CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Pues fui al cine a ver "Domino", pero creo que accidentalmente
entré a un evento donde exhibían un muestrario de efectos de
post-producción fílmica. Creo que reconocí algunos: el clásico
Glower, de DigiEffects, que le da al pietaje una apariencia
etérea o pesadillesca, según los parámetros que se usen; el
Time Warp, que acelera o frena la velocidad del material
filmado; el GhostImage, que provoca un eco visual en la
pantalla; y, desde luego, el Camera Shake, uno de los más
populares, que emula los frenéticos movimientos de cámara que
haría un borracho epiléptico. Lo raro fue que al terminar la
exposición no encontré a ningún agente de ventas.
¿Cómo? ¿En realidad vi "Domino"?
Bueno, supongo que no es de extrañar. La carrera del director
Tony Scott sólo podía resultar en esta película. Desde "El
ansia" y "Top Gun. Ídolos del aire", allá por 1983 y 1986, respectivamente, se
notaba que Scott (no confundirlo con su más talentoso hermano,
Ridley) gustaba de tomar todos los clichés visuales de la época
y verterlos indiscriminadamente en sus películas con el aparente
lema de "nunca es suficiente". Y el apoteótico resultado de esa
firme convicción es "Domino".
Resulta inocente tratar de dar una sinopsis del guión, pero de
cualquier forma aquí les va: la cinta es una ficción basada (MUY
tenuemente) en la vida de Domino Harvey, hija de un semi-famoso
actor y una modelo, quien abandonó su vida de lujo para adoptar
la profesión de caza-recompensas, trabajando en Los Ángeles con
un rudísimo grupo de expertos, los cuales aceptaron a la
muchacha tanto por su atractiva apariencia como por su valor
estratégico. Y en la película vemos el inicio de la supuesta
carrera de Domino, así como una funesta misión que la pone en
conflicto con la mafia, con el dueño de un gran hotel casino en
Las Vegas... y con los actores de "Sensación de vivir".
El
desliz que cometerán muchas personas será tratar de ver "Domino"
como un thriller, o una cinta de acción, lo cual es un error,
pues como tal sería ridícula, absurda y de mal gusto. Pero si la
tomamos como una comedia negra que busca parodiar el género de
acción veremos que tiene mucho más sentido... y valor
intelectual. No
se rían, por favor. El
guión de Richard Kelly (responsable
de la excelente cinta de
culto "Donnie Darko") chorrea humor y sarcasmo post-modernista,
por lo que creo pertinente considerar la película "Domino" como
una comedia que voluntariamente se regodea en todos los excesos
posibles, con el fin de denunciarlos y burlarse de ellos con
inusitada ferocidad. De hecho, es algo parecido a lo que intentó
McG con "Los Ángeles de Charlie", excepto que quizás para Tony
Scott esa película fue demasiado lenta, pudorosa y realista. Por
eso vio la necesidad de hacer "Domino"... para que finalmente se
entendiera bien el chiste.
O
quizás "Domino" me hizo alucinar y en realidad Tony Scott cree
que su película es un thriller real. Durante un cierto momento
en "Domino", los personajes se ven bajo la influencia de la
poderosa droga alucinógena mezcalina, y se antoja muy posible
que Scott haya decidido compartir la experiencia con el público,
presentándonos durante más de dos horas una versión del efecto
psicodélico, saturando la obra con efectos, trucos visuales y
desvaríos auditivos. El resultado, independientemente de la
intención del realizador, es hipnótico y muy entretenido.
Ciertamente no es mi intención disculpar a la película de sus
excesos, pero creo prudente advertir que no hay que tomarla muy
en serio. Sólo así podremos divertirnos y reírnos con Scott (o
reírnos de él; lo que mejor funcione). Pero así como ese frenesí
sensorial puede considerarse una falla, no se pueden negar sus
puntos fuertes; para empezar, tenemos a un brillante elenco que,
con una grave excepción, realiza su trabajo con toda seriedad y
profesionalismo. Es un placer ver a
Mickey Rourke regresando a
sus raíces de hombre duro, y verlo al mismo tiempo en la
pantalla con Christopher Walker será un placer para conocedores
de lo bizarro. Lucy Liu realiza un decoroso trabajo como una
rígida agente del F.B.I., y los ex-ídolos juveniles
Ian
Ziering
y Brian Austin Green (de la mencionada "Sensación
de vivir")
revitalizan su carrera (espero) con papeles muy graciosos que
muestran el buen humor con el que toman su breve carrera como
galanes televisivos.
La
grave excepción es, desafortunadamente,
Keira Knightley. Creo
que esta joven actriz tiene bastante talento, pero simplemente
no la encuentro creíble como una ruda caza-recompensas. Y me
parece que el problema es que ella misma no se cree el papel. No
se trata sólo de su físico... Actrices igualmente pequeñas y
frágiles han interpretado a violentas mujeres de acción con
mucha mayor credibilidad y menos músculos (por ejemplo, Sarah
Michelle Gellar en "Buffy, la cazavampiros" y Jessica Alba
en "Dark angel"). Quizás Knightley simplemente carece de la
convicción de aquellas actrices, pues durante "Domino" sólo da
la impresión de ser una joven insegura fingiendo rudeza como
mecanismo de defensa.
Claro, se podría alegar que ésa fue exactamente la intención de
Tony Scott: mostrar a una heroína valiente pero vulnerable. Pero,
en vista de sus personajes machistas y su grotesco fetiche con
la testosterona, no lo trago.
Al
igual que las piezas del epónimo juego de mesa, "Domino" tiene
dos valores: como cinta de acción es un enorme chasco, ridículo
y excesivamente extravagante. Pero como parodia y comedia negra
es ciertamente divertida y hasta incisiva en su examen de los
clichés del género. ¿Cuál de las dos es la intención "real"? Lo
ignoro. Y quizás Tony Scott lo ignora también. Bendito sea.
Calificación:
    
Imágenes
de "Domino" - Copyright © Scott Free Productions, Davis Films
y Metropolitan Filmexport. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
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