CÓMO SE HIZO "DOMINO"
Notas de producción © 2005
Aurum
El director Tony Scott conoce
el pasado de Domino. Tuvo su primer encuentro con su musa,
Domino Harvey, hace más de diez años, cuando su jefe, Neville
Shulman, le envió un artículo de un periódico londinense, de
esos a los que Scott define como “periodicucho”. El artículo
describía la vida de una joven que había decidido convertirse en
cazadora de recompensas y vivir en el lado más sórdido de la
vida, tanto en lo personal como en lo profesional. Pero lo que
realmente atrajo el interés de ambos hombres, fue el hecho de
que esta joven era la hija del actor Lawrence Harvey (El
Mensajero del Miedo), y que provenía de una familia privilegiada
y aburguesada.
Scott se puso
inmediatamente en contacto con Domino, que entonces tenía 20
años. La invitó a su oficina, y una semana más tarde, los dos
estaban reunidos para hacer una versión de la historia de su
vida para la gran pantalla. El director siempre tuvo en mente
comenzar con un bosquejo de la vida de Domino, y nunca pretendió
producir una película estrictamente biográfica. En algunas
partes, hasta cambió los verdaderos nombres de los personajes
“porque no reproducía con exactitud lo que realmente había
ocurrido en sus vidas”, dice el director.
Pasados los
años, Domino se convirtió en una hija de alquiler para Scott.
Intentó cuidar de ella lo mejor que pudo, pero como bien dicen,
“hasta el padre más preocupado y más involucrado no siempre
puede disuadir a sus hijos de persecuciones imprudentes y de un
comportamiento destructivo”.
“Seguía
repitiéndole a Domino que estaba loca’” Scott recuerda. “Estaba
involucrada en muchos asuntos peligrosos aparte de la caza de
recompensas, y yo le pedía que tuviese cuidado “Vas a derribar
una puerta de más”. Pero entonces ella me decía que atravesar
una puerta derribada con una pistola en sus manos, era el mayor
torrente de adrenalina que jamás había podido sentir, y eso le
ayudaba a acallar las voces en su cabeza. Por tanto, no había
nada que yo pudiese hacer o decir para cambiar su
comportamiento”.
“Cuando
conocí a Domino, estaba viviendo en Beverly Hills, en la casa de
su madre y su padrastro, el famoso restaurador Peter Morton.
Domino guardaba sus armas en el garaje de la casa, y se las
llevaba cada vez que tenía alguna de esas misiones de caza
recompensas. Estaba viviendo dos vidas claramente diferentes”.
“Conocí
asimismo al equipo de Domino”, cuenta Scott, “hace diez años,
cuando aún no había muchos cazadores de recompensa. Los errores
no estaban permitidos, ya que se trata de un negocio duro y
peligroso”.
Varios
guionistas intentaron trabajar con la historia, y Scott,
consternado, se daba cuenta de que los escritores se centraban
en reflejar un retrato de la vida de Domino muy sencillo que
Scott definía como “sólido, pero demasiado lineal”. Cuando Scott
le asignó esta misma tarea a Richard Kelly, obtuvo más de lo que
había pedido.
“Leí
Southland Tales y vi Donnie Darko, y pensé que Richard tenía
algo muy interesante que podía aportar” dice Scott. “Tiene la
capacidad de aunar de forma inusual e imaginativa los elementos
cómicos con el lado más oscuro, incluso bordeando la ciencia
ficción. Creó la historia manteniendo a los personajes reales y
vivos”.
Kelly ideó el hilo de la historia cuando se encontraba en Santa
Monica, en el Departamento de Vehículos a Motor (DMV),
intentando corregir una metedura de pata con su carnet de
conducir. El DMV actúa como conducto para toda la película; es
la fuente de toda información y el núcleo de cada historia.
Kelly utiliza asimismo las deficiencias del DMV como una
alegoría del precario sistema de sanidad que existe en America.
“El DMV es un
lío,” dice Kelly. “Todas estas personas están registradas en un
sistema viciado, al igual que nuestro sistema de sanidad que es
un verdadero desastre. En ultima instancia, los ladrones,
perseguidos por los caza recompensas, la mafia, el FBI y los
demás ladrones, tendrán que pasar por esta institución para
obtener el dinero que buscan”.
“Es una
historia muy compleja” reconoce Scott. “Es un inmenso
rompecabezas. El público debe prestar mucha atención para
quedarse con todos los golpes de la trama. El punto de vista de
la historia es realmente el de una chica que vive en una casa en
lo alto de una colina, y que sueña con ser una cazadora de
recompensas – mientras que su sueño se está cumpliendo, el
tiempo se detiene en su vida - y ahí descubrimos a la verdadera
Domino”.
Durante toda
la película, se repite en varias ocasiones la escena de Domino
lanzando una moneda al aire: cara vives, cruz mueres. “Ella
lanza la moneda sin saber cómo va a caer. Esa es la temática que
se repite durante la película. Y por suerte, la moneda siempre
cae a su favor” dice Scott. “Y al igual que una moneda tiene dos
lados, ella asimismo tiene claramente dos caras; por un lado es
una yonqui de adrenalina y por otro lado, un pájaro herido -
Domino siempre vivió la vida con el acelerador a toda potencia”.
Cuando Scott
estuvo convencido de qué película quería hacer, llamó a su viejo
amigo y socio Samuel Hadida (Amor a Quemarropa, El Pacto de los
Lobos, Resident Evil) para producirla. “Sammy siempre ha dejado
bien puesta mi bandera” comenta Scott. “Alguien que depositara
su confianza en mí era primordial para poder hacer esta
película. El aspecto comercial no siempre estaba claro, sin
embargo, me dejó hacerla a mi manera, para bien o para mal, y
siempre creyó que lo conseguiría”.
Samuel Hadida
y su hermano, el productor ejecutivo Victor Hadida, estaban
deseosos de volver a trabajar con Scott. Samuel había producido
con el director Amor a Quemarropa, que a pesar de los númerosos
elogios de la crítica, se estrenó demasiado rápido y no obtuvo
por ello la recaudación esperada. Sin embargo, ese resultado no
frenó a los productores franceses a seguir apostando por un cine
más artístico y menos convencional.
La primera
vez que Hadida tuvo conocimiento del poyecto Domino, fue durante
una fiesta en casa de Scott. El director mencionó una idea
basada en un artículo que había leído sobre una joven mujer que
trabajaba como caza recompensas. El tiempo que pasa entre la
idea y un guión es muy largo y Hadida no volvió a oír del tema
hasta varios años despues.
En 2002,
Hadida se encontró de nuevo con Richard Kelly; “Conocí a Richard
cuando estabamos distribuyendo Donnie Darko, que él había
escrito y dirigido,” dice Hadida. “Coincidimos un día y me contó
que estaba escribiendo un guión para Tony Scott. No me lo podía
creer cuando me comentó que era el guión para Domino. Habían
pasado diez años desde que Tony me habló por primera vez de sus
planes, así que le dije que deseaba leerlo una vez acabado.
Después me llamó Tony y me contó que estaba intentando hacer la
película, pero que disponía de poco margen ya que Keira
Knightley solamente estaba disponible desde octubre hasta
diciembre y me invitó a participar en el proyecto”.
Al día
siguiente, Scott le envió a Hadida la ultima versión del guión,
su último anuncio publicitario para BMW y un ripomatic (un
trailer editado en video que contiene imágenes y trozos de
películas, anuncios y shows televisivos, como sugerencia para
darle un enfoque a un proyecto que está en marcha – se utiliza
fundamentalmente en el mundo de la publicidad), para que Hadida
pudiera captar el enfoque que Scott pretendía darle a la
película. Tambien le envió una copia de El fuego de la vengaza,
que aún no se había estrenado en Europa. Hadida pasó la tarde en
su oficina de Paris visionando el material recibido, y llamó a
Scott a la mañana siguiente para transmitirle su decisión. Se
embarcaba en el proyecto.
“El ripomatic
me transmitió el sentido de la historia y su look visual,”
recuerda Hadida “Empezaba con la voz en off de una niña, y
seguido aparecían una modelo guapísima, una pistola y una moneda
lanzada al aire; era un bosquejo de una idea que me hizo
entender la experiencia cinematográfica que rondaba por la
cabeza de Tony”.
“El guión era
muy tenso,” continúa. “Había algo oscuro y a la vez algo cómico,
era emotivo, entretenido, y el personaje creíble y
tridimensional. No era la idea de siempre; sentí que estábamos
pisando terreno virgen. Me gusta abrir un guión y leerlo hasta
el final sin sentir la necesidad de dejarlo. Cuando atrapa mi
interés comienzo pensar igual que los personajes; es entonces
cuando comienzo a ponerme nervioso porque estoy pensando en cómo
vamos a hacer la película - me gustan los retos. El potente
personaje femenino y la acción me recordaron a Amor a
Quemarropa, que fue una experiencia maravillosa. Aparte de que
tenía todos los elementos dramáticos necesarios, el guión de
Richard estaba increíblemente texturizado y ordenado – de esta
forma, nunca sabías hacia dónde iba a tirar”.
Samuel y
Victor Hadida son los directores de Metropolitan Films.
Actualmente, están abriendo oficinas en Hollywood para tratar la
afluencia de proyectos que la compañía está desarrollando.
