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Banda sonora original de "Munich" (John Williams)
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MUNICH


Dirección: Steven Spielberg.
País:
USA.
Año: 2005.
Duración: 164 min.
Género: Thriller, drama.
Interpretación: Eric Bana (Avner), Daniel Craig (Steve), Ciarán Hinds (Carl), Mathieu Kassovitz (Robert), Hanns Zischler (Hans), Geoffrey Rush (Ephraim), Ayelet Zurer (Daphna), Omar Metwally (Ali), Ami Weinberg (General Zamir), Michael Lonsdale (Papa), Valeria Bruni Tedeschi (Sylvie), Yvan Attal (Tony), Lynn Cohen (Golda Meir).
Guión: Tony Kushner y Eric Roth; basado en el libro de George Jonas.
Producción: Kathleen Kennedy, Steven Spielberg, Barry Mendel y Colin Wilson.
Música: John Williams.
Fotografía:
Janusz Kaminski.
Montaje: Michael Kahn.
Diseño de producción: Rick Carter.
Vestuario: Joanna Johnston.
Estreno en USA: 23 Diciembre 2005.
Estreno en España: 27 Enero 2006.

CÓMO SE HIZO "MUNICH"
Notas de producción © 2005 UIP

4. El diseño de "Munich": cómo sacar a la luz un mundo secreto

  MUNICH es una película a escala internacional que transcurre entre 14 países de Europa y Oriente Próximo, desde Tel Aviv a Frankfurt, desde Haifa a París, durante la primera mitad de los años setenta. Dado que la película requería más de 120 decorados, fue necesario encontrar una base que ofreciese paisajes muy diversos.

  Steven Spielberg y el diseñador de producción Rick Carter, nominado a un Oscar, encontraron casi todo lo que buscaban dentro de las fronteras de dos de las incorporaciones más recientes a la Unión Europea, Malta y Hungría. Malta ofrecía decorados que podían pasar por cualquier paisaje mediterráneo o de Oriente Próximo, mientras que Hungría era ideal para la media docena de ciudades europeas que recorren Avner y su equipo.

 

  Malta está a medio camino entre el sur de Europa y el norte de África. A pesar de sus pequeñas dimensiones, fue escenario de grandes acontecimientos históricos. Desde las guerras de Roma pasando por las cruzadas hasta la guerra fría, la historia ha dejado sus huellas en la isla, convirtiéndola en el doble perfecto para otros países mediterráneos. En MUNICH, la acción que transcurre en Israel, Chipre, Líbano, Grecia, Italia, Palestina y España está rodada en Malta, donde se construyeron más de 40 decorados bajo las órdenes de Rick Carter.

  “Malta es una especie de mezcla de todas las culturas mediterráneas, lo que nos permitió encontrar zonas similares al sur de Europa, y otras parecidas a Beirut o Israel”, dice el director de producción. “Nos permitió dividir la película visualmente entre los paisajes soleados, calurosos y secos del sur y los paisajes totalmente diferentes del norte de Europa”.

  Se empezó a rodar en Buggiba, en la costa noreste de Malta. Allí, un pequeño café a la orilla del mar enarboló una bandera israelí y varios extras vestidos de judíos ortodoxos se reunieron alrededor de un televisor para seguir imágenes de archivo de los acontecimientos de Munich 72. El equipo se trasladó un poco más allá, al hotel Olympic, pasando de Haifa a Chipre en unas cuantas calles.

  Se usaron muchos decorados naturales: el fuerte Riscoli, del siglo XVII, y sus barracones fueron transformados en un campo de refugiados palestinos no lejos de Belén; una plaza de Valetta, la capital, se convirtió en el café de Roma donde Avner conoce a Tony; un muelle abandonado fue el decorado para ser el cosmopolita Beirut de los setenta; se usaron casas privadas para hacer las veces de la casa de Avner y su esposa Daphna, la del padre de Avner, el piso de Golda Meir, y el chalet en España desde donde Avner y su equipo buscan a Salameh.

  Una vez acabado el rodaje en Malta, el equipo se trasladó a Budapest, la magnífica ciudad de rica arquitectura situada a orillas del Danubio, que ofrecía decorados que podían convertirse en una calle londinense, una avenida parisiense, un barco de Hoorn, un café de Roma y una cabaña de Bélgica, entre otros. Se tarda al menos un día en viajar de Roma a París en coche, pero en Budapest, Rick Carter sólo necesitaba unos minutos. “Hay una calle en Budapest, el paseo Andrassy, delante de la Ópera, que no tiene igual para ser un decorado parisiense. Pero lo mejor es que estaba a media manzana de Roma”.

