CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
No llega a cadáver, pero
está bastante tibia
Resulta muy grato comprobar cómo la animación stop motion
está expe-rimentando un cierto resurgimiento dentro de los cauces
del cine genera-lista, obteniendo además una res-puesta comercial
equiparable al de otros éxitos recientes producto de la
animación digital. Si hace escasas semanas nos maravillábamos
con la destreza e ingenio de los veteranos maestros de la
plastilina Aardman Animations en la espléndida “Wallace
& Gromit: La maldición de las verdu-ras”, ahora recoge
el testigo este lar-gometraje impulsado por
Tim Burton, quien ya mostró su interés por esta
técnica tradicional desde sus inicios con el cortometraje
“Vincent”, volviendo a incursionar en el "fotograma a fotograma"
como guionista y productor en la celebra-da “Pesadilla antes de
Navidad” y “James y el melocotón gigante”, ambas dirigidas por
su colega Henry Selick. Y aunque se trata tan sólo de un
fenómeno meramente circunstancial, pues son muy po-cos los
estudios especializados y dispuestos a volcar sus esfuer-zos en
este costoso proceso artesanal, que vayan a dar continui-dad a
estas iniciativas, al menos ambas cintas aportan una agrada-ble
novedad en un panorama subyugado por el poder de la infogra-fía, y
al mismo tiempo ayudan a difundir el arte de las figuras
mode-ladas como un material dramático tan válido como cualquier
otro para narrar historias.
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Visualmente
impecable, pero con un guión no muy interesante |
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Por desgracia, el
resultado de es-ta nueva experiencia ha sido par-cialmente
decepcionante o, según se mire la botella, sólo parcialmen-te
satisfactorio. Y es que si bien “La Novia Cadáver de Tim Burton”
supone una demostración impeca-ble de técnica al servicio de un
incuestionable talento visual, no en-cuentra el respaldo de un
guión demasiado interesante que aporte suficiente relieve
emotivo a la acción. En realidad, el argumento que nos presentan
John August,
Caroline Thompson
y
Pamela Pet-tler
—los dos primeros repitiendo colaboración con Burton— es
bastante simple, lineal y previsible, de modo que, si no fuera
por su negro sentido del humor y por los guiños que
dirige ocasionalmente al espectador adulto, estaríamos hablando
de una película óptima para el público de más corta edad.
Afortunadamente, tanto por sus valores artísticos como por las
creativas soluciones que adornan el libreto, la cinta se
convierte en una aventura familiar disfrutable por ambos
sectores, aunque resultará algo ingenua e insubstancial
pa-ra aquellos que esperen unos contenidos más inspirados y
profun-dos. Recogiendo una antigua leyenda judeo-rusa, basada
en unos sucesos reales más trágicos que los que aquí se relatan,
la histo-ria, ambientada en una población europea durante el
siglo XIX, se centra en Victor, un joven cuyos padres han
concertado un matri-monio por interés con una muchacha llamada
Victoria. Sin embar-go, su incipiente romance y los preparativos
de la boda se ven trun-cados cuando Victor comete un error y
provoca que la Novia Cadá-ver regrese a la vida, viéndose
accidentalmente casado con esta mujer y arrastrado al mundo de
ultratumba del que procede.
Como ya pasara con
“Pesadilla antes de Navidad”, aunque el nombre de Burton
incorporado junto al título no sólo esté ayudando a vender el
largometraje, sino que sin duda servirá para dar de co-mer a su
ego, al parecer los logros de esta producción deben ser
atribuidos en mayor medida al director
Mike Johnson y a su equi-po, puesto que el autor de
“Eduardo Manostijeras” y “Sleepy
Ho-llow” únicamente participó en el diseño de los
personajes junto al catalán Carlos
Grangel y se ocupó de supervisar el proceso.
Aun
así, es impepinable que “La No-via Cadáver de Tim Burton” le
ha ser-vido al realizador californiano pa-ra reproducir una vez
más su par-ticular universo, encontrándonos de nuevo con los motivos oscuros,
fúne-bres y feístas y el tono siniestro que pueblan su obra, así
como con un nu-trido número de referencias a lo que ha venido
constituyendo su bagaje sentimental cinéfilo y literario. La
at-mósfera del relato bebe por igual del terror gótico de Edgar
Allan Poe —tin-tes necrófilos incluidos—, del retrato crítico de la
sociedad victoriana que puso en práctica Charles Dickens, del
cine de horror de la Hammer —no faltará, tampoco, Christopher Lee
prestando su soberbia voz a uno de los personajes—
y de los cuentos infantiles llevados con más dulzura a la gran pantalla por la Disney, mientras que la divi-sión entre el mundo
de los difuntos y los vivos, el desfile de calave-ras, y la
celebración alegre y desenfrenada de la muerte, se ali-mentan del
folclore tradicional mexicano y del trabajo de ese genio de la
ilustración que fue José Guadalupe Posada —muy acertado, dicho sea de paso,
el estreno del film alrededor de la celebración del Día de los
Muertos—, hallando también claros homenajes a uno de los
pioneros de la stop motion, Ray Harryhausen, y a su
trabajo en "Jason y los argonautas" en los bailes de esqueletos,
al cartoon clásico en esas mismas coreografías jazzísticas y a
títulos míticos como “Los pájaros” de Hitchcock en una escena
protagonizada por cuervos, o parodias dedicadas a películas
emblemáticas como “Lo que el viento se llevó”, pasando por
muchos elementos recurrentes en su filmografía, como ese
amenazante bosque sembrado de ca-dáveres que ejerce como bisagra
para acceder desde el más allá, ese perro trasunto del
protagonista canino de “Frankenweenie”, o ese Victor que no deja
de ser una versión más amable y suavizada de su Vincent, a la
vez que se convierte en un alter ego de su actor fetiche
Johnny Depp, quien no por
casualidad le pone voz, o su atracción en general por todo
lo macabro y las historias de amor entre personajes
incomprendidos y marginales —en este sentido, llama la atención
el parecido físico que guarda la Novia Cadáver con la que fuera
su musa y compañera sentimental Lisa Marie, pese a ser su
actual pareja, Helena Bonham Carter,
la que se esconde detrás del personaje; un detalle que tal vez
confirme la perversa
idiosincrasia de Burton—.
