CÓMO SE HIZO "BROKEBACK
MOUNTAIN: EN TERRENO VEDADO"
Notas de producción
© 2005
UIP
Comentarios del equipo técnico
y artístico de la película
Ang Lee: Para mí, BROKEBACK
MOUNTAIN es única, es una gran historia de amor americana y
universal.
Diana Ossana: En octubre de
1997 estaba en Tejas con Larry McMurtry y otros amigos. Uno de
ellos me dio el número de “The New Yorker” en el que se había
publicado el relato de Annie Proulx. A partir de las dos
terceras partes de la historia, empecé a llorar y no paré hasta
el final. Me quedé asombrada. Agotada emocionalmente, me quedé
dormida. Al día siguiente, volví a leerlo para saber si me
afectaba tanto a la luz del día. El efecto fue aún más profundo.
Le di la revista a Larry y le pedí que lo leyera.
Larry McMurtry: En 1997,
Diana vino con el “The New Yorker” y me preguntó si había leído el
relato de Annie. Ya no leía muchas novelas ni relatos y no me
apetecía demasiado, pero Diana es testaruda y se empeñó.
Recuerdo que después de leerlo, deseé haberlo escrito. Era una
historia que llevaba años esperando y Annie por fin la había
escrito. Es uno de los mejores relatos que he leído nunca. El
lugar, el paisaje, los hombres, su forma de hablar, todo está
descrito de forma precisa y convincente.
Diana Ossana: Lo leyó y dijo
que era el mejor relato que había publicado “The New Yorker”.
“Bueno, ¿y qué te parece para un guión?”, le pregunté. Y él
contestó: “Es una posibilidad”. Insistí: “¿Por qué no escribimos
a Annie?” Y dijo: “De acuerdo”.
Larry McMurtry: Escribimos
una carta a Annie en la que le pedíamos que nos diera la primera
opción de compra para adaptar el relato para un guión. Contestó
afirmativamente a la semana y empezamos a escribir. A finales de
1997 ya teníamos el guión.
Diana Ossana: Compramos la
opción con dinero de nuestro bolsillo. Es la única vez que Larry
y yo hemos gastado dinero en una opción. Tardamos menos de tres
meses en escribir el guión y, desde entonces, siempre he sentido
mucho afecto por este proyecto. Así fue como empezó. Durante
siete años, intentamos conseguir que lo produjeran. Se apuntaron
varios directores; muchos actores querían trabajar en la
película, pero nadie estaba dispuesto a comprometerse. Por fin,
a finales de 2003, Focus, Ang y James se involucraron de lleno
en el proyecto y aquí estamos.
Tim Cyr: Cuando leí el
relato, no me fue difícil identificarme con los rasgos y los
sentimientos de los personajes, especialmente porque procedo de
un ambiente ranchero donde todo lo que no es tradicional se mira
con recelo.
Shane Madden: Desde luego, si
crecías en una granja, más te valía ocultarlo. Dolía mucho tener
que esconderlo. Recuerdo que me daba cabezazos contra la pared.
Cuando leí el relato, al cabo de seis páginas estaba como loco.
Me dio de lleno.
Judy Becker: El relato me
hizo llorar, el guión también. BROKEBACK MOUNTAIN es una
historia de amor y también acerca de si se tiene o no la fuerza
necesaria para vivir como uno anhela.
Randy Quaid: En 1997, estaba
en un gimnasio en la cinta y quería algo para leer. Vi “The New
Yorker”, la abrí y empecé a leer el relato. Me afectó tanto que
robé la revista y me la llevé a casa para poder acabar de
leerlo. Lo que más me impactó fue el hecho de que estamos solos
en el mundo y que todos necesitamos ser amados. Annie Proulx es
una fantástica escritora y nunca pude olvidar su clásico relato
de amor. Al leerlo, pensé que era ideal para que lo adaptaran
Larry McMurtry y Diana Ossana. Me hizo gracia cuando me enteré
más tarde de que lo habían hecho.
Diana Ossana: Lo que más me
sorprendió fue la emoción que me produjo el relato. Como mujer,
me afectó muchísimo, y estaba convencida de que afectaría a
cualquiera. Son sentimientos universales, amor, pérdida, dolor,
pesar. A través de los siglos, los deseos, las necesidades y los
anhelos de las personas no han cambiado. Annie confiaba
plenamente en Larry y en mí. Juntos hemos escrito dos novelas y
numerosos guiones para cine y televisión. El gran Oeste está
lleno de personajes, experiencia e historia, algo que nos
gustaba. Hablamos mucho de lo que vamos a escribir antes de
empezar. Es un proceso bastante simple. Hablamos mucho,
discutimos, pero las discusiones suelen tener un resultado
positivo. Somos muy diferentes. Basta saber con qué escribimos
para darse cuenta: él sigue usando una máquina de escribir
manual, y yo tengo un ordenador. Él parece estar más interesado
por los personajes femeninos y cree que tengo más intuición para
describir a los hombres. Es un experto en diálogos – se nota en
sus novelas – y en la descripción de los personajes. Creo que
mis puntos fuertes son más bien la fuerza interna de los
personajes y cómo comunicar esta fuerza a través del diálogo.
Siempre sé lo que les pasa por dentro.
James Schamus: Larry y Diana
han sabido convertir un relato conciso, breve e intenso en un
guión mucho más amplio sin perder su pureza. Una tarea nada
fácil.
Michael Costigan: En
Hollywood se hablaba del guión de Larry y Diana como una de las
grandes adaptaciones sin producir. Había leído el relato – me
había parecido tremendamente conmovedor - y me preguntaba cómo
se podía convertir en un guión, cómo se podían describir estos
sentimientos. Cuando leí el guión por primera vez, me quedé sin
habla. Se lo di a leer a mi mujer; tuvo la misma reacción que
yo. Creo que asustaba a la gente porque son emociones muy
profundas. El guión afectaba a cualquiera que lo leyera.
Queríamos que la película afectara del mismo modo a los
espectadores. Si la película no iba a hacerse bien, era mejor no
hacerla.