Mientras que Victor sigue siendo la fuerza que dirige la oficina
de Paris, Samuel es más gregario y pasa el máximo tiempo posible
en la producción, en los sets de rodaje. Un hombre
particularmente afable, con una filosofía que siempre se ha
basado en dar al artista el suficiente espacio para que pueda
desarrollar un talento propio y aportar una perspectiva única a
la película. Su buen carácter y su constante entusiasmo para con
los muchos colaboradores de la compañía, es excepcional en la
actual industria del cine.
Hadida sentía
que era “el productor perfecto” para llevar las riendas del
proyecto. “Tony había pasado tantos años desarrollando el guión
que finalmente había madurado y además, había encontrado a la
actriz perfecta para el papel en Keira Knightley. Había sido un
largo noviazgo, y con nosotros dos ahí, teniamos el matrimonio
perfecto. Cuando llega el momento adecuado, no hay motivo para
frenar el proceso“.
“Siendo
europeos como somos”, añade Hadida, “nos dejamos llevar por el
director, así que Tony sabe perfectamente que no le estaremos
dando una palmadita en el hombro o retorciéndole el brazo con
directrices y sugerencias autoritarias. No somos un estudio,
hacemos cine independiente para estudios, y tenemos un vínculo
con nuestros cineastas”.
“Trabajar con
Tony es siempre una experiencia especial,” dice Victor Hadida.
“Está constantemente rozando los límites y experimentando con
nuevo material, lo que resulta toda una aventura para nosotros,
como parte del público”.
Una vez que
los Hadida estaban embarcados, mandaron el guión a New Line
Cinema, una compañía conocida por escoger siempre el camino
menos concurrido y por hacer cine de vanguardia. El
co-presidente de la compañía, Bob Shaye, y el presidente de
producción, Toby Emmerich, sabían que el calendario que Scott y
Hadida se habían propuesto llevar a cabo sería extenuante, pero
estaban tan contentos de trabajar con los cineastas y con
Knightley que inmediatamente cerraron el trato en un plazo de 24
horas. Los Hadidas llevan 15 años distribuyendo películas de New
Line Cinema en Francia y en países francófonos por todo el
mundo.
“Samuel y yo
consideramos a New Line nuestra casa fuera de casa, así que fue
una buena combinación para nosotros”, añade Victor Hadida.
“Los
personajes peculiares siempre me han atraído,” dice Tony Scott,
refiriéndose al personaje principal de la película. Su instinto
le llevó hasta Keira Knightley, que contaba con 20 años de edad.
“Domino y Keira son personalidades diferentes,” dice el
director. “La verdadera Domino tenía el pelo mas oscuro, pero en
conjunto, las dos son chicas inglesas – tienen un poco de
inocencia y un poco de Princesa Diana mezclado con esa
incomodidad por sentirse encajadas en el papel que se espera de
ellas. Ambas vienen de un planeta que no encaja muy bien con el
mundo oscuro que envuelve la caza de recompensas. Yo veía a
Keira como esa chica. Llevar a Keira por este viaje para
convertirse en Domino Harvey era algo muy afín a cómo la
verdadera Domino se debió de sentir cuando inicialmente se
expuso a este oscuro mundo”.
Scott vio por
primera vez a Knightley en la película de su viejo amigo Jerry
Bruckheimer Piratas del Caribe, mientras que Hadida la conocía
no sólo de Piratas sino de otros papeles que incluían Quiero ser
como Beckham (la cual él disribuyó) y Love Actually.
“Keira es una
actriz que está creciendo”, dice Hadida, “y Tony insistió en que
no la perdiésemos. Keira tiene la inocencia, el carisma y la
presencia que buscábamos. Decidimos que la película no se haría
sin ella. Aunque su calendario nos puso bajo presión,” explica,
“Creo que se necesita presión para hacer una buena película. Le
añade un toque de energía al equipo de rodaje”.
En Abril de
2004, Knightley hizo un viaje de Londres a L.A. para reunirse
con Scott. “Me enamoré absolutamente del guión”, dice “Es una
historia tan loca; tiene acción, sexo, violencia, lenguaje
callejero…pero es muy divertida. Quería conocer a la gente
detrás de ese humor negro, y estaba entusiasmada con la idea de
hacer algo un poco loco que nunca había hecho antes. Conocer a
Tony fue emocionante; él siente tanto entusiasmo por la vida y
por lo que hace que es realmente conmovedor”.
Knightley
resalta el hecho de que su interpretación no es una imitación de
la verdadera Domino. “No tiene sentido hacer una personalización
exacta a no ser que toda la historia sea exacta,” dice. “Así que
eso me dió mucha libertad para explorar la mentalidad de alguien
que vieniendo de un entorno privilegiado, decide emprender un
camino por sí misma, en una dirección totalmente opuesta a la
que se supone debía seguir. Fue una mujer muy rebelde. Encontré
la combinación fascinante. Y a pesar de que Domino sabía que no
eramos cien por cien leales para con su historia, espero que le
hubiese agradado lo que creamos”.
La versión
cinematográfica de la vida de Domino Harvey se permite cierta
libertad desde el principio. En la versión de Scott, la madre y
la hermana se mudan de Londres a Los Angeles en 1990. No es un
cambio fácil sobre todo para la joven que echa de menos a su
padre, el único con el que tenía una fuerte conexión. Crece
siendo insegura y con grandes dudas existencialistas. Después de
muchos altibajos, Domino encuentra su sitio y hasta logra
sobresalir. No es la vida que su madre hubiera elegido para
ella, pero es el lugar donde ella se siente aceptada y querida,
y es donde el director Tony Scott y gran parte del mundo la ve.
Scott y el
guionista Richard Kelly comienzan la historia reflejando los
primeros años de Domino en Inglaterra, con el fin de capturar la
intensa vulnerabilidad de la niña en el corazón de la historia.
“Domino es dura por fuera, lleva pistola y derriba puertas,”
dice Scott, “pero por dentro, es una chica vulnerable. Perdió el
rumbo de su vida cuando falleció su padre, y a pesar de que no
tenía unos lazos muy estrechos con la madre, existen emociones
genuinas y algún tipo de relación que hace que Domino regrese a
su casa una y otra vez. Eso hay que verlo para comprenderlo”.
Scott, que es
padre de un niño de seis años, adora trabajar con niños, y
disfrutó especialmente de las escenas con Tabitha Brownstone,
que interpreta a una Domino de ocho años. “Tabitha tenía agallas
y era batalladora,” dice. “La sentíamos como una prolongación de
Keira. Me encanta el reto de ser capaz de sacar de los niños una
interpretación, hacer que los niños parezcan reales. En
Hollywood corres el riesgo de que los niños estén demasiado
entrenados y sean demasiado previsibles”.
Precoz, para
ser exactos, Brownstone captó el malestar de Domino en su propia
piel. Domino era literalmente un pez fuera del agua. Una niña
poco femenina y una inadaptada, una niña que no sobrevive a los
internados o cualquier otro intento por parte de su madre para
encajar en la adecuada clase social.
La actriz
internacional Jacqueline Bisset interpreta a la madre de Domino,
Sophie Wynn [un pseudónimo]. En los años 70, Bisset conoció a la
madre de Domino en la vida real, una elegante y sofisticada
mujer que había vivido una vida idílica con su guapo marido y
actor. Siempre aparecían entre los guapos y los famosos en las
portadas de las revistas por todo el mundo. Desde entonces, la
madre de Domino se ha vuelto a casar y vive una vida más
tranquila pero no por ello menos elegante. A pesar de las
grandes diferencias que existen entre ellas, madre e hija
mantuvieron el contacto y estuvieron más unidas en los ultimos
años de vida de Domino, sin embargo, sus agendas no les
permitieron pasar mucho tiempo juntas.
Incluso
después de que Bisset hablara con la madre de Domino para
adquirir un conocimiento más profundo del papel y de la
naturaleza novelesca de la historia, se mantuvo muy
proteccionista con su personaje. “Me sentí atada a mi lealtad
para con la madre de Domino,” dice Bisset, “porque la situación
era un poco delicada. Siempre existe un sentimiento de
responsabilidad cuando el papel parte de un personaje real,
especialmente cuando esa persona se encuentra en circunstancias
extraordinarias. Está muy preocupada por el peligro que corre su
hija y no se puede imaginar lo que supone ese trabajo. Tu mente
se queda pasmada por lo que pueda pasar”.
“Desea que su
hija sea feliz,” añade Bisset. “La mayor parte de las madres lo
quieren. Sin embargo, se da cuenta desde el principio de que su
hija es rebelde. Es maleducada, dura e independiente. Y estoy
segura de que la juventud de Sophie tampoco fue angelical. El
motivo por el que se convirtió en cazadora de recompensas fue
seguramente para llamar la atención. Es natural”.
“Representamos la difícil relación con su madre,” dice
Knightley. No es alguien que encaje en el entorno social de su
madre. No es una persona que le dé mucha importancia al mundo
superficial de la moda, de la manicura y del peinado. Para ella,
la vida es una cuestión de entusiasmo y encontrar algo con lo
que te sientes viva. No lo encuentra hasta que se convierte en
cazadora de recompensas y conoce a un grupo de personas que la
asustan y a la vez, la mantienen intrigada”.
