MÁS OPINIONES
DaAxe
(Reseñas de
un Butaquero)
«Me pareció una muy buena
película de actores, en la que tanto los dos principales como
los pocos secundarios que los acompañan están muy bien, tiene
una buena fotografía y la dirección es lo suficientemente buena
para que no repares en ella; por otra parte, el guión, aunque
algo corto y predecible, basa su éxito en la sencillez».
Isabel La Bandera
(Lista de Cine)
«Esta es una película sobre
todo de sentimientos y nos afectará, sobre todo, en función de
nuestra sensibilidad».
Betomovies
(Lista de Cine)
«Relato de negación de la
pasión interior, relaciones prohibidas y mal vistas socialmente,
austera, sobria y respetuosa mirada hacia el intrincado tema de
la homosexualidad, un filme polémico y mal encasillado: no
entiendo el porqué de las comparaciones con los westerns
tradicionales que nada tienen que ver con este tipo de relatos,
una historia de amores fallidos. A pesar de todo lo enumerado,
Ang Lee falla en emocionar al espectador. El filme no llega a
tener la suficiente contundencia para provocar la empatía y a
partir de allí sentirnos identificados con las circunstancias
que se narran. El problema principal es el tempo narrativo, el
director nos muestra en forma entrecortada y a salpicones el
desarrollo y la descripción de las situaciones que forman el
tejido argumental. Entonces nos encontramos con saltos en el
tiempo, con sucesos importantes que pasan sin pena ni gloria y
que no se le da el debido nivel de detalles, el relato pierde de
esta manera intensidad y se convierte en una especie de flashes
informativos ante los cuales no tenemos la posibilidad de
reflexionar oportunamente. Hay un tópico muy interesante, y es
la imagen que Ang Lee da a esta pareja de cowboys de víctimas, y
me hace replantear hasta qué punto no son victimarios de sus
propias familias. Quién se pone a pensar que estos hombres
fomentan la infidelidad y el deterioro de la familia tipo. Todo
un tema para reflexionar, sin lugar a dudas. Por lo demás, es un
filme correcto, bien actuado en los protagónicos tanto por Heath
Ledger como Jake Gyllenhaal, quienes nos otorgan convicción en
sus roles, y nos muestran en forma eficiente el perfil de cada
uno de estos hombres que pudieron llegar a ser felices, pero no
se animaron a transgredir por una especie de cobardía y
flojedad, dos voluntades que no pudieron acordar su futuro y su
proyecto de vida por miedo a la moral preponderante. Interesante
partitura de Gustavo Santaolalla y Marcelo Zarvos, con toques
nostálgicos y estilo apesadumbrado. Buen complemento para
acompañar los distintos momentos y los alternados cambios de
estados de ánimo. Los paisajes naturales son postales, muy
bellos y están correctamente fotografiados, sobre todo en la
primera mitad del filme, en las montañas de Brokeback, el lugar
para el nacimiento de una relación que no pudo prosperar. En
definitivas, una aceptable alternativa de reflexión sobre la
homosexualidad en el ambiente de Hollywood que implica el
derrotar cualquier tipo de prejuicios al respecto. Una narración
que se aleja de todo tipo de artificiosidad narrativa, sino que
es una exposición directa y sincera de sentimientos, sólo que
por algún motivo no llega a dar el gran paso hacia la
trascendencia sentimental. Un filme con tendencias claras a la
sobrevaloración».
Jorge Ros
(Lista de Cine)
«Me impresionó mucho y me
dejó con un sabor agrio en la boca. Hay escenas increíbles como
cuando la esposa los ve besándose y otras muchas más. La música
es maravillosa, sobre todo la canción final, que es preciosa y
ayuda mucho a la trama. Es cierto, lástima que la sociedad
muchas veces hace estas cosas pero creo que la juventud moderna
es muy fuerte y poco a poco está aprendiendo a luchar ante estos
prejuicios y tabúes estúpidos de antaño. Afortunadamente,
películas como esta nos hacen tomar conciencia de lo que está
pasando. Me encantó ver las nominaciones [a los Oscar®] aunque,
como siempre, no sé por qué un actor es estelar y otro
secundario, aunque quizás sea un truco para que no quede un
actor frente a otro. [...] Es realmente una película que te toca
y se queda contigo mucho después de que sales del cine».
