywood que implica el derrotar cualquier tipo de prejuicios al respecto. Una narración que se aleja de todo tipo de artificiosidad narrativa, sino que es una exposición directa y sincera de sentimientos, sólo que por algún motivo no llega a dar el gran paso hacia la trascendencia sentimental. Un filme con tendencias claras a la sobrevaloración».

Jorge Ros (Lista de Cine)

  «Me impresionó mucho y me dejó con un sabor agrio en la boca. Hay escenas increíbles como cuando la esposa los ve besándose y otras muchas más. La música es maravillosa, sobre todo la canción final, que es preciosa y ayuda mucho a la trama. Es cierto, lástima que la sociedad muchas veces hace estas cosas pero creo que la juventud moderna es muy fuerte y poco a poco está aprendiendo a luchar ante estos prejuicios y tabúes estúpidos de antaño. Afortunadamente, películas como esta nos hacen tomar conciencia de lo que está pasando. Me encantó ver las nominaciones [a los Oscar®] aunque, como siempre, no sé por qué un actor es estelar y otro secundario, aunque quizás sea un truco para que no quede un actor frente a otro. [...] Es realmente una película que te toca y se queda contigo mucho después de que sales del cine».

Javier Domínguez (Reseñas de un Butaquero)

  «Tenía ciertas reticencias antes de verla. No por el tema, que a estas alturas de la película ya me dirá de qué se va a sorprender uno, sino porque viniendo de los americanos me temía un tratamiento demasiado superficial para no dañar a los grupos conservadores. Pero la realidad es todo lo contrario. Resulta ser una película valiente que plantea un tema tan interesante como hasta dónde somos capaces de llegar por amor. Que los amantes sean dos hombres en la América profunda de los años sesenta no es más que una anécdota de la que tirar para mostrar las dificultades de un amor que igual podía ser entre un hombre y una mujer. ¿Qué más da? Las escenas homosexuales son pocas y tienen el suficiente buen gusto para que, a mi parecer, no ofendan a nadie. Pero dejémonos de análisis sociales y vamos al tema. La película es maravillosa. La mejor historia de amor que he visto en años. Ya empezaba a estar harto de esas películas en que todo sale bien a los protagonistas y acaban siendo felices para siempre. La realidad no es así. El miedo es una parte indisoluble del amor, y aquí muestra la peor de las consecuencias. El miedo no lleva más que a la soledad y a la infelicidad. Ang Lee rueda con una maestría impecable y exterioriza a traves de los paisajes y los ambientes cerrados la libertad cuando los amantes están juntos y la soledad cuando están separados, respectivamente. La forma sutil en que identifica lo interior con lo exterior es magnífica. El guión es precioso. No falta ni sobra nada. Y los actores están perfectos. A mí personalmente me ha parecido mejor Jake Gyllenhaal que Heath Ledger, aunque ambos están geniales. Y las chicas no les van a la zaga. Michelle Williams hace un papelón como una mujer que sabe que su marido en realidad no la quiere, y la escena final de Anne Hathaway, donde se muestra que sabe más de lo que parecía, es soberbia. La música merece una mención aparte, ya que es perfecta. El tema central es poderosísimo y el resto es contenido y se complementa con las imágenes, dando énfasis a cada fotograma. La película consigue llevarte por donde quiere y que te pases toda la proyección esperando una reacción por parte de Ennis que, en el fondo, sabes que nunca llegará y sintiendo pena por Jack porque su valentía apenas sirve de nada. Sólo por el tramo final merece la pena verla, porque a partir de la última media hora, todo converge en una sucesión de silencios dolorosos y arrepentimientos. Un final magnífico. Resumiendo, una muy buena película, recomendable para todos aquellos que tengan dos dedos de frente y quieran reflexionar sobre la capacidad de lucha del amor cuando todo está en contra a base de una lección de cine en estado puro. No sé si será la mejor película del año, o si se merece tantos premios como está recibiendo, pero a mí me encantó y se agradece una historia tan sincera. Y sí, lo admito: a mí me hizo llorar. Y no lo hacía desde que se murió la madre de Bambi».