Diana Ossana: A pesar de
tener una historia y un guión muy fuertes, con buenos papeles,
sabía que harían falta actores lo bastante inteligentes y
valientes para arriesgarse a llegar emocionalmente a lugares
desconocidos, y un director que lo entendiera, que estuviera
dispuesto a hacerlo con un presupuesto modesto. Nunca me rendí,
pero tampoco pensé que tardaríamos siete años. Creo que lo más
frustrante era el hecho de que nadie quisiera comprometerse. Lo
leían, les encantaba, se preocupaban, surgía algo mejor pagado y
lo olvidaban. Recorrimos un largo camino hasta llegar hasta
aquí. James Schamus leyó el guión y dijo estar interesado. Aún
estaba con Good Machine e intentó conseguir el visto bueno de
algún estudio, pero ninguno se decidía.
Ang Lee: Si un proyecto no es
arriesgado y sensible seguramente me interese poco. Después de
Tigre y dragón, estábamos buscando un proyecto. James Schamus me
dijo que tenía algo interesante. Leí el relato, no sabía que
existía, y estuve a punto de llorar al final. Más tarde leí el
guión de Larry y Diana y me pareció una adaptación muy buena y
muy fiel.
James Schamus: En muchos
aspectos, es una película como las de antes acerca de dos héroes
que luchan por conservar su amor. Siempre enfocamos BROKEBACK
MOUNTAIN como una épica historia de amor americana.
Ang Lee: Dos años después, le
pregunté a James qué había pasado con BROKEBACK MOUNTAIN y si ya
la habían rodado. Me contestó que no habían conseguido nada, por
suerte para mí. Le dije que no podía sacármela de la cabeza.
James Schamus: Como productor
independiente, intenté durante años levantar la película, pero
ningún estudio me daba luz verde. Un buen día, me desperté
pensando: “Pero si el trabajo de David Linde y el mío es
conseguir proyectos para Focus”. Entonces supe que me había
metido en un lío.
Ang Lee: James se hizo con
los derechos e inmediatamente empecé a pensar en hacer la
película, incluso antes de saber que era materialmente posible.
Sabía que si dejaba pasar la ocasión, me arrepentiría el resto
de mi vida. Pero dirigir un guión adaptado por escritores de
renombre significa mucha presión. Siempre acababa pensando:
“¿Les gustará esto? ¿Y aquello?” Desde el punto de vista
estructural, era todo un reto. Se trataba de un cuento épico.
Pero, como realizador, uno crea un espacio y un tiempo, un
mundo.
James Schamus: Una de las
cualidades que Ang aporta a la historia es la entrega a cada uno
de los personajes. La historia no se limita a los dos
protagonistas, también habla de sus esposas, de sus hijos, de
las comunidades en las que viven.
Ang Lee: Decidí arriesgarme y
escoger a un reparto bastante joven. Los protagonistas tienen 20
años y siempre es difícil rejuvenecer. Por eso decidí escoger
actores de veinte y pico años. Los jóvenes están llenos de
inocencia y frescura, creen en lo que hacen. Están dispuestos a
esforzarse. No hay mayor recompensa para un director que un
joven actor que escucha y consigue grandes resultados.
Jake Gyllenhaal: Hacía unos
años que había hablado con otro director de esta película. En la
época era un adolescente y no podía optar al papel. BROKEBACK
MOUNTAIN me atrajo inmediatamente porque hace mucho que no se
cuentan historias de amor de este modo. Las películas actuales
evitan entrar en la lucha necesaria para mantener vivo el amor.
Cuando me enteré de que iba a dirigirla Ang Lee, pensé: “Tengo
que estar en esa película”.
Diana Ossana: La versatilidad
e intuición de Jake en The Good Girl y Donnie Darko nos
impresionó a Larry y a mí.
Ang Lee: Sabía que era un
gran actor. Nos conocimos en Nueva York y me dijo: “Tengo tantas
ganas de trabajar en esta película”. Estaba realmente motivado.
Anne Hathaway: Un amigo actor
me dijo que leyera el guión y eso hice. Me pareció una historia
desgarradora, una auténtica historia de amor y pensé: “Tengo que
estar en esto”. Me fui a una librería y busqué “En terreno
vedado” para poder leer el relato. Luego me leí todo el libro.
Annie Proulx me reveló una parte de la historia americana
desconocida para mí. Hay una frase en el relato y en el guión:
“Si no puedes arreglarlo, más te vale aguantar”. Aunque es la
historia de Ennis y de Jack, y ellos dos son los mejores
ejemplos de esta frase, también simboliza a todos los personajes
de la película. El guión demuestra que si careces de la libertad
para ser tal como eres, no sólo te afecta a ti, sino a todos los
que entran en tu vida. No lo sabía, pero “Ennis” significa
“isla”. Ennis es un hombre solitario, es el que menos habla en
BROKEBACK MOUNTAIN y eso afecta a los demás. No puede dar rienda
suelta a sus emociones y estar con la persona a la que más ama.
Heath Ledger se comprometió a interpretar a Ennis Del Mar para
el director Ang Lee antes de conocerle o haber hablado con él.
Heath Ledger: Confiaba en que
Ang sabría cómo llevar la historia. Me gustó mucho el guión
porque era maduro y fuerte, y también porque era una historia de
amor pura y maravillosa. Nunca había trabajado en una verdadera
historia de amor y me parece que no queda mucho misterio en las
historias entre chico y chica. Todo está muy visto.
James Schamus: Heath aporta
una tremenda combinación de vulnerabilidad y fuerza al papel de
Ennis.
Larry McMurtry: De joven, a
veces veía cinco o seis películas en un día. Ahora no veo mucho
cine, pero Diana me pidió que viese los veinte primeros minutos
de Monster’s Ball para que supiera quién era Heath Ledger.
Después de verle en ese papel, estaba seguro de que tenía lo que
hacía falta para interpretar a Ennis Del Mar.
