CÓMO SE HIZO "16
CALLES"
Notas de producción © 2006
Filmax
1. Sobre la historia y los
personajes
16 calles, la historia de un
detective derrotado que encuentra la redención y el coraje para
convertirse en la persona más inesperada, es fruto de la
imaginación del guionista Richard Wenk (Wishcraft). “Me intrigó
la idea de un hombre que lo tenía todo y decidió abandonar, y
que conoce a un chaval que nunca ha tenido nada pero que nunca
se da por vencido,” comenta Wenk, “así como explorar cómo uno
influirá en el otro en el transcurso de 118 minutos”.
Wenk había
desarrollado anteriormente un proyecto con el director Richard
Donner, de modo que el director respondió inmediatamente a la
propuesta de 16 calles. “Se presentó en mi casa y a los cinco
minutos de plantearme el proyecto le detuve,” recuerda Donner.
“Le dije a mi mujer [la productora Lauren Schuler-Donner]:
‘Tienes que venir y escuchar esto.’ Richard (Wenk) nos esbozó la
historia y, allí mismo y en ese momento, decidí que quería
dirigir la película”.
A Donner
le encantó el concepto de Wenk de reconstruir a un hombre a
través de una historia que se va desarrollando en tiempo real.
“Siempre estoy buscando algo que sea un poco diferente, algo que
tenga sustancia con los personajes y su relación entre ellos,”
admite el director, cuyo impresionante catálogo de películas
incluye la serie Arma letal, Conspiración (Conspiracy Theory),
Maverick y Superman. “Richard creó unos personajes fenomenales
que experimentan una gran evolución en ellos mismos y en su
relación entre sí, todos ellos luchando contrarreloj”.
Wenk llevó
a cabo una exhaustiva investigación con detectives y agentes de
policía de la ciudad de Nueva York para alcanzar el nivel de
verosimilitud que la historia requiere. “El tema omnipresente en
nuestras conversaciones es que todos ellos tienen unas líneas
morales que nunca cruzarán,” explica el guionista. “No siempre
sabes dónde está esa línea, pero cuando te la encuentras, sabes
seguro que no puedes rebasarla. Y ahí se rompen los esquemas”.
“Todo el
mundo tiene una línea que marca los límites. Cuando cruzas esa
línea, pasa algo en tu vida que la cambia radicalmente,” añade
Donner. El detective Jack Mosley cruzó esa línea hace seis años,
cuando trabajaba con su compañero desde hacía 20 años, Frank
Nugent, y un equipo de agentes que hacían lo que ellos creían
necesario para terminar con los delincuentes y criminales de la
ciudad. No les importaba si por el camino infringían normas.
Pero en
algún punto de la línea, Jack cruzó... y su incapacidad para
vivir consigo mismo le ha ido destrozando, sumiéndole en una
espiral de hundimiento tanto personal como profesional. El que
fuera un policía respetado ha ahogado su dolor en el alcohol,
fichando de entrada y de salida, cojo, dejando pasar el tiempo
hasta su próxima copa.
“Al
principio de la película, Jack está verdaderamente en la cuerda
floja, limitándose a sobrevivir,” comenta el productor Jim Van
Wyck, que ha trabajado con Donner en nueve películas ocupando
distintos cargos, desde aprendiz de la DGA (unión de directores
norteamericana), hasta primer ayudante de dirección o productor.
“Básicamente se ha rendido porque las maldades que ha hecho en
la vida han acabado con su confianza, su orgullo y su
autoestima”.
“Jack se
esconde de sí mismo,” apunta Bruce Willis. “Era un buen policía
que se cargó a unos cuantos chicos malos. Pero ahora está
intentando silenciar ese angustiante sentimiento de su
conciencia que le dice ‘Hiciste algo malo’”.
Conocido
por interpretar papeles que exudan fuerza y resistencia, Willis
se sintió atraído por la oportunidad de encarnar a un hombre de
espíritu fracturado al borde de caer en el olvido. “Para que un
guión me llame la atención, tiene que tratar sobre los
personajes y contar visualmente una gran historia,” afirma
Willis. “Siempre he sido un fan y he querido trabajar con Dick
Donner. Además, Richard Wenk escribió un gran guión. En esta
película es difícil decir quién es el malo, porque te sitúa en
todos los puntos de vista. Las líneas son difusas. Esto, sumado
a que la historia se cuenta en tiempo real, permite al
espectador participar en la película a medida que los personajes
la van viviendo. Creo que es un filme realmente inteligente”.
