CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Un
suspiro. Ese es el tiempo que se precisa en Hollywood para que
la carrera de un cineasta descienda abruptamente desde las cimas
más elevadas hasta los recónditos valles del olvido.
Marc Forster ha batido un
récord en este sentido con "Tránsito", su últi-ma propuesta tras
las aclamadas "Monster's
ball" y "Descubriendo
Nunca Jamás". Según algunas fuentes, esta cinta
contaba con un generoso presupuesto de cincuenta millones de
dólares, si bien apenas recaudó poco más de dos durante su
primer fin de semana de exhibición en las pantallas
norteamericanas. Siete días después dicha cantidad bajó con
tanta rapidez que, tras un mes en la carte-lera, "Tránsito" ni
siquiera ingresó cuatro millones de dólares.
¿Cómo afectará este desastre a la carrera de Marc Forster? De
momen-to, y tras haber rodado "Stranger than fiction" junto a
Dustin Hoffman, Emma Thompson y Will Ferrell, en su agen-da
aparecen títulos como la adapta-ción cinematográfica de "Cometas
en el cielo", una novela de Khaled Hos-seini que debería filmar
para Dream-Works Pictures, ya en manos de la Paramount, estudio
que, a su vez, quiere que se haga cargo del remake de "Asuntos
pendientes", un largome-traje policíaco francés
protagonizado por Gérard Depardieu y Daniel Au-teuil. Más
difícil será que algún día vea la luz aquella producción
centrada en la vida de Nefertiti y que le permitiría volver a
trabajar con Halle Berry, actriz que precisamente le debe todo
su éxito ar-tístico a este realizador.
"Tránsito" es una de esas películas de las que es mejor no revelar
demasiado de su argumento, puesto que el espectador va
introdu-ciéndose en el mismo a la par que su protagonista. En
principio, nos topamos con un psiquiatra llamado Sam Foster que,
de forma temporal, ocupa el lugar de una compañera de trabajo
que se halla indispuesta, haciéndose cargo de sus pacientes,
entre ellos un es-tudiante, Henry Letham, quien le hace al
doctor una confidencia: dentro de unos días se suicidará. A su
vez, el psiquiatra tiene una novia que ya intentó quitarse la
vida tiempo atrás, si bien en estos momentos se encuentra
prácticamente recuperada. No obstante, el comportamiento del
muchacho y las extrañas circunstancias que rodean a este caso
harán que Forster se sienta perdido y no en-tienda lo que en
verdad está aconteciendo.
Teniendo en cuenta esta sinopsis no sería de extrañar que muchos
lecto-res se estén preguntando en estos instantes si esta
película no será en realidad una especie de telefilm enga-lanado
con la presencia de unas cuantas estrellas de Hollywood y un
director renombrado. Cierto que a lo largo de su exposición uno
se llega a plantear semejante cuestión, mas, por fortuna,
cuando se acerca la ho-ra de atar los cabos de todo lo que hemos
presenciado, el guionista no nos toma por idiotas y, en cier-ta
medida, resuelve el embrollo con una aceptable elegancia.
Además, el público consigue interesarse por la historia y se
queda enganchado con este en-tretenido thriller que oculta sus
evidentes contenidos comerciales con unos ligeros apuntes acerca
de la complejidad de la mente hu-mana.
Su desarrollo es, desde luego, más inteligente de lo que suele ser
habitual en este tipo de producciones, y ello a pesar de que,
para sumergirnos en ese maremágnum en el que, al igual que el
prota-gonista, no discernimos lo que puede ser real o no, Marc
Forster emplea una técnica cinematográfica en la que la
puesta en esce-na cobra una especial relevancia, tal y como
sucede con los peculiares emplazamientos de la cámara, las
imágenes que se nos muestran distorsionadas, las tonalidades de
la fotogra-fía o la utilización de un montaje que se aleja de lo
que en-tendemos por tradicional. Ahora bien, aunque no soy
muy amigo de estos recursos, he de reconocer que, una vez
finalizado el largo-metraje, comprendo las intenciones del
director y la adecuada for-ma en la que ha sabido incorporar
estos elementos a la narración.
De lo que no cabe duda es de que "Tránsito" es una de esas
películas que requieren de un segundo visiona-do, pues si ello
acontece observare-mos su devenir desde otra perspecti-va. No
obstante, es cierto que el li-breto puede calificarse de
trampo-so y que determinados espectado-res pensarán que es
excesivamen-te manipulador, pero, insisto, al me-nos el
guionista, que ha cobrado un millón y medio de dólares por este
texto, nos engaña con cierta imagina-ción e incita a la
audiencia a la refle-xión una vez aparecen los títulos de
crédito finales en la pantalla. Menos entusiasmo me produce la
mú-sica de Asche & Spencer,
asemejándose en ocasiones a un efec-to sonoro que se ha
incorporado a la banda sonora de la cinta para ayudar a crear
ambientes en determinados pasajes, existiendo so-noridades,
especialmente cuando se emplean instrumentos electró-nicos, que
en absoluto me satisfacen.
Mejores palabras se pueden utilizar para hablar de la labor del re-parto,
comenzando por un mesurado Ewan
McGregor (sobre todo después de haberse permitido
alguna que otra licencia en "La
isla") y prosiguiendo con
Naomi Watts, quien tiene un papel muy peque-ño si lo
comparamos con sus participaciones en "The
ring (La se-ñal)" o "King
Kong". Ryan Gosling
continúa afianzando su carrera sin colaborar en películas
descaradamente comerciales (de mo-mento aún no le hemos visto,
al menos como protagonista y tras adquirir cierta fama, en una
de esas descomunales producciones de Jerry Bruckheimer),
mientras que Bob Hoskins
demuestra lo buen actor que es tras divertirse más de la cuenta
en "Danny
the dog".
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Tránsito" - Copyright © 2005 Regency Enterprises
y New Regency Production. Distribuida en España por Hispano
Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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