Adán J (Lista de Cine)

  «A mí también me ha impresionado. Las escenas del primer encuentro en la tienda, la del “descubrimiento” por Alma, la del almuerzo de Jack con su familia y suegros, las de Ennis con su hija al final, etc., son de un dramatismo y hondura difíciles de encontrar. La película en total es un canto al amor y cómo este amor es torpedeado por nuestra sociedad; me dejó el saborcillo de que el mundo en el que vivimos no va a llegar muy lejos, que debemos abrir nuestras mentes a otras cosas que existen pero que no nos las han enseñado y están por todas partes. Y Ang Lee nos lo enseña, encima, mostrándonos el amor entre dos “tipos duros”, vamos, en vaqueros como los que hemos visto en todos los westerns desde que éramos peques. Uf, que fuerte... sí, pero es lo que hay. La película es técnicamente muy buena, excepto en lo del maquillaje que ya se ha comentado, pero no desmerece una fotografía bella donde las haya que merece el Oscar®, un guión sencillo y justo de mucha calidad, banda sonora, etc. No sé, muy buena. Pero la película se sustenta por unas interpretaciones que son inmejorables; los protagonistas y los secundarios, sobre todo la esposa de Ennis, encajan con muchísimo mérito en unos personajes realmente llenos de sentimiento (perdonad que me repita, pero brutal Alma cuando ve el beso). Estoy deseando poder verla en versión original para disfrutar de las frases de Ennis, que [en la versión doblada] deben de perder la mayor parte de la fuerza».

Sonia Puerto (Lista de Cine)

  «Pocas veces se encuentra una con una película como ésta, mezcla de calidad y comercialidad. Esta misma mañana hablaban de ella en la radio y comentaban que se entiende perfectamente que Ang Lee besara la mano de Clint Eastwood en la entrega de los Globos de Oro. Ambos conocen el alma humana y saben escarbar en ella como pocos. Los grandes se reconocen mutuamente y se admiran. Ang Lee ha dirigido auténticas maravillas. Recuerdo por ejemplo lo impactante que me pareció “Tormenta de hielo” y creo que me sé de memoria “Sentido y sensibilidad” (con lo difícil que es adaptar bien a la Austen, ya os contaré qué tal está “Pride & prejudice (Orgullo y prejuicio)” que en breve llegará a nuestras pantallas y que no pienso perderme porque me encantan los vestuarios de este tipo de películas). Sin embargo, Lee, esta vez, ha conseguido ir más allá, o más adentro, como prefiráis, y nos regala una historia de amor inmensa, grande y eterna, como las de antes, como las que ya no hay… “Brokeback Mountain: En terreno vedado” no me hizo llorar mucho, pero me engañó traicioneramente y me arrancó unas lágrimas descarnadas y sentidas justo al final, al final de todo, cuando ya habían encendido las luces de la sala me puse a llorar como una idiota porque me di cuenta entonces de la inmensa belleza que había pasado por delante de mis narices sin que me hubiese dado tiempo a reaccionar. Y es que, si se tiene que definir de alguna manera esta historia, es con la palabra “bella”. La película me gustó por muchas cosas: por su fotografía (qué sitio más bonito es ese Brokeback), por su guión (todo, absolutamente todo, es de una lógica tan aplastante y es tan sincero que no le sobra ni falta nada), etc. Pero por encima de todo están las interpretaciones, especialmente la de Heath Ledger: introvertido, tímido, cerrado, increíblemente creíble y cercano. Porque este año el Oscar® al mejor protagonista masculino está cantado y se lo van a dar a Truman Capote (qué ganas tengo de ver la película), pero este niño se lo merece también. Me hace gracia que a Jake Gyllenhaal le consideren actor secundario, en mi opinión es tan protagonista como el anterior. Parece mentira cómo ha crecido el chaval de “Donnie Darko” [...]. Se ha convertido en un grandísimo actor. Y lo digo no sólo por esta película; en “Jarhead, el infierno espera” [..] está poco menos que sublime (además de cachas, cachas, no sabía yo que el cuerpo humano tenía tantos músculos). En fin, que es una película que merece totalmente la pena. Y, sobre todo, es una historia tan bonita, tan conmovedora, tan directa y tan romántica que sólo puedes suspirar cuando termina… suspirar porque la vida, cuando le da la gana, puede ser bella y cruel a partes iguales. [...] aplaudo a quien eligió los exteriores. La contundencia de esas montañas va a juego con la contundencia de los sentimientos de los protagonistas».

