CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Tras el fracaso
económico de "Fantasmas de Marte", cinta que apenas recaudó
catorce millones de dólares en todo el mundo, jus-to la mitad que
su presupuesto, muchos fueron los que dieron por finiquitada la
carrera cinematográfica de John Carpenter. Sin em-bargo,
Hollywood se mueve por las modas y, dado que recientes remakes
de conocidos filmes de terror han obtenido unos cuantos
beneficios en la taquilla, actualmente a los estudios, que ya
sabe-mos no les gusta arriesgar demasiado a la hora de aprobar
determi-nados proyectos, les da por invertir su dinero en
pequeñas produc-ciones que retoman relatos que triunfaron décadas
atrás, moderni-zándolos para adecuarlos a los que, según parece,
son los gustos del público actual.
Gracias a ello, gente como George A. Romero o el propio
Carpenter no sólo están recibiendo jugosos emolu-mentos por los
derechos de sus obras, sino que incluso se les ha da-do la
oportunidad de ponerse otra vez tras las cámaras. Así,
últimamente el realizador de "La cosa" ha dirigido un episodio
de la serie de televisión "Masters of horror" y tiene en su
agenda unos cuantos largometrajes. Mientras tanto, seguro que
continua-remos viendo en la gran pantalla revi-siones de algunos
títulos de su filmo-grafía, y ello a pesar de que "Terror en la
niebla" no ha arrasado en los cines
(sus ingresos en Norteamé-rica fueron de treinta millones de
dólares, una cifra correcta si nos atenemos a su coste:
dieciocho millones).
Tal y como sucedía en la película original, entretenida pero con
evidentes fallos en su desarrollo, su remake nos narra la
historia de una venganza. Ahora, los fantasmas de los pasajeros
de un navío que fueron asesinados por cuatro individuos en 1871
se despiertan para cebarse con los descendientes de los que
cometieron seme-jante crimen, y todo ello porque el ancla del
barco que capitanea Nick Castle abre el contenido de una bolsa
que se encuentra en el fondo marino y de la que salen una serie
de objetos
que pertenecen a un pasado que muchos desconocen. Envueltos en
una misteriosa niebla, los espíritus regresan para impartir
justicia, aunque para ello tengan que llevarse por delante la
vida de un buen número de per-sonas que nada tuvieron que ver con
aquel suceso.
Obviamente, el argumento de "Terror en la niebla" es una mera
excusa pa-ra que el espectador asista a lo que debería ser una
producción de sus-pense en la que uno apenas pudiera mantener la
calma debido a todo lo que acontece en la pantalla. Por
des-gracia, los que esperen algo semejan-te mejor será que se
vayan olvidando del asunto, puesto que la cinta es de-masiado light, no ya para los amantes del cine de terror, sino incluso
para aquellos que precisamente no pasa-mos buenos ratos con este
género. De hecho, se podría afirmar que esta propuesta de
Rupert
Wainwright no provoca miedo en ningu-no de los pasajes que
conforman su metraje, siendo sus sus-tos tan facilones como
bochornosos.
Así, cuando alguien está mirando hacia un lado de la pantalla,
en-seguida adivinamos que otro individuo aparecerá en escena de
for-ma repentina y con bruscos ademanes, acompañado, faltaría
más, por una música atronadora. Semejante recurso se vuelve muy
can-sino, un calificativo que se extiende a la película en
general, puesto que el guión de Cooper Layne, quien ya nos
"deleitó" hace unos años con el libreto de "El núcleo", no
podría ser más soso y aburri-do. No existe profundización alguna
en los personajes, aun-que al final quizás esto se convierta más
en una virtud que en un defecto, porque, desde luego, el
espectador terminaría has-tiado del todo si tuviera que
presenciar una forzada exposición de las relaciones de los
protagonistas del largometraje.
Sabedores de que en ocasiones un reparto de lujo no garantiza
que el pú-blico acuda en masa al cine, los pro-ductores de "Terror
en la niebla" han decidido contratar a un par de intér-pretes que
han adquirido cierta fama gracias a la televisión.
Tom Welling
("Smallville") y Maggie Grace ("Per-didos") poco pueden hacer con
los escasos diálogos que han de decla-mar, especialmente el
primero, quien se pasa media película pronunciando el nombre de
Elizabeth, el personaje al que da vida la segunda.
Selma Blair,
a la que se le nota que tiene más experiencia que sus
compañeros, es la mejor del elenco, de-mostrándonos lo bien que
se desenvuelve tanto en los momentos de mayor ligereza como en
los que, en teoría, tendrían que parecer-nos dramáticos.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Terror en la niebla" - Copyright © 2005
Revolution Studios, Debra Hill Productions y David Foster
Productions. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing
de España. Todos los derechos
reservados.
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