“Lo que la
convierte en una buena cazadora de recompensas es su innata
habilidad para mantenerse tranquila y no estremecerse cuando
alguien la apunta con una pistola,” sigue explicando Knightley.
“En vez de perder el control, mantiene fríamente la calma”.
Cuando Scott
comenzó el proceso de casting, se dio cuenta de que necesitaba
una base sólida a partir de la cual sus personajes pudieran
crecer, y decidió que el aspecto familiar del trio sería el
punto de apoyo. Conocer a verdaderos cazadores de recompensas
resultó ser un increíble y fructífiero pozo de conocimiento para
el guión de Richard Kelly.
“La mayor
parte de estos chicos vienen de familias disfuncionales,”
informa Scott. “Es algo parecido al fenómeno de los Ángeles del
Infierno. La única conexion familiar que tienen es con sus
propios compañeros”.
“Domino, Ed y
Choco eran una familia disfuncional que funcionaba,” continúa el
director. “Domino estaba buscando la figura del padre, y de
alguna forma, la encontró en Ed. Ella y Ed conectaron porque el
nexo que crearon era la primera auténtica familia que los dos
habían conocido, y eso hizo que los personajes se fueran
fortaleciendo cada vez más”.
“Siempre
encuentro modelos de papeles para mis actores en la vida real, y
luego pruebo y encuentro actores que son esos personajes,” dice
Scott. “Mickey Rourke era Ed y Edgar Ramirez era Choco. Ed era
de Los Angeles y Choco de El Salvador, sin embargo eran como
hermanos”.
Scott, que
conoce a Rourke desde que el director emigró a los Estados
Unidos hace más de 25 años, está seguro de que es el actor
perfecto para encarnar este papel. Es uno de los mayores fans de
Rourke y confía completamente en su talento.
“Mickey es un
actor consumado,” afirma Scott. “Si analizas la mayor parte de
su trabajo, todo el mundo verá que es brillante. Creo
honestamente que he elegido al actor perfecto - lo demás vendrá
solo”.
Samuel Hadida
opinaba igual que Scott. “Mickey es uno de mis actores
favoritos”. Cuando llegó a oídos de Rourke que Tony Scott le
quería para otra de sus películas, aceptó sin dudarlo. “Me
encanta Tony Scott. Es uno de los mejores directores de
Hollywood. Es un director de actores; te puede llevar hasta el
límite. Y me gustan las películas que hace”.
“El guión no
tomó vida realmente hasta que Tony, Keira, Edgar y yo comenzamos
a trabajar juntos,” explica Rourke. “Estábamos sentados en una
habitación hablando sobre cómo percibíamos a los personajes mas
allá del hecho obvio de que Domino es una chica de Londres que
decide hacerse cazadora de recompensas, que Choco es un latino
de mucho temperamento y que Ed es un personaje de “padrino”.
Rourke
trabajó incansablemente con Scott durante toda la producción,
puliendo constantemente el personaje. Quería saber los detalles
del pasado de Ed para comprender qué llevó a este hombre a
convertirse en el cabeza de esta familia tan variopinta.
“Recuerdo que
hace años, cuando era un niño, solían echar por televisión una
serie sobre cazadores de recompenses interpretada por Steve
McQuee,” cuenta Rourke. “Era alguien que a veces actuaba fuera
de la ley – una figura bastante romántica. Pero cuando te
encuentras con la realidad, te das cuenta de que los cazadores
de recompensas son todo lo contrario. Intenté darle a Ed algo de
la realidad y algo de esa cualidad romántica”.
Los cineastas
conocieron a Edgar Ramirez, que interpreta a Choco, en una
fiesta. Voló hasta Los Angeles en Septiembre de 2004 para una
reunión corta con su representante estadounidense, antes de
presentar un visionado de su película, Punto y Raya, a la
Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood. Debido a que
solamente permanecería en la ciudad cuatro dias, la directora de
casting, Dense Chamian, sugirió a Scott y Hadida que se vieran
con el joven actor venezolano.
“Vimos parte
de Punto Y Raya, contendiente para los Oscar® en la sección
Mejor Película Extranjera,” dice Hadida. “Después de visionar
dos minutos de la película, paramos y decidimos conocer a Edgar
en persona porque el personaje que interpretaba era muy
diferente al que íbamos buscando – pero Tony ya parecía ver
algo. En el momento en que Tony le vio, creo que supo el gran
potencial que poseía Edgar, y efectivamente, su prueba en
pantalla lo confirmó. Tony sabe ver el potencial de una estrella
cuando aún está por despuntar. Sólo hay que ver a toda la gente
a la que ha dado un papel, desde Tom Cruise en Top Gun hasta
Patricia Arquette, Brad Pitt y James Gandolfini en True Romance.
Tiene ojo para el talento”.
“Yo lo llamo
suerte,” dice Scott modestamente. “Pude sacar de Edgar una
cualidad psicótica. Ademas, Edgar es guapo, un poco al estilo de
Jim Morrison o Val Kilmer, y también es listo. Tuvimos mucha
suerte al encontrarle”.
Ramirez a su
vez se siente muy afortunado al haber podido trabajar con Scott
y las demás estrellas del reparto. Amable y atento, cualidades
contrarias a las de su personaje, Ramirez se convirtió en el
favorito tanto de los actores como del resto del equipo.
“Choco es
realmente uno de los personajes más interesantes que jamás he
interpretado,” dice Ramirez. “Es una fuerza de la naturaleza,
lleno de contradicciones. Puede ser un hombre muy violento, y al
mismo tiempo tierno y cariñoso. Las contradicciones son las que
nos hacen humanos y lo que convierte a un personaje en
tridimensional. Esos personajes tridimensionales son los que
llegan hasta el corazón del público”.
La madre de
Ramirez viajó desde Venezuela para pasar el mayor tiempo posible
junto a su hijo durante la producción. A pesar de que hablaba
poco inglés, era una presencia constante en el set, y al igual
que su hijo, fue querida por todos. Los lazos familiares de
Ramirez eran claramente un contraste con la historia personal de
Choco.
“Choco es una
persona maltratada y por ello él maltrata a la vida, porque
piensa que ésta le debe algo a cambio,” cuenta el actor. “Creció
de reformatorio en reformatorio. Pertenece a esa parte de la
sociedad que nunca se integrará. Fue muy interesante para mí
adentrarme en ese papel”.
“El verdadero
Choco solía acercarse a mi oficina para hablar conmigo durante
horas,” dice Tony Scott. “Pero siempre hablaba en español, a
pesar de que conocía la lengua inglesa”.
Ramirez
piensa que Choco utiliza el language como mecanismo de defensa.
“Utiliza el español para aislarse del resto del mundo,” explica.
“Y especialmente con Domino utiliza el lenguaje para reprimir
las situaciones apocalípticas que se podrían originar si alguna
vez mostrara sus sentimientos hacia ella. “Es una manifestación
física de su conflicto con Domino. Pero al final, no puede
retener sus sentimientos”.
Los cazadores
de recompensas trabajan para Claremont Williams III,
interpretado por Delroy Lindo. El personaje de Williams está
libremente basado en el fiador Celes King III. Williams forma
parte de dos mundos, por un lado es el que da las órdenes a su
grupo de cazadores de recompensas, y por otro, ejerce de cabeza
de su nueva familia.
Claremont
mantiene un equilibrio entre las dos familias; utiliza a los
cazadores de recompensas para detener a los estafadores, que es
la vía por la que obtiene su 10 por ciento, y a la vez le saca
información a su novia y amigos de la DMV para ayudar a los
cazadores de recompensas a encontrar a los tipos malos. Procura
sacar partido de todo, y cuando no es suficiente, engaña a ambas
partes para obtener lo que desea. “Claremont es el titiritero,”
dice sucintamente el guionista Richard Kelly.
Tony Scott
eligió a Lindo para el papel por su elegante estilo. “Delroy es
listo y tiene un gran sentido del humor,” dice Scott. “Y parece
todo un caballero. Necesitaba todas esas cualidades. Como actor,
su integridad y compromiso no tienen límites. Realmente quiere
saber todo lo posible sobre el personaje que está interpretando,
y Celes King era un hombre muy listo, que cuando veía una
oportunidad, no la dejaba escapar. Algunos le definirían como un
oportunista, y Delroy lo interpreta tan afablemente, que casi no
te das cuenta de lo que está pasando.
“Cuando
pensaba en un fiador, me imaginaba a alguien sórdido,” dice
Lindo. “Y cuando hablé personalmente con uno, sabiendo que esa
es la percepción general que tiene la gente, me dijo que él se
consideraba un representante de las personas que tienen
problemas. Su filosofía es la de que todo el mundo es inocente
hasta que se demuestre lo contrario. Ese juicio me ayudó para
acercarme al perfil psicológico del personaje”
“Claremont
está basado en un caballero extremadamente inteligente a quien
Tony le gusta denominar “un oportunista en serie”, pero en mi
caso, intenté enfocarme en el problema de salud del nieto de
Claremont, que es su motivación para justificar lo que hace.
Asimismo, procuro no olvidarme de que esta película contiene
elementos cómicos”.
