CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
De la puesta de largo del hasta
ahora exitoso cortometrajista Koldo
Serra ("El tren de la bruja") se desprenden varias
ideas y todas ellas muy positivas. Para empezar, que el director
bilbaíno no sólo ha visto mucho cine, sino que también tiene un
inusitado oficio para
hacerlo, y que, además, demuestra buen gusto, humildad y auténtica pasión
para ambas cosas. Y es que, si bien es verdad que "Bosque de
sombras" no sentará precedente por la originalidad ni por
la trascendencia argumental
de su propuesta, cosa que tampoco pretende —lo que no quita para que su
rica mezcla de géneros,
conceptos y texturas geográficas resulte sorprendentemente
fresca, atractiva y, sobre todo, disfrutable—, no es menos
cierto que nos encontramos ante una película tan bien contada,
tan cuidada y bien facturada a nivel de producción y tan potente en el plano
visual que debería convertirse en modelo a seguir dentro del
panorama nacional, tanto para otros autores noveles como para,
atención,
los más consagrados. Pero es que, por si fuera poco, tampoco tiene
nada, absolutamente nada que envidiar a la media de productos de
género procedentes de la cinematografía estadounidense, a los
que en muchos casos supera. Así pues, para los que gusten de
orgullos patrios, "Bosque de sombras" alimentará sin
lugar a dudas su
fervor, mientras que
para aquellos que continúan rehuyendo el cine español, a menudo no
sin motivo, aquí tienen la
excepción que les devolverá la fe... o, en caso de no haber
llegado a tenerla nunca,
que se la hará nacer por primera vez.
Deudora declarada de
clásicos como "Perros de paja" de Sam Peckinpah y "Defensa (Deliverance)"
de John Boorman, y lanzándole, en menor medida, guiños a "Grupo
salvaje", pero sin que su influencia desprenda en ningún
momento ese molesto y pretencioso tufillo a pastiche remendón, este thriller
rural con evidentes tintes de western logra
sacar un excelente partido del encuentro de los códigos del cine
americano setentero con un componente más autóctono que, sin llegar
a emborronarla, le concede una grata personalidad propia.
Ambientada en los años 70 en el Norte de España, "Bosque de
sombras" recorre los terrenos de la incomunicación y la
violencia sorteando cualquier posible atisbo de lectura política
y abrazando,
incluso, más allá del simple pasatiempo de género, un carácter
universal de fábula humana donde el terror y la intriga se
abastecen, nacen, del drama, donde los bosques ejercen como trasunto
de la salvaje naturaleza del hombre y donde hasta las fronteras del Bien y del
Mal se ponen en entredicho.
Incomunicación
entendida como el choque cultural que se produce entre dos
parejas de veraneantes ingleses y los poco amistosos lugareños,
pero también como la distancia que se abre en el seno de un matrimonio o como
las diferentes formas de entender y afrontar una tragedia, en una película en la que el
secreto, el silencio, aquello que se oculta y aguarda al acecho, es prácticamente un leit motif. Y una violencia que estalla en espiral
cuando unos tipos comunes se enfrentan a una situación
extraordinaria para, finalmente, rebelar su absurdo. En el fondo de la historia late uno
de esos sórdidos relatos extraídos de la crónica negra más negra
que, en última instancia, también sirve para replantearse si existe una
única forma de entender las cosas y si la más válida para uno
mismo también tiene que serlo necesariamente para los demás.
En esta tesitura, el guión
coescrito por el propio Serra y Jon
Sagalá tal vez no está al mismo nivel que la fuerza
de las imágenes que sustenta. Desde luego, no es "Bosque de
sombras" una película que deje demasiado espacio para la
sorpresa. No obstante, cumple al otorgar el grado de solidez y
credibilidad necesarios, y, sobre todo, al ser capaz de alojar
todas esas
capas y poner en contacto las diferentes subtramas sin
perder por ello de vista su vocación de entretenimiento. Se
agradece de manera especial encontrarse con una historia
elaboradora llena de detalles y con unos
personajes con su fondo, sus dobleces y sus matices, por los que es inevitable interesarse,
así como la oportunidad de poder disfrutar de unos cuantos
duelos dramáticos, tanto en el sentido literal como figurado, de
altura, sin que falten tampoco unas efectivas pinceladas de humor
al principio.
