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Dirección: Danis Tanovic.
Países: Francia, Italia, Bélgica y Japón.
Año:
2005.
Duración: 98 min.
Género:
Drama.
Interpretación: Emmanuelle Béart
(Sophie), Karin Viard (Céline), Marie Gillain (Anne), Guillaume
Canet (Sébastien), Carole Bouquet (la madre), Jacques Gamblin
(Pierre), Jacques Perrin (Frédéric), Miki Manojlovic (el padre),
Maryam D'Abo (Julie), Gaëlle Bona (Joséphine), Dominique Reymond
(Michelle), Jean Rochefort (Luis).
Guión: Krzysztof Piesiewicz;
con la colaboración de Agnieszka Liepiec Wròblewska; basado en
la trilogía "Paraíso, infierno, purgatorio" de Krzysztof
Kieslowski y Krzysztof Piesiewicz.
Producción: Cédomir Kolar y Marc
Baschet.
Música:
Danis Tanovic y Dusko Segvic.
Fotografía: Laurent Dailland.
Montaje: Francesca Calvelli.
Diseño de producción: Aline Bonetto.
Vestuario: Caroline de Vivaise.
Estreno en Francia: 30 Noviembre 2005.
Estreno en España: 4 Mayo 2007. |
CRÍTICA
por
Miguel Laviña
Guallart
Apenas un
esbozo del Maestro
El cineasta
Krzysztof Kieslowski
proyectaba una nueva trilogía
en torno a la idea del paraíso, el infierno y el purgatorio,
cuando la muerte le sorprendió en su Polonia natal. Esta
prematura desaparición sesgó la obra de un artista que poco
antes había alcanzado su plenitud creadora con la fundamental
"Tres colores", e impide saber si, a pesar de su anunciada
retirada, finalmente habría llevado a la pantalla unos guiones
escritos junto a su estrecho colaborador
Krzysztof Piesiewicz,
o los hubiese puesto en otras manos. Parte de su legado se
trasmite en este proyecto recuperado, y es el bosnio
Danis Tanovic
el encargado de dar forma a la segunda pieza del tríptico con
“El infierno” –"Heaven", del
alemán Tom Tykwer, permanece inédita en España–, un intenso
drama familiar que el director intenta desmarcar de la carga de
su origen.
Danis
Tanovic puede considerarse tristemente un cercano conocedor de
algunos infiernos: vivió y filmó la guerra de la antigua
Yugoslavia, antes de refugiarse en París. Plasmó aquel
conflicto en la excelente "En tierra de nadie",
y, en principio, quiso hacerse cargo de la parte relativa al
purgatorio, en torno a un fotógrafo de guerra, próximo a su
experiencia. Tras cambiar de idea, descubre otros infiernos,
mucho menos evidentes pero tal vez igual de dolorosos,
escarbando en los asuntos que permanecen en silencio dentro de
una familia. Un episodio dramático en la infancia de tres
hermanas condiciona unas vidas adultas que transcurren por
separado, pero un personaje que vuelve del pasado les hace
encarar unas cuestiones que pretenden olvidadas.
El
visionado de "El infierno" está inevitablemente condicionado por
el recuerdo de las obras de Kieslowski, y es justo señalar que a
cualquier director le sería difícil salir airoso del peso de
esta comparación. Un
ejemplo similar, relativamente cercano, son los guiones que
Ingmar Bergman entregó a personas muy cercanas, como Bille
August o la actriz Liv Ullmann, dando como resultado las
espléndidas “Las mejores intenciones” e "Infiel".
Más allá de cualquier ejercicio imitativo, éstos hacían suyos
unos recuerdos sin ningún tipo prejuicio hacia su origen, dando
continuidad a la carga moral y a los implacables interrogatorios
del cineasta sueco que se negaba a volver a dirigir. Tanovic sin
duda se debió de encontrar en una disyuntiva similar, pero no
logra similar armonía en la transformación del material de su
ilustre predecesor hacia su propio terreno.
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El
film incluye referencias explícitas a varios momentos
identificables con las cintas de Kieslowski –la anciana
tirando una botella en un contenedor, una de las hermanas
arrancando de manera hipnótica las hojas de una planta–,
que resultan simples guiños al espectador. Tanovic adopta
un estilo que recuerda tímidamente a la Trilogía de los
Colores, pequeñas referencias de color para cada una de
las hermanas, el rojo símbolo de la pasión y la mujer
traicionada, el azul como la serenidad de la hermana que
cuida de la madre, y el verde para la menor, inspirado en
la inocencia. Algunos elementos de la puesta en escena
consiguen identificar el entorno con el estado emocional
de los personajes, en especial la angustiosa escalera de
caracol de un hotel como la espiral de celos en la que se
ve inmersa una de las hermanas. Lejos de la poética visual
alcanzada en aquella trilogía, son pequeños apuntes dentro
de una factura que resulta simplemente correcta.
Al
margen de esta carga simbólica, aborda cuestiones plenamente
reconocibles: la repetición de situaciones en el tiempo, la
determinación por el destino o la coincidencia, la dificultad de
la comunicación, la traición o las inesperadas relaciones entre
personas en principio distantes. Pero adopta
una postura en exceso discursiva, aprovechando momentos del
argumento que permiten a algunos personajes explayarse con unas
cuantas teorías, palabras que apenas tienen su necesario reflejo
en las acciones que cruzan por la pantalla.
Las hermanas se mueven más como receptoras de lo que ocurre a su
alrededor, sin aquella fuerza vital que movía a los seres de
Kieslowski, que le servía para cuestionar de forma constante la
existencia y el suceder de la sociedad; y está ausente la
humanidad, no exenta de esperanza, con la que comprendía, e
incluso perdonaba, sus comportamientos.
De
esta forma, la cinta se desploma en la comparación con sus
orígenes, y es ineludible este análisis porque con este crédito
se presenta y es su principal reclamo. Aquéllos que logren dejar
al margen el recuerdo del cineasta polaco, o aquéllos que no
conozcan su obra, van a encontrar un drama frío en exceso, de
desarrollo distante y cortante resolución. Da la impresión de
que Tanovic se ha quedado con las líneas de la trama y con
cierto estilo visual, pero su voz propia no completa el
complicado retrato de las tres hermanas, quedando algunos
aspectos apenas esbozados.
Si
algo logra estar a la altura es el trabajo de las intérpretes
que dan vida a estas hermanas:
Karin Viard,
Emmanuelle Béart
y Marie Gillain,
convincentes por separado, aunque resulte difícil aceptarlas
como miembros de una misma familia, frente a una
Carole Bouquet
todavía más improbable como
envejecida madre. En especial, se impone la presencia de
Emmanuelle Béart, actriz que transmite con desgarro las
reacciones ante una infidelidad, imprimiendo una inusitada
fuerza a unas secuencias que resultan lo más destacado de la
propuesta.
Calificación:
    
Imágenes
de "El infierno" - Copyright © 2005 Sintra Films,
Man's Films Productions y Bitters End. Distribuida en España por
Vértigo Films. Todos los derechos
reservados.
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