CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Admito que no he leído el
famoso libro en el que se basa esta película. Además de que no
es un tema que me interese mucho, tiendo a cuestionar la validez
de una novela acerca de la vida de una geisha japonesa...
escrita por un hombre norteamericano. Y si la cinta refleja
fielmente el libro (cosa dudosa, si tomamos como punto de
comparación todas las adaptaciones literarias de tiempos
recientes), creo que, por mucha investigación que haya
realizado, el autor Arthur Golden no llega al centro emocional
de tal actividad, prefiriendo quedarse en un convencional
romance "prohibido" rodea-do de gran esplendor visual, pero poca
sustancia narrativa.
La trama sigue la vida de
Sayuri (Zhang Ziyi), una
niña de humil-de cuna que es vendida a una casa de geishas,
donde al principio trabaja como ayudante bajo las constantes
torturas de Hatsumomo (Gong Li),
la geisha más famosa de Kyoto. Eventualmente, con ayuda de la
amable Mameha (Michelle Yeoh),
Sayuri se transfor-ma en una codiciada geisha, pero su futuro
peligra por los oscuros manejos y traiciones de esa competitiva
profesión. Además, Sayuri ha mantenido durante años la ilusión
de un romance con el Director (Ken
Watanabe), un exitoso hombre de negocios que la trató
amablemente cuando aún era una niña pobre. Sin embargo, cuando
estalla la Segunda Guerra Mundial, el mundo de Sayuri cambia por
completo...
El papel y función de la geisha japo-nesa siempre ha sido
enigmático. Unos dicen que se trataba de una ho-nesta actividad
artística, mientras que otros la califican como prostitución
elegante. En el contexto de la película (y, supongo, del libro),
se muestra co-mo una mezcla de ambos aspectos; por un lado,
tenemos la severa disci-plina y delicados rituales de una
gei-sha bien entrenada; por otro lado, te-nemos su vaga relación
con los "clientes" que pagan por su talento. Sin embargo, cuando
se subasta la virginidad de la protagonista al mejor postor,
quedan pocas dudas sobre los deberes de la geisha, labor que,
por cierto, ella no eligió, sino que le fue impuesta. Supongo
que hay una línea delgada entre practicar un arte y ser víctima
de esclavitud sexual. Pero no pretendo moralizar (mucho).
Cualquiera que sea nuestra postura ante la clásica geisha, hay
que reconocer que esta película ofrece un retrato visualmente
espectacular de tal actividad. La cinematografía es
impresionante y los escena-rios muestran gran atención al
detalle y al período histórico en el que se desarrolla la trama.
Además, el trío de actrices principales realiza una excelente
labor histriónica, aunque su mera presencia física bastaría para
recomendar el film.
No obstante, la narrativa
es bastante floja y aunque la histo-ria fluye plácidamente, no
hay resonancia emocional alguna. Abundan las tragedias y
traiciones, pero el tratamiento que se les da es un tanto
estéril y blando. El director (y ex-coreógrafo)
Rob Marshall tiene buenos
instintos visuales, pero muy pobre control de la historia y,
sospecho, poca influencia sobre sus actores. Zhang Ziyi,
Michelle Yeoh y Gong Li realizan una buena labor indi-vidual,
pero sus escenas rara vez impactan al espectador, pues no hay
cohesión en ellas ni peso dramático. En otras palabras, vemos la
película, pero no la sentimos. Las pocas secuencias que
desper-taron mi interés se terminan demasiado rápido; el
entrenamiento de la geisha es fascinante, y la política entre
casas rivales es ingenio-sa, pero la cinta centra su atención en
vaivenes románticos y renci-llas personales que difícilmente
garantizan las dos horas y media que dura la cinta.
Un punto controversial sobre "Memo-rias de una Geisha" es el uso
de ac-trices chinas para representar papeles japoneses.
Francamente, a mi me tie-ne sin cuidado; pero lo que sí noté
co-mo falla en la película es el haberla rodado en inglés. No
hay excusa na-rrativa alguna para esto, y su causa es meramente
mercantilista: en el mercado norteamericano es difícil que una
cinta subtitulada tenga éxito eco-nómico, por lo que el director
prefirió sacrificar la integridad de sus actores a cambio de
atraer más gente a la ta-quilla. Por un lado, lo entiendo; una
cinta tan costosa representa un gran riesgo, y es comprensible
que sus creadores hagan lo posible por recuperar la inversión...
pero por otro lado, ese sacrificio reduce la credibilidad de la
cinta, y nos re-cuerda constantemente que estamos viendo una
película, impidien-do que nos compenetremos con la trama y los
personajes.
"Memorias de una geisha" es
una cinta de asombroso atractivo vi-sual, pero nulo impacto
emocional y sólo mediano interés narrativo. Siento que glamoriza
excesivamente una instancia más de opre-sión sobre las mujeres,
pero a fin de cuentas se trata de un sim-ple entretenimiento
diseñado para satisfacer al más amplio público posible. No
creo que lo logre, pero tiene suficientes pun-tos a favor como
para recomendarla marginalmente. Y, para ver a Zhang Ziyi,
Michelle Yeoh y Gong Li en mucho mejores obras, recomendaría
mejor rentar "Hero",
"Wing Chun" y "La linterna roja", respectivamente.
Calificación:
    
Imágenes
de "Memorias de una geisha" - Copyright © 2005
Columbia Pictrures, DreamWorks Pictures, Spyglass Entertainment,
Amblin Entertainment y Red Wagon Entertainment. Distribuida en
España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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