CÓMO SE HIZO "FIREWALL"
Notas de producción © 2006
Warner Sogefilms
1. La historia
Cuando el especialista en
seguridad Jack Stanfield (HARRISON FORD) regresa a casa tras un
día de trabajo en el Pacific Landrock Bank, suele suspirar
aliviado. No es que no esté entregado a su trabajo; tan sólo
está contento por estar lejos de las cámaras omnipresentes y los
controles de identidad, de las constantes tareas de
mantenimiento y actualización de los complejos firewalls
electrónicos y las otras medidas de defensa, que se han
convertido en práctica comercial normalizada en esta era en que
todo se hace a través de la red: la comunicación, el comercio...
y el crimen.
Jack jamás
sospecharía que, mientras aparca el coche y abre la puerta de su
acomodado hogar suburbano, cada uno de sus movimientos sea
observado a escondidas. Saluda a su esposa Beth (VIRGINIA
MADSEN) e intercambian comentarios sobre cómo han pasado el día,
mientras sus hijos se pelean por el mando de la televisión. No
son conscientes de que cada palabra que dicen es grabada
mediante los sensores más avanzados, distribuidos por todas las
habitaciones de la casa. Cada vez que Jack habla por teléfono,
sus conversaciones son oídas. Cada vez que abre su e-mail, paga
sus facturas o se conecta a internet, esa información es
registrada.
Parece que
alguien tiene un interés inusitado en los hábitos y los horarios
de Jack, en sus relaciones e intereses…. en sus posibles
debilidades. “La idea de que algún villano pueda pegarse a ti y
colarse en tu vida, como ocurre en esta historia, me fascinó y
me aterró al mismo tiempo”, comenta el guionista de Firewall Joe
Forte, que plantea algunas cuestiones inquietantes sobre
nuestras expectativas de privacidad y seguridad. “Esta película
trata sobre la vulnerabilidad”, añade, advirtiendo que casi
nadie se encuentra con esta clase de intrusión tan extrema, por
lo que ni siquiera lo consideran posible. Pero en la realidad,
tan poco frecuente como podría serlo el guión, “es algo que
podría sucederle a cualquier persona”.
“La gente
está convencida de que sus ordenadores son seguros, y esto dista
bastante de la auténtica realidad —afirma Harrison Ford—. Sólo
depende de que alguien con la ambición, la maña y la energía
necesaria para entrar en tu sistema, posea una razón de peso
para hacerlo”. Basta con enumerar la gran cantidad de modos en
que la vigilancia puede violar nuestra intimidad en el día a día
con equipo fácilmente disponible en internet, y esa ilusión de
privacidad se desvanece. “Pienso que la mayoría de la gente se
halla a salvo, por el simple hecho de que no posee nada que
quieran los villanos”. En este caso los malos no van detrás de
los Stanfield, sino del banco.
“En la
actualidad lo más probable es que la mayoría de los activos de
un banco no se hallen en cajas fuertes de hormigón armado, sino
en el ciberespacio”, asegura el experto en seguridad informática
Lawrence T. Levine, asesor técnico de la película y uno de los
fundadores de SecurePipe, que ofrece servicios de seguridad a
empresas de todo el mundo. “La industria ha experimentado una
gran evolución —comenta—. La suma de dinero en efectivo de que
dispone un banco es a menudo insignificante, en comparación con
la que manejan los ordenadores. Por lo general no alcanza el uno
por ciento; de modo que si el noventa y nueve por ciento está en
los ordenadores, y nos referimos a bancos con ‘holdings’ que se
cuentan por billones de dólares, esos ordenadores deben
constituir un objetivo muy significativo para los ‘hackers’”.
“La era de
atracar bancos pertenece ya al pasado. Estamos en un mundo
electrónico, en el que las grandes sumas de dinero son
controladas por códigos y teclados”, comenta el productor de
Firewall Armyan Bernstein, quien además ha producido otros
títulos como Huracán Carter (The Hurricane) —nominada al Globo
de oro, y de la que además fue coguionista—, Trece días
(Thirteen Days), y el gran éxito de Harrison Ford, Air Force
One.