Javier Domínguez
(Reseñas de
un Butaquero)
«Tenía ciertas reticencias
antes de verla. No por el tema, que a estas alturas de la
película ya me dirá de qué se va a sorprender uno, sino porque
viniendo de los americanos me temía un tratamiento demasiado
superficial para no dañar a los grupos conservadores. Pero la
realidad es todo lo contrario. Resulta ser una película valiente
que plantea un tema tan interesante como hasta dónde somos
capaces de llegar por amor. Que los amantes sean dos hombres en
la América profunda de los años sesenta no es más que una
anécdota de la que tirar para mostrar las dificultades de un
amor que igual podía ser entre un hombre y una mujer. ¿Qué más
da? Las escenas homosexuales son pocas y tienen el suficiente
buen gusto para que, a mi parecer, no ofendan a nadie. Pero
dejémonos de análisis sociales y vamos al tema. La película es
maravillosa. La mejor historia de amor que he visto en años. Ya
empezaba a estar harto de esas películas en que todo sale bien a
los protagonistas y acaban siendo felices para siempre. La
realidad no es así. El miedo es una parte indisoluble del amor,
y aquí muestra la peor de las consecuencias. El miedo no lleva
más que a la soledad y a la infelicidad. Ang Lee rueda con una
maestría impecable y exterioriza a traves de los paisajes y los
ambientes cerrados la libertad cuando los amantes están juntos y
la soledad cuando están separados, respectivamente. La forma
sutil en que identifica lo interior con lo exterior es
magnífica. El guión es precioso. No falta ni sobra nada. Y los
actores están perfectos. A mí personalmente me ha parecido mejor
Jake Gyllenhaal que Heath Ledger, aunque ambos están geniales. Y
las chicas no les van a la zaga. Michelle Williams hace un
papelón como una mujer que sabe que su marido en realidad no la
quiere, y la escena final de Anne Hathaway, donde se muestra que
sabe más de lo que parecía, es soberbia. La música merece una
mención aparte, ya que es perfecta. El tema central es
poderosísimo y el resto es contenido y se complementa con las
imágenes, dando énfasis a cada fotograma. La película consigue
llevarte por donde quiere y que te pases toda la proyección
esperando una reacción por parte de Ennis que, en el fondo,
sabes que nunca llegará y sintiendo pena por Jack porque su
valentía apenas sirve de nada. Sólo por el tramo final merece la
pena verla, porque a partir de la última media hora, todo
converge en una sucesión de silencios dolorosos y
arrepentimientos. Un final magnífico. Resumiendo, una muy buena
película, recomendable para todos aquellos que tengan dos dedos
de frente y quieran reflexionar sobre la capacidad de lucha del
amor cuando todo está en contra a base de una lección de cine en
estado puro. No sé si será la mejor película del año, o si se
merece tantos premios como está recibiendo, pero a mí me encantó
y se agradece una historia tan sincera. Y sí, lo admito: a mí me
hizo llorar. Y no lo hacía desde que se murió la madre de
Bambi».
Adán J
(Lista de Cine)
«A mí también me ha
impresionado. Las escenas del primer encuentro en la tienda, la
del “descubrimiento” por Alma, la del almuerzo de Jack con su
familia y suegros, las de Ennis con su hija al final, etc., son
de un dramatismo y hondura difíciles de encontrar. La película
en total es un canto al amor y cómo este amor es torpedeado por
nuestra sociedad; me dejó el saborcillo de que el mundo en el
que vivimos no va a llegar muy lejos, que debemos abrir nuestras
mentes a otras cosas que existen pero que no nos las han
enseñado y están por todas partes. Y Ang Lee nos lo enseña,
encima, mostrándonos el amor entre dos “tipos duros”, vamos, en
vaqueros como los que hemos visto en todos los westerns desde
que éramos peques. Uf, que fuerte... sí, pero es lo que hay. La
película es técnicamente muy buena, excepto en lo del maquillaje
que ya se ha comentado, pero no desmerece una fotografía bella
donde las haya que merece el Oscar®, un guión sencillo y justo
de mucha calidad, banda sonora, etc. No sé, muy buena. Pero la
película se sustenta por unas interpretaciones que son
inmejorables; los protagonistas y los secundarios, sobre todo la
esposa de Ennis, encajan con muchísimo mérito en unos personajes
realmente llenos de sentimiento (perdonad que me repita, pero
brutal Alma cuando ve el beso). Estoy deseando poder verla en
versión original para disfrutar de las frases de Ennis, que [en
la versión doblada] deben de perder la mayor parte de la
fuerza».
