MÁS OPINIONES
Nieves Limón Serrano
(E-mail a la redacción)
«Uno de los debates que
siguen coleando en el polémico mundo cinematográfico es la
incansable y, a veces, absurda pregunta de cine: ¿arte o
industria? Ciertamente hay sistemas que se enmar-can en una
vertiente y otros que hacen lo propio en la contigua, pero lo
cierto es que, como en casi todas las cosas, los extremos no son
muy verdaderos y Tim Burton vuelve a demostrarnos cómo se puede
ser un mago del arte y un maestro de la industria. Ahora
presenta, cuando aún se mantiene en pantalla "Charlie
y la fábrica de chocolate", una de dibujos: "La Novia
Cadáver de Tim Burton". La trayectoria de este
director-productor-animador estadounidense no es nada desdeñable
y si ya desde joven decidió comenzar a la-brarse un futuro en el
mundo de la animación (estudió en el Califor-nia Institute of
the Arts y tuvo entre sus manos una beca Disney), poco a poco
las cosas le fueron yendo bien y tras varios cortome-trajes aunó
las enseñanzas recogidas sobre animación para apli-carlas a
largometrajes realizados con personajes de carne y hueso donde
destaca, por ejemplo, "Bitelchus". Virando hacia otros mun-dos
(como el de "Batman") fue consagrándose y sorprendió por su
capacidad de mezclar polos opuestos, paradojas de la vida y de
la muerte, personajes excéntricos y todo con una armonía
estética y una implicación sentimental difícil de lograr:
"Eduardo Manostije-ras" sería un buen ejemplo de esto. La lista
de sus películas es ca-si tan inagotable como su imaginación,
prácticamente cada dos años reaparece con un taquillazo con
niveles de calidad técnica y estética cada vez mayores y
bebiendo de las fuentes anteriores que él mismo creó. Estas
características hasta ahora descritas son las que podemos ver en
"La Novia Cadáver de Tim Burton", film que cuenta la historia de
un atolondrado y triste joven (Victor) per-teneciente a una
familia de nuevos ricos (los Van Dort) que, por cuestiones de la
recia época victoriana y las conveniencias pater-nales, tendrá
que contraer matrimonio con otra joven a la que nun-ca ha visto
(Victoria) y que, por el contrario, pertenece a una familia
nobiliaria arruinada (los Everglot). El amor a primera vista no
fulmina los nervios de Victor, que demasiado presionado se
escapa a un bosque cercano donde, por error, contraerá
matrimonio con una triste y paciente novia cadáver que llevaba
esperando ese momento toda su vida y su muerte. A partir de aquí
se sucederán las intrigas, aventuras, desventuras… de un joven
por fin enamorado aunque ca-sado con la mujer equivocada, dos
novias, unos parientes desespe-rados, miles de invitados
esqueléticos y, por supuesto, un malo dispuesto a arruinar la
macabra fiesta. El original argumento con los necesarios toques
infantiles y fantásticos al más puro estilo Disney (animales que
hablan), se aleja concienzuda y acertada-mente de cualquier otra
cosa que se esté haciendo en animación, por lo que Burton logra
separarse rizando el rizo, pero con sensi-bilidad extrema y con
lo que es más importante: un gran sentido del humor (animales
que hablan sí, pero gusanos, arañas, perros muertos…). Logra
crear, de esta manera, una ambientación y una estética muy
propia de él, con toques góticos y surrealistas que encandilan
visualmente, una atmósfera tétrica pero acogedora al mismo
tiempo. El espectador está, por tanto, ante una película
plásticamente impecable y con alusiones a la vida de verdad, a
la que está fuera de las pantallas, pero sin descubrirle nada
radical-mente nuevo. Podríamos decir que Burton, con "La Novia
Cadáver", como ya lo hizo con la sorprendente "Pesadilla antes
de Navidad", nos hace pasar un agradable rato, volar por mundos
imaginarios en los que nunca hubiéramos deseado estar, por lo
menos a priori, abriendo las puertas de la fantasía humana hasta
límites imposi-bles, pero para dejarnos de nuevo en la realidad
pura y dura con convencionalismos sociales a la par que
amorosos. Para llevar a cabo todo esto no sólo es necesaria la
mano de Burton, que por cuestiones de esa industria que tan bien
maneja es presentado como dueño y señor de la película, sino que
el conjunto de profe-sionales es numeroso. Normalmente se rodea
de “los de siempre”, de gente con la que ya ha trabajado dando
grandes resultados en muchos de sus filmes, lo que no se reduce
a su actor fetiche John-ny Depp (que da voz a Victor en la
versión original) o a su esposa Helena Bonham Carter (hace lo
propio con Victoria), también dirige junto a Mike Johnson (que
realizó la animación de "Pesadilla antes de Navidad" y de "James
y el melocotón gigante"), el guionista John August y la
coguionista Caroline Thompson hicieron lo propio en otras tantas
películas y, respecto a la música, vuelve a estar en manos de
Danny Elfman, el cual no cumple precisamente un co-metido menor
en una película como ésta, donde las canciones ar-gumentadas
forman parte primordial de la propia historia y de la “puesta en
escena”. Por tanto, una película divertida y sentimental que nos
permitirá contemplar asombrados la profesionalidad y la
imaginación con la que se puede trabajar creando resultados muy
comerciales, pero también artesanales, aludiendo a la vieja
técnica de rodaje del stop-motion: rodar con marionetas
fotograma a foto-grama. El cine vuelve a ser arte e industria».