Quizás esto último suponga a la vez un
aliciente y una limitación, porque aunque los fans celebrarán
ver reunidas las constan-tes temáticas del director, no es menos
cierto que la película pierde con la repetición de ideas
antes vistas y con un mate-rial narrativo que depende en exceso
de referentes ajenos en lugar de proponer una alternativa más
genuina y trabaja-da.
También es verdad que a “La Novia Cadáver de Tim Burton” no le
falta el mérito de haber sido capaz de conci-liar elementos
graves y luctuosos en una comedia romántica musical ase-quible para
todos los públicos. No obstante, queda la sensación de que no se
ha sacado un gran provecho del atractivo imaginario que maneja,
puesto que en definitiva se trata de una historia floja y poco
sugerente, con un desarrollo pobre y convencio-nal lleno de
momentos irrelevantes y otros pretendidamente poéticos que
apenas desprenden magia ni conta-gian emoción alguna. Para
empezar, la relación entre Victor y Vic-toria es tan precipitada
y conveniente que difícilmente llegamos a creer en la
autenticidad del amor que empuja a nuestro héroe a lu-char para
regresar a los brazos de su prometida, mientras que se echa de
menos una mayor extensión de los instantes que tienen como
protagonista el mundo de los muertos, sin duda los más
in-teresantes, ingeniosos y divertidos de la película. Salvo
excepcio-nes, el humor es blando e inocuo, haciendo uso de
recursos muy manidos y torpes, y los personajes están dibujados
en torno a es-tereotipos tan maniqueos que les restan entidad,
salvando única-mente a la Novia Cadáver, cuyas motivaciones sí
alcanzamos a comprender, ganándose nuestras simpatías.
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Tiene muchas
cosas positivas, pero consigue aburrir en muchos momentos,
y eso es mala señal |
Aun así, como decía,
también hay muchas cosas positivas que apreciar en “La Novia
Cadáver de Tim Burton”. Su técnica no sólo es perfecta, sino que
la película está plagada de secuencias im-presionantes desde el
punto de vista narrativo. El diseño artístico resulta muy vistoso y,
sumado
a la plástica
fotografía de
Pete Ko-zachik
y a una puesta en escena expresionista, con figuras estili-zadas
y abundantes proyecciones de sombras,
nos regalan algu-nas hermosas y sugerentes composiciones.
En este sentido, cabe destacar el uso intencionadamente
simbólico que se ha hecho de la paleta cromática para
representar los distintos estados de áni-mo, puesto que mientras
que en el mundo de los vivos dominan los tonos opacos y fríos
—principalmente el negro, el gris y el ma-rrón— para poner de
relieve su espíritu rígido y apagado, el mundo de los muertos
supone un jovial y febril estallido de color donde prevalece el
desenfreno. Como no podía ser
de otro modo, Danny Elfman
es el responsable de la banda sonora, pero aunque los temas
musicales que se escuchan desde los títulos de crédito ini-ciales
rayan a gran altura manteniéndose fieles a su estilo, las
can-ciones que acompañan las danzas de esqueletos apenas
trascien-den, quedándose a mucha distancia de la memorable
partitura que él mismo compuso para “Pesadilla antes de
Navidad”.
Con todo, lo peor que le ocurre a
“La Novia Cadáver de Tim Bur-ton”
es que llega a nuestras carteleras muy poco tiempo después de “Wallace
& Gromit: La maldición de las verduras”, e
inevitable-mente sale perjudicada con la comparación. Frente al
ingenio, fres-cura, vigor y encanto de la segunda, la película de
Johnson y Bur-ton queda reducida a un excelente espectáculo visual hueco y
frío. Tampoco hay color entre la expresividad y carisma de
Wallace y Gromit y lo tiesos e impersonales que se perciben estos
otros per-sonajes.
Honestamente,
disfruto tanto con las películas rodadas con animación stop
motion que la técnica misma se con-vierte en un aliciente suficiente,
lo-grando justificar en ocasiones que aquello que explican tenga
sólo un crédito moderado. Pero por muy bien realizada que esté y
por más queren-cia que tenga por los iconos que con-templa,
“La
Novia Cadáver de Tim Burton”
consiguió aburrirme en mu-chos
momentos,
y eso es muy mala señal dentro de mi termómetro parti-cular.
En cualquier caso, esta fábula a
medio camino entre un tenebroso cuento de hadas, una sátira
sobre
la encorsetada e hipócrita socie-dad victoriana y un musical cabaret merece
ser reconocida como un deslumbrante escaparate visual lleno de
estimables con-ceptos, aunque no tanto como una imaginativa y
sólida histo-ria capaz de despertar auténtico entusiasmo, siendo
en bas-tantes aspectos una hermana menor de "Pesadilla antes de
Navidad".
Calificación:
    
Imágenes de "La Novia Cadáver de Tim Burton" - Copyright ©
2005 Warner Bros. Pictures, Tim Burton Animation, Laika
Entertainment y Will Vinton Studios. Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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