Diana Ossana: De hecho, hacía
tiempo que Larry y yo habíamos imaginado a Heath en el papel. Es
una auténtica suerte tenerle en la película.
Ang Lee: Me siento muy
afortunado de tener a Heath en la película. Es muy natural,
coordinado, entregado y se prepara con meticulosidad. Tiene un
objetivo muy definido y cree profundamente en lo que hace. Ennis
es un personaje que no habla mucho. Esconde un trauma infantil y
el terror que le produce su propia sexualidad, algo que no se
puede expresar en el Oeste. Ennis adopta cierta actitud para
esconderlo e incluso llega a la violencia. Al tener miedo, puede
ser muy violento. En el fondo, es un niño que esconde sus
temores debajo de la chulería típica de un vaquero. Heath debía
interpretar ese personaje y, simbólicamente, a todos los
vaqueros, además de llevar el peso de la película. Su
interpretación es muy poderosa.
Michael Costigan: Larry,
Diana y Ang han sabido conservar el relato de Annie Proulx en
cuanto al paisaje y a la sutileza de la historia de Ennis y
Jack. Se conocen en un lugar idílico, Brokeback Mountain, lejos
de todo. Pero llega el momento de volver a la sociedad, al
mundo. Lo que les une es muy poderoso y también muy frágil.
Randy Quaid: Dos seres
humanos conectan y se dan cuenta de que ningún otro ser humano
podrá afectarles de este modo.
Ang Lee: Todo el mundo anhela
el amor. Quien lo ha conocido, quiere volver a sentirlo; quien
no lo conoce, quiere descubrirlo. Es una historia intensa llena
de “Habría debido”, “Y si hubiese”...
Marit Allen: Después de leer
el guión, no podía quitármelo de la cabeza, me perseguía. Tenía
que hacer la película. La idea del amor que nunca llega a su
fin. Creo que todos hemos vivido algo así. Para mí era
importante que el espectador entendiera que es una historia
universal. El guión es muy fiel al relato, aunque añade
profundidad a la historia de amor principal.
Michael Costigan: Gracias al
relato y al guión, conseguimos a grandes actrices para los
papeles secundarios. Los personajes femeninos a veces tienen
razón y otras no, lo que aumenta la complejidad de la historia.
Michelle Williams: Alma, mi
personaje, adquiere importancia en el guión, pero es básicamente
fiel al relato. Diana era la mejor guía cuando me perdía porque
llevaba siete años viviendo con los personajes y se los tomaba
muy en serio, como si fueran reales. Hablaba de ellos como si
les conociera.
Diana Ossana: Adaptar el
relato de Annie fue a la vez muy fácil y muy complicado. Fue
fácil porque su relato es un auténtico mapa de la historia, de
los personajes, de cómo hablan, de los lugares donde viven y del
paisaje que los formó. Lo difícil fue ser fiel a todo esto y
convertirlo en un guión para un largometraje. Primero escribimos
la historia y, a continuación, empezamos a trabajar con los
personajes femeninos para darles más presencia. A la vez,
seguimos construyendo la historia de Ennis y Jack, a menudo
creando toda una escena basándonos en una sola frase del relato.
Jake Gyllenhaal: Me
sorprendió lo cerca que estaba el guión del relato aunque la
historia de Lureen no era tan importante al principio.
Anne Hathaway: Recuerdo un
día que interpretaba una escena donde Lureen es un poco mayor,
ya no es tan descarada ni su voz tan aguda. Diana Ossana se
acercó y me dijo: “¿Sabes una cosa? Eres como Kristal, la chica
que trabaja en la librería de Larry McMurtry en Tejas, eres
ella”. Me sentó muy bien saber que me parecía a una auténtica
tejana porque soy de Nueva York.
Diana Ossana: Anne es una
señorita, es educada y refinada, pero se metió en la piel de
Lureen, consiguió hablar como ella, andar como ella, hacer los
mismos gestos. Parecía recién salida de la Universidad A&M de
Tejas.
Ang Lee: Es una actriz
asombrosa y muy sofisticada para su edad. Para Lureen todo es
genial cuando es joven, pero luego la amargura puede con ella,
cada vez lleva más maquillaje, peinados más altos y el pelo más
rubio. Siempre que aparece, lleva un peinado y un color
diferente.
Anne Hathaway: Me encantaba
llevar la peluca rubia en las últimas escenas. Me metí tanto en
el papel que iba de Farrah Fawcet por todo el decorado. No
conseguía salir del personaje cuando llevaba la peluca y no
podía quitarme el acento tejano. Joy Ellison fue maravillosa.
Hicimos ejercicios en los que había dividido todos los diálogos
de Lureen por sílabas tal como se pronuncia en Tejas.
Ensayábamos juntas.
Jake Gyllenhaal: Joy ideó
tres voces para tres partes del guión que marcan el cambio para
Heath y para mí. Nuestras voces cambian. Se hacen más graves.
Joy Ellison: Ang y yo
hablamos mucho de las voces y de los acentos. Le preocupaba
mucho la autenticidad de los diálogos. Dividimos el guión en
tres periodos, lo que era todo un reto para los actores porque
la película no se rodó correlativamente y tenían que respetar la
continuidad. Teníamos la Voz 1, la Voz 2 y la Voz 3. A lo mejor,
había que rodar una escena con la Voz 3 por la mañana,
obviamente una voz grave, madura y, a continuación pasar a la
Voz 1, más joven, con más vitalidad, para la siguiente escena.
Diana Ossana: Habría sido un
auténtico lujo poder rodar la película correlativamente, pero no
era un lujo asequible. Es una historia muy específica, con
diálogos muy específicos. La forma de hablar, el timbre de la
voz, todo debía ser muy realista.
Joy Ellison: Ang presta una
enorme atención a los detalles. De vez en cuando, durante el
rodaje, se volvía hacia mí y me decía: “Joy, ¿no te parece que
el acento estaba un poco exagerado?” En la mayoría de casos,
tenía razón. Es un privilegio poco habitual encontrar a un
director que se preocupe tanto por la autenticidad de los
personajes.
