CÓMO SE HIZO "GENTE POCO
CORRIENTE"
Notas de producción ©
2008
Filmax
Un drama sobre los oscuros
secretos de la élite norteamericana, la película GENTE POCO
CORRIENTE ofrece una visión poco común del bien resguardado
mundo de los superricos. Dirigida por Griffin Dunne, la cinta
traza el viaje de Liz y Finn Earl, madre e hijo de clase media,
y su acogida por parte del rico benefactor Ogden C. Osborne en
Vlyvalle, un decadente pueblo. Inicialmente seducidos por la
exuberancia de lo que les rodea, acaban viéndose atrapados por
una clase social brutal, cuya lucha amenaza con absorberles en
un viaje sin retorno. “La comunidad de Vlyvalle es como un
precioso rosal”, afirma el productor Nick Wechsler. “A medida
que cavas hacia las raíces del arbusto, vas descubriendo
material en descomposición lleno de larvas y gusanos, alejado de
toda belleza”. Más que desenmascarar de forma simple estilos de
vida privilegiados, GENTE POCO CORRIENTE pone en paralelo las
costumbres sociales de los adinerados con las de una tribu
primitiva. En la película, Finn, interpretado por Anton Yelchin,
descubre que los habitantes de Vlyvalle se comportan en gran
medida como los Ishkanani, una población primitiva que su padre
antropólogo está estudiando en el Amazonas. Esta sorprendente
comparación, en cierto modo humorística pero acertada a la vez,
se extiende por toda la película y va ganando peso a medida que
Liz y Finn se van viendo intergados en su nuevo entorno. “Todos
tenemos algo de brutalidad”, confiesa el director, Griffin
Dunne. “La gente paga precios muy elevados por tener dinero.
Realmente los confunde, tanto a los que lo tienen como a los que
lo quieren”. “Los ricos son muy extraños para los que vienen de
fuera”, comenta el guionista, Dirk Wittenborn, quien adaptó el
guión a partir de su novela. “No te dejan entrar. Tienen normas
secretas, igual que los más primitivos. El foráneo, el
antropólogo, no conoce las reglas y rituales de la tribu y
deberá aprenderlas. Normalmente esto se consigue a base de
cometer errores”. Diane Lane, quien encarna a Liz, comparte el
paralelismo que establece la película, aunque admite que
prefiere la brutalidad descarada de los Ishkanani al salvajismo
cuidadosamente disfrazado de los ciudadanos de Vlyvalle. “Al
menos los Ishkanani tienen una sensación de disfrute al utilizar
su poder,” comenta la actriz. “La naturaleza sucia, la
agresividad pasiva de los ricos es sencillamente una capa más
que hay que atravesar. Prefiero lidiar con la expresión más
primitiva”.
Donald Sutherland, en el
papel de Ogden C. Osborne, el patriarca de Vlyvalle, añade: “Los
Ishkanani son gente auténtica. No están gobernados por la
mentira, como el pueblo de Osborne”.
Tal como señala Dunne,
GENTE POCO CORRIENTE se centra en los crímenes de la clase alta
que nunca ven la luz. “Detrás de las vallas de hierro forjado de
todo rico imperio familiar se esconden secretos jamás contados
de actos realmente brutales cometidos para mantener su estatus”,
manifiesta el director. “Esas fortunas no se han ganado en la
lotería. Para alcanzar tal posición se ha tenido que verter algo
de sangre”.
“La gente tiende a olvidar
que la razón por la que las familias ricas tienen dinero en la
actualidad es porque lo han tomado de otros”, afirma Lane.
Wittenborn añade: “Los ricos no hacen fortuna por ser amables. Y
la gente debe recordar siempre esto”.
A diferencia de la mayoría
de escritores y cineastas que cuentan historias sobre los ricos,
tanto Wittenborn como Dunne conocen el tema de primera mano.
“Estoy a la defensiva acerca de criarse como un rico hasta la
edad adulta”, admite Dunne. “A nosotros nos han formado para
parecer extremadamente ricos. Eso era lo más importante. Y saber
que eso no era del todo correcto cambió mi perspectiva acerca de
este tipo de vida. Odiaba a las personas que hacían de la
riqueza parte de su identidad, y realmente me ofendía el
tremendo énfasis que ponían en ello”.
