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Dirección: Mike Newell.
País: USA.
Año:
2005.
Duración: 157 min.
Género:
Aventuras,
fantasía.
Interpretación: Daniel Radcliffe (Harry
Potter), Rupert Grint (Ron Weasley), Emma Watson (Hermione
Granger), Tom Felton (Draco Malfoy), Stanislav Ianevski (Viktor
Krum), Katie Leung (Cho Chang), Matthew Lewis (Neville
Longbottom), Robert Pattinson (Cedric Diggory), Clémence Poésy
(Fleur Delacour), Robbie Coltrane (Rubeus Hagrid), Ralph Fiennes
(Lord Voldemort), Michael Gambon (Albus Dumbledore), Brendan
Gleeson (Alastor "Ojoloco" Moody), Jason Isaacs (Lucius Malfoy),
Gary Oldman (Sirius Black), Alan Rickman (Profesor Snape), Dame Maggie Smith (Profesora McGonagall), Timothy Spall (Peter
Pettigrew), Miranda Richardson (Rita Skeeter).
Guión: Steve Kloves; basado en
la novela de J.K. Rowling.
Producción: David Heyman.
Música: Patrick Doyle. Temas de
Harry Potter por John Williams
Fotografía: Roger Pratt.
Montaje: Mick Audsley.
Diseño de producción: Stuart Craig.
Vestuario: Jany Temime.
Estreno en USA: 18 Noviembre 2005.
Estreno en España: 25 Noviembre 2005. |
CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Sé
que probablemente estaré en la minoría al decir que "Harry
Potter y el cáliz de fuego" me pareció inferior a la cinta
previa, "Ha-rry Potter y el
prisionero de Azkaban". La
razón es muy sencilla: no hay una trama fluida, sino sólo un
desfile de escenas (impresio-nantes, sin duda) con vagas
relaciones entre sí, que fláccidamente nos llevan a la débil
conclusión. En muy contados momentos sentí el "impulso
narrativo" que, según creo, es esencial para cualquier
película... esa casi indescriptible sensación que nos envuelve
en la historia y que nos hace partícipes de las experiencias de
los perso-najes.
Tampoco digo que "Harry Potter y el cáliz de fuego" sea mala.
Le-jos de ello, es una cinta entretenida, técnicamente pulida y
con suficiente vida como para hacernos pasar un rato (un rato
laaaargo) suficientemente agradable. Pero me atrevería a decir
que el veterano Mike Newell (cuya carrera abarca cinco décadas,
así que figuren su edad) no fue la mejor opción para encargarse
de lle-var a la pantalla el cuarto libro de Harry Potter. Y desde
luego esa culpa se comparte con Steve Kloves, el guionista que
tuvo la nada envidiable tarea de adaptar el enorme libro de casi
700 páginas a un guión de dos horas y media.
Esta combinación creativa nos ha dado una película que lleva un
ritmo demasiado rápido, tratando de dividir su tiempo en dos
objeti-vos distintos y a veces opuestos: cumplir con los
requerimientos de la trama, y al mismo tiempo mostrar personajes
y escenas que qui-zás sean superfluos dentro de la narrativa,
pero que los fanáticos del libro esperan ver. El resultado es
una inestable mezcla que, paradójicamente, avanza a gran
velocidad, pero que aun así se siente torpe y confusa.
Supongo que ésta es una queja un poco injusta, pues sólo deja
dos op-ciones: llevar fielmente el libro a la pantalla y
aguantarse con una pelícu-la de ocho horas... o reescribir la
tra-ma completa, eliminando a diestra y siniestra muchos de los
personajes y escenas que adoran los fans, para re-crear la
narrativa según los requeri-mientos de una cinta de hora y me-dia.
Pero en vista del fenómeno cultu-ral que han representado los
libros de Harry Potter, escritos por Joanna K. Rowling, es obvio
que ninguna de las dos opciones sería comercialmente viable, lo
que nos deja un precario acto de malabarismo en el que se
balancean la expectativas de los aficionados contra una trama
sólida y fluida. Desafortunadamente en más de una ocasión alguna
de las dos cae estrepitosamente.