Diana Ossana: Me obsesionan
los detalles y me gustó mucho que a Ang le pasara lo mismo.
Basta con ver otras películas suyas, Tigre y dragón, incluso La
tormenta de hielo, para saber que era el director perfecto para
BROKEBACK MOUNTAIN. Son películas que transcurren en paisajes
amplios física y emocionalmente, pero que cuentan historias muy
íntimas. Tienen una envergadura grande y pequeña a la vez.
Larry McMurtry: Como he dicho
antes, no veo mucho cine, pero vi Tigre y dragón con Diana, creo
que era la cuarta vez que la veía, suele pasarle con películas
que le gustan. El modo en que Ang rodó el inmenso paisaje chino
y su sensibilidad con la historia íntima de los personajes me
convenció de que haría justicia a los matices, los detalles y
las sutilezas del guión.
James Schamus: Desde el punto
de vista creativo, el mayor reto para Ang fue equilibrar el lado
épico y enorme de la historia con el intenso viaje emocional que
es el núcleo de la película. Por suerte, nuestros dos guionistas
son auténticos maestros del equilibrio.
Michael Costigan: La
sensibilidad con la que Ang trata las relaciones de los
personajes hizo que los actores se entusiasmaran con la idea de
trabajar con él y que estuvieran dispuestos a llegar a puntos
desconocidos para ellos.
Anne Hathaway: Trabajar con
Ang es de lo mejor que me ha pasado. Intentamos darle lo que nos
pedía y cuando decía que la toma era buena, sabíamos que era
buena y que posiblemente no se podía mejorar.
Randy Quaid: Como todos los
buenos directores, Ang es amigo de los actores. Atrae a los
mejores profesionales, maquilladores, diseñadores de
vestuario... En un ambiente así, uno se esfuerza mucho más.
Cuando ha escogido al intérprete, permite que el actor cree. Si
quiere algo que el actor no ha aportado al personaje, se lo dice
y se intenta otro enfoque. Es cómodo trabajar con él y,
personalmente, como actor, siempre me permite aprender más.
Heath Ledger: Todos pasamos
mucho tiempo con Ang, hablando de los personajes y ensayando.
Presta una atención realmente microscópica a los detalles. Es un
realizador maravilloso que siempre sabe lo que quiere y se mete
en la historia.
Anne Hathaway: No permite
cosas falsas en sus películas. Entiende la importancia de la
sutileza. Esto último me interesó mucho porque he trabajado
sobre todo en comedias y es un género que puede permitirse el
lujo de no ser muy realista. Pero en esta película, donde las
emociones son tan enormes, si exagerábamos, perdíamos lo que
queríamos comunicar.
Jake Gyllenhaal: Es la
primera vez que interpreto un personaje cuya historia dura
varios años. Ang me explicó que no sólo dependía del maquillaje
y del vestuario, también era muy importante la voz, los
movimientos, el comportamiento. Me dio la seguridad necesaria
para hacerlo.
Marit Allen: Ang Lee
comprende a la perfección las emociones de los personajes. No se
le escapa nada, usa todo lo que tiene a su alcance para contar
una historia.
Michael Costigan: Ang quería
contar esta historia acerca de unas personas que tienen
sentimientos profundos, pero que viven en una época y en un
lugar que no les permiten sentirlos, y menos expresarlos. Creo
que Ang vio en esta historia algo que se ve mucho en sus
películas: personas que dependen de lo que les rodea, que son
productos del entorno. Para hacer y conseguir lo que quieren,
deben dejar ese entorno, apartar los elementos contrarios a las
emociones que sienten.
James Schamus: Ang es a la
vez un revolucionario y un conservador. Respeta el pasado, la
tradición, a la gente, pero sus protagonistas, tanto en Sentido
y sensibilidad, en Tigre y dragón, y ahora en BROKEBACK
MOUNTAIN, son personas que no acaban de encajar en la sociedad
que les rodea y que se ven obligadas a luchar por su libertad.
Ang Lee: En una gran historia
romántica se necesitan grandes obstáculos. Ennis y Jack viven en
el Oeste americano, un lugar con valores tradicionales y
machistas. Por lo tanto, deben esconder lo que sienten. Es algo
precioso, algo especial que no pueden expresar. En mi opinión,
es dramático.
Diana Ossana: Cuando Ennis
conoce a Alma, es posible que sienta una atracción física, pero
también la sensación de “esto es lo que debo hacer, casarme y
tener hijos”. Ennis siente cariño por Alma, pero no siente
pasión. No tiene nada que ver con lo que siente por Jack. Alma
es una chica procedente de una familia de clase media baja con
expectativas normales. Los dos protagonistas carecen de contexto
para entender y expresar lo que sienten el uno por el otro, pero
tampoco creo que Alma disponga de contexto para entender la
relación que une a Ennis y a Jack.
Michelle Williams: Al
principio, Alma lleva exactamente la vida que quería, para la
que fue educada, una familia, un hogar, un marido e hijos.
Cuando ve a su marido y a Jack juntos, es muy posible que no
sepa identificar lo que les pasa, está demasiado lejos de su
mundo, ni siquiera penetra en su conciencia. Le asusta hablar de
ello; sólo le queda tragárselo, pero empieza a hervir por
dentro.
Diana Ossana: Como dice Annie
Proulx en el relato: “Y tiene lugar una lenta erosión”. El
proceso ha empezado para Alma, el río que la separa de su marido
se hace cada vez más ancho.
Jake Gyllenhaal: Entre Jack y
Lureen hay verdadero amor, aunque no mucha atracción sexual; más
bien es amistad. Es probable que decida casarse con ella porque
es lo que la sociedad espera de él, es lo correcto, pero anhela
estar con Ennis y compartir su vida con él.
Anne Hathaway: Cuando Lureen
y Jack se conocen, son jóvenes, les entusiasma la idea de estar
juntos, pero según avanza la historia, cada vez tienen menos en
común. Su matrimonio se basa en el cariño, pero carece de
pasión. No llega a la conexión que él tiene con Ennis. Me
interesaba explorar lo que una situación así haría con alguien,
cómo cambiaría. De joven, Lureen es descarada. Más tarde, la
amargura puede con ella, sabe que Jack esconde algo.