Cuando el
negocio le empieza a ir bien, Claremont contrata a un conductor
para sus mosqueteros cazadores de recompensas, y así es como Alf
se une al grupo. Interpretado por Rizwan Abbasi, Alf tiene un
pie dentro del círculo de cazadores de recompensas y el otro
firmemente plantado en su país, Afganistán. Decidido a liberar a
sus compatriotas de las cadenas de la tiranía y la opresión, no
piensa en mucho más.
El proceso de
seleccionar a Alf fue complicado. Claro que Scott quería a
alguien que encajara física y dramáticamente en el papel, y no
encontraba a la persona adecuada, a pesar de haber consultado
con las agencias de actores de Los Angeles y Nueva York. El
productor Samuel Hadida sugirió que consultase a Lucinda Syson
(Snatch), que había trabajado con Scott en Spy Game.
“Encontró a
Riz en Londres,” dice Hadida. “Nació y creció en Glasgow,
Escocia, pero sus orígenes son paquistanís e indios. Abbasi se
embarcó más tarde que los demás en el rodaje de la película.
Scott hizo lo mejor que pudo rodando el personaje de Alf
utilizando diferentes miembros del equipo que más o menos tenían
su mismo tamaño para hacer de su doble.
“Teníamos los
nervios en punta,” recuerda Hadida. “Había que esperar a que
tuviese su visado, asi que todos los días, solíamos hacernos la
misma pregunta, “¿Viene Riz mañana?” No. Bien, reorganización
del plan de trabajo. Al día siguiente pasaba lo mismo. Pero él
era idóneo para el papel, así que esperamos todo lo necesario
para poder rodar ciertas secuencias”.
“Alf forma
parte de los Mujhadeen,” explica Abbasi. “Escapó de la cárcel en
Afghanistán y entró ilegalmente en América. Su objetivo en la
vida es hacer mucho dinero; es el sueño americano, sin embargo
quiere enviar el dinero a su pueblo para liberarlo. Utiliza su
talento – su habilidad para conducir y su conocimiento en el
manejo de explosivos. Sin embargo, al final de la película, se
le ve preocupado por sus tres nuevos amigos a los que considera
miembros de su familia.
“Alf es
salvaje,” dice Scott. “Siempre estás preguntandote qué estará
pensando. Y al ser el conductor de la furgoneta del grupo, posee
mucho poder”.
Para Scott la
historia se puede dividir en dos partes. Comienza con la vida de
Domino hasta que toma la decisión de convertirse en cazadora de
recompensas, y evoluciona después hasta el reality en
televisión. Debido a rumores que corrían, llegó a oídos de Scott
que varias televisiónes habían robado su idea y habían creado
sus propios reality shows en donde aparecían autenticos
cazadores de recompensas en misiones alrededor de todo el país –
sin embargo, ninguno era lo suficientemente loco como para
utilizar la idea original de Kelly de tener a dos verdaderos
actores portando pistolas, por así decirlo, y presentando un
programa.
Con
independencia de la fuerte temática, Scott quería que la
película tuviese elementos cómicos. Le gustó el concepto de
Kelly de utilizar a los actores de Sensación de Vivir para que
se interpretasen a sí mismos.
Cuando
entrevisté a la verdadera Domino, me habló de la escuela de
verano Beverly Hills High”, dice Kelly, “que es donde se gestó
Sensación de Vivir. La serie tuvo un fuerte impacto en la
cultura de mi generación, y yo sólo soy un poco más joven que
Domino. Me hizo gracia saber que la madre de Domino estaba
totalmente pasmada con esta serie y pensé que sería interesante
para el personaje que intentara moldear a su hija al estilo de
Tory Spelling, Jennie Garth, o cualquiera de aquellos
personajes.
“Tambien
pensé en cómo Sensación de Vivir se había convertido en un
símbolo para toda una generación, y que con la cancelación de la
serie, el sueño se acabó. Así es que pensé en introducir la idea
metafórica de la televisión de reality utilizando a Ian Ziering
y Brian Austin Green. Es un dúo cómico fantástico, así que
incluirles en la película fue un gran acierto”.
Kelly estaba
sorprendido por la reacción que provocaron Ziering y Green
durante un rodaje en Las Vegas. Mujeres de todas las edades,
pero especialmente las treintañeras, se acercaban a cualquier
hora del día para preguntar o hacer comentarios sobre Sensación
de Vivir.
“Cada día, a
estos chicos se les acercaba alguien para hablarles de la
serie”, recuerda Kelly. “Todo el mundo vio Sensación de Vivir y
hoy en día se sigue emitiendo. Fue una piedra de toque en los
años 90, e Ian y Brian tendrán que vivir con ello toda su vida.
Pensé que sería divertido”.
Ian Ziering y
Brian Austin Green decidieron entrar en el juego e interpretarse
a sí mismos como los anfitriones de la serie “Bounty Squad” en
Domino.
Cuando
Ziering leyó el guión por primera vez, pensó que era una broma y
llamó a su agente para que le dijera qué estaba pasando. “Yo
pregunté ¿Qué es esto?, ¿estoy en este proyecto? y me pidió que
verificara el nombre del guionista. Cuando me percaté de que se
trataba del tipo de Donnie Darko, pregunté quien dirigía, mi
agente me contestó ‘Tony Scott.’ Venga, dejate de bromas, ¿Voy a
firmar una película de Tony Scott?”
“Me sentí muy
alagado,” continúa. “Está bien por una vez poder interpreter a
un personaje de mi edad. Es algo nuevo para mí. El personaje
tiene mi misma edad, se parece a mí y además se llama como yo, y
aquí acaban las similitudes. El Ian de Domino es más tenso, un
poco más burdo y bastante más detestable. Ha descrito un
estereotipo de lo que puede llegar a ser una celebridad de
Hollywood, así que lo interesante para mí fue buscar el balance
entre lo que quería presentar al público y lo que el público
espera. Pienso que parte del entusiasmo de hacer este proyecto
está en sorprender a la gente”.
Brian Austin
Green opina lo mismo que su compañero de reparto. “Resulta raro
interpretarte a ti mismo,” dice, “pero tiene su gracia. El reto
está en interpretarme a mí mismo sin realmente interpretarme.
Eso me dio algo con que trabajar. Además, el material resultaba
atroz – durante más de la mitad de la película mi nariz está
partida y me sacuden de un lado a otro – así que no soy yo
realmente. La forma en que está escrito me ayudó, porque si lo
estuviera interpretando de forma real, como soy yo, sería
bastante aburrido”.
Keira
Knightley admira a los actores de Sensación de Vivir por confiar
en Scott y haberse involucrado en el proyecto. “Pienso que a
Brian y a Ian les ha tocado los papeles más dificiles de la
película,” dice con sinceridad. “Interpretarte a ti mismo no es
tarea fácil, especialmente cuando no eres realmente tú, sino una
versión exagerada de lo que alguien ve en ti. Requiere auténtico
talento para poder llevarlo a cabo. No me veo capaz de hacerlo.
Cada día, me sorprenden más y más.
“Ian y Brian
son encantadores y divertidos porque no se lo toman muy en
serio.” dice Scott. “Sabían desde la primera lectura del guión
cómo sus personajes estaban representados, y les gustó. La gente
que creció en la generacion Sensación de Vivir se volverá loca”.
Hasta los
Hadidas eran conscientes de la popularidad de Ziering y Green,
ya que la serie tuvo un gran éxito en Francia y el resto del
mundo. “Tanto Sensación de Vivir como Los vigilantes de la playa
tuvieron un fuerte impacto en el mercado europeo”, dice Hadida.
“Estamos ofreciendo a la nueva generación la oportunidad de
conocer a estos dos actores; la película les da un atractivo
fresco y actual”.
Domino es la
tercera película de Christopher Walken con Tony Scott.
Interpreta a Mark Heiss, un alto ejecutivo de la televisión.
Mena Suvari interpreta a su fiel ayudante Kimmie.
“Chris es
fantástico,” dice Scott. No sé lo que hay en este tipo, la gente
cree que es improvisación, pero yo creo que hace muy bien los
deberes en su casa. Me pregunta cómo veo el personaje, y
entonces se va y vuelve, y hace su interepretación a su manera.
Es muy satisfactorio verle actuar, ver cómo su personaje cobra
vida”.
Cuando Walken
estaba en el set, Scott siempre estaba riéndose. “Marc Heiss es
un maníaco,” prosigue el director. “Es como un hurón adicto a la
droga. Chris registró esa descripción. Kimmie ha sido
introducida en el mundo de este hurón y ahora sufre el mismo
síndrome, así que actúa como una adicta ella también. Es el
ejemplo clásico hollywoodiense de ayudante pelotillera de su
jefe, y la combinación de ambos actores resulta gracioso porque
no esperas verles en esos papeles. Se complementan de forma
brillante y Mena es un magnífico trampolín para Chris”.
Elaborar un
calendario de rodaje que encajara las agendas de todas las
grandes estrellas que componen esta película, no fue tarea
fácil, sin embargo, la satisfacción de poder ver el producto
final hace olvidar cualquier dificultad.
“Es un
estupendo reparto, muy variado y divertido, extraño y oscuro, un
cast de rock n’ roll,” dice Scott. “Los actores son todos
intrínsicamente divertidos y eso me facilita mucho la labor a la
hora de saber qué estoy buscando cuando se trata de darle un
papel a un actor en concreto. Cuando tengo una dificultad con
algún actor, le sugiero que pase un tiempo en la vida real con
la persona a quien está interpretando”.