“Bruce le
da una gran profundidad al personaje de Jack Mosley,” comenta
Donner. “Puedes sentir el dolor de un hombre que ha suprimido
algo, alguien que sigue empujando su vida al fondo de una
botella”.
Jack está
atormentado por la depresión y el exceso de whisky cuando recibe
la misión de escoltar al delincuente Eddy Bunker desde el centro
de reclusión hasta los juzgados para que testifique ante el
tribunal, en total, una distancia de 16 manzanas. Eddie es un
carismático reincidente, víctima de la dejadez de sus padres
adoptivos, que ahora sólo lucha por sobrevivir. Sigue sus
instintos con sabia ingenuidad, siempre siguiendo las “señales”
que le guían.
“Eddie es muy positivo, se mueve por sus creencias, sus ideales
y su inocencia,” describe Donner. “Todo en él es una señal.
Buena señal, mala señal... Al principio, Jack Mosley es una muy
mala señal para él”.
Para Jack,
Eddie no es más que otro gamberro, una misión rutinaria entre
copa y copa. Jack no cree que la gente pueda cambiar, y mucho
menos un convicto capaz de traicionar y denunciar a alguien para
cubrir sus propias espaldas. “Puedes preguntarle a cualquier
policía, y el 99,9% te dirán que los criminales de carrera nunca
cambiarán,” explica Wenk. “Eddie es ese raro 0,1%. No sólo
demuestra que puede cambiar, sino que es un joven que cree que
las señales y las segundas oportunidades cambian la vida de un
hombre que ha perdido la esperanza y ya no cree en nada”.
“Durante
el curso de la película, Jack lucha por salvar la vida de Eddie
en varias ocasiones,” afirma Van Wyck. “En realidad, es Eddie
quien salva la vida de Jack, retornándole su bienestar físico y
emocional. Es como si le devolviera las piernas”.
“La forma
en que Jack y Eddie se influyen el uno al otro es como la vida
misma – conoces a las personas adecuadas para que te ayuden y
así obtienes lo que necesitas,” comenta el productor Avi Lerner.
El papel
del criminal optimista decidido a dar un giro a su vida está
interpretado por el aclamado actor y rapero Mos Def, conocido
por sus interpretaciones en películas como Monster’s Ball, The
Italian Job y el drama de la HBO nominado al Emmy Something The
Lord Made. “Mos es un extraordinario actor joven,” afirma
Donner. “Al leer sus letras se aprecia que es un poeta, un
filósofo. En ellas se observa mucho dolor, aunque también una
cierta ingenuidad, como le ocurre al personaje de Eddie. Aporta
una dimensión y un brillo increíbles a su papel”.
“Mos está
siempre diferente en todas las películas que hace. Siempre sale
con algo interesante,” puntualiza Willis. “Mos realizó una
escena interpretando a Eddie que nadie se esperaba que resultara
tan impresionante”.
“Al
principio de la historia, Eddie parece una persona que va un
paso por detrás, hasta que te das cuenta que en realidad va muy
por delante,” afirma el productor John Thompson. “Él enciende
algo en Jack, quien a su vez enciende algo en su excompañero,
Frank Nugent”.
Cuando
unos asesinos intentan matar a Eddie de camino a los juzgados,
Jack reacciona instintivamente y evita por poco la ejecución del
preso. El policía acompaña al convicto a un bar cercano para
reponerse y se reactiva por completo cuando aparece en escena el
veterano detective homicida Frank Nugent acompañado de
refuerzos.
“Jack y
Nugent comenzaron juntos en el cuerpo y fueron compañeros
durante mucho tiempo,” explica Donner, quien dio la primera
oportunidad a David Morse en un papel cinematográfico al contar
con él para el drama Max’s Bar (1980). “Las experiencias que
vivieron juntos forjaron un increíble vínculo entre ellos que,
al mismo tiempo, es una inmensa carga, ya que, como todos los
que desempeñan una labor crítica como los agentes de policía,
tienen un punto en el que hay que imponerse unos límites. Parece
que Nugent todavía no ha encontrado este punto. Sin embargo, el
personaje de Willis lo tiene severamente controlado. Por este
motivo los policías tomaron caminos distintos”.