José Luis Palacios Alonso (Lista de Cine)

  «No cabe duda de que es una película valiente y atrevida. Se carga estereotipos (tanto por un lado como por otro) y plantea un asunto candente con todos sus detalles y consecuencias. No obstante, no me sació: el conocer de qué va hace perder sorpresa narrativa, anula los puntos de ruptura y nos encamina a un final presagiado. Hay escenas muy dulces, emocionantes y sentidas; hay fotografías/planos naturales y preciosistas; sin embargo, lo que cuenta (a pesar del buen ritmo pausado) se me hizo un pelín repetitivo, el meollo dramático un tanto de telefilm y el maquillaje del fluir del tiempo un poco artificioso. La deliciosa música country, bien ajustada al tono del relato. Una pena de doblaje porque se perdía gran parte del dramatismo interpretativo. Me gustó el drama de Alma (tan complejo como el de los cowboys) y el comportamiento siempre vivaracho de las niñas».

César Fernández García (Lista de Cine)

  «Lo primero, decir que también me ha gustado "Brokeback Mountain: En terreno vedado" y que, como decís, me parece que es una película valiente y demás. No obstante, espero y deseo que no sea la mejor del año porque no creo que sea para tanto, aparte de que estamos en enero. Cuando salí del cine pensé que era una bonita historia de amor en las que los protagonistas llevan una doble vida que les provoca infidelidad, pero que si la pareja no fuera gay pues sería otra más y que no se estaría llevando tanto premio como se está recogiendo y lo que le queda. Esto no quita que me parece éste un tema a tratar en el cine, porque en este aspecto los tiempos cambian para mejor y en España hemos ganado en tolerancia en los últimos 30 años. Quizás me influyera también mucho el tema del doblaje, porque cuando en uno de los momentos más intensos de la pelicula Heath Ledger se pone a llorar, no sé si es que le doblá el mismo que a Brad Pitt, pero cada vez que en una película se pone a llorar, a mí me dan ganas de reír».

Miguel Ángel (Lista de Cine)

  «Sin duda alguna, me parece una de las mejores películas que he visto desde hace años, cada plano parece una postal, la fotografia, banda sonora e interpretación de ambos protagonistas, sin olvidar a Alma, son perfectas, es una maravilla contemplar una historia de amor tan ejemplar como esta, cada momento de silencio te transmite un cúmulo de sentimientos que te hace estremecer, sentirte más humano y un gozo no poder despegar la mirada de la pantalla. Es digno de nombrar a Ang Lee como el mejor director del año. No sé qué más decir, sólo que sé que es una película de minorías, espero que éstas sepan apreciar el ejemplar cine con el que nos deleita».

Yarince (Lista de Cine)