Dani García
(Lista de Cine)
«Es una maravillosa y
fantástica película que derrocha genialidad en todos sus
apartados: música (gran Danny Elfman, ¿cuándo co-ño se le va a
reconocer a este señor lo grande que es?), persona-jes (en
parte, obra de los estudios catalanes Grangel), animación,
ambientación,.... hay decenas, cientos de detalles que se te
pier-den al estar embobado en su primer visionado (y más si es
en ver-sión original y hay que ir leyendo los subtítulos), y que
piden a gri-tos un segundo visionado. La historia se podría
definir como una comedia musical gótica, pues tiene toques de
humor divertidisimos (sobre todo en los primeros treinta minutos
que son un torbellino de ritmo y buen hacer) y después con los
personajes del gusano y sus ocurrencias. La historia carga mucho
en su segundo apartado el tóno romántico del relato, y quizá
baja un poco el interés ahí (pero muy poco, eh) para levantarlo
en la parte final, con la hilarante invasión de los muertos al
terreno de los vivos. Destacar entre to-das las voces
originales, la del cura de la función, un fantástico Christopher
Lee. Este señor está ahora justamente disfrutando de una segunda
juventud... ¡y por muchos años! Algún pequeño 'pero' que no
sería algo malo, sólo que me ha llamado la atención. "Pesa-dilla
antes de Navidad" me pareció, además de muchas otras co-sas, un
derroche novedoso y muy original: la historia, recuperar el
stop-motion con los muñequitos, los personajes propios de Jack y
Sally, y los basados en todas las referencias y mitos de Tim.
Pues en ésta, ya para empezar, el cuento no es obra suya, que no
pasa nada, pues consígue llevárselo a su terreno, pero la
divertidísima y trepidante escena en el mundo de los muertos,
con su cantina, sus piratas y todos los tipos de esqueletos
habidos y por haber, me re-cordó muy poderosamene a un corto
mejicano llamado "Bones", que es una maravilla hecha con
plastilina y que, evocando el culto a los muertos que hay en ese
país, explicaba de idéntica forma que en "La Novia Cadáver" la
llegada de un recién muerto al reino de és-tos. Hasta salía un
gusano divertidísimo. Pero nada, que quizá es un guiño/homenaje,
Tim también tiene derecho a hacerlo, ¿o no? Y otro guiño muy
divertido: cuando sale un personaje y grita a pul-món: "¡the
dead walk the earth!" (¡los muertos caminan sobre la tie-rra!)».
Leandro Marques
(E-mail a la redacción)
«Hace ya más de diez años que
la flaquísima figura de Jack, el carismático líder de La Tierra
de los Muertos, decidía secuestrar al mismísimo Santa Claus para
hacerse él mismo cargo de la entrega de los regalos –inusuales
por cierto– de Navidad a los ilusionados niños de La Tierra de
los Vivos. En "Pesadilla antes de Navidad", de 1993, un más
joven Tim Burton –que ya había alcanzado éxito y reconocimiento
con "Eduardo Manostijeras", "Bitelchus" y la pri-mera
"Batman"– deleitaba al mundo con una historia animada que
introducía al espectador en un viaje envolvente, oscuro y
fascinante. En el mismo tono estético, con la misma fuerza
narrativa, pero más de diez años después, "La Novia Cadáver de
Tim Burton" surge co-mo un nuevo regalo creativo del realizador,
acompañado en la direc-ción por Mike Johnson. Burton, ya
consolidado definitivamente en un lugar privilegiado de la
industria cinematográfica –ratificado con el reciente éxito de "Charlie
y la fábrica de chocolate"–, demuestra que su
imaginación y su búsqueda constante de vehículos para contar
historias y construir universos trascienden a cualquier suce-so
de taquilla: son consecuencia del placer y energía que él es
ca-paz de depositar en cada uno de sus trabajos. Continuando el
esti-lo de animación de "Pesadilla antes de Navidad", Burton
elige la casi artesanal técnica stop-motion para concebir su
nuevo film. Es-ta técnica requiere del minucioso y paciente
trabajo cuadro por cuadro con cada fotograma. Cada movimiento de
los personajes, cada postura, es fotografiada en un cuadro, lo
que puede significar, para filmar tres o cuatro segundos de
película, una jornada comple-ta de casi doce horas de trabajo.