Sonia Puerto
(Lista de Cine)
«Pocas veces se encuentra una
con una película como ésta, mezcla de calidad y comercialidad.
Esta misma mañana hablaban de ella en la radio y comentaban que
se entiende perfectamente que Ang Lee besara la mano de Clint
Eastwood en la entrega de los Globos de Oro. Ambos conocen el
alma humana y saben escarbar en ella como pocos. Los grandes se
reconocen mutuamente y se admiran. Ang Lee ha dirigido
auténticas maravillas. Recuerdo por ejemplo lo impactante que me
pareció “Tormenta de hielo” y creo que me sé de memoria “Sentido
y sensibilidad” (con lo difícil que es adaptar bien a la Austen,
ya os contaré qué tal está “Pride
& prejudice (Orgullo y prejuicio)” que en breve
llegará a nuestras pantallas y que no pienso perderme porque me
encantan los vestuarios de este tipo de películas). Sin embargo,
Lee, esta vez, ha conseguido ir más allá, o más adentro, como
prefiráis, y nos regala una historia de amor inmensa, grande y
eterna, como las de antes, como las que ya no hay… “Brokeback
Mountain: En terreno vedado” no me hizo llorar mucho, pero me
engañó traicioneramente y me arrancó unas lágrimas descarnadas y
sentidas justo al final, al final de todo, cuando ya habían
encendido las luces de la sala me puse a llorar como una idiota
porque me di cuenta entonces de la inmensa belleza que había
pasado por delante de mis narices sin que me hubiese dado tiempo
a reaccionar. Y es que, si se tiene que definir de alguna manera
esta historia, es con la palabra “bella”. La película me gustó
por muchas cosas: por su fotografía (qué sitio más bonito es ese
Brokeback), por su guión (todo, absolutamente todo, es de una
lógica tan aplastante y es tan sincero que no le sobra ni falta
nada), etc. Pero por encima de todo están las interpretaciones,
especialmente la de Heath Ledger: introvertido, tímido, cerrado,
increíblemente creíble y cercano. Porque este año el Oscar® al
mejor protagonista masculino está cantado y se lo van a dar a
Truman Capote (qué ganas tengo de ver la película), pero este
niño se lo merece también. Me hace gracia que a Jake Gyllenhaal
le consideren actor secundario, en mi opinión es tan
protagonista como el anterior. Parece mentira cómo ha crecido el
chaval de “Donnie
Darko” [...]. Se ha convertido en un grandísimo
actor. Y lo digo no sólo por esta película; en “Jarhead,
el infierno espera” [..] está poco menos que sublime
(además de cachas, cachas, no sabía yo que el cuerpo humano
tenía tantos músculos). En fin, que es una película que merece
totalmente la pena. Y, sobre todo, es una historia tan bonita,
tan conmovedora, tan directa y tan romántica que sólo puedes
suspirar cuando termina… suspirar porque la vida, cuando le da
la gana, puede ser bella y cruel a partes iguales. [...] aplaudo
a quien eligió los exteriores. La contundencia de esas montañas
va a juego con la contundencia de los sentimientos de los
protagonistas».