  «Toca hablar de "Brokeback Mountain". Da igual si eres gay, cinéfilo o simplemente te gusta estar al día de la actualidad. Es la película de moda, con morbo incluido, y toca hablar de ella. Verla y comentarla. Así que ayer yo era uno más en la cola del cine a la hora golfa para ver una película que, curiosamente, no estaba anunciada en las marquesinas del Yelmo al que fui a verla. Esperaba con expectación la historia de amor entre los vaqueros Jack Twist y Ennis del Mar, y resultaba fácil sentirse defraudado. Imaginaba con miedo que me pasaría como con "Tigre y dragón", que esperaba con ansia tras mi confesa devoción por el Ang Lee de "Sentido y sensibilidad", "La tormenta de hielo" o "El banquete de boda", y que me resultó un fiasco del que aún no me he recuperado. Antes de ayer podía opinar del revuelo, de los comentarios aparentemente progres pero inmensamente retrógados que han acompañado a las mil reseñas de la cinta que han aparecido en los medios de comunicación, pero hoy puedo hablar de la película. Y "Brokeback Mountain" es una película cualquiera. Es una historia corriente y moliente. Tiene muy poco de pasión y mucho de documental. Tiene más frío oriental que calor mediterráneo. Y es por todas y cada una de esas razones que "Brokeback Mountain" es una película extraordinaria. La belleza formal de la cinta es increíble, y no sólo en los paisajes del mismo Wyoming que vio agonizar a Matthew Shepard. Es bella en los interiores y en el calor de una tienda de campaña, es bella en las miradas y en sus pausas. Porque es remolona en su desarrollo, pasa por veinte años de vida con pereza, parándose en sus puntos kilométricos, sin prisa ni montajes vertiginosos. Se desarrolla a lo largo, como las montañas que la pueblan, y con un apetito por los momentos específicos que sin duda muchos calificarán de desgana. No he leído el relato de Annie Proulx, pero sin duda el guión está muy bien estructurado, dosificado en maestra medida, porque su mayor acierto es que no hay nada que desentone. Cada relación y cada escena tienen su peso específico, el necesario, y sus diálogos, escasísimos, son verdaderos trabajos de orfebrería. Antes de meterme con la historia, con los aledaños de la historia, con las repercusiones que quieren y queremos verle a esta película, hay que mirar a los actores. Porque ninguno, ni el más pequeño, está menos que soberbio. Desde los padres (estupendos) de Jack Twist a todas y cada una de las mujeres de la cinta. Fabulosa Michelle Williams interpretando a Alma, la esposa de Ennis, en un complicadísimo papel que borda con delicadeza; impactante Anne Hathaway, la esposa de Jack, en la conversación telefónica, en la que lo cuenta todo sin decir nada. Estupendo como siempre Randy Quaid, encarnando la homofobia de la América del cinturón de la Biblia, disfrazada en caras desconocidas en dos de las escenas más demoledoras de la película. Pero mención aparte, sin duda, merecen Jake Gyllenhaal (Jack Twist) y Heath Ledger (Ennis del Mar). He de advertir que desde ayer he visto la película dos veces, una en versión doblada y otra en versión original. Si la veis en castellano, os quitaréis el sombrero ante Jake Gyllenhaal por acometer su interpretación con pureza y mucha, muchísima candidez. Porque es natural y brinda a la cinta un único tinte de inocencia que hace sobrevivir la historia, diferenciándola de todas las historias de gays abocados a crueles destinos, a pesar de todo. Y por la mirada limpia que le regala a su Jack, y por la escena de la camioneta, ida y vuelta al Ennis libre. Os gustará Heath, pero no os impresionará. No habla mucho. No interpreta a un hombre demasiado expresivo. Todo eso siempre y cuando no lo veáis en versión original. Porque si escucháis al verdadero Ennis del Mar, al del inglés arrastrado e incomprensible de un tosco vaquero, no podréis sino quitaros el sombrero ante el despliegue de talento del australiano (mejora igualmente Michelle, su novia en la vida real). Heath Ledger está insuperable en un papel de una dificultad extrema. Ang Lee debe de haber tenido una tarea difícil para elegir a un actor que tiene que interpretar a un personaje que despierta nuestras simpatías a pesar de su comportamiento, que tiene que lograr que nos identifiquemos con un perdedor, que tiene que dar vida a un hombre de piedra que se erosiona sin saber cómo hacerlo, incapaz de lidiar con los verdaderos sentimientos. Ennis del Mar habla poco, pero cuando habla lo dice todo. En esos emocionantes "es por tu culpa que soy así" el "yo no soy marica" pronunciado ante el atardecer de Wyoming; en la escena del teléfono, en la escena final, en la de los celos mejicanos, o en la del reencuentro. Es portentoso su talento dosificado en extremo, casi diría que destilado. Heath Ledger… chapó. La química que se desarrolla entre ambos personajes también era difícil de reproducir Pero el gran acierto estuvo, a mi parecer, en la elección de los actores. Jake y Heath no son dos guaperas. Tampoco son dos iconos hipermusculados, ni siquiera los vaqueros de los anuncios de Marlboro. Son dos personas normales que uno puede imaginarse cuidando ovejas en el oeste americano. También se los puede uno imaginar enamorándose, porque tienen el balance justo entre masculinidad y feminidad (especialmente el personaje de Jack) y todas las escenas entre ambos están coreografiadas perfectamente, el sentimiento parece tan real, tan de verdad. Un amor así sólo podría darse entre personajes como los de ellos, entre el granito de Ennis y la lluvia de Jack. A partir de ahora, en mi valoración de la historia y sus repercusiones, espero no destripar nada a quienes no la han visto. Lo más fácil es empezar atacando a la distribuidora española por retitular la cinta como "En terreno vedado". Pero bueno… ¿todavía estamos así a estas alturas? La película se llama "Brokeback Mountain" porque es el sitio donde se inicia la