La
trama de la película (basada en el libro que probablemente sea
el mejor de la serie hasta el momento) sigue tres historias
interco-nectadas: el resurgimiento de los discípulos de Lord
Voldemort (Ralph Fiennes); una competencia entre tres magos (o
en este caso, cuatro) representantes de las principales escuelas
de magia de Europa; y los vaivenes emocionales y románticos de
los tres protagonistas, enfrentándose a algo que ni la magia
puede resolver: la adolescencia. Y
es esta última subtrama la que mejor funciona, aunque
frecuentemente debe interrumpirse para dejar paso a los otros
arcos narrativos. No obstante, a pesar de que en la cinta
abundan complejas e impresionantes escenas de acción y efectos
especiales, lo más memorable resulta ser los peque-ños momentos
íntimos, donde vemos el desarrollo emocional de los personajes.
Creo que esa virtud viene directamente de las pode-rosas
caracterizaciones que Rowling logró en sus libros, y que en
mayor o menor medida han subsistido en las películas, gracias a
un elenco perfectamente seleccionado, aunque aún un poco
defi-ciente en su talento histriónico.
Daniel Radcliffe se ha convertido ya en Harry Potter, pues es
imposible separar al actor del personaje; y si al-go falla en su
actuación es que a ve-ces cansa verlo únicamente reaccio-nando a
las amenazas y situaciones externas. Claro que eso es
conse-cuencia directa del libreto, así que no podría realmente
culpar al joven actor. Emma Watson como Hermione Granger parece
haber dado un paso atrás, ya que luego de su sólida
inter-pretación en "Harry Potter y el prisio-nero de Azkaban", la vemos de nuevo
dudosa y exagerada, como le ocurrió en las dos primeras cintas
de la serie. Sin duda el rol le exige es-cenas más complejas,
pero yo supondría que, luego de cuatro pelí-culas, ya habría
superado esas aparentes inseguridades actorales.
Rupert Grint
como Ron Weasley es quien mejor queda, adoptando un humor fácil
y creíble que complemente perfectamente bien su eterno papel de
"mejor amigo". Lástima que, de nuevo, el guión le niegue tiempo
suficiente para tener escenas jugosas y dignas de su divertida
actuación.
Como en las otras películas de Harry Potter, el elenco adulto es
brillante; lástima que en la cuarta cinta los veamos aún menos
que antes. Entre las nuevas adiciones tenemos a
Brendan Gleeson,
divirtiéndose de lo lindo como el excéntrico profesor Moody;
Ralph Fiennes en una actuación sutil (quizás demasiado sutil)
como Lord Voldemort; y Miranda Richardson totalmente desperdiciada
como la entrometida reportera Rita Skeeter. Aunque en el libro
forma par-te importante del argumento, en la película es uno de
tantos obstá-culos que frenan la narrativa, y su magra aportación
de "comic re-lief" se hubiera podido sacrificar a cambio de una
historia un poco más cohesiva.
Como dije, "Harry Potter y el cáliz de fuego" es entretenida, y
segura-mente deleitará a los aficionados de la serie. Pero,
inevitablemente, al adaptar a cine un libro tan largo se ha
sacrificado dinamismo y estructura a cambio de satisfacer al
público con detalles superfluos y personajes re-dundantes. Me
gustó más la integri-dad y el ingenio de la película anterior (la
mejor de la serie hasta el momen-to, en mi humilde opinión), pero
aun así puedo recomendar esta cuarta parte como una digna
continua-ción, aunque en el plano dramáti-co represente un paso
atrás. Sólo queda esperar que David Ya-tes (veinte años más joven
que Newell) aprenda de los errores de esta cinta cuando se
encargue de dirigir "Harry Potter y la orden del fénix".
Esperemos que para entonces la magia regrese.
Calificación:
    
Imágenes de "Harry Potter y el cáliz de fuego" - Copyright ©
2005 Warner Bros. Pictures y Heyday Films. Distribuida en España
por Warner Sogefilms. Harry Potter Publishing Rights © J.K.R.
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