José Luis Palacios Alonso
(Lista de Cine)
«No cabe duda de que es una
película valiente y atrevida. Se carga estereotipos (tanto por
un lado como por otro) y plantea un asunto candente con todos
sus detalles y consecuencias. No obstante, no me sació: el
conocer de qué va hace perder sorpresa narrativa, anula los
puntos de ruptura y nos encamina a un final presagiado. Hay
escenas muy dulces, emocionantes y sentidas; hay
fotografías/planos naturales y preciosistas; sin embargo, lo que
cuenta (a pesar del buen ritmo pausado) se me hizo un pelín
repetitivo, el meollo dramático un tanto de telefilm y el
maquillaje del fluir del tiempo un poco artificioso. La
deliciosa música country, bien ajustada al tono del relato. Una
pena de doblaje porque se perdía gran parte del dramatismo
interpretativo. Me gustó el drama de Alma (tan complejo como el
de los cowboys) y el comportamiento siempre vivaracho de las
niñas».
César Fernández García
(Lista de Cine)
«Lo primero, decir que
también me ha gustado "Brokeback Mountain: En terreno vedado" y
que, como decís, me parece que es una película valiente y demás.
No obstante, espero y deseo que no sea la mejor del año porque
no creo que sea para tanto, aparte de que estamos en enero.
Cuando salí del cine pensé que era una bonita historia de amor
en las que los protagonistas llevan una doble vida que les
provoca infidelidad, pero que si la pareja no fuera gay pues
sería otra más y que no se estaría llevando tanto premio como se
está recogiendo y lo que le queda. Esto no quita que me parece
éste un tema a tratar en el cine, porque en este aspecto los
tiempos cambian para mejor y en España hemos ganado en
tolerancia en los últimos 30 años. Quizás me influyera también
mucho el tema del doblaje, porque cuando en uno de los momentos
más intensos de la pelicula Heath Ledger se pone a llorar, no sé
si es que le doblá el mismo que a Brad Pitt, pero cada vez que
en una película se pone a llorar, a mí me dan ganas de reír».
Miguel Ángel
(Lista de Cine)
«Sin duda alguna, me parece
una de las mejores películas que he visto desde hace años, cada
plano parece una postal, la fotografia, banda sonora e
interpretación de ambos protagonistas, sin olvidar a Alma, son
perfectas, es una maravilla contemplar una historia de amor tan
ejemplar como esta, cada momento de silencio te transmite un
cúmulo de sentimientos que te hace estremecer, sentirte más
humano y un gozo no poder despegar la mirada de la pantalla. Es
digno de nombrar a Ang Lee como el mejor director del año. No sé
qué más decir, sólo que sé que es una película de minorías,
espero que éstas sepan apreciar el ejemplar cine con el que nos
deleita».
Yarince
(Lista de Cine)
«Toca hablar de "Brokeback
Mountain". Da igual si eres gay, cinéfilo o simplemente te gusta
estar al día de la actualidad. Es la película de moda, con morbo
incluido, y toca hablar de ella. Verla y comentarla. Así que
ayer yo era uno más en la cola del cine a la hora golfa para ver
una película que, curiosamente, no estaba anunciada en las
marquesinas del Yelmo al que fui a verla. Esperaba con
expectación la historia de amor entre los vaqueros Jack Twist y
Ennis del Mar, y resultaba fácil sentirse defraudado. Imaginaba
con miedo que me pasaría como con "Tigre y dragón", que esperaba
con ansia tras mi confesa devoción por el Ang Lee de "Sentido y
sensibilidad", "La tormenta de hielo" o "El banquete de boda", y
que me resultó un fiasco del que aún no me he recuperado. Antes
de ayer podía opinar del revuelo, de los comentarios
aparentemente progres pero inmensamente retrógados que han
acompañado a las mil reseñas de la cinta que han aparecido en
los medios de comunicación, pero hoy puedo hablar de la
película. Y "Brokeback Mountain" es una película cualquiera. Es
una historia corriente y moliente. Tiene muy poco de pasión y
mucho de documental. Tiene más frío oriental que calor
mediterráneo. Y es por todas y cada una de esas razones que
"Brokeback Mountain" es una película extraordinaria. La belleza
formal de la cinta es increíble, y no sólo en los paisajes del
mismo Wyoming que vio agonizar a Matthew Shepard. Es bella en
los interiores y en el calor de una tienda de campaña, es bella
en las miradas y en sus pausas. Porque es remolona en su
desarrollo, pasa por veinte años de vida con pereza, parándose
en sus puntos kilométricos, sin prisa ni montajes vertiginosos.