Al comenzar
la producción, los cineastas crearon un organigrama que les
ayudara a llevar un control sobre los personajes y la relación
de unos con otros.
“Hicimos un
arbol geneológico”, explica Scott. “Lo pusimos en la portada del
guión durante un tiempo para que la historia fuese más facil de
seguir, ya que se convirtió en una pieza compleja. Ayudó a todo
el mundo a identificar quién estaba conectado con quién y lo que
cada uno sabía del otro”.
Lateesha
Rodriguez es interpretada por la comica Mo’Nique; Macy Gray y
Shondrella Avery interpretan a las primas gemelas de Lateesha:
Lashandra y Lashindra respectivamente; Joseph Nuñez es Raul
Chavez. Los cuatro personajes se convierten asimismo en
diferentes personas cuando se disfrazan y se convierten en the
First Ladies Club.
Cuando Scott
y Hadida estaban intentando encontrar a la actriz que encarnaria
el papel central de Lateesha, buscaban una mujer fuerte con
grandes dotes interpretativas asi como con una excelente
capacidad para la comedia. Scott invitó a Hadida a comer con
Mo’Nique (“The Parkers” de la WB) y Hadida quedó prendido de
inmediato.
Los tres
quedaron para comer en el Beverly Hills Hotel. “Mo’Nique me hizo
reir hasta no poder más”, declara Hadida. “Tenía a todos los
camareros riendo y todos los empleados del restaurante iban
hacia su mesa. Era la dueña del local, y si alguien podia
hacerse dueña de un local como ese, podría perfectamente llevar
el DMV. Dije, “Está bien, ¡Será Lateesha!”
“No te
esperas que esta mujer en la DMV pueda llegar a controlar todas
esas vidas a través de su habilidad para emitir falsos carnets
de identidad y de conducir. Es un argumento ingenuo y peculiar”.
“Lateesha es
el centro de la historia porque la historia va progresando según
las decisiones que ella va tomando,” dice Mo’Nique. “Todos los
giros, los altibajos tienen lugar por sus actos. Una vez que
ella explica lo que ha hecho y por qué, todas las piezas del
rompecabezas parecen encajar”.
“Conozco a
Lateesha,” declara la actriz. “Todo el mundo conoce a Lateesha
con sus uñas, su maquilaje, su escote, su actitud. Me gusta.
Muchas de las personas que trabajan en eI DMV son arrogantes con
gente como ella, por eso el resto debemos ser extremadamente
cariñosos. Lateesha dirige el DMV. Lo conoce de arriba abajo y
habla a su jefe como quiere porque ella es realmente la jefa.
Sin embargo, también es una timadora en su segundo trabajo, y no
porque quiera una vida mejor, sino porque necesita ahorrar
dinero para salvar a su nieto. Eso es lo que la hace tan
especial”.
Joe Nunez
interpreta a Raul. “Fue difÍcil de encontrar,” dice Tony Scott.
“Interpretar a este gay hispano que trabaja como agente del DMV
es realmente muy duro porque siempre corres el riesgo de pasarte
y hacer una caricatura. Joe viene del teatro de Chicago; tiene
muy buena formación y experiencia. Le teñimos el pelo y le
vestimos de forma extravagante. Es otra gota llamativa llena de
emociones y humor que forma parte de la extensa familia de
Claremont y Lateesha.
Lucy Liu es
la psicologa del FBI, Taryn Mills. La ocupada actriz estuvo dos
intensos días trabajando junto a Keira Knightley una crucial e
intensa secuencia, esencial en este complejo argumento.
“Ya que
estamos contando la historia de Domino como un sueño febril,”
dice Kelly, “pensé que sería mejor hacerlo al estilo Rashomon.
Domino es interrogada por este agente del FBI y así exponemos no
sólo la difícil situación actual de Domino sino también toda su
vida, y lo que la ha llevado hasta este punto. Es como una
confesión y nos ofrece una mirada rápida a la mente de Domino
que refleja cómo ve ella America”.
“Si no te
crees las escenas en donde Domino le cuenta su historia a
Taryn,” dice Samuel Hadida, “entonces no te creerás la película.
Eso es todo y no hay más”.
“Me gustó la
idea de tener a una psicóloga china trabajando para el FBI,”
dice Scott. El estereotipo de las personas chinas implica el
concepto de ser listo y meticuloso, lo cual encajaba
perfectamente con el papel. Lucy da la impresión de ser muy
precisa, como si estuviese prestando mucha atención al detalle.
Efectivamente, cuando empecé a hablar con ella, quería
concentrarse en los lapiceros sobre el escritorio, en el
sacapuntas, en la largura de su falda y en cómo veía yo su
personaje,” dice riéndose. “Es una actriz muy entregada”.
Cuando llegó
el momento de buscar al actor para el propietario del
Stratosphere, Drake Bishop, y al mafiso Cigliutti, Scott pensó
en el veterano actor Dabney Coleman y en un ex-alumno de
“Sopranos”, Stanley Kamel. Una vez más, Scott no quería confiar
en los estereotipos, asi que inmediatamente voló a Las Vegas
para conocer a los actores.
“Era una
reto”, comenta Scott, “porque una vez más no quería caricaturas.
Así que esperé a viajar a Las Vegas para conocer a las personas
de verdad que había detrás de los actores, y ahí estaban. Uno de
ellos era de la vieja escuela, muy educado y vestido de forma
impecable. Era Dabney. Y el joven, menos refinado y muy
italiano, tenía más trasfondo callejero – ese era Stanley.
“Soy fan de
Dabney desde hace muchos años,” dice el director. “Y ahora
también soy fan de Stanley. Sus interpretaciones son muy
reales”. Durante una escena importante al final del segundo
acto, aparece otro personaje. “El trotamundos”, interpretado por
el cantante/escritor Tom Waits. Aparece en un desierto, como
salido de la nada, similar al papel del coro en las tragedias
griegas.
“El
trotamundos explica mucho”, dice Scott. “Básicamente, nos da un
resumen de lo que ha sucedido hasta ese punto de la historia.
También parece tener una extraña conexión con Domino, sin
embargo nadie sabe si es real o simplemente un producto de su
imaginación”.
Scott y Waits
hablaron sobre el origen del personaje y decidieron que sería un
adepto a la iglesia del “adventismo del septimo día”, que
“predice” lo que va a suceder.
A pesar de
que la película es una fantasía, Scott insiste en observar el
punto central de la historia desde una perspectiva realistal.
Con este fin, los cineastas contrataron como consejero técnico
de la película a Zeke Unger, de origen israelí-americano y un
fugaz agente de recuperación que desde hace mas de 20 años,
dirige Little Zeke’s Bail Bonds. A parte de estar involucrado en
el rodaje de la película, Unger ofreció su conocimiento y
experiencia al guionista Richard Kelly asi como a los actores, e
introdujo a Keira Knightley, Edgar Ramirez y Mickey Rourke en un
corto programa de entrenamiento. Él personalmente y todo su
equipo se pusieron al servicio del equipo de producción para
asistirles en cualquier necesidad que pudiera surgir.
Con sólo
cuatro días de descanso entre el rodaje de la película Pride &
Prejudice y el de Domino, Keira Knightley hizo acopio de todas
sus energías para lanzarse a los ensayos. Ella y Ramirez
participaron en un curso intensivo de dos días con Unger y su
equipo, durante el cual aprendieron todo lo relacionado con
fianzas, leyes, defensa personal, uso básico de armas, puntería,
entrenamiento táctico, etc. Rourke se entrenó más tiempo aún en
sesiones privadas mano a mano con Unger.
“Aproveché
todo el entrenamiento que me dieron,” dice Edgar Ramirez.
“entrevisté a Zeke y le hice muchas preguntas, especialmente
sobre el dilema moral de “cazar” personas. Quería que me
explicara sus motivaciones”.
“La caza de
recompensas comenzó en Inglaterra en el 1400,” dice Unger. “Una
vez que llegó al lejano Oeste, los criminales encontraron su
profesión. Era más lucrativo cazar a gente que robar bancos.
Desde sus comienzos, incluye a forajidos, fugitivos y policias”.
“Encontrar a
personas que no quieren ser encontrada es un arte,” continúa
Unger. “Cuanto más escondidos están, mayor es el deseo de
encontrarles. Nunca sabes con qué te vas a encontrar. Siempre
están viajando por el país o por el mundo, y cada fugitivo es
diferente en lo que se refiere a la forma de vivir y de viajar,
así es que siempre debes pensar cómo se movería la persona a la
que buscas. Provenir de los bajos fondos, conocer las calles y
los elementos, y sobre todo saber meterte en la mente de un
fugitivo, convierte a un cazador de recompensas en el más
exitoso y en el mejor jugador”.
Según Unger,
en 1999 en California y otros estados, comenzaron a regular y
certificar a los agentes de recuperación. Afirma que cazadores
de recompensas de la talla de Domino, Ed Martines y el verdadero
Choco, eran considerados casi como renegados, como la mayoría de
los agentes en esos tiempos. Las normas actuales son un intento
de las agencias gubernamentales de aportar una unidad y unas
prácticas de negocio compartidas entre los agentes y el
cumplimiento de la ley.