“La
relación entre compañeros de un cuerpo de seguridad tiene una
profundidad que va más allá que cualquiera otra en la vida,
incluso supera a la que puedas tener con tu pareja,” observa
David Morse, el versátil actor que ha desempeñado memorables
interpretaciones en numerosas películas, como La milla verde,
Contact y 12 monos (en la que ya trabajó con Bruce Willis).
“Bruce y yo intentamos dar la misma profundidad a la relación
entre Jack y Nugent que la que se crea entre Jack y Eddie”.
El alivio
de Jack se vuelve pavor cuando se da cuenta de que Nugent había
ordenado liquidar a Eddie, un criminal citado para testificar
contra uno de los policías de su equipo. El testimonio les
incriminaría a todos ellos –incluyendo a Jack– por
transgresiones cometidas en el pasado. “Nugent tiene una elevada
consideración de sí mismo, e irá tan lejos como sea necesario
para conseguir lo que se proponga,” afirma Morse. “En ocasiones
eso significa causar daños a otras personas. Son gajes del
oficio”.
“Es tarea
de un policía hacer que los chicos malos paguen por sus
delitos,” sugiere Wenk. “Y Frank Nugent hará lo que haga falta
para cumplir con la labor. Desafortunadamente, el detective
cruza ciertas líneas morales para conseguirlo y cree que a él no
se le aplicarán las mismas consecuencias. Una gran lástima, pues
Nugent es en realidad un magnífico policía que ha realizado
muchas cosas buenas”.
En un
instante, Jack debe tomar una decisión vital… y sea cual sea su
elección, el resultado más probable será la autodestrucción:
¿Debe hacer “lo que siempre hace”, como le recuerda Nugent, y
salir huyendo? O… ¿debe arriesgar su vida, traicionando al que
en su día le protegió y le permitió ganarse la vida, por un
miserable criminal?
“No creo
que Jack hubiese tomado la decisión que tomó, arriesgando su
vida por un delincuente, si le hubiesen asignado a una persona
distinta a Eddie,” admite Willis. “Hay algo en ese chico que le
devuelve la luz a Jack”.
“En el
fondo, Jack esperaba un día como éste,” añade Wenk. Para
mantener a Eddie con vida y llevarle a los juzgados ante el
jurado a las 10 en punto, Jack debe ponerse las pilas de verdad
por primera vez en seis años, enredándose en un juego de gato y
ratón con el hombre que más le conoce.
“Cuando
trabajas con alguien, como en el caso de las parejas de
policías, llegas a saber cómo piensa la otra persona,” apunta
Willis. “Debes hacerlo, porque a menudo es lo que te mantiene
con vida. En este caso, esto se vuelve contra Jack cuando de
repente se encuentra en una situación en la que se ve forzado a
ser de nuevo un policía de verdad. Y no está preparado para
ello”
“Jack no
es partidario de comenzar el juego con Nugent,” reconoce Wenk.
“Lo único que le queda es su instinto, y tener que reconstruirse
a sí mismo bajo tal presión añade una capa adicional de suspense
a la película”.
A medida
que Nugent y Eddie empujan a Jack a ser el gran hombre que fue
en su día, él comienza a creer en sus capacidades de nuevo. Y a
pesar de que Jack intenta derrocar a Nugent, éste no puede
evitar admirarle por no salir huyendo esta vez.
“Jack y
Nugent tienen tanta historia juntos que cuando se vuelven
adversarios se siguen respetando y cuidando,” comenta Van Wyck.
“David Morse es un actor sensacional y muestra con maestría la
compasión que Nugent siente por Jack, incluso cuando están
luchando entre ellos a muerte,” confiesa Willis.
El reparto
de 16 calles cuenta también con Cylk Cozart (Conspiración
(Conspiracy Theory)) en el papel de Jimmy Mulvey, un miembro
clave del grupo de Nugent; Jenna Stern (Hitch: especialista en
ligues), quien entrenó para encarnar a la hermana de Mosley (una
profesional sanitaria) con un médico de Toronto que también
aparece de extra en la película; y David Zayas (Oz) un antiguo
policía de Nueva York, en el papel del agente corrupto Bobby
Torres.
“16 calles
trata sobre la capacidad de cambio de la gente,” comenta Van
Wyck. “Si no estás contento con tu vida, puedes cambiarla. Sólo
tienes que creer en ello”. “Incluso a la edad de Mosley, la
gente puede cambiar. Y al hacerlo,” explica Donner, “la vida
puede ser maravillosa”.
2.
El
rodaje
>>
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