Jake Gyllenhaal: Creo que lo
sabe. Probablemente sospecha que pasa algo.
Shane Madden: A mí me pasó.
Me enamoré de un chico, conseguimos que nadie se enterara. La
sociedad me prohibía hacerlo. Conocí a una chica, me enamoré de
ella. Pero no era feliz porque no era yo.
Jake Gyllenhaal: Una de las
grandes cualidades de esta película es la cuestión de identidad,
sexual o de otra índole. La lucha para saber quién soy, qué soy
para los demás y qué máscaras uso, forma parte del personaje.
Ang Lee: Todos tenemos
secretos. Pero somos animales sociales, necesitamos vivir con
los demás y encajar. Es fácil decir que Ennis y Jack viven en la
mentira, pero no tienen más remedio. No conocen otro modo de
sobrevivir. No tienen elección.
Jake Gyllenhaal: Heath y yo
confiábamos lo suficiente el uno en el otro como para
arriesgarnos. Fue maravilloso crear una intimidad con él. Me
hacía sentir cómodo, tenía ganas de estar con él. Es lo mejor
que puede decirse de un compañero de interpretación.
Heath Ledger: Fue genial
trabajar con Jake. Es un actor muy valiente y con mucho talento.
James Schamus: Lo mejor de la
interpretación de los chicos es ver cómo se apoyan el uno en el
otro para crecer con la película. Les vemos envejecer durante
dos décadas; vemos cómo se acumula la experiencia en detalles
casi ínfimos mientras su relación cambia.
Anne Hathaway: Heath y Jake
llevan una gran carga; interpretan una historia que debe ser
vista. Fueron capaces de olvidarse de sí mismos y convertirse en
sus personajes.
Michelle Williams: Me quito
el sombrero delante de los dos. Heath fue de una gran ayuda, me
apoyó mucho y fue muy generoso.
Randy Quaid: Los dos tuvieron
mucho valor para trabajar en BROKEBACK MOUNTAIN. Están en un
momento crítico de su carrera. Dice mucho de ellos, no sólo como
actores, sino como personas, que aceptaran los papeles.
Heath Ledger: Me daba miedo,
pero por eso también quería hacerlo. Me sentí muy estimulado
cuando me comprometí a hacer el papel.
Diana Ossana: Puede que sea
un adjetivo muy oído, pero los dos están maravillosos. Llegaron
hasta el final.
Joy Ellison: Michelle
Williams y yo recorrimos Wyoming y Montana. Fuimos a bares de
moteros y grabé a mucha gente. Han transcurrido varias décadas
desde la época de la película y los acentos no son tan
pronunciados como entonces, pero aún están. Cuando un actor
escucha la grabación de un nativo de esos estados, es capaz de
reconocer la cadencia y trabajar cada sonido. Michelle nació en
Montana. Aunque se fue muy pronto, no ha perdido el ritmo del
acento de allí. Como otros muchos actores, ha aprendido a hablar
sin acento, pero debió recuperarlo.
Diana Ossana: El paisaje, el
lugar donde se crece, forma a mucha gente. Aunque se muden y
vivan en otros sitios, siempre se sienten atraídos, sobre todo
emocionalmente, por el lugar donde nacieron.
Michelle Williams: Supongo
que llevo a Montana dentro de mí. Claro que cuando le dije a mi
madre que estaba estudiando el acento de Wyoming, me dijo: “¿A
qué te refieres? No tenemos acento”. Fue interesante porque no
es un acento tan típico como el del Sur. No se ha oído mucho en
las películas. El peligro era exagerarlo. Quedé con Joy en
Billings, Montana, y seguimos en coche hasta Riverton, Wyoming.
Me impregné de la atmósfera, observé a la gente, los pueblos.
Fue fantástico participar en una película donde era posible
hacer algo así. Nadie me había dicho nunca: “Adelante, alquila
un coche, recorre los sitios que quieras durante un par de días
y vuelve”. Fue genial.
Diana Ossana: Michelle tiene
mucha presencia y es conmovedora en el papel de Alma. Me
impresionó cuando la vi en la serie “Dawson’s Creek”; me dio la
impresión de que sostenía a la serie. Gracias a su
interpretación en BROKEBACK MOUNTAIN podemos entender el dilema
de Alma.
Heath Ledger: La habilidad
que tiene Michelle para profundizar no deja de asombrarme. Es
una actriz brillante.
Ang Lee: Es una situación muy
triste, y Michelle la interpreta con gran autenticidad; es
desgarradora. Me gusta rodar dramas acerca de conflictos a
través de los que se puedan estudiar las complejidades de las
relaciones humanas. Desde el punto de vista dramático, esta
historia era una mina de oro. Fui a Tejas a visitar a Larry, es
un poco como la figura paternal autoritaria en el mundo que nos
interesaba. Fue un auténtico privilegio que me enseñara
personalmente los decorados naturales de La última película.
Estuvimos en el rancho donde creció. Hice muchas fotografías y
me habló del Oeste. Fue muy generoso compartiendo sus
experiencias conmigo y sus libros con el departamento de
investigación. También me hizo una lista de lugares que ver en
Wyoming. Recorrí Wyoming. Annie Proulx me acompañó en algunas
ocasiones. Investigar de este modo, ir a Wyoming, me ayudó mucho
porque soy hombre de ciudad.
Marit Allen: Ang quería
reflejar la realidad de la historia, los sitios, la gente y su
situación económica. Ang, el director de fotografía Rodrigo
Prieto y yo estudiamos el libro de Richard Avedon, “Fotografías
del Oeste americano”. Hizo fotografías en los años sesenta y
volvió veinte años después. Escogimos ciertas fotografías del
libro para modelar a Alma. Michelle Williams lo entendió y se
acopló inmediatamente.