“Tanto el padre de Griffin
como el mío estuvieron indirectamente envueltos en ese mundo,”
añade Wittenborn. “Así que, en nuestra adolescencia, nosotros
éramos parte de él, aunque realmente no era así. Nosotros no
éramos ricos. Creo que Griffin sí tiene esa comprensión y
compasión por el forastero”.
Fue la experiencia de
Wittenborn como “chico pobre en una fiesta de ricos” la que le
motivó para comenzar el manuscrito de GENTE POCO CORRIENTE. Al
terminar el primer borrador consultó a Dunne (uno de aquellos
contactos sociales que tenía en Nueva York) si podía leer su
trabajo. “Supe desde quizá la tercera frase que no iba a
descartar ese texto”, recuerda Dunne. “Realmente me impactó la
historia de clases y la relación entre la madre y el hijo. Trata
sobre familias disfuncionales y las consecuencias de la conducta
de los padres sobre sus hijos”.
Poco después de que
Wittenborn publicara la novela GENTE POCO CORRIENTE, el autor se
unió con Dunne para adaptar el texto a la pantalla. “Muchas de
las historias del libro son autobiográficas”, explica
Wittenborn. “Y Griffin decía ‘pues algo igual me sucedió a mí.’
Era todo un misterio, una apasionante y verdadera aventura para
ambos”.
Para el papel de Liz, la
madre de Finn, tanto Dunne como Wittenborn tenían en mente a
Diane Lane, una actriz cuyas actuaciones en películas como
INFIEL y BAJO EL SOL DE LA TOSCANA la convirtieron en una de las
protagonistas femeninas más solicitadas de Hollywood. Para la
complacencia de Dunne, Lane se enamoró rápidamente del guión.
“Fue una elección que
salió de mi corazón”, cuenta Lane. “Me encantó la hábil
combinación de elementos que conjuga la historia: un joven que
se convierte en un hombre, la dificultad de intentar ser una
madre modelo y encontrarte con tu propia inmadurez, y también el
sistema de clases en EEUU que fingimos que no existe”.
Para Lane, el papel de
Liz, una madre soltera que lucha por superar su problema con las
drogas a la vez que intenta recuperar la confianza de su hijo,
suponía una oportunidad de interpretar el tipo de personaje
complejo y con defectos que Hollywood suele rehusar. “A través
de graves errores cometidos, Liz se da cuenta de que eligió los
caminos equivocados”, comenta Lane. “Y ahora adopta otro rol e
intenta estar ahí para su hijo. Y lo interesante es que el chico
no accede a la primera de cambio. Los niños te ven enseguida las
intenciones y tus intentos por fingir ser quien no eres”.
“Diane es la más
maravillosa de las actrices”, confiesa Sutherland. “Es la más
generosa, la más elegante y la más sensible en lo que a
comprensión del mundo se refiere, así como del mundo en que ella
vive y del mundo en el que vive su carácter”.
“Diane es impresionante”,
añade Wittenborn. “Encaja a la perfección la intensidad de la
lucha de Liz. Cuando la ves te da realmente la sensación de que
está atrapada”.
De hecho, el personaje de
Lane se enfrenta a un gran dilema cuando se da cuenta de que el
santuario que le ofrece Osborne puede ser en realidad un
terrible compromiso. “En este mundo, Liz es siempre inferior. Y
eso duele”, dice Lane. “Al final termina preguntándose ‘¿Por qué
me estoy apoyando tanto en este entorno? ¿Por qué me dejo
definir por esos estándares y por esas otras personas? Quizá no
estoy dando un buen ejemplo a mi hijo’”.
Al reconocer que la
relación de Liz con su hijo Finn es sin duda el corazón de la
película, Dunne y Lane buscaron intensamente el actor joven
perfecto para el papel. “Raras veces te encuentras una historia
que dependa tanto de quién interpretará a un chico de 15 años”,
comenta Dunne. “Es un extraño que llega a una cultura y la
cambia con sólo aparecer en ella. Sólo con su presencia”.