Los agentes
de Unger trabajan extensamente con la División Fugitiva Marshal
de los EE.UU. (a través de la cuál Tony Scott localizó a Unger).
Muchos de ellos han trabajado en operaciones secretas antes de
unirse a él. Unger recuerda continiamente a los actores un lema
fundamental: “Nunca te duermas sobre los laureles, porque en
cuanto bajas la guardia, eres hombre muerto”.
Sorprendentemente, a Knightley no le importó tener que disparar
una pistola. “Normalmente, me gustan ese tipo de cosas,” dice,
“Y esperaba divertirme haciéndolo, teniendo entre mis manos todo
ese poder; sin embargo, no me gustó mucho. Pensaba en lo que esa
pistola podía realmente hacer, y me perturbaba. Creo que se lo
dejaré a los expertos”.
Sin embargo,
Knightley disfrutó aprendiendo a entrar en un edificio, a buscar
a un sospechoso de la forma más segura posible y a funcionar
siendo parte de un equipo. “Era raro, porque las pistolas con
las que practicábamos no estaban cargadas,” dice, “pero mientras
estabamos practicando los ejercicios de persecución, a pesar de
que nuestro adversario era alguien con el que habías estado
trabajando todo el día, mi corazón iba a cien y no cesaba de
pensar: - Oh Dios mío, esto me asusta”.
Durante los
ultimos dias de rodaje de Pride and Prejudice en Inglaterra,
Knightley tomó unas cuantas clases de artes marciales con el
maestro Ed Chow, que le enseñó ejercicios básicos del antiguo
arte de los nun chucks (o nunchaku), un antigua arma kobudo que
consiste en dos palos conectados por sus extremos por una cadena
o una cuerda. Después de llegar a los E.E.U.U. y trabajar con
Unger, Knightley continuó su entrenamiento con el especialista y
experto en artes marciales, Jeff Amada, para mejorar en el uso
de los nun chucks. También la instruyó en el manejo de cuchillos
y técnicas de lanzamiento.
“Esta
película trata de realzar la realidad,” dice Scott, que fue
invitado junto a Zeke y algunos de su equipo a participar en una
caza en la dura ciudad de Los Angeles un viernes por la noche.
“Íbamos en
tres 4x4”, comenta director. “Ahí estaba yo con mi pequeña
cámara DVD y pensando: - ¨Bueno, esto va a ser divertido¨. Y de
pronto veo a estos tipos poniéndose chalecos antibalas y sacando
lo que parecían AK-47. Y entonces alguien dice, ¨Bien, ya
estamos listos. Alumbra¨. Y yo creía que eso era algún tipo de
referencia para el alumbrado de las linternas, cuando en
realidad significa entrar lo más rápido posible y sorprender al
sujeto en cuestión. Echaron a correr en todas las direcciones.
Se oian gritos, y se veian correr a perros, niños, y yo pensaba
que todo eso era un montaje, cuando en realidad no lo era. Fue
algo salvaje. Perseguir e intentar atrapar a criminales, muchos
de ellos muy peligrosos, no es adecuado para personas que sufren
del corazón”.
“Pero me
ayudó a entender qué es lo que realmente mueve a estos tipos,”
dice. “Y eso es lo que les puedo transmitir a mis actores. Los
pequeños detalles son los que nunca serías capaz de añadir si no
palpas el mundo real por donde se mueve el personaje que vas a
interpreter. El mundo real es más imaginativo de lo que jamás
podríamos evocar”.
Scott también
contó en su reparto con miembros reales de bandas. Con la ayuda
de su antiguo colaborador, Gusmano Cesaretti, pudo entablar una
relación con dos auténticas bandas del Este de L.A., una latina
y otra vietnamita. Creó escenas específicas para recrear el
ambiente tras una infiltración y un efrentamiento con las
bandas. “De la misma forma que abordé el mundo real con los
cazadores de recompensas y el de Domino y su madre, tuve que
hacerlo con el mundo de las bandas”, explica Scott. “No utilicé
solamente un montón de caras bonitas y extras delante de las
cámaras, sino que les di a los tipos reales un papel. Es una
existencia muy dura y los rostros originales no se pueden
sustituir jamás. Hay una energía brillante que puedes descubrir
en sus miradas”.
El director y
su departamento de atrezzo se ocuparon de recoger todas las
pistolas, fuesen éstas de verdad o de mentira, inmediatamente
después de cada toma. Es fácil acabar sobrecargado con el calor
de una habitación pequeña, llena de cámaras, actores, actores no
profesionales y una densa historia. “Era extenuante,” dice
Scott. “Algunas de las escenas eran increíblemente intensas, así
que nos asegurábamos de que alguien contase el número de
pistolas que había tras acabar cada secuencia”.
“Esos tipos
tenían unos tatuajes increíbles,” dice Knightley. “Realmente se
volcaron en su papel, lo cual los volvía aún mas salvajes.
Básicamente teníamos la idea de lo que cada uno tenía que decir,
sin embargo, hubo mucha improvisación. Los diálogos se
complicaban muchísimo, y no me resultó muy fácil. Pensé ¨Dios
mío, ¿cómo puedo hacer yo esto?¨ Pero ese era el espíritu de la
película, así que me deje llevar. Entrar en una cocina de una
casa en ruinas al Este de L.A. con todos estos tipos apuntándome
con pistolas y semi-automáticas, originó en mí grandes dosis de
miedo en más de una ocasión. La habitación era tan pequeña y
sofocante que después de un rato apestaba, así que no había
forma de escapar de la tensión que allí se acumulaba. Fue un
gran comienzo de rodaje ya que se habían creado las vibraciones
adecuadas para la secuencia y para mi papel”.
“Creo que
Keira disfrutó descubriendo todos los aspectos oscuros de L.A.,”
dice Scott, “y aunque había pasado tiempo en la ciudad, nunca
había experimentado visitado la parte Este de L.A., los lugares
de rodaje, la gente... Fue un período muy instructivo”.
De esta
forma, el personaje de Knightley es los ojos y oídos del
espectador, y le conducen por toda la película, a través de este
oscuro mundo. Así como la experiencia es un descubrimiento para
ella, lo es también para nosotros, para el público.
Si le
preguntamos al director sobre si la película idealiza a los
cazadores de recompensas, y si a lo mejor puede incitar a
amateurs sin experiencia a tomarse la justicia por su mano,
Scott contestará que no le preocupa en absoluto. Piensa que el
público es lo suficientemente inteligente como para saber el
peligro inherente que envuelve a ese mundo y que, por el
contrario, se quedará con la sensación de absurdez cómica que
rodea a la película. También asegura que los agentes de la
policía acogerán positivamente la película “porque hemos hecho
nuestro trabajo de investigación. Durante mi salida nocturna con
Zeke, acabamos en la comisaria de Compton. Zeke conoce a todos
ahí, y respeta todas las normas y regulaciones que marca la ley.
Eso lo reflejamos. Y cuando se trata de separar la realidad de
la ficción, creo que todos podremos determinar la diferencia”.
La violencia
en la gran pantalla se ha convertido en un tema candente tanto
para la crítica como para el público. A pesar de la tendencia
hacia una conducta políticamente correcta, Scott no dejará de
usar la violencia cuando lo crea necesario. “Mis películas están
al límite en lo que respecta a la violencia,” explica. “En "El
fuego de la venganza", el protagonista buscaba venganza y la
violencia casi se convirtió en un elemento de rock’n’roll que
impulsaba al personaje. En Domino, la violencia es como una
pintura abstracta. En las pruebas de visionado, el público
presente no hizo ningún gesto de dolor, y tampoco apartaron la
mirada de la pantalla. Distinguían perfectamente lo que era
gracioso de lo que no lo era”.
Sea cómica,
sea seria, el trabajo que entraña una película de acción para
los especialistas siempre es serio, especialmente cuando los
propios actores están interpretando la mayor parte de las
escenas peligrosas. Es primordial contar con una buena
seguridad, y en este caso, pudimos trabajar con el coordinador
de especialistas Chuck Picerni (Enemy of the State).
Knightley se
siente orgullosa de mostrar las pequeñas cicatrices que le han
quedado de algunas de las escenas de riesgo. “Hay una escena en
donde estamos en el interior de una casa y nos disparan una y
otra vez, así que nos estuvieron lanzando petardos por todas
partes,” dice. “Es una sensación extraña; son como pequeñas
descargas eléctricas que te hacen saltar. No bajé mi brazo a
tiempo para evitar uno de los grandes, asi es que me quemé, al
igual que Edgar – a Mickey le dió uno en la cara. Gastabamos
bromas diciendo que Tony habia intentado matarnos. No había ni
un solo dia en que no acabáramos con algún arañazo o herida, y
mis rodillas son testigo de ello. Realmente estoy orgullosa de
mis heridas. Son el resultado de un gran día de rodaje” explica.
“Puedo decir
con toda seguridad que jamás volveré a tener bonitas las manos o
las uñas, pero fue muy divertido y muy liberador al mismo
tiempo” continua Knightley. “Había momentos en el día en los que
todo era dolor y no deseaba volver a hacerlo; estaba cansada y
no me apetecía seguir recibiendo cortes y heridas. Pero después,
cuando veíamos las secuencias filmadas, te dabas cuenta de que
merecía la pena pasar todo ese dolor” dice riendo.