historia de amor, porque según Jack es el sitio más hermoso de la tierra y donde ha sido más feliz. ¿De verdad que ese sentimiento se traduce con esa frase? Es evidente que habla de un amor prohibido en la época y el lugar en que se desarrolla la película, pero retitularla de esa manera me parece tendencioso. Ya cuando se estrenó en España "West Side story" la tradujeron como "Amor sin barreras", en otro alarde imaginación y falta de respeto por el autor, pero al menos no la llamaron "Amor prohibido" o "Amor imposible". Hay un matiz, y creo que es importante no perderlo de vista. "Brokeback Mountain" trata de dos vaqueros machísimos a los que contratan para cuidar un rebaño de ovejas en las aisladas montañas de Wyoming durante varios meses. Una noche de borrachera, y de forma salvaje, ambos hombres tienen relaciones sexuales en la caseta de campaña. Esas relaciones, sexuales y afectivas, continúan durante el resto de su estancia, pero de forma menos salvaje. Y durante esos meses, y durante los veinte años siguientes, el lazo se refuerza en visitas periódicas a las montañas de Brokeback, donde nadie puede verles. A pesar de que he oído en muchos medios que es "fuerte" (de hecho está recomendada para mayores de 18 años), no hagáis caso. Es mentira. Al contrario, es una película realmente inocente en la sexualidad. No hay más de lo que puede verse en cualquier televisión a las 5 de la tarde entre un hombre y una mujer. Hay apenas un par de besos, y únicamente un polvo. Y salvo uno de los besos, toda la intimidad ocurre en una oscuridad en la que hay que adivinar más que ver. Es una película muy casta. Extremadamente casta, aunque afortunadamente no tanto como "Philadelphia", donde ni siquiera se daban un pico. Sin embargo entiendo que a algunos heterosexuales puede parecerles demasiado explícita. A quienes se lo parezca, deberían analizarse más allá del film. Las escenas no son más fuertes que las de Nicole Kidman y Ewan McGregor en "Moulin Rouge", o las de Kate Winslet y Leonardo DiCaprio en "Titanic". Si ésas no resultan ofensivas, éstas no deberían serlo, y si lo son es por razones completamente ajenas a la película. En ese caso la ofensa está en los ojos que miran. Porque la historia de Jack y Ennis no es más que una historia de amor, y la expresión de su amor es igual que la de cualquier hijo de vecino. "Brokeback Mountain" no habla de orgullo, ni de reivindicación, ni siquiera de amores gay, como algunos han querido segregarla, al igual que "Casablanca" no es una película de amores heterosexuales. Habla de dos personas que se aman en circunstancias adversas. Las circunstancias, afortunadamente, se cambian. Y no hay que olvidar que la película tiene lugar en Wyoming en los años 60, y el panorama ha cambiado mucho desde entonces. Quizá no en lugares como Wyoming, cuna de uno de los crímenes de odio más recordados de la historia y que tuvo lugar hace apenas 7 años en Laramie, pero sí en otras partes del mundo. Y si de algo puede servir ese pedazo de celuloide es para abrir los ojos a que el dolor está a menudo en el juicio de los demás, y rara vez, muy rara vez, en el sentimiento que genera una condena basada principalmente en el miedo. En una sociedad plural, sin odio, una película como ésta no tendría sentido, y los imaginarios Jack y Ennis vivirían felices en un rancho de Wyoming. "Brokeback Mountain" me parece una película universal. Creo que en un mundo sin prejuicios no sería tratada de forma especial, ni sería objeto de puja por parte de diferentes sectores de la sociedad. De la misma manera que a la gente le encanta Hannibal Lecter sin necesidad por eso de comer los domingos hígados humanos regados con Chianti, digo yo que uno puede identificarse con Jack, Ennis o Alma. ¡Si hasta los homófobos pueden identificarse con Aguirre! Al igual que las mujeres han estado disfrutando de un cine en el que históricamente no había personajes femeninos, donde las mujeres eran únicamente amas de casa o solteras cuyo objetivo en la vida era casarse, los gays han disfrutado de un cine en el que el amor era un sentimiento exclusivo entre un hombre y una mujer. Pero las cosas cambian. El mundo gira. "Brokeback Mountain" no es un hito para la comunidad gay. Ya hay muchas y buenísimas películas con protagonistas gay (como "Mysterious skin" o "Mi Idaho privado"), aunque sólo puedan verse en festivales o lugares específicos. Es un progreso para algunos heterosexuales que lo más gay que fueron a ver fue "Una jaula de grillos" o "In & out". Hoy se sorprenderán al ver que los "maricones" también son vaqueros que no llevan sombreros rosa ni caminan moviendo las caderas. Hoy por fin pueden hacer cola en el cine para entrar a una película en la que se besan dos hombres sin que nadie les mire con suspicacia. Incluso podrán reconocerse en Jack o Ennis. [...] Quizá haya gente a quien se le escapa que los veinte años de relación entre Ennis y Jack son el fruto del mes que les faltó en Brokeback, que la película empieza y casi acaba con el mismo coche conduciendo de noche por la misma carretera pero en direcciones distintas, que Ennis se llama así porque su nombre significa Isla (Isla del Mar), que la palabra amor sólo se usa una vez en toda la película, que cuando la madre dobla "la ropa" lo hace como en las ceremonias militares donde entregan a la familia las banderas que cubren los ataudes de los caídos en la guerra, que Ennis viste colores claros y de tierra –que se confunden con el fondo, que se mimetizan como su propia vida–, mientras que Jack viste de oscuro y azules, con colores de mar. En el fondo todo se reduce a algo que ya dijo Confucio: "Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla". Y cuando alguien la ve, tiene el deber de contarla. En realidad es lo que hizo Ang Lee llevando a la pantalla una historia que es, usando las palabras de Neruda, "clara como una lámpara, simple como un anillo"».