Se desarrolla a lo largo, como las montañas que la pueblan, y
con un apetito por los momentos específicos que sin duda muchos
calificarán de desgana. No he leído el relato de Annie Proulx,
pero sin duda el guión está muy bien estructurado, dosificado en
maestra medida, porque su mayor acierto es que no hay nada que
desentone. Cada relación y cada escena tienen su peso
específico, el necesario, y sus diálogos, escasísimos, son
verdaderos trabajos de orfebrería. Antes de meterme con la
historia, con los aledaños de la historia, con las repercusiones
que quieren y queremos verle a esta película, hay que mirar a
los actores. Porque ninguno, ni el más pequeño, está menos que
soberbio. Desde los padres (estupendos) de Jack Twist a todas y
cada una de las mujeres de la cinta. Fabulosa Michelle Williams
interpretando a Alma, la esposa de Ennis, en un complicadísimo
papel que borda con delicadeza; impactante Anne Hathaway, la
esposa de Jack, en la conversación telefónica, en la que lo
cuenta todo sin decir nada. Estupendo como siempre Randy Quaid,
encarnando la homofobia de la América del cinturón de la Biblia,
disfrazada en caras desconocidas en dos de las escenas más
demoledoras de la película. Pero mención aparte, sin duda,
merecen Jake Gyllenhaal (Jack Twist) y Heath Ledger (Ennis del
Mar). He de advertir que desde ayer he visto la película dos
veces, una en versión doblada y otra en versión original. Si la
veis en castellano, os quitaréis el sombrero ante Jake
Gyllenhaal por acometer su interpretación con pureza y mucha,
muchísima candidez. Porque es natural y brinda a la cinta un
único tinte de inocencia que hace sobrevivir la historia,
diferenciándola de todas las historias de gays abocados a
crueles destinos, a pesar de todo. Y por la mirada limpia que le
regala a su Jack, y por la escena de la camioneta, ida y vuelta
al Ennis libre. Os gustará Heath, pero no os impresionará. No
habla mucho. No interpreta a un hombre demasiado expresivo. Todo
eso siempre y cuando no lo veáis en versión original. Porque si
escucháis al verdadero Ennis del Mar, al del inglés arrastrado e
incomprensible de un tosco vaquero, no podréis sino quitaros el
sombrero ante el despliegue de talento del australiano (mejora
igualmente Michelle, su novia en la vida real). Heath Ledger
está insuperable en un papel de una dificultad extrema. Ang Lee
debe de haber tenido una tarea difícil para elegir a un actor
que tiene que interpretar a un personaje que despierta nuestras
simpatías a pesar de su comportamiento, que tiene que lograr que
nos identifiquemos con un perdedor, que tiene que dar vida a un
hombre de piedra que se erosiona sin saber cómo hacerlo, incapaz
de lidiar con los verdaderos sentimientos. Ennis del Mar habla
poco, pero cuando habla lo dice todo. En esos emocionantes "es
por tu culpa que soy así" el "yo no soy marica" pronunciado ante
el atardecer de Wyoming; en la escena del teléfono, en la escena
final, en la de los celos mejicanos, o en la del reencuentro. Es
portentoso su talento dosificado en extremo, casi diría que
destilado. Heath Ledger… chapó. La química que se desarrolla
entre ambos personajes también era difícil de reproducir Pero el
gran acierto estuvo, a mi parecer, en la elección de los
actores. Jake y Heath no son dos guaperas. Tampoco son dos
iconos hipermusculados, ni siquiera los vaqueros de los anuncios
de Marlboro. Son dos personas normales que uno puede imaginarse
cuidando ovejas en el oeste americano. También se los puede uno
imaginar enamorándose, porque tienen el balance justo entre
masculinidad y feminidad (especialmente el personaje de Jack) y
todas las escenas entre ambos están coreografiadas
perfectamente, el sentimiento parece tan real, tan de verdad. Un
amor así sólo podría darse entre personajes como los de ellos,