La
desgarradora secuencia final requiere que Knightley maneje dos
ametralladoras al mismo tiempo. “Debo decir que estaba
asustada,” recuerda. “Aunque todas las armas tenían cartuchos de
fogueo estaba tan asustada que cuando Tony gritó ¨¡Acción!¨, no
lograba ponerme en pie. Había hecho una toma de prueba, pero el
sonido atronador y el peso de las dos ametralladoras fue
demasiado para mí. Mis piernas se negaban a levantarme. Tony
pudo ver lo asustada que estaba, lo cual resultaba muy
anti-Domino, y me dijo ¨-No te preocupes: levantate y grita y
sácalo todo¨. Eso me ayudó mucho porque con ese único grito,
logré sacar de mi interior todo el miedo; salió todo, y logré
aportar a la escena la atmósfera adecuada. En aquel momento fue
cuando me quemé con uno de los proyectiles, pero no me di cuenta
hasta más tarde”.
“En un
momento dado me pregunté ¿Por qué yo?” bromea Edgar Ramirez. “Sé
que mi personaje es el más físico de los tres, sin embargo todas
mis heridas aparecieron el día antes del día de acción de
gracias. Las enumero: me golpeé en la cabeza, me hice un corte
en la nariz, me quemé el brazo, me dañé la rodilla, me hice unos
cortes en los dedos... En cada toma me dañaba en alguna parte de
mi cuerpo”.
“Creo que mi
especialista estaba un poco enfadado conmigo porque no le dejaba
trabajar mucho, pero es que disfruto realmente de las escenas
más físicas,” dice. “Me dejaron hacer todo lo divertido, como
disparar, pelearme, saltar desde el tejado de una casa,
destrozar un coche, tirar un televisor al suelo y besar a la
chica, así es que no me puedo quejar”.
Aunque
parezca irónico, Rourke reconoce que no es un gran fan de las
películas de acción. “No me vuelven loco,” admite, aunque cuando
era niño le atraían más. “En esta película se trataba de
trabajar con Tony. Me deja creer que lo que hacemos es idea mía
y siempre se amolda a mi forma de ser. Tony sabe perfectamente
lo que hace”.
A pesar de
que no sea su género favorito, Rourke se volcó en el rodaje de
cada secuencia peligrosa. Su compromiso con su papel era
completo. “La gente siempre pregunta, -¨Como te preparas para
hacer de cazador de recompensas?¨ -¨¡Pero si cazador de
recompensas es como cualquier otro trabajo!,” dice Rourke. “Ed
podría ser un policía o un atleta; es lo mismo”.
Para Scott
Domino es una fusión entre comedia, drama y acción. “No hemos
creado nada nuevo,” advierte. “Todo ha sido creado ya; yo he
robado de todos un poco. Robo de los mejores. Pero sí que pienso
que hemos sido capaces de crear un nicho diferente para este
tipo de películas”.
“No estábamos
dispuestos a bajar el tono de acción o a reducir los límites de
los personajes, porque eso es realmente lo que me entusiasma. Me
gusta probar cosas nuevas y cuanto más abstractas, mejor”.
Domino se
empezó a rodar el 4 de octubre de 2004 dentro y fuera del área
de Los Angeles. Los lugares de filmación incluían la iglesia
presbiteriana de Hollywood, el Departamento de vehículos a motor
de Santa Monica y hoteles tales como el Ambassador, el
Alexandria y el Wilshire Grand, así como residencias privadas en
Bel Air, al Este de L.A., Altadena y Lancaster, entre otras. A
principios de Diciembre, los actores y el equipo viajaron a Las
Vegas, Nevada. Allí se rodaron las secuencias de mayor acción en
el desierto de Nevada, en Valley of Fire y en el Bonnie Springs
Ranch y Motel, aproximadamente a 40 millas fuera de la ciudad.
Hoover Dam en Boulder City y las calles de Leedles también
fueron telón de fondo. El rodaje en Las Vegas culminó con la
última semana de rodaje en el Stratosphere Hotel y en el Casino.
La película
se rodó en 62 días, una proeza inaudita para Scott,
especialmente debido a al gran número de secuencias largas y de
acción, que tuvo que rodar en tiempo récord. “La historia tiene
ímpetu y por ello el ordaje fue muy impetuoso,” dice.
Scott y
Samuel Hadida elogian al productor ejecutivo, Barry Waldman, por
haber puesto en marcha una estrategia de producción que permitió
que se realizaran modificaciones creativas así como ajustes
dentro de un presupuesto y un calendario muy apretados. A pesar
de que era la primera vez que Waldman trabajaba con el director
y el productor, no será la última. “Barry fue capaz de organizar
nuestro loco carnaval para que nunca dejara de rodar,” afirma
Hadida. “Al igual que Tony, no se detiene por nada. Los dos son
unos trabajadores increíbles”.
La producción
comenzó de forma rápida y dinámica. Los cineastas aseguran que a
pesar del ritmo, no prescindieron de nada durante todo el
proceso; todo lo que tenían que hacer para completar una escena
dentro del tiempo estipulado era una ganancia y no una pérdida.
Incluso Scott aplazó una operación quirúrgica de cadera para
después del rodaje. Al director le apasionan los retos.
Y cuando los
retos no son suficientes, los inventa, y eso incluye la búsqueda
de localizaciones. Scott es conocido por escoger los lugares más
claustrofóbicos y físicamente menos maniobrables. Reconoce el
mérito de su directora de localizaciones, Janice Polley (que es
conocida por haber trabajado con directores de la talla de
Michael Mann, Ridley Scott, John Woo y Richard Donner) y que
desentierra los mejores y más oscuros rincones que aparecen en
esta película.
“Al
principio, cuando hablábamos del look de esta película, Tony
mencionó lugares en México donde habíamos rodado El fuego de la
venganza,” dice el diseñador de producción Chris Seagers. “Eso
nos dio una referencia de lo que estaba buscando Tony. Janice
encontró sitios al Este de L.A. que jamás habían sido filmados,
sitios donde se hacen peleas de gallos, donde se ven perros
sueltos corriendo por las calles, lugares en donde te subes a
una colina para divisar las casas, y realmente parece que estás
en México.
“No queríamos
construir nada a no ser que fuese necesario,” continua Seagers.
“Intentamos utilizar localizaciones prácticas e hicimos lo
posible por realzarlas añadiendo un decorado o simplemente
quitando lo que no encajaba. Para Tony, es una cuestión de
realismo”.
Sobre las
localizaciones, Scott comenta: “Busco el espacio que mejor se
adapta a la escena. Quiero sentir la atmósfera, así que en una
habitación pequeña, si pudiese mover las paredes, las cámaras se
inclinarían hacia atrás naturalmente y perderíamos esa sensación
de claustrofóbia. Pero cuando estás limitado y tienes que
permanecer en el interior de un espacio pequeño se refleja esa
presión en la interpretación”.
Scott y su
director de fotografía, Dan Mindel, que ha trabajado con él
durante más de 25 años en películas como Enemigo Público y Spy
Game, así como en muchos anuncios y películas industriales,
están acostumbrados a lugares de rodaje muy pequeños.
“Nos
esforzamos por mantener la integridad de cada lugar de rodaje,”
dice Mindel. “El reto está en permitir el acceso a multiples
cámaras. Hemos llegado a utilizar espejos para reflejar imágenes
y así poder utilizar lentes más amplias y mantener las cámaras
fuera del fotograma. En algunas ocasiones, hemos tenido que
tirar abajo muros, ventanas, puertas, techos, para que pudiese
funcionar. Al final del rodaje, siempre devolvemos el edificio
en su estado natural, tal y como estaba antes del rodaje,”
comenta riendo.
“Cuando miro
al centro de cualquier escena, intento imaginarme cómo el efecto
visual va a ser capaz de realzar la atmósfera que intentamos
crear,” dice Scott. “¿Cómo puedo mejorar la escena? Existen
cientos de formas para rodar una escena, así que intento
encontrar un lugar que pueda expresar la atmósfera de cada
secuencia.
“Por ejemplo,
en la escena en la que los cazadores de recompensas se toman un
café adulterado con mescalina, trasladé a los actores a un
escenario natural impresionante para ver cómo reaccionaban,”
continúa el director. “El Valley of Fire en Nevada es similar a
Marte. Es duro inspirarse sobre un escenario. Es la misma
experiencia que siento cuando estoy haciendo mi trabajo de
investigación con gente de verdad para crear puntos de
referencia para una historia – nunca puedes anticipar lo que
está sucediendo en sus vidas, o cómo ven o se adaptan a una
situación en concreto – eso es lo que estimula el proceso.
Camino por lugares y me vienen las ideas”.
El último
miembro del equipo de Scott es el diseñador de producción Chris
Seagers, que trabajó con el director en sus dos últimas
películas, Spy Game y El fuego de la venganza.
Scott define
la paleta de colores de la película como “multicolor”. Más que
de los colores, Scott, Seagers y Mindel estaban preocupados por
la resolución, el contraste y la intensidad de los efectos
visuales. Algunas partes de la película fueron incluso rodadas
en blanco y negro.