Borja Sánchez Mayoral (E-mail a la redacción)

  «En la 50ª Edición de la Seminci la visita a Valladolid del realizador de origen taiwanés Ang Lee presentando fuera de concurso su última película, la ganadora del León de Oro en la pasada Mostra de Venecia, generó mucha expectación. "Brokeback Mountain: En terreno vedado"’ parte de un relato homónimo de Annie Proulx y tiene un argumento en principio insólito: dos cowboys que se enamoran mientras están acampados cuidando de un rebaño de ovejas en los pastos altos de Brokeback en Wyoming. La larga historia de amor entre Ennis Del Mar (Heath Ledger) –un tipo duro y reservado que habla poco– y Jack Twist (Jake Gyllenhaal) –una persona también ruda aunque más alegre y decidida– logra emocionar por su brillante construcción. Como ya hiciera anteriormente, Lee diseña una obra en la que está cuidado hasta el más pequeño detalle. En esta ocasión, la disección llevada a cabo de una porción de la sociedad americana entre 1963 y comienzos de los años 80 es de una precisión asombrosa. A través de un adecuado tratamiento de todos los personajes encontramos una historia de amor furtivo y de compañerismo que trata de sobrevivir en un entorno social machista y conservador. Durante lo que podríamos considerar la primera parte del largometraje se rinde un homenaje al western clásico y la fotografía de Rodrigo Prieto es bellísima (un ejemplo son las vistas panorámicas de paisajes espectaculares). Es en la montaña donde Ennis y Jack se conocen y se sienten mejor, y allí volverán esporádicamente después. La ambientación es en todo momento sobresaliente: en los hogares, los lugares de trabajo, las fiestas, el rodeo, los bailes y los bares (con la fantástica música country), etc. Tras la reciente edición de los Globos de Oro, hemos visto que "Brokeback Mountain: En terreno vedado" lleva una carrera fulgurante hacia los Oscar®. Dejando al margen unos premios a los que debemos prestar la atención justa, conviene tener en cuenta que estamos ante una de las mejores películas del año».

