CRÍTICA
por
Miguel Á. Refoyo
El nostálgico secretismo de un amor
incomprendido
Ang Lee compone
una bella fábula de amor entre dos cowboys co-mo paráfrasis del
western en una hermosa y atípica revisión del gé-nero
Lo primero que llama la atención de
"Brokeback Mountain: En terreno ve-dado" es el grado de valentía de un di-rector como
Ang Lee, acostumbrado a dilatar su prolífica filmografía con
tí-tulos que se diversifican temáticamen-te entre sí con una gran
actitud de cambio, pero abarcando en su núcleo las raíces
comunes de un cine repre-sentativo, que incide en su
perseve-rancia analítica de discurso racional y sugerente, donde
abunda la ruptura con el realismo trágico que caracteri-za a cada
género que ha abordado hasta el momento. Retratos sensibles con
fondo grisáceo y desencantado, reinventando en cada ocasión las
pautas genéricas donde el tema fundamental, núcleo de su obra,
puede atribuirse a la grafía familiar, a la necesidad de
ubica-ción de aquellos personajes que no encuentran su lugar en
el mun-do, acuciados además por una carencia de afecto de
indispensable auxilio. Ya sea abordando la comedia costumbrista,
la tragicome-dia de choques culturales o generacionales,
adaptando a Jane Aus-ten, afrontando el wuxia épico
oriental o adornando de profundidad un cómic de Marvel, Ang Lee
ha fraguado una carrera con un armo-nioso proceder en el que la
tradición y la modernidad se ensamblan inalterablemente bajo la
diáfana perspectiva de un director con clara predilección por el
clasicismo.
En
"Brokeback Mountain: En terreno vedado", paráfrasis del
wes-tern, atípica revisión del género cinematográfico yanqui
por antono-masia, Lee persiste en esgrimir sus preceptos
congénitos, ple-nos de hermosa y depurada creación de puesta en
escena y uso del lenguaje no verbal, para narrar la
controvertida crónica de encuentros y desencuentros a lo largo
de dos décadas en la vi-da de Ennis del Mar y Jack Twist, dos
cowboys que, llevados por la necesidad y la pobreza
(económica y espiritual), se ven aislados durante un par de
meses en una idílica montaña en la que encuen-tran el amor
debido al ascetismo del entorno y la soledad atenuada con el
calor del contacto. Un roce que comienza a medio camino entre el
juego, la amistad y el desahogo sexual que cambiará sus vidas
para siempre, desembocando en una trágica historia de amor
contenido que inducirá al secretismo de un nostálgico regreso,
al del libre paraje natural que les unió, para perpetuar un
sentimiento incomprendido, pero obligado para subsistir sin
asumir una condi-ción sentenciada en una época de hipocresía y
sordidez. Dos vidas condenadas al fracaso en su retorno a la
civilización, a la realidad que castigará a estos hombres
enamorados con la cotidianidad de una fingida familia
tradicional, de vida marital e hijos, avivada por la
intransigencia de los signos históricos de la América profunda.
Un porvenir evaporado que encontrará alivio en los esporádicos
encuen-tros que mantienen en las alejadas montañas donde se
conocieron, un erial donde dar rienda suelta a un recuerdo, a un
presente incier-to que subsiste gracias a la continua necesidad
de volver a la me-lancolía de un periodo pretérito.
"Brokeback
Mountain: En terreno ve-dado" se convierte así en una amarga
elegía contracorriente a la rutina ultra-jada por las
apariencias, que niega la defensa de la identidad en un mundo
que obliga a las personas a ocultar, e incluso rechazar, el
único sentimiento auténtico e ineludible que, a lo largo de los
años, llena de sentido las de-sérticas y solitarias vidas de
estas dos personas. Así, este western no deja de ser, más
allá de la fisonomía de sus protagonistas, una bella histo-ria de
amor imposible. Lo que Lee efectúa sobre los cánones genéri-cos
es una profunda revisión del más acrisolado mito wester-niano,
donde se ha perpetuado la imagen del héroe masculi-nizado y de
férrea impronta, para superar la categorización sexual y la
etiqueta del género, y narrar, sin efectismos y sencillez, una
historia universal. Por eso, "Brokeback Mountain: En terreno
vedado" no es un melodrama al uso, otra cinta de amor
inalcanzable con trágico final. No sólo desglosa una disección
taxi-dérmica de reconversión sobre el western tradicional, sino
que va mucho más allá del reciclaje, del encontronazo con los
usos habi-tuales del género, con sus protocolos de masculinidad
y moral pa-triarcal de corte linóleo, al plantear una sencilla y
triste fábula, de-jando a un lado el antiheroismo (circunscrito
a la personalidad de ambos vaqueros) y adquirir con su mirada
profundamente clásica una visible autoconciencia de acuerdo con
los signos temáticos ac-tuales, superando la artificiosidad, de
un modo sutil y pausado. El realizador taiwanés compone una oda
inteligentemente fundida con varios elementos de la sintaxis
clásica, en su itinerario intimista so-bre la perennidad del
amor, un lacerado canto sobre la necesidad de subrayar la
identidad, y una virtuosa y milagrosa respuesta de amores
disimulados frente a los convencionalismos.