Ang Lee: Rodrigo es un gran
director de fotografía. Es muy rápido. Me gusta mucho lo que
hace en las películas de Alejandro González Iñárritu. También le
pedí a Gustavo Santaolalla, el compositor de Alejandro, que se
uniera a nosotros. La película es conmovedora y desnuda;
necesitaba una música muy poco densa y la suya encaja
perfectamente. Si no podíamos comprar los derechos de una
canción, la componía.
Michael Costigan: Judy Becker
conectó inmediatamente con la historia y se empeñó en que los
decorados fueran auténticos.
Judy Becker: Ang dejó muy
claro desde un principio que quería que BROKEBACK MOUNTAIN
tuviera lugar en decorados realistas para que los personajes
fueran aún más creíbles. Pero hay que imaginar una forma de
crear la realidad para una película; no es exactamente como la
vida real. Generalmente, intento que los decorados sean fondos
naturales para los actores. Es una forma de transformar la
realidad y convertirla en la realidad de la película. Me molesta
mucho ver una película y tener la revista “Life” con John
Kennedy en portada en una mesa. Me están diciendo: “Estamos en
1962”. Cuando empecé con la película y contraté a mi equipo, les
dije que debíamos buscar modos más sutiles de comunicar la época
en la que estábamos. La primera vez que hablé con Ang, se nos
ocurrió usar una paleta de colores menos saturada, más suave,
para casi toda la película. Brokeback Mountain representa la
libertad que Ennis y Jack no tienen habitualmente.
Diana Ossana: Brokeback
Mountain es un lugar mágico para Ennis y Jack, es donde se
enamoran. Nunca vuelven, quizá no sean concientes del hecho. Fue
su idilio y no quieren estropearlo. Ya lo dice Jack: “Sólo
tenemos Brokeback Mountain”.
Ang Lee: El núcleo dramático
es encontrar Brokeback Mountain. Es impalpable y romántico,
donde uno quiere regresar, pero probablemente nunca lo haga.
Para Ennis y Jack es el lugar donde conocieron el amor.
Judy Becker: Ang, Rodrigo y
yo decidimos que los pueblos debían contrastar con la montaña,
que debían tener poco color y poco espacio. No disponíamos de
los recursos económicos necesarios para construir muchos
decorados. El mayor reto fue encontrar decorados adecuados.
Cuando encontramos una cafetería y un piso que con alguna
transformación encajarían con la idea que Ang y yo teníamos, me
sentí realmente bien. Investigué muchísimo. Por ejemplo, la
secuencia del supermercado en 1967 fue todo un proceso.
Investigué qué productos había entonces en los anaqueles, cómo
eran las etiquetas, la publicidad, qué aspecto tenía el
supermercado. Estudié muchas fotos de pueblos. Una de las cosas
que me sorprendió, y Ang y yo lo hablamos, fue el hecho de que
incluso en los sesenta y los setenta, los pueblos no habían
cambiado mucho desde antes de la guerra. Investigamos sobre el
terreno en Wyoming y Tejas, y descubrimos que incluso hoy en día
quedan muchos detalles anteriores a la Segunda Guerra Mundial
Los cambios son muy, muy lentos en los pueblos del Oeste.
Jake Gyllenhaal: La película
es una metáfora del gran Oeste, de cómo el viejo Oeste se
convirtió en el nuevo Oeste. A Ang le gusta decir que Jack
representa el nuevo Oeste y Ennis, el viejo Oeste. Dos personas,
dos paisajes.
Judy Becker: Encontramos
fotos de los campamentos de los sesenta. No han cambiado mucho,
más o menos siguen igual. También queríamos mostrar los cambios
sociales y económicos de los personajes. Jack se convierte en un
hombre acomodado, le gusta gastar dinero, incluso intenta
impresionar a Ennis.
Joy Ellison: Mucha gente cree
que el acento de Wyoming es el mismo que en Tejas, pero son muy
diferentes. Es verdad que la palabra “get” se pronuncia “git” en
ambos estados, pero la gente de Wyoming habla con más ritmo,
musicalidad. Es un acento más sutil. Al hablar, hacen extrañas
pausas donde no las hay. Nunca se pronuncia la “g” final de los
gerundios. Por ejemplo “walking” se convierte en “walkin”. El
acento tejano es más pronunciado, acentúa mucho las vocales. Por
cierto, el guión es maravilloso, está escrito con mucha
perspicacia.
Randy Quaid: He trabajado en
unas cuantas películas de vaqueros y conozco bastantes ranchos y
granjas.
Diana Ossana: Larry y yo
tuvimos la ocasión, hace unos años, de trabajar con Randy en la
miniserie “Streets of Laredo”. Está perfecto en el papel de Joe
Aguirre. Aporta una presencia realista que implica una velada
amenaza.
Randy Quaid: Aguirre es un
tipo que vela por sus intereses. Para él, Jack y Ennis son
desechables. Soy de Tejas, pero tuve que poner acento de
Wyoming, lo que significa hablar con un ritmo algo más rápido
que los tejanos.
Michael Costigan: Marit Allen
ya había trabajado con Ang. Se lo pasó muy bien investigando el
tipo de ropa que llevaba la gente entonces y qué pinta tenían en
Wyoming y Tejas.
Diana Ossana: Marit me enseñó
fotografías de Heath y Jake con el vestuario. Me parecieron tan
reales, tan como los personajes que habíamos imaginado que tuve
que salir un momento para calmarme. Estaba emocionadísima.
Marit Allen: Siempre trabajo
con los actores. Escogemos juntos el vestuario. Para Ennis, nos
limitamos casi enteramente a tonos marrones. Heath estaba muy
metido en el personaje. Trabajó con la ropa y la usó para
comunicar la represión de Ennis: chaquetas abotonadas, sombreros
vaqueros para esconderse. Para él y Jake, los sombreros se
convirtieron en parte íntegra de sus personajes.
Ang Lee: Los vaqueros son
tímidos, no saben qué hacer con las manos. No hablan mucho, no
se les puede sacar nada. En la primera escena, cuando Ennis y
Jake llegan en busca de trabajo, no hay diálogos. Ensayamos su
posición y usamos el espacio para que se viera que estaban
cómodos juntos.