Dunne se había orientado
hacia actores de más edad a fin de evitar las limitaciones de
horas de trabajo a las que están sujetos los niños actores. Pero
cuando conoció a Anton Yelchin, de 15 años, conocido por su
aparición en CORAZONES EN ATLÁNTIDA y por la serie HUFF de
Showtime, Dunne supo que había encontrado a su estrella. “Anton
es sencillamente perfecto”, exclama el director. “Está más allá
de lo que podía haber imaginado. Y además está bien preparado.
Entiende su personaje y es un extraordinario actor y una
bellísima persona”.
Lane comparte los halagos,
destacando la edad de Yelchin como un elemento crucial para su
interpretación. “Anton tiene realmente la edad del personaje, y
eso era muy importante para mí”, cuenta la actriz. “Yo quería
que quien interpretara a mi hijo se encontrara en ese
apasionante momento de transición entre el niño y el hombre. Ese
momento tiene un algo que es auténtico y conmovedo”.
“Anton era encantador”,
confirma Sutherland. “Era muy bueno e incondicional. Estaba
pasando por esas experiencias de la pubertad que suceden por
primera vez en esa etapa de la vida, y la película lo estaba
retratando. Era impresionante”.
“Anton es probablemente
uno de los hallazgos más brillantes de mi carrera como eje de
una película”, añade Wechsler. “Y tengo la sensación de que se
convertirá en una de las grandes estrellas del cine”.
Al hablar sobre el
proyecto, Yelchin rebosa de entusiasmo. “Me gustó absolutamente
todo del guión”, manifiesta el joven actor. “Había cosas que
nunca había hecho. Y todo era muy interesante, como el tema de
las tribus frente a nuestra sociedad. Me sentí muy afortunado de
haber podido interpretar este personaje”.
A pesar de su edad, Yelchin no se siente abrumado por el
chocante acto de violencia que Finn sufre en la película. “En
realidad trata sobre el dominio”, comenta. “Son esos elementos
que deben conquistarse cuando se entra en una nueva tribu
social. Y Finn debe someterse a un proceso para recuperar su
honor”.
Lane estaba entusiasmada
por cómo la dinámica en la pantalla entre Finn y Liz se aleja de
las convencionales relaciones entre madre e hijo. “Liz es
inmadura y casi una hermana para él, una hermana mandona”,
explica Lane. “En realidad no es la figura autoritaria
responsable porque no desea ser impopular. Verdaderamente
entiendo esa dinámica”.
Dunne estuvo todavía más
encantado con la química que Yelchin y Lane reflejan en la
pantalla. “Me siento muy afortunado porque afectan en una gran
medida al curso de la película”, admite el director. “Aprendí
mucho viéndoles trabajar juntos. Son simplemente muy, muy
reales”.
Cuando Donald Sutherland
leyó el guión de GENTE POCO CORRIENTE, se identificó rápidamente
con el papel de Ogden C. Osborne, el anciano multimillonario que
introduce a Liz y a Finn en su imperio elitista. Incluso se
sintió empujado a escribir una carta a Dunne explicando por qué
el papel era tan importante para él en ese momento de su vida.
“Es impresionante cómo la
muerte se aproxima con creciente rapidez. Es una progresión
exponencial”, afirma Sutherland. “Ahora tengo 69 años. A esta
edad ya estás preparado para morir. Está justo a la vuelta de la
esquina, de modo que para mí supuso una gran oportunidad de
explorar lo que pasaba por la cabeza de Osborne y ponerlo en
paralelo con lo que pasaba por la mía”.
“El papel se correspondió
en una gran proporción con la forma en que Donald contemplaba su
vida y los años dejados atrás,” comenta Dunne. “Y como
resultado, su interpretación es inteligente y llega al
espectador”.
“Osborne tiene que tener
una presencia autoritaria, aristocrática, aunque también un
aspecto de calidez y de gran corazón”, indica Wechsler. “Donald
proporciona todos esos atributos del grandioso y fuerte
patriarca a la vez que muestra su ternura y su corazón. Es el
actor definitivo”.