Refiriéndose a la investigación previa a la producción, que
llevó al equipo de Firewall a sumergirse en el mundo de la
industria bancaria, Bernstein afirma que hoy en día la seguridad
supone un esfuerzo continuo de 24 horas, con numerosos equipos
de expertos dedicados a “burlar a los ladrones de internet que
tratan de penetrar en el sistema. Está sucediendo en este
preciso instante, mientras hablamos. Alguien está intentando
destruir el firewall de un banco y marcharse con tu dinero”.
Si
combinas esa realidad con el impacto de un allanamiento de
morada, el resultado es la pesadilla que nos proporcionó la
inspiración para Firewall, donde el personaje de Jack Stanfield
debe plantar cara a un adversario traidor y poderoso, que se
hace con el control de su vida. Cox sabe que todo sistema que
puede ser creado, puede ser manipulado. Por eso fuerza a Jack a
anular su propio protocolo de seguridad para robar 100 millones
de dólares del banco en que trabaja.
“Aquí
tenemos a un hombre que ha pasado toda su vida forjándose una
carrera y una reputación, ganándose el calor de una familia, un
hogar seguro, la felicidad: la esencia del sueño americano. Y
todo le es arrebatado de un golpe”, explica el productor de
Firewall Basil Iwanyk, entre cuyos títulos de producción figuran
Terminator 3, Hasta que la ley nos separe (The Laws of
Attraction) y K-19: The Widowmaker, en la que trabajó junto a
Ford. Considera que ése es el núcleo emocional de la historia.
“No es sólo devastador; es la devastación en primer grado. Creo
que es algo que puede llegar a sacudir los hogares de la gente”.
El cerebro
de este astuto crimen, el hombre que se hace llamar Bill Cox, es
interpretado por Paul Bettany, cuya actuación como el Dr.
Maturin en Master and Commander: Al otro lado del mundo le valió
una nominación a los premios BAFTA en el año 2003. Bettany ve al
letal y sereno Cox “básicamente como un hombre de negocios. Hace
todo lo que considera necesario para cumplir su trabajo”. Aunque
admite que “también es un ladrón y un psicópata, pero no creo
que se vea a sí mismo como un hombre cruel. No es nada personal.
Simplemente ha decidido ganar mucho dinero en poco tiempo, y
utilizar a Jack es la manera más lógica y oportuna de alcanzar
esa meta”.
Cox ha
preparado el terreno de manera meticulosa durante casi un año.
Su ataque consta de dos frentes: el sentimental, mediante el
secuestro de su hogar; y el electrónico, mediante deudas
contraídas por juego ilegal con el nombre de Jack, destinadas a
echar por tierra su reputación y a señalarle como el auténtico
atracador del banco, después de que Cox se haya escabullido
tranquilamente. “Se las ha ingeniado para sacar provecho de las
circunstancias, ya que el banco donde Jack ha trabajado durante
veinte años se acaba de fusionar con un banco de mayor
envergadura, y existe la probabilidad de que Jack sea despedido
a la larga, lo que constituye el motivo perfecto para que se
convierta en ladrón —aclara Ford—. Nadie más tiene a su alcance
los medios, la oportunidad y un motivo tan fuerte. Incluso si
Jack dijese la verdad sobre lo ocurrido, ¿quién le creería?”.
“Toda la tecnología que podría demostrar la culpabilidad de Cox,
todas las cámaras y los registros informáticos pueden ser
manipulados —apunta el guionista Forte—. Si borras las imágenes,
Cox deja de existir”.
La primera
pista que alerta a Jack de que algo no marcha bien es la visita
de un acreedor por deudas de juego –maniobra que más tarde se
corrobora como la letal tarjeta de visita de Cox. En ese momento
lo toma como un error o un robo de identidad a pequeña escala.