entre el granito de Ennis y la lluvia de Jack. A partir de
ahora, en mi valoración de la historia y sus repercusiones,
espero no destripar nada a quienes no la han visto. Lo más fácil
es empezar atacando a la distribuidora española por retitular la
cinta como "En terreno vedado". Pero bueno… ¿todavía estamos así
a estas alturas? La película se llama "Brokeback Mountain"
porque es el sitio donde se inicia la historia de amor, porque
según Jack es el sitio más hermoso de la tierra y donde ha sido
más feliz. ¿De verdad que ese sentimiento se traduce con esa
frase? Es evidente que habla de un amor prohibido en la época y
el lugar en que se desarrolla la película, pero retitularla de
esa manera me parece tendencioso. Ya cuando se estrenó en España
"West Side story" la tradujeron como "Amor sin barreras", en
otro alarde imaginación y falta de respeto por el autor, pero al
menos no la llamaron "Amor prohibido" o "Amor imposible". Hay un
matiz, y creo que es importante no perderlo de vista. "Brokeback
Mountain" trata de dos vaqueros machísimos a los que contratan
para cuidar un rebaño de ovejas en las aisladas montañas de
Wyoming durante varios meses. Una noche de borrachera, y de
forma salvaje, ambos hombres tienen relaciones sexuales en la
caseta de campaña. Esas relaciones, sexuales y afectivas,
continúan durante el resto de su estancia, pero de forma menos
salvaje. Y durante esos meses, y durante los veinte años
siguientes, el lazo se refuerza en visitas periódicas a las
montañas de Brokeback, donde nadie puede verles. A pesar de que
he oído en muchos medios que es "fuerte" (de hecho está
recomendada para mayores de 18 años), no hagáis caso. Es
mentira. Al contrario, es una película realmente inocente en la
sexualidad. No hay más de lo que puede verse en cualquier
televisión a las 5 de la tarde entre un hombre y una mujer. Hay
apenas un par de besos, y únicamente un polvo. Y salvo uno de
los besos, toda la intimidad ocurre en una oscuridad en la que
hay que adivinar más que ver. Es una película muy casta.
Extremadamente casta, aunque afortunadamente no tanto como
"Philadelphia", donde ni siquiera se daban un pico. Sin embargo
entiendo que a algunos heterosexuales puede parecerles demasiado
explícita. A quienes se lo parezca, deberían analizarse más allá
del film. Las escenas no son más fuertes que las de Nicole
Kidman y Ewan McGregor en "Moulin
Rouge", o las de Kate Winslet y Leonardo DiCaprio en
"Titanic". Si ésas no resultan ofensivas, éstas no deberían
serlo, y si lo son es por razones completamente ajenas a la
película. En ese caso la ofensa está en los ojos que miran.
Porque la historia de Jack y Ennis no es más que una historia de
amor, y la expresión de su amor es igual que la de cualquier
hijo de vecino. "Brokeback Mountain" no habla de orgullo, ni de
reivindicación, ni siquiera de amores gay, como algunos han
querido segregarla, al igual que "Casablanca" no es una película
de amores heterosexuales. Habla de dos personas que se aman en
circunstancias adversas. Las circunstancias, afortunadamente, se
cambian. Y no hay que olvidar que la película tiene lugar en
Wyoming en los años 60, y el panorama ha cambiado mucho desde
entonces. Quizá no en lugares como Wyoming, cuna de uno de los
crímenes de odio más recordados de la historia y que tuvo lugar
hace apenas 7 años en Laramie, pero sí en otras partes del
mundo. Y si de algo puede servir ese pedazo de celuloide es para
abrir los ojos a que el dolor está a menudo en el juicio de los
demás, y rara vez, muy rara vez, en el sentimiento que genera
una condena basada principalmente en el miedo. En una sociedad
plural, sin odio, una película como ésta no tendría sentido, y
los imaginarios Jack y Ennis vivirían felices en un rancho de
Wyoming. "Brokeback Mountain" me parece una película universal.