José Luis Santos (Lista de Cine)

  «Cómo cambian los tiempos. Si John Wayne levantara la cabeza y viera que la triunfadora de los globos de oro de este año es una película dirigida por un taiwanés sobre dos cowboys homosexuales y su amor en las montañas de Wyoming en los años 60, tal vez volvería bajo la lápida, sobre todo teniendo en cuenta las tendencias más que conservadoras del genial y más reconocido vaquero de la historia del cine. Y es que el nuevo trabajo de Ang Lee, autor de películas como "Sentido y sensibilidad", "Tigre y dragón" o "La tormenta de hielo" (de acuerdo, también de "Hulk", nadie es perfecto), nos presenta una arriesgada apuesta que transgrede y retuerce varios arquetipos y funde géneros para ofrecernos una cinta tan atípica en su conjunto como valiente, que no obstante consigue despedir en sus formas un aroma a cine clásico que no abunda en nuestras carteleras. "Brokeback Mountain" ("En terreno vedado" es el infame título que se le ha colocado en España) nos ofrece un western contemporáneo pero con toda la esencia del género, plagado de maravillosos paisajes muy bien fotografiados configurando sin perder la naturalidad auténticas postales en muchos de sus encuadres. Pero también se nos plantea una de esas pequeñas-grandes historias de amor, capaz de deslizar la cámara sin esfuerzo por 20 años de la vida de sus protagonistas al modo en que lo hicieron algunas de las grandes películas de la historia de Hollywood. Y por si fuera poco, enriquece la mezcla con un tercer ingrediente: el melodrama clásico cargado de crítica social del que el maestro Douglas Sirk fue icono. En cuanto a la transgresión mencionada, no puede ser más alevosa: Lee convierte uno de los símbolos del american way of life y la hombría estadounidense, el cowboy, en un ser humano con sentimientos, y encima esos sentimientos son homosexuales. El acierto es que para ello sabe mantener la esencia del tópico, sus vaqueros no son locazas ridículas sino tipos duros, que aguantan estoicamente las inclemencias del tiempo, no perturban su gesto adusto y por el contrario mantienen su historia romántica como parte de una dolorosa doble vida, que les condena a una felicidad caduca limitada a los breves, esporádicos y furtivos encuentros en su montaña, el único sitio donde son libres de la asfixiante presión social. En la relación están presentes todas las constantes del amor: los celos, la desconfianza, las necesidades insatisfechas.....y los personajes se construyen desde lo cotidiano, a partir de unas interpretaciones excelentes y con unas formas narrativas delicadas, poéticas, hábiles, de manera que todo ello hace sentir la película cercana, real, superando cualquier prejuicio y haciéndola universal a pesar de no ser (y vaya como aviso a navegantes) asequible ni fácil al espectador en sus múltiples capas y reposado acercamiento a la historia. Cabe poner algunos peros menores: un ligero alargamiento del metraje, el espantoso trabajo de maquillaje y peluquería en las elipsis temporales, la cantidad de veces que Heath Ledger (que no obstante hace un buen trabajo) parece haber ensayado el gesto de James Dean en "Gigante", y lo deficiente del doblaje que hace que el tono de los protagonistas suene algo impostado en la parte final. Pero ninguno de ellos es lo suficientemente importante para eclipsar una película que tiene aspecto de buen cine, huele a buen cine y sabe a buen cine. Si dada la descripción el plato encaja en sus gustos cinematográficos, que disfrute del banquete. Buen apetito».


Imágenes de "Brokeback Mountain: En terreno vedado" - Copyright © 2005 Focus Features y River Road Entertainment. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos reservados.

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