  No sólo esos dos países eran perfectos por su arquitectura y paisajes, también permitían retroceder en el tiempo. Rick Carter dice: “La película transcurre en los setenta, lo que todavía puede considerarse como la posguerra, cuando las calles de París y de Londres estaban mucho más sucias que ahora. Budapest está en plena era poscomunista y tiene similitudes con la Europa de los setenta. Budapest tiene el aspecto de una ciudad europea de hace treinta años”.

  Para preparar el rodaje, el diseñador viajó a cada una de las ciudades en las que se cometía un asesinato para capturar la atmósfera que debía recrear. En su opinión, el tema de MUNICH encaja con los temas más queridos por el director. “Esta película forma parte de una serie que Steven ha realizado sobre el tema de la guerra y de sus consecuencias,” dice. “Siempre estudia nuestras reacciones ante el peligro”.

  Pero Rick Carter era muy consciente de la diferencia en el planteamiento de Steven Spielberg, de su enfoque en la lucha interna de los personajes. “Toda la película se centra en el drama de esos cinco personajes, en quiénes son”, dice. “Creo que para Steven fue un planteamiento nuevo y liberador. Casi parecía ser un realizador de los años setenta”.

  El diseñador intentó alejarse de los lugares comunes típicos de los años setenta y concentrarse más en reflejar las culturas locales de los lugares por donde pasa el equipo. “Intentamos poner algo en cada escena que no sólo indicara en qué país se encuentran, sino también la cultura del lugar”, explica Rick Carter. “Tuvimos en cuenta la posible influencia de la política de la época, sobre todo de los movimientos radicales que surgieron por toda Europa, o si también nada había cambiado, como ocurre en el pueblo de pescadores de Chipre. Nuestra mayor preocupación fue reflejar la atmósfera de los diversos escenarios”.

  Para encajar con el diseño general de la película, Rick Carter usó una amplia y cambiante paleta de colores según en qué país transcurría la escena. Sin embargo, mantuvo un color emblemático en toda la película: “Se nota la presencia del color rojo en toda la película como recordatorio subliminal de la sangre que corre por toda la película en ambos lados de la ecuación”, añade.

  En su recreación de la Europa de los setenta, Rick Carter rinde un homenaje al cine de la época con carteles de películas como Roma, de Fellini; El otro, de Robert Mulligan; Un diamante al rojo vivo, con Robert Redford; y El asesinato de Trotsky, con Alain Delon, que aparecen en varias escenas. Otro guiño al cine de la época es cuando Avner y Louis cruzan un mercado parisiense al aire libre. La escena está rodada debajo de los balcones del piso que cobró fama con la película de Bernardo Bertolucci, El último tango en París.

  Aunque casi todo se rodó en Malta y Hungría, algunas escenas fueron filmadas en la insustituible atmósfera parisina. Rick Carter tampoco pudo encontrar un doble para Nueva York y su inimitable skyline que cierra el círculo de la película. “En busca de un lugar donde establecerse, Avner acaba por llevar a su mujer y a su hijo a Brooklyn”, explica el diseñador. “Es un país nuevo para él, un lugar donde empezar una nueva vida y olvidar el pasado. Era imposible sustituir Nueva York, tuvimos que rodar allí”.

  Entretanto, el supervisor de vehículos, Graham Kelly, cuyo trabajo se ha visto en El mito de Bourne, se enfrentó a un auténtico quebradero de cabeza. Con un rodaje que necesitaba más de 1.500 vehículos, tuvo que localizar y reparar taxis, autobuses, Vespas y coches de la época. Para una escena bastante corta en la que Avner pasea de noche por una calle de París, tuvo que encontrar 60 coches, cinco autobuses parisienses y varios taxis en pleno Budapest.

  “Los setenta son una época especialmente difícil en cuanto a coches”, dice Graham Kelly. “Los coches no se fabricaban con un acero de buena calidad y la mayoría se han caído a pedazos o son demasiado caros para nuestro presupuesto”. Kelly y su equipo compraron 60 coches por toda Europa y se dedicaron a pintarlos para que encajaran con cada escena. Siguiendo el diseño de la película, usaron colores muy claros para los vehículos en las escenas de países calurosos y tonos más oscuros para los países europeos.