Creo que en un mundo sin prejuicios no sería tratada de forma
especial, ni sería objeto de puja por parte de diferentes
sectores de la sociedad. De la misma manera que a la gente le
encanta Hannibal Lecter sin necesidad por eso de comer los
domingos hígados humanos regados con Chianti, digo yo que uno
puede identificarse con Jack, Ennis o Alma. ¡Si hasta los
homófobos pueden identificarse con Aguirre! Al igual que las
mujeres han estado disfrutando de un cine en el que
históricamente no había personajes femeninos, donde las mujeres
eran únicamente amas de casa o solteras cuyo objetivo en la vida
era casarse, los gays han disfrutado de un cine en el que el
amor era un sentimiento exclusivo entre un hombre y una mujer.
Pero las cosas cambian. El mundo gira. "Brokeback Mountain" no
es un hito para la comunidad gay. Ya hay muchas y buenísimas
películas con protagonistas gay (como "Mysterious skin" o "Mi
Idaho privado"), aunque sólo puedan verse en festivales o
lugares específicos. Es un progreso para algunos heterosexuales
que lo más gay que fueron a ver fue "Una jaula de grillos" o "In
& out". Hoy se sorprenderán al ver que los "maricones" también
son vaqueros que no llevan sombreros rosa ni caminan moviendo
las caderas. Hoy por fin pueden hacer cola en el cine para
entrar a una película en la que se besan dos hombres sin que
nadie les mire con suspicacia. Incluso podrán reconocerse en
Jack o Ennis. [...] Quizá haya gente a quien se le escapa que
los veinte años de relación entre Ennis y Jack son el fruto del
mes que les faltó en Brokeback, que la película empieza y casi
acaba con el mismo coche conduciendo de noche por la misma
carretera pero en direcciones distintas, que Ennis se llama así
porque su nombre significa Isla (Isla del Mar), que la palabra
amor sólo se usa una vez en toda la película, que cuando la
madre dobla "la ropa" lo hace como en las ceremonias militares
donde entregan a la familia las banderas que cubren los ataudes
de los caídos en la guerra, que Ennis viste colores claros y de
tierra –que se confunden con el fondo, que se mimetizan como su
propia vida–, mientras que Jack viste de oscuro y azules, con
colores de mar. En el fondo todo se reduce a algo que ya dijo
Confucio: "Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden
verla". Y cuando alguien la ve, tiene el deber de contarla. En
realidad es lo que hizo Ang Lee llevando a la pantalla una
historia que es, usando las palabras de Neruda, "clara como una
lámpara, simple como un anillo"».
Borja Sánchez Mayoral
(E-mail a
la redacción)
«En la 50ª Edición de la
Seminci la visita a Valladolid del realizador de origen taiwanés
Ang Lee presentando fuera de concurso su última película, la
ganadora del León de Oro en la pasada Mostra de Venecia, generó
mucha expectación. "Brokeback Mountain: En terreno vedado"’
parte de un relato homónimo de Annie Proulx y tiene un argumento
en principio insólito: dos cowboys que se enamoran mientras
están acampados cuidando de un rebaño de ovejas en los pastos
altos de Brokeback en Wyoming. La larga historia de amor entre
Ennis Del Mar (Heath Ledger) –un tipo duro y reservado que habla
poco– y Jack Twist (Jake Gyllenhaal) –una persona también ruda
aunque más alegre y decidida– logra emocionar por su brillante
construcción. Como ya hiciera anteriormente, Lee diseña una obra
en la que está cuidado hasta el más pequeño detalle. En esta
ocasión, la disección llevada a cabo de una porción de la
sociedad americana entre 1963 y comienzos de los años 80 es de
una precisión asombrosa. A través de un adecuado tratamiento de
todos los personajes encontramos una historia de amor furtivo y
de compañerismo que trata de sobrevivir en un entorno social
machista y conservador. Durante lo que podríamos considerar la
primera parte del largometraje se rinde un homenaje al western
clásico y la fotografía de Rodrigo Prieto es bellísima (un
ejemplo son las vistas panorámicas de paisajes espectaculares).