La manualidad que exige esta técnica se refleja en la infinidad
de detalles deslumbrantes que se destacan no sólo en el
movimiento y gesticulación de cada perso-naje sino en la
ambientación y puesta en escena de cada plano. Desde lo visual,
entonces, la sensación de película hecha a mano que brota de "La
Novia Cadáver de Tim Burton" establece otro tipo de contacto con
el espectador, propone un acercamiento a su al-ma. El relato es
tan simple como cautivante. Por conveniencias económicas y de
estatus social, los vulgares nuevos ricos padres de Victor
arreglaron con los empobrecidos aristócratas padres de Victoria
el casamiento de sus respectivos hijos. Sin conocerse, tí-midos
y obligados a aceptar las decisiones de sus progenitores, Victor
y Victoria –con voces de Johnny Depp y Emily Watson– te-nían sin
embargo otra visión del matrimonio y del amor. Soñaban para sus
vidas el encuentro con alguien de verdad especial, y no con el
resultado de una imposición. Este primer tramo de la cinta
–también los que siguen– se destaca por el humor y la ironía de
la mirada de los realizadores para presentar a los personajes e
intro-ducir al espectador a la historia. Nervioso y asustado por
la respon-sabilidad que se le viene encima, Victor decide salir
a tomar aire fresco, reflexionar un poco –su primer contacto con
Victoria había sido más intenso de lo que suponía– y, de paso,
repasar sus votos matrimoniales que tan torpemente había
anunciado en el ensayo prematrimonial. Se mete en un bosque tan
tenebroso y gris como sólo Burton podría haber imaginado, y
comienza a practicar sus votos cuando de repente el suelo se
resquebraja, una mano lo cap-tura y lo retiene, y un cuerpo
pálido, descosido pero simpático de una mujer le dice: “sí,
acepto”. Victor es llevado por su flamante e imprevista esposa
muerta a su tierra, donde se encontrará con cientos de
personajes esqueletosos que lo recibirán con los brazos (huesos)
abiertos. Es interesante el tono que eligen los directores para
representar la Tierra de los Muertos. La construyen como un
mundo alegre, fresco, hasta colorido. Pero fundamentalmente
no-ble. El contraste es la Tierra de los Vivos, siempre opaca y
gris, con personajes oscuros, miserables, hipócritas. Victor y
Victoria son los representantes con su pureza, su ingenuidad,
sus modos de entender la vida, de los valores y sentimientos que
se encuen-tran, según deja entrever la cinta, en peligro de
extinción. Burton y Johnson apelan siempre a la ironía y al
sarcasmo para tratar de na-turalizar la muerte y tomársela con
más humor que dramatismo: “la gente se muere por venir acá”,
explica orgulloso un esqueleto en algún momento. La historia se
va desarrollando con fluidez y suavi-dad, como si se tratara de
un cuento bien contado. Su estructura simple, dividida en una
introducción, conflicto, desenlace, funciona a la perfección
porque a medida que la trama avanza se vuelve más envolvente. El
relato se va entrelazando a la propuesta estética y visual que
ofrece el film, permitiendo de este modo que el ingreso del
espectador a ese mundo, a esa fantasía, se produzca
gradual-mente, casi de manera imperceptible. Llega un momento en
que la atmósfera del film desborda a la pantalla y hace formar
parte de lo que sucede a todos los presentes fuera de ella. A
partir de ese ins-tante invisible, mágico, que ya puede ser
considerado un sello de los filmes de Burton, sólo queda
liberarse y dejarse llevar. Para fa-náticos del cine de
animación, pero también para quienes no lo son, para chicos pero
más que nada para no tan chicos, la mayor virtud de "La Novia
Cadáver de Tim Burton" tiene que ver con la composición y
conjunción de dos elementos independientes entre sí, que se
complementan mucho más de lo que a veces se cree: imágenes e
historia, superficie y esencia, y también, por qué no, vi-da y
muerte».
Imágenes de "La Novia Cadáver de Tim Burton" - Copyright ©
2005 Warner Bros. Pictures, Tim Burton Animation, Laika
Entertainment y Will Vinton Studios. Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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