Y aunque en determinados momentos se pueda
echar en falta más garra o unos mayores niveles de evolución y
coherencia —dicho de otro modo, su moderación y la excesiva
pasividad con que retrata a los personajes femeninos le pesan en
alguna ocasión—, goza por lo general de un equilibrio entre sus
componentes de acción e íntimos, y de una habilidad para
resolver de manera más que afortunada aquello que se propone,
muy poco acostumbrados.
La labor de Serra tras la
cámara se podría resumir en una frase tan simple como elocuente: ésta no parece
su
ópera prima. Con una contención y sobriedad modélicas, tomándose siempre su tiempo,
el justo y necesario, para desarrollar los hechos, y poniendo,
sobre todo, de manifiesto una capacidad visual tan elegante como
magnética, que nos regala algunas escenas y planos de
esos que se quedan
pegados en la retina, al realizador vasco nunca le tiembla el
pulso a la hora de cautivarnos con una narración de nervio
templado, fluida y sin notables altibajos, donde la tensión y la
incomodidad se mastican en el ambiente. A la belleza natural de
los paisajes vascos y navarros se suma el brillante
trabajo de fotografía de Unax Mendía y una
mimadísima dirección artística que dan como resultado una de
esas ambientaciones que quitan el hipo. En pocas películas se
siente la caricia de la luz o el olor de la tierra mojada y de
la madera como
en ésta. De agradecer es también la selectiva presencia de la
banda sonora compuesta por Fernando
Velázquez y la acertadísima elección de la
txalaparta para algunas de las escenas que transcurren en el
bosque, resaltando de este modo el carácter atávico de aquello
que se está cociendo.
Mención aparte merece el
estupendo trabajo actoral. Desde un carismático Gary Oldman
en plena forma, que parece que ha tenido que venirse a España
para que alguien le saque el provecho que se merece, pasando por
un atinado Paddy Considine
como el personaje pusilánime llamado a sufrir una
transformación, hasta unas solventes
Virginie Ledoyen y
Aitana Sánchez-Gijón, todos cumplen de manera más que
digna. Sin
embargo, sería injusto no destacar por encima del resto de
interpretaciones la de un Lluís
Homar inmenso —¡un Goya para este hombre, ya!— en un
personaje con mucha mucha miga, de los que quedan para el
recuerdo, así como de todo ese plantel de
secundarios encabezados por Andrés
Gertrúdix y Jon Ariño,
que con sus caracterizaciones como pueblerinos chungos logran poner los pelos de punta.
Y a pesar del despliegue
de medios de esta coproducción, de las
estrellas de talla internacional que han participado en el
reparto, una siente que ésta es una cinta pequeña, pero no por su
calidad, que le sobra, sino porque nace desde el cariño, el
entusiasmo y la modestia bien entendida. Por eso cae bien. No es "Bosque de sombras" una
película perfecta —¿cuántas lo son?—, aunque sí bastante
completa, pero ojalá toda las
películas imperfectas fueran tan competentes como ésta y nos
dejaran con tan buen sabor de boca al salir del cine. Podría
echar mano de socorridos tópicos para decirles que éste es uno
de los debuts más prometedores de los últimos años, que se
trata de un nuevo director a seguir con muchas posibilidades... ¿Pero
para qué hablar en futuro? Si el talento de Koldo Serra ya es
una realidad, y no cabe más que descubrirse ante él.
Frente a otras huecas
producciones que usan el efecterío barato como única arma
de seducción, "Bosque de sombras" apuesta por la historia, la
atmósfera y el buen hacer, alcanzando grandes resultados. En
resumidas cuentas, una película que, pese a no contar nada
excesivamente nuevo, te atrapa por la forma tan soberbia con que
está explicada; que, siendo entretenida, sobrepasa la simple y
llana evasión; que, aunque no persigue hacer Historia, se gana un
hueco en la memoria y debería crear escuela. Una gratísima
sorpresa.
Calificación:
    
Imágenes
de "Bosque de sombras" - Copyright © 2006
Castelao Producciones y Monfort
Producciones. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos
reservados.
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