Es en la montaña donde Ennis y Jack se conocen y se sienten
mejor, y allí volverán esporádicamente después. La ambientación
es en todo momento sobresaliente: en los hogares, los lugares de
trabajo, las fiestas, el rodeo, los bailes y los bares (con la
fantástica música country), etc. Tras la reciente edición de los
Globos de Oro, hemos visto que "Brokeback Mountain: En terreno
vedado" lleva una carrera fulgurante hacia los Oscar®. Dejando
al margen unos premios a los que debemos prestar la atención
justa, conviene tener en cuenta que estamos ante una de las
mejores películas del año».
José Luis Santos
(Lista de Cine)
«Cómo cambian los tiempos. Si
John Wayne levantara la cabeza y viera que la triunfadora de los
globos de oro de este año es una película dirigida por un
taiwanés sobre dos cowboys homosexuales y su amor en las
montañas de Wyoming en los años 60, tal vez volvería bajo la
lápida, sobre todo teniendo en cuenta las tendencias más que
conservadoras del genial y más reconocido vaquero de la historia
del cine. Y es que el nuevo trabajo de Ang Lee, autor de
películas como "Sentido y sensibilidad", "Tigre y dragón" o "La
tormenta de hielo" (de acuerdo, también de "Hulk",
nadie es perfecto), nos presenta una arriesgada apuesta que
transgrede y retuerce varios arquetipos y funde géneros para
ofrecernos una cinta tan atípica en su conjunto como valiente,
que no obstante consigue despedir en sus formas un aroma a cine
clásico que no abunda en nuestras carteleras. "Brokeback
Mountain" ("En terreno vedado" es el infame título que se le ha
colocado en España) nos ofrece un western contemporáneo pero con
toda la esencia del género, plagado de maravillosos paisajes muy
bien fotografiados configurando sin perder la naturalidad
auténticas postales en muchos de sus encuadres. Pero también se
nos plantea una de esas pequeñas-grandes historias de amor,
capaz de deslizar la cámara sin esfuerzo por 20 años de la vida
de sus protagonistas al modo en que lo hicieron algunas de las
grandes películas de la historia de Hollywood. Y por si fuera
poco, enriquece la mezcla con un tercer ingrediente: el
melodrama clásico cargado de crítica social del que el maestro
Douglas Sirk fue icono. En cuanto a la transgresión mencionada,
no puede ser más alevosa: Lee convierte uno de los símbolos del
american way of life y la hombría estadounidense, el
cowboy, en un ser humano con sentimientos, y encima esos
sentimientos son homosexuales. El acierto es que para ello sabe
mantener la esencia del tópico, sus vaqueros no son locazas
ridículas sino tipos duros, que aguantan estoicamente las
inclemencias del tiempo, no perturban su gesto adusto y por el
contrario mantienen su historia romántica como parte de una
dolorosa doble vida, que les condena a una felicidad caduca
limitada a los breves, esporádicos y furtivos encuentros en su
montaña, el único sitio donde son libres de la asfixiante
presión social. En la relación están presentes todas las
constantes del amor: los celos, la desconfianza, las necesidades
insatisfechas.....y los personajes se construyen desde lo
cotidiano, a partir de unas interpretaciones excelentes y con
unas formas narrativas delicadas, poéticas, hábiles, de manera
que todo ello hace sentir la película cercana, real, superando
cualquier prejuicio y haciéndola universal a pesar de no ser (y
vaya como aviso a navegantes) asequible ni fácil al espectador
en sus múltiples capas y reposado acercamiento a la historia.
Cabe poner algunos peros menores: un ligero alargamiento del
metraje, el espantoso trabajo de maquillaje y peluquería en las
elipsis temporales, la cantidad de veces que Heath Ledger (que
no obstante hace un buen trabajo) parece haber ensayado el gesto
de James Dean en "Gigante", y lo deficiente del doblaje que hace
que el tono de los protagonistas suene algo impostado en la
parte final. Pero ninguno de ellos es lo suficientemente
importante para eclipsar una película que tiene aspecto de buen
cine, huele a buen cine y sabe a buen cine. Si dada la
descripción el plato encaja en sus gustos cinematográficos, que
disfrute del banquete. Buen apetito».
Imágenes
de "Brokeback Mountain: En terreno vedado" - Copyright ©
2005 Focus Features y River Road Entertainment. Distribuida en
España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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