“Es una
realidad enérgica y acentuada,” explica Scott. “Una realidad
acentuada tiene colores más claros, negros más oscuros y blancos
más blancos. La paleta varía según sea la atmósfera de cada
escena”.
“Siempre
partimos de una base de realidad,” afirma Seagers, “Estuve
viendo unos vídeos que me ayudaron mucho y donde aparecía la
verdadera Domino hablando sobre su vida. Al principio, el vídeo
estaba grabado en el interior de su casa, pero acabó en el
trastero de la casa mostrando sus ordenadores y vídeos, sus
cámaras digitales y un escáner de radio, así como todos sus
archivos de las misiones en las que había participado y la
documentación. Esas pequeñas cosas son maravillosas porque me
permitieron sentir de primera mano cómo era su entorno”.
“Debido a que
estábamos utilizando diferentes técnicas de filmación, teníamos
que tener cuidado con los colores y las texturas del vestuario,”
añade Seagers. “Asimismo, debíamos tomar en cuenta la
iluminación. Fuimos muy cuidadosos en la utilización de colores
con contraste, y a Tony le gustó mucho”.
La película
fue rodada en 35 mm y cámara de vídeo de alta definición,
obteniendo el mismo resultado que en El fuego de la venganza.
Scott quería experimentar con diferentes materiales y sintió que
el enfoque abierto y tranquilo de Mindel le daría las mejores
opciones.
“Danny
siempre se saltará los esquemas conmigo,” dice Scott. “Sabía que
experimentaría más de lo normal, y le gusta que le reten con
este tipo de experimentos. Es un técnico de primera y tiene un
sexto sentido”.
Scott
comienza su proceso creativo haciéndose un album a base de
recortes de revistas, periódicos, libros y fotografías,
recavando información de todas partes, para crear una librería
de referencia para su equipo. “Saca páginas del Vogue, de libros
del Museo de Arte Moderno,” explica Mindel. “Básicamente, su
trabajo gira en torno a la luz y la textura. La luz proyectada
desde arriba fue un reto particular, porque la luz se extingue
cuando sitúas una fuente de luz sobre la cabeza de alguien – no
puedes ver sus ojos. Cuando una escena es oscura, el público
quiere ver los ojos del actor y eso es una labor muy compleja
para el equipo de fotografía. Tony nos enseña a todos las fotos
que ha seleccionado para que más o menos nos den una idea de lo
que quiere obtener. Es una manera muy rápida y eficaz de
transmitir la información al equipo de iluminación y de cámara”.
El look de la
película es la culminación de los muchos años de experiencia de
Scott, años de ensayo y error en películas y anuncios
publicitarios. Mindel elogia la reputación estelar de Scott
dentro de la industria del entretenimiento. “Todo el mundo
confía en Tony,” dice. “Confían en lo que va a crear, motivo
principal por el que la gente desea volver a trabajar con él”.
“Me gusta que
mi cámara se mueva,” dice Scott. “Y eso forma parte de la
energía de esta película”. “Tony ha refinado sus movimientos de
cámara y el uso de cámaras manuales para rodar multiples
exposiciones,” dice Mindel. “Todo eso le confiere a la película
una atmósfera distintiva que proviene de variaciones en las
exposiciones debido a la inexactitud en la velocidad de la
cámara”.
Muchas
escenas, hasta las más simples, utilizaron cuatro, cinco y hasta
seis cámaras a la vez. Frecuentemente, estas cámaras estaban
fuera del marco de rodaje, sin embargo, ocasionalmente, rodaban
a la vez para capturar el drama desde todos los ángulos
posibles.
Scott
prefería no pedir a sus actores que repitiesen una
interpretación para primeros planos. “Rodabamos como en un
escenario de teatro,” dice, “para poder captar los momentos y
dejar a los actores que vivan su personaje. Cuando repetimos las
tomas, yo lanzo ideas o palabras, o simplemente les pido que
alcancen tal punto o tal otro, y normalmente, despues de la
cuarta o la quinta toma, he terminado. Algunas personas piensan
que es un desperdicio o que soy muy indulgente, sin embargo,
conseguimos la escena de una vez y eso nos ahorra tiempo”.
“Utilizamos
flashes del futuro, del pasado y del tiempo normal,” explica
Mindel. “Queríamos darle a cada parte un look diferente, y no
queríamos utilizar el aspecto sólo para añadir trucos o efectos.
La herramienta principal que utilizamos para alcanzar ese fin
fue la película de inversión de color, la cual procesamos y
manipulamos foto-químicamente en el laboratorio. La mayor parte
de los efectos de la película están hechos en cámara y no son
efectos elaborados de forma digital”.
Mindel lo
denomina el “proceso inmediato digital”. En vez de pasar días en
un laboratorio de ajuste de color con el director y el director
de fotografía, la mayor parte de los negativos de las películas
son escaneados en un ordenador. El ordenador realiza el mismo
procedimiento de ajuste de color – introduciendo y equilibrando
el color hasta alcanzar la copia final que vemos en los cines –
la manipulación se hace en un formato digital.
“Cargamos
miles de metros de película en un ordenador, y después de que
Tony haya ajustado el color, el ordenador genera un nuevo
negativo que enviamos al laboratorio. Ellos hacen una copia
fotomecánica de ese negativo generado digitalmente, el cual
podremos de nuevo manipular”.
“Otra de las
ventajas de utilizar el negativo digital, es la habilidad de
transferir película a diferentes velocidades,” explica el
director de fotografía. Scott y Mindel estaban encantados de
poder utilizar película a alta velocidad así como de poder
transferir a alta velocidad.
“Normalmente,
seis fotogramas por segundo da como resultado una aceleración de
la acción, y confiere un aspecto chaplinesco; pero si mueves la
cámara y transfieres la película a esa misma velocidad,
consigues un efecto borroso. Utilizamos esa técnica para
resaltar y amplificar el efecto de la escena”.
“Es capa
sobre capa,” termina Mindel. “A pesar de ser una técnica
relativamente nueva, ha revolucionado la forma en que se hacen
las películas hoy en día”.
Stefan
Sonnenfeld de Company 3 es la estrella del ajuste de color. Tony
Scott junto a su hermano, Ridley, asi como otros directores como
Michael Mann y Michael Bay, confían en su ojo crítico e
incomparable talento como colorista para darle vida a este
proceso.
Después de
que Domino gana el premio al “mejor cazador de recompenses del
año”, un productor de televisión se fija en ella: una chica
guapa que caza y captura criminales. Para Scott, el reality show
ofreció otro enfoque a la película.
“Era otro
ingrediente para la olla,” resalta Scott, “no es solamente una
técnica de la cámara para mostrar un punto de vista. Usamos las
secuencias reales filmadas por los operarios que hacían de
cámaras del show – Todas las mañanas, metía una película en sus
cámaras, y por las tardes, me llevaba las secuencias filmadas y
las intercalaba con lo que habíamos rodado en ese día”.
El equipo de
cámaras del show “Bounty Squad” está interpretado por un
verdadero equipo de operarios formado por Greg Mitchell y Paul
Murphy, que normalmente trabajan en lo que llamamos el
departamento de vídeo asistencia. Ninguno de los dos tenía
experiencia profesional en producción documental, y Scott no les
dio directrices sobre qué rodar y cómo rodar para que el
resultado tuviese un aire amateur. En algunos momentos, el
equipo se metía tanto en sus papeles, que se les olvidaba por
completo interpretar.
“Eran como un
grano en el culo,” dice Scott riendo. “¡Siempre estaban metiendo
la pata, interponiéndose entre la cámara y los actores! A
cambio, me dieron un buen material. Escogí a dos tipos con
sentido del humor, y sabían lo que iba buscando. El resto del
equipo se pasaba el día riéndose de ellos”.
La segunda
mitad de la película que trata el reality show “Bounty Squad”,
está rodado como una película de carretera, y la mayor parte de
las escenas tienen lugar en el interior de dos Winnebagos
(caravanas), constantemente en movimiento.
“Una
Winnebago es como la pecera de un pececito,” comenta Scott, “así
que en esas secuencias, los exteriores eran igual de importantes
como los interiores. Aunque no percibas muy bien el exterior, lo
sientes. Me pone triste ver películas que utilizan procesos de
secuencias filmadas como telón de fondo; eso distrae. Así que
rodamos las Winnebagos en movimiento, y eso parece que incluso
ayudó a los actores a mantener su buen humor”.
Scott admite
que rodar en un vehículo en movimiento incluye elementos de
sonido e iluminación, pero es lo suficientemente meticuloso como
para tomar en cuenta esos detalles. Sabe exactamente el tiempo
que tarda el sol en levantarse y en ponerse, sabe dónde cae cada
sombra, y sabe en qué dirección debería dirigirse el vehículo a
cualquier hora del día. Planifica, vuelve a planificar y de
nuevo planifica. Su equipo está siempre a la expectativa de
posibles cambios, ya que Scott sabe aprovechar los “accidentes
interesantes” cuando se presentan, que es lo divertido cuando
estas rodando en un sitio.
Metía tres
cámaras de 35 mm dentro del trailer. Irónicamente, Rizwan
Abbasi, que interpreta al conductor de Alf, no conducía durante
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