Lane, quien ya había
trabajado con Sutherland diez años atrás, estaba “encantada” de
haberse reunido con su colega y amigo. “Es simplemente un ser
humano maravilloso”, confiesa, “y muy cultivado política e
históricamente. Le dio a la película lo que sólo él le podía
dar”.
Dando vida a Maya, la
inocente nieta de Osborne que se enamora de Finn, Kristin
Stewart emana sin esfuerzo la misma autenticidad que ya demostró
interpretando a la hija de Jodie Foster en LA HABITACIÓN DEL
PÁNICO de David Fincher. “Kristin tiene esa rara combinación de
calidad entre juventud y autenticidad”, afirma Dunne. “Parecía
el tipo de persona de la que un niño se enamoraría y recordaría
toda su vida”.
“Maya es distinta a los
otros papeles que he interpretado”, admite Stewart. “Siempre
había sido la estirada, la adolescente que no quiere hablar con
nadie. Pero Maya es dulce. Es inocente. No se da cuenta de la
corrupción que la rodea”.
Sin embargo, durante el
curso de la película, Maya comienza a analizar el mundo que
hasta ahora tenía como lo más natural. “Al conocer a Finn, Maya
se da cuenta de que su mundo es una farsa”. explica Stewart.
“Aprende lo que es una relación auténtica y comienza
definitivamente a cuestionar las que hasta ahora tenía”.
Para el importante papel
de Bryce, el carismático y erudito hermano mayor de Maya, Dunne
se fijó en Chris Evans, una estrella en ascenso visto
recientemente con Kim Basinger en la película CELLULAR, y
también protagonizando LOS CUATRO FANTÁSTICOS, uno de los éxitos
del verano de 2005. Dado que suele interpretar papeles de “chico
bueno”, Evans no dudó en aprovechar la oportunidad de dar vida a
un hombre joven arruinado por la riqueza. “Es la vez que más me
he divertido interpretando un papel”, confiesa. “Bryce ha tenido
una vida de tantos privilegios que casi le afectan al cerebro.
Está obsesionado por tener y hacer todo lo que le da la gana”.
“Chris es muy, muy guapo,
atractivo y encantador”, comenta Dunne. “Se considera a sí mismo
como una especie de héroe local, una característica idónea para
su papel. Disfruté trabajando con él y con las sorpresas y giros
interpretativos que le daba a su personaje”.
A pesar de la naturaleza
más extrema de Bryce, Evans sigue considerando que GENTE POCO
CORRIENTE evita el cliché de retratar a los ricos como gente
mala. “Esta arrogancia y vanidad se encuentra en todos y cada
uno de los seres humanos,” admite Evans. “A cualquiera que
introduzcas en ese ambiente le convertirás en un monstruo”.
Fue Diane Lane quien
sugirió que su buena amiga Elizabeth Perkins tuviera el papel de
Pilar Langley, la hija de Osborne. “No veía a nadie más. Lo
tenía muy claro”, confiesa Dunne. Pilar es ese tipo de rica
engreída que caería mal con facilidad. Pero Elizabeth entendió
rápidamente la humanidad del personaje. Le aporta al papel unos
matices de fragilidad muy importantes”.
“Yo me crié con personas
como la Sra. Pilar Langley”, explica Perkins. “Van más allá de
la riqueza. Son extremadamente ricos y casi completamente
inconscientes de que existe otro tipo de vida fuera de sus
dominios. No ocultan su deseo de mantener a todo el resto de
personas alejadas de su mundo. Es interesante interpretar esta
anticuada estrechez de miras con la riqueza”.
A pesar de la tensión
apreciable ante las cámaras entre sus respectivos personajes,
Lane y Perkins aprovechan gustosamente y disfrutan de la
oportunidad de trabajar juntas. “Fue excepcional sentarme junto
a mi verdadera amiga y tenerla actuando conmigo”, apunta Lane.
“Casi se me olvidaba hablar porque me quedaba embobada con ella
de la ilusión que me hacía”.