Joy Ellison: No hablan mucho,
lo que encaja perfectamente con los personajes y la ideal
principal de la película acerca de personas que no saben
comunicarse. A pesar de que era la época en que gran parte del
país estaba viviendo una auténtica revolución sexual, ellos
seguían sumergidos en una sociedad conservadora, reprimida y sin
comunicación. Para ellos era muy difícil hablar de esas cosas.
Ang tuvo mucho cuidado en mantener esta sensación.
Ang Lee: La sensación de
represión. Larry me había escrito acerca de la cultura del
silencio del Oeste. Yo había dirigido Sentido y sensibilidad,
una película acerca de una cultura muy verbal, pero esta nueva
película, en algunos aspectos, era mucho más difícil. Si no dan
voz a sus sentimientos y no se comunican, ¿cómo expresar
sentimientos en una pantalla? Quedan los elementos del gran
Oeste, el paisaje, el cielo, los animales, todo lo que alimenta
esos sentimientos ocultos.
Diana Ossana: Ennis y Jack
son chicos pobres que han crecido en el campo. El hecho de que
lo pasaran mal de pequeños hace que, de adultos, lo traduzcan
todo a la supervivencia, tanto económica como física, la nieve,
el viento, la lluvia, la naturaleza hostil. Brokeback Mountain
está lejos del resto del mundo, de la sociedad. Es un lugar
íntimo, nadie les molesta y están cómodos. Cuando bajan de la
montaña y se reintegran en la vida de sus respectivos pueblos,
se sienten encarcelados. Ennis y Jack se complementan. Jack está
más abierto a las posibilidades que le ofrece la vida; es más
aventurero, más cariñoso, va con la sonrisa por delante. Ennis
es un hombre que apenas tiene acceso a sus propias emociones. Lo
poco que sabemos de su vida es el incidente que presenció de
niño cuando se lo cuenta a Jack, y que sus padres murieron en un
accidente cuando era adolescente. Casi siempre ha estado solo.
Su gran tragedia es que le aterra sentir algo. Ha construido un
caparazón para esconder su vulnerabilidad.
Heath Ledger: Creo que Ennis
se autocastiga porque no puede controlar su necesidad de amor.
El miedo se apoderó de él a una edad muy temprana y su modo de
amar le repugna. Todo en él es contradictorio.
Diana Ossana: Jack es la
primera persona con la que Ennis conecta de verdad. Primero es
una conexión emocional que se convierte en física. Es lo más
intenso que Ennis ha vivido en su corta vida.
Jake Gyllenhaal: Tal como Ang
describió a Jack, y tal como se le describe en el guión, me dio
la impresión de que era un hombre más abierto a las emociones y
a las relaciones. Ennis es mucho más retraído. En mi opinión,
Jack se esfuerza en mantener lo único que es real en su vida, su
amor por Ennis. Tiene el valor suficiente para decir:
“Intentémoslo, arriesguémonos, pero tienes que hacerlo conmigo,
sólo no puedo”. En una relación, siempre llega el momento en que
uno acaba por preguntar: “¿Estás dispuesto a hacer este
sacrificio? Porque si no, buscaré a alguien que sí esté
dispuesto”.
Michael Costigan: Heath y
Jake son dos actores extraordinarios. Fueron capaces de entender
quiénes eran Ennis y Jack, qué emociones tenían y su deseo de
amor, la base de la historia. El rodaje empezó en Alberta en
mayo de 2004. Se rodó en las Montañas Rocosas canadienses, en
Cowley, en Fort MacLeod y en Calgary. Los productores
consultaron y fueron asesorados por miembros de la Asociación
Gay de Rodeo de Calgary, que también trabajan en diversas
secuencias de la película.
Tim Cyr: Nuestra asociación
es la única asociación gay de rodeo de todo Canadá, pero forma
parte de un enorme circuito en Estados Unidos. Nadie atrae a
tanto público como nosotros; es genial ser parte de esto.
Michael Costigan: Estábamos
en territorio vaquero. Cuando la gente se presentaba como
extras, tenían el aspecto que buscábamos. En esta película no
hubo muchas caravanas de lujo, ni un súper catering o cosas de
ese tipo. No fue una producción al estilo de Hollywood, pero
conseguimos mucho. Creo que se ve en la pantalla gracias al
equipo que teníamos.
Diana Ossana: Uno de los
vaqueros me dijo algo interesante acerca de Jake: “Aprende
rápido. Basta con decírselo una vez para que se acuerde y lo
haga exactamente igual”.
Jake Gyllenhaal: Heath monta
a caballo desde pequeño; ya ha rodado películas en las que tenía
que montar. Yo no sabía nada de montar a caballo. Llegué un mes
antes del rodaje y estuve entrenándome con los vaqueros. Lo de
montar un toro no fue tan terrible. Sabía que los chicos
escogerían uno de los más tranquilos. Aprendí a montar a
caballo, a marcar ovejas, a hacer lo que hacen los vaqueros.
Ang Lee: Heath también tuvo
que aprender ciertas cosas. Era necesario que Jake y él se
conocieran y se encontraran cómodos juntos. Además, Jake tenía
que hacerse callos y ampollas en las manos partiendo leña,
moviendo heno, instalando cercas.
Michael Costigan: Ang, en
cada película, realiza una ceremonia china de buena suerte para
todos. Encendemos incienso y nos inclinamos hacia los cuatro
puntos cardinales.
Diana Ossana: En esta
película, todo el mundo trabajó muy duro y casi nadie se quejó.
El 80% del rodaje tuvo lugar en exteriores y el tiempo cambiaba
a una velocidad tremenda. Las mañanas eran heladas y por la
tarde hacía un calor tremendo.