Probablemente le hayan usurpado el número de su tarjeta de
crédito: molesto pero salvable. En su trabajo no es nada nuevo.
Hasta que
Cox no le muestra una fotografía hecha con el teléfono móvil de
su familia, secuestrada y aterrorizada, Jack no sabe a lo que se
enfrenta. Incluso entonces, sólo puede imaginar hasta qué punto
se extiende el control de Cox. A partir de ese momento los dos
personajes se ven inmersos en una cruenta batalla de ingenios en
la que ambos se juegan mucho: Cox, el robo más grande y audaz de
su vida, y Jack, el bienestar de las tres personas que más le
importan en el mundo.
“Puede
decirse que es más un ‘thriller’ que una película de acción. Es
una película de tensión —afirma el director Richard Loncraine,
refiriéndose a la tensa y combustible interacción entre los
protagonistas—. Es un duelo de infarto entre estos dos hombres”.
Loncraine
obtuvo un Emmy por su trabajo en la aclamada miniserie sobre la
Segunda Guerra Mundial para la HBO, Banda de hermanos (Band of
Brothers). También recibió varias nominaciones a los premios
Emmy y DGA por sendos dramas, también para la HBO: Amenaza de
tormenta (The Gathering Store) y Mi casa en Umbria (My House in
Umbria). Como escritor compartió en 1995 una nominación a los
BAFTA por su guión de Ricardo III (Richard III), que además
dirigió. “Hay un par de explosiones, luchas dramáticas y algunas
secuencias de acción, pero el núcleo de la película es la
historia, en la que un hombre ha de aceptar un reto atroz y
defenderse con todo lo que tiene, en un terrible juego con
reglas que cambian a cada minuto.
“Jack
Stanfield no es el clásico personaje duro —anota Ford—. Tiene
una gran carga de emoción y ansiedad, porque aún cuando intenta
colaborar el trabajo le presenta algunos contratiempos”. El
célebre actor nominado a los premios de la Academia admite que
prefiere rodar “historias en las que mi personaje se encuentra
en una situación extrema. Busco personajes genuinos en una
historia convincente. No los considero figuras heroicas, sino
personas que se encuentran en unas circunstancias particulares y
tratan de imponerse”. Durante el proceso de adquisición del
Landrock Pacific Bank por parte de la multinacional Accuwest, el
equipo que Jack necesita ha sido trasladado, “por lo que ya no
es posible llevar a cabo el plan original de Cox. Jack se ve
obligado a improvisar un modo alternativo de penetrar en ese
sistema de seguridad que él mismo ha diseñado tan bien, lo que
resulta mucho más peligroso”.
De manera
simultánea, los movimientos de Jack son vigilados cada vez más
de cerca por el ejecutivo de Accuwest y rival en potencia Gary
Mitchell (ROBERT PATRICK), con quien ya había chocado antes a
causa de los procedimientos de seguridad. Ansioso por que todo
marche sobre ruedas, el presidente de Landrock Arlin Forester
(ALAN ARKIN) presiona a Jack para que colabore con la nueva
dirección y se brinde para responder a cualquier pregunta.
Entretanto Cox, que busca aislar a Jack de cualquier persona que
pueda prestarle ayuda, le obliga a despedir a su secretaria de
confianza, Janet (MARY RAJSKUB), y a enviar a su viejo amigo y
compañero Harry (ROBERT FORSTER) fuera de la ciudad.
Mientras
lucha por cumplir las instrucciones de Cox sin ser descubierto,
Jack busca una forma de manipular el sistema a su favor:
cualquier cosa que pueda darle ventaja sobre su secuestrador, o
llegar a un acuerdo para liberar a su familia. Pero si Cox se da
cuenta de la trampa, sólo podría empeorar las cosas.
2.
El reparto
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Imágenes y notas
de cómo se hizo "Firewall" - Copyright © 2006 Warner
Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, Beacon Pictures y
Thunder Road Production. Distribuida en España por Warner
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