Con una larga trayectoria
cinematográfica de veinte años a sus espaldas, Dunne se
considera en ventaja a la hora de dirigir a sus actores. Perkins
afirmó: “Griffin es uno de nosotros, de modo que automáticamente
se genera mucho más respeto. Nunca se guía por los resultados.
Siempre te ofrece alternativas para llegar a un punto, en lugar
de simplemente decirte qué es lo que quiere de ti. Y así es como
los actores necesitan que se les hable”.
“Nunca había trabajado con
un director tan cálido y amable”, apunta Evans. “Exprimir el
alma para actuar es un asunto en ocasiones delicado, pero
Griffin realmente te lo pone fácil. Simplemente se coloca ante
ti y sonríe. Y eso te hace sentir cómodo”.
“Griffin aporta
inteligencia a todo aquello que hace,” añade Sutherland. “El
trabajo de un actor es subjetivo y el de un director es
objetivo. Griffin sabe realmente cómo establecer un puente ante
esta diferencia”.
Aparte de dirigir a su
formidable plantel de actores y actrices, Dunne se enfrentó al
reto de crear el suntuoso y extravagante mundo de Vlyvalle, y
además con el relativamente modesto presupuesto de producción.
Desde mansiones hasta globos aerostáticos, GENTE POCO CORRIENTE
está repleta de imágenes de una excepcional riqueza. “No sé cómo
diablos hemos podido hacerlo”, confiesa Dunne. “Cuento con un
extraordinario equipo técnico, gente estupenda que ha conseguido
darme todo lo que he necesitado. Es como si tuviéramos un gran
presupuesto, mucho más del que realmente hemos tenido”.
Wechsler se entusiasma:
“Es asombroso lo que hemos hecho con esta película. Tenemos un
diseñador de producción increíble. El responsable de los
decorados es excepcional. Hicieron milagros en cuanto a las
localizaciones y con lo que pudieron idear con el limitado
presupuesto del que disponían. El talento que encontramos en
Vancouver fue extraordinario”.
Desde el principio, Dunne
y Wittenborn se comprometieron a lograr un aspecto estético lo
más auténtico posible, desde los automóviles hasta el vestuario
de los personajes, pasando por la decoración de cada una de las
habitaciones. “Mark Ricker (el diseñador de decorados) visitó
numerosas casas de multimillonarios de Southampton y las estudió
detenidamente”, informa Wittenborn. “Cuando entraba en la casa
de invitados no lo podía creer. Era tal como lo viví en mi
niñez. Había regresado a ese mundo”.
Como película terminada,
GENTE POCO CORRIENTE consigue ilustrar un buen número de temas
distintos, incorporándolos a lo que Dunne llama “una historia
muy compleja sobre la llegada de una edad muy concreta”. La
cinta contiene potentes afirmaciones sobre la política de la
riqueza y el elitismo, las maravillas y los terrores del primer
amor, y las disputas entre padres e hijos. Pero quizá lo más
destacable es que funciona como un cuento ejemplar sobre el
abuso de poder.
“Realmente aprecio lo que
esta película nos hace ver y aceptar de nosotros mismos,” dice
Lane. “Creo que existe un nivel de poder abusivo básico que es
innato. Las personas abusan unas de otras entre distintas
culturas, y lo han hecho a lo largo de la historia. Tengo la
esperanza de que el secreto está en darse cuenta de que nadie
tiene una naturaleza innata mejor que la de otro”.
“Es una película pura”,
afirma Sutherland. “Todos hemos intentado participar en algo que
nos ha apasionado. Espero que la gente encuentre en ella la
verdad, una revelación, con humor, innovación y claridad”.
Dunne espera que el viaje
de Finn por el transcurso de la película proporcione un mensaje
positivo al espectador. “Finn es la ventana a la conciencia.
Liz, su madre, intenta que él libere su odio y eleve su espíritu
para llevarlo más allá del instinto natural. El hecho de
situarse por encima del instinto primario es un factor
importante en esta película. Se trata de encontrar la bondad en
un lugar de gran brutalidad”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Gente poco corriente" - Copyright © 2005
Industry Entertainment y Lions Gate Films. Distribuida en España
por Filmax. Todos los derechos reservados.
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