Un filme reflexivo y delicado que recuerda
por su sobriedad a los grandes clásicos (Mann, Ray,
Boetticher…), con comedi-miento y una soberbia hegemonía de las
claves de la puesta en es-cena clásica, deteniéndose cuando es
necesario en lo cotidiano y en lo convencional, aplacando el
ritmo y la dosificación de los sen-timientos o evitando en otras
ocasiones caer en el exceso de capa-cidad expresiva con elipsis
que determinan el paso del tiempo de los encuentros perecederos
en las montañas de un Oeste evanes-cente.
Ang Lee devasta con pálpito afectivo la
dimensión legendaria de un Oeste agonizante y encuentra su gran
virtud en una profunda so-lidez narrativa en la incursión de las
leyes y mandamientos del western, donde se significa un
universo de mutismo en el que las palabras se entregan al
silencio, incapaces de expresar la verdad. Con detalles
subrayados por miradas fugaces, de gestos difusos que simbolizan
mucho más de lo que aparentan, contenidos con austeridad sin
contemplaciones por la cámara de Lee en la exce-lente fotografía
de Rodrigo Prieto.
En este sentido
"Brokeback Moun-tain: En terreno vedado" es una
cinta oscura, ocre en su fondo perceptivo, exponiendo una
escenificación tene-brista que resulta sumamente expre-siva en los
momentos climáticos de la cinta, rompiendo con la dominante
co-dificación escenográfica del género, situando los momentos de
mayor ele-vación emocional en lugares crepus-culares, en
callejones oscuros (como Ennis dejándose caer con rabia al suelo
por no poder expresar sus emo-ciones tras la primera marcha de
Jack; lugar que volverá a aparecer cuando éste necesite
consuelo en un gigoló de México), con lluvias y
tormentas o las apagadas noches de confesiones, pero sin
aban-donar la vía de escape de los dos jóvenes a espacios
abiertos, a la montaña, donde sí se consuma, como en la
propuestas canónicas, el drama progresivo de la historia de
amor. Esa contradicción evi-dencia la metafórica pugna interna
de los protagonistas, de su mentira, del mundo de sombras en el
que viven y del que sólo es-capan cuando regresan al lugar que
les unió.
También en las personalidades de Jack y
Ennis, tan divergentes entre ellos, pero a la vez tan análogos
en su soledad y el afecto que les une. Mientras que para Jack,
Brokeback y Ennis pasan a ser el objetivo vital para su
felicidad sin miedo al “qué dirán”, para Ennis sólo es un
recuerdo impreciso, que aviva su amor con breves encuentros,
pero con la aprensión social que enclaustra sus más recónditos
deseos. Para Ennis su condición sexual no admitida es el factor
clave que le separa de su amante a causa de una historia del
pasado que convertirá el trágico desenlace en la duda de un
pretérito que enterrará para siempre su verdadera condición
sexual, en una vida condenada a la infelicidad sosegada en un
par de cami-sas, una postal y un recuerdo, aceptando que su vida
sólo tuvo sig-nificado cuando la compartió con su añorado
cowboy. El paisaje natural es, por ende, el tercer aliado
de la historia, territorio de eva-sión física y emocional que,
además del origen del amor que mar-cará a los protagonistas,
sirve como llama inextinguible de la me-moria a la que volver
para intentar recobrar el tiempo perdido.
A la gran calidad de esta peque-ña gema
cinematográfica contri-buyen, además de la excelente adaptación
del relato corto de An-nie Proulx por parte de Larry Mc-Murtry y Diana Ossana, y la músi-ca incidental de Gustavo Santao-lalla
(inalterable y melódica a lo largo de todo el metraje como
ale-goría de la pasión que sienten los protagonistas en sus
vidas), sus dos jóvenes intérpretes, que acep-tan con voluntad lo
atrevido de la em-presa. Mientras Jake Gyllenhaal en-trega una
delicadeza constructiva im-permeable en todo el filme,
Heath
Ledger regala un personaje lle-no de profundidad, de emoción
contenida, aprovechando al máximo su rol atormentado por las
dudas, expresando a través de sus esta-llidos de furia la
liberación externa e interna. Pero si hay una inter-pretación que
sobresale por encima de las míticas recreaciones de Ledger y
Gyllenhaal (que pierden credibilidad por el chapucero
de-partamento de maquillaje que les avejenta), es
Michelle
Williams, en un papel dramático, lleno de sufrimiento
y desengaño. El de la mujer que descubre el romance entre su
marido y otro hombre para exteriorizar el daño que puede
provocar en terceros encubrir la ver-dad sobre uno mismo.
"Brokeback Mountain: En
terreno vedado"
es una de las pelícu-las más hermosas vistas en los últimos
años, mirada reflexiva sobre el mundo en una conciliadora
miscelánea de compleji-dad y simplismo que ahonda en lo más
profundo del corazón para apelar a la condescendencia y
entender así el dolor de aque-llos que anhelan un deseo imposible
y de otros que lloran por un engaño inimaginable. Insólito
relato de amor, intolerancia, violencia y nostalgia, está
narrado por parte de Ang Lee con una precisión y elegancia que
hacen honor a los temas de crudeza y resistencia que aborda.
Ennis del Mar y Jack Twist quedarán en nuestra me-moria colectiva
como dos hombres conscientes de su inútil obsti-nación por
alcanzar una inapreciable libertad de amar y ser amado que nunca
llegará.
Calificación:
    
Imágenes
de "Brokeback Mountain: En terreno vedado" - Copyright ©
2005 Focus Features y River Road Entertainment. Distribuida en
España por UIP. Todos los derechos
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