  Pero poco podía hacer la pintura para resolver el mayor problema. Graham Kelly recuerda, riendo: “En Malta, necesitábamos coches para escenas que transcurrían en cuatro países diferentes. Malta tiene un buen número de vehículos de los setenta pero, por desgracia, todos tienen el volante a la derecha, como en Inglaterra. De los cuatro países, sólo Chipre conduce a la izquierda. Cuando llegamos a Hungría, nos pasó exactamente lo contrario”. Pero todo se resuelve con un poco de imaginación: a Graham Kelly y su equipo se les ocurrió instalar un volante y un conductor extra en cada coche.

  La diseñadora de vestuario, Joanna Johnston, también se enfrentó a todo un reto: el vestuario de cada miembro del equipo de asesinos debía reflejar su personalidad. “Cada uno tiene un carácter propio”, explica la diseñadora. “Carl, un hombre ordenado, práctico y de ideas claras, lleva ropa impecablemente planchada, una raya en el pelo, siempre va bien vestido y limpio. Robert, más poético, artístico y sensible, se inclina por los colores más cálidos y telas más suaves, más tendentes a la arruga. Hans, el mayor del equipo, es anticuario y viste con un estilo más tradicional. Steve es el más moderno, el que más se preocupa por la moda de la calle; es sexy, lleva camisas apretadas y chaquetas de cuero. Steven Spielberg le comparaba a Steve McQueen”.

  Pero el carácter de Avner cambia según avanza la historia. “Para reflejar la pérdida de control de Avner, empieza vistiendo con una precisión casi militar, con cuidado estilo juvenil y, poco a poco, desaparecen las líneas rectas y los colores cálidos de su país natal”, explica Joanna Johnston. “Su ropa recuerda los tonos del norte y desprende suspicacia. Acaba vestido con pantalones vaqueros cuando está en Nueva York, en el mundo moderno, algo que nunca habría hecho antes”.

  Además de crear un vestuario muy individualizado según el carácter de cada personaje, la diseñadora también lo diferenció según el país en el que se encontraban, siguiendo la pauta de Rick Carter. “Usé dibujos y tonos cálidos en Tel Aviv y, según subían al norte, usé tonos cada vez más fríos, ropa cada vez más simple”, dice. “Cada país y cada ciudad tienen colores y un estilo muy suyo. Todo estaba perfectamente coreografiado”.

  Al tener que crear aproximadamente el 85% del vestuario a partir de cero, Joanna Johnston se inclinó más por la estética europea de los setenta, dejando a un lado los habituales clichés. “Siempre se piensa en la ropa de los setenta como muy loca, pero en Europa vestían con elegancia. Steven me dijo que había conseguido algo ‘sofisticado con un toque especial’”, recuerda la diseñadora.

  “El vestuario que diseñó Joanna es increíble”, dice Ciarán Hinds. “No sólo consiguió definir quiénes eran esos hombres, sino que consiguió transmitir su forma de pensar a través de la ropa”. Carl, el personaje interpretado por el actor, es reservado y filosófico, siempre lleva traje y corbata, a veces sombrero, y fuma en pipa. La ropa de Hans refleja su profesión, la de anticuario; prefiere las chaquetas de tweed y los suéteres; en ocasiones, el actor Hanns Zischler se quejó del calor que pasaba en Malta con esa ropa. Steve, interpretado por Daniel Craig, es el único que sigue la moda de la época. “Joanna decidió que sería el único en vestirse al estilo de los setenta”, dice el actor. “Y pensé: ‘Bueno, a por ello’. Llevo los típicos cuellos de entonces, vaqueros, medallones, pero es bastante simple”.

  En opinión de la productora Kathleen Kennedy, el diseño de MUNICH era esencial a la hora de cumplir con el objetivo central de la película: sacar a la luz unas operaciones secretas con el fin de plantear preguntas complejas y provocativas acerca de la venganza.

  “Rick Carter y Joanna Johnston han hecho un trabajo notable para capturar la atmósfera de la época”, dice la productora. “Han conseguido imprimir una autenticidad a toda la película que subraya el realismo que Steven deseaba aportar a la historia. Creo que, al igual que en La lista de Schindler y en Salvar al soldado Ryan, Steven quería dar la sensación de que no sólo es una película, sino una historia basada en un hecho real. Si, después de verla, los espectadores hablan del tema, creo que habremos conseguido lo que buscábamos”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Munich" - Copyright © 2005 DreamWorks Pictures, Universal Pictures, Amblin Entertainment, Kennedy/Marshall-Barry Mendel Productions y Alliance Atlantis Communications. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos reservados.

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