Ang Lee: No tuvimos suerte
con el tiempo, hubo de todo, granizo, aguanieve y siempre hacía
frío. No se controla a una montaña. Desde el punto de vista
logístico, fue muy difícil, teníamos un presupuesto modesto. Es
una película independiente y la de menor presupuesto que he
realizado desde Comer, beber, amar, pero tenía bastante para
convertir mi visión en realidad. Mientras rodaba BROKEBACK
MOUNTAIN sentí que volvía a aprender a disfrutar haciendo cine,
al tiempo que aprendía algo acerca de mí mismo y de mis
relaciones.
James Schamus: Probablemente
sea la película con la que Ang y yo hayamos disfrutado más. La
falta de dinero estaba más que compensada por la abundancia de
energía del equipo y de los actores. Siempre escogíamos el
camino más simple, no sólo por las limitaciones del presupuesto,
sino porque, desde el punto de vista artístico, todo debía ser
honrado, directo y claro, desde la brusquedad y vulnerabilidad
de los actores hasta la presencia del entorno natural.
Heath Ledger: El rodaje
estaba muy enfocado. Todos queríamos contar esta historia de la
mejor manera.
Scott Ferguson: A todos los
que trabajaban en la película les parecía tener suerte por estar
allí. Trabajar con Ang Lee es un privilegio. Fueron muchas horas
de trabajo duro; algunos exteriores estaban muy alejados y
llevábamos una gran cantidad de equipo. Muchos vivimos en Los
Ángeles o Nueva York, y no teníamos ni idea de lo que es la
montaña a lo grande. Pero daba igual quién era canadiense o
estadounidense, hacíamos una gran película.
Heath Ledger: Nunca había
trabajado con gente tan genial como el equipo de Calgary.
Randy Quaid: No había estado
en Calgary; sin embargo, creo que he rodado por todo Canadá. Me
encantaron esas montañas, incluso me gustó el viento. Estupendos
paisajes con cielos eternos.
Ang Lee: Al colocar la
cámara, me daba cuenta de que había que inclinarla un poco hacia
arriba. El paisaje es inmenso, pero el cielo aún más. El rodaje
de BROKEBACK MOUNTAIN acabó en agosto de 2004. La posproducción,
en primavera de 2005. Después de 8 años de viaje, la película
había llegado a puerto.
Judy Becker: Veo BROKEBACK
MOUNTAIN como una tragedia de Shakespeare porque expresa muchas
cosas sobre la naturaleza humana, sobre la naturaleza del ser.
Marit Allen: Para mí,
BROKEBACK MOUNTAIN es un auténtico western. Son películas muy
románticas que hablan de la soledad y del valor de unos hombres
que simbolizan el trabajo duro y la integridad. Siempre
esperamos que estos valores sigan vivos.
Michael Costigan: La película
muestra una vertiente de la vida estadounidense que no se ve muy
a menudo y que no ha sido descrita con realismo en la pantalla,
no en ese lugar ni en esa época.
Ang Lee: Conocemos el Oeste
de las películas, el romántico mundo de los pistoleros. Pero no
creo que el resto del mundo conozca el auténtico Oeste. Para la
gente como yo, me refiero a extranjeros, yo soy de Taiwán,
Estados Unidos es Nueva York o la costa oeste. Pero existe una
inmensidad rural que desconocemos. Esta película cuenta una
historia de amor entre gente que vive allí. Me parece importante
que se conozca ese lado de Estados Unidos. También tienen su
corazón, pero no suelen hablar mucho. Hay que escarbar para
encontrarlo, pero merece la pena.
Diana Ossana: BROKEBACK
MOUNTAIN no es realmente un western, más bien es una historia
acerca del Oeste. Los medios y la industria cinematográfica se
plantean si el western sigue de moda, pero creo que nunca ha
pasado de moda porque es parte de la historia estadounidense, de
nuestra herencia. Por eso seguimos identificándonos con el
género. Y cuando son buenas, son historias desgarradoras, muy
realistas, pobladas por personajes duros, llenos de defectos y
muy humanos que se mueven en un entorno hostil que no perdona.
Marit Allen: Espero que esta
película ayude a entender mejor la naturaleza del amor. Hay
tantas clases de amor como personas.
Tim Cyr: Todos tenemos
derecho a amar. Todos deberíamos ser amados. Si se unen dos
chicos o dos chicas, no debería ser raro. Toda película en la
que se describe gente así es otro empujón hacia la igualdad y la
comprensión.
Diana Ossana: Espero que esta
película conmueva a los espectadores tanto como me conmovió el
relato. Quiero que el público sienta lo mismo que sentí cuando
lo leí. Para mí, el estreno de BROKEBACK MOUNTAIN es como cuando
un hijo se va de casa; espero que tenga éxito, que sea aceptada
y tratada con respeto.
Shane Madden: Estoy
felizmente casado con un hombre. Para mí lo es todo. Espero que
esta película haga comprender a la gente que deben creer en sí
mismos y respetar lo que son, no lo que los demás quieren que
sean.
Scott Ferguson: Algunos de
los obstáculos que impiden que Ennis y Jack alcancen la
felicidad, son reales, son productos de la sociedad, pero otros
están en su interior. Espero que esta película sirva para que
las personas aprendan a aceptarse a sí mismas, a arriesgarse a
ser como son. Cuando rodamos la última escena, aproximadamente
dos tercios del equipo estaba llorando. Nos afectó a todos y
espero que pase lo mismo con los espectadores.
Jake Gyllenhaal: Lo que
realmente me duele es que Ennis y Jack habían encontrado el
amor. Cuando se encuentra el amor, hay que defenderlo.
Heath Ledger: BROKEBACK
MOUNTAIN es una historia de amor para esta generación.
Michael Costigan: Las grandes
historias de amor no abundan. Espero que el público, después de
ver la película, reflexione acerca de su vida y el camino que
han escogido.
Ang Lee: Quizá me haga
ilusiones, pero si los sentimientos que describimos son reales,
si los actores creen en lo que interpretan y si la emoción
alcanza al público, es posible que nadie ponga el grito en el
cielo. Quizá los prejuicios desaparezcan si se mira el corazón
de las personas. Espero que así sea con esta historia de amor.
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