CÓMO SE HIZO "LOS
PRODUCTORES (THE PRODUCERS)"
© 2005
Sony Pictures
1. El origen de la película
La idea de la versión musical
de “Los productores” comenzó en 1998, cuando el empresario de
música y cine David Geffen empezó a perseguir a Brooks para
convertir la oscarizada película de Brooks, de 1968, en una obra
musical. Gran aficionado al teatro desde que su tío Joe lo
llevara a ver “Anything Goes”, de Cole Porter, cuando sólo tenía
9 años, Brooks había tenido siempre el deseo de ser compositor y
letrista de Broadway. De hecho, había escrito numerosas
canciones para sus películas, como “I’m Tired”, “Doing the
French Mistake”, el tema principal de “Sillas de montar
calientes” o, sin ir más lejos,“Springtime for Hitler” y
“Prisoners of Love” para “Los productores”.
Por
sugerencia de Geffen, Brooks se reunió con el compositor de
Broadway Jerry Herman (“La jaula de las locas”, “Mame”, “Hello,
Dolly”) para hablar del proyecto. Cuando se reunieron, Herman
estaba seguro de que sabía quién era el mejor candidato para
escribir la música original de la versión de Broadway de “Los
productores” y empezó a tocar algunas de las canciones del
autor. Ese compositor era Brooks.
Brooks
aceptó la sugerencia, empezó a trabajar en las canciones y pidió
a su viejo amigo y colaborador Meehan (“La loca historia de las
galaxias”, “Soy o no soy”) que le ayudara a escribir el libreto.
A Meehan, que ya tenía un premio Tony por el libreto de “Annie”,
le hizo mucha ilusión poder coescribir un nuevo musical.
Cuando se
le pidió que se reuniera con Brooks para hablar del proyecto, la
directora y coreógrafa cinco veces ganadora del Tony Susan
Stroman recuerda: “Me llamaron diciendo que Mel Brooks quería
verme. Esa noche”. En ese mismo instante, la coreógrafa de obras
de Broadway tan populares como “Crazy for You”, “Oklahoma” y
“Contact” paró el ensayo y se fue a casa. Llamaron a la puerta.
“Conocía
todas las películas de Mel, me sabía todos los diálogos y todo
lo que había hecho… Estaba muy emocionada”, recuerda. “Abrí la
puerta y ahí estaba él, una leyenda. Y, en vez de hablar, empezó
a cantar a pleno pulmón “That Face”, que es la canción que abre
el segundo acto de “Los productores”.
“Siguió
cantando… pasó por mi lado, avanzó por el pasillo y se tiró en
mi sofá. Acabó la canción, me miró y dijo: ‘Hola, soy Mel
Brooks’. Y pensé, independientemente de lo que suceda, va a ser
una gran aventura”, afirma riendo. “Y, de hecho, ha sido uno de
los mejores momentos de mi vida".
Doce
premios Tony, dos giras nacionales y tres producciones
internacionales más tarde, Brooks preguntó a Stroman: “Si
quisiéramos hacer de la obra una película, ¿cómo te gustaría que
fuera la película?”.
“Cuando
ella contestó: ‘Cantando bajo la lluvia’, le dije: ‘¡el proyecto
es tuyo!’”, recuerda Brooks. “‘Cantando bajo la lluvia’ es para
mí el clásico de lo que llamamos un musical en toda regla, donde
ves a los bailarines de verdad, no sólo planos rápidos de las
caras, de los ojos o de las orejas sino el hermoso movimiento de
todo el cuerpo.”
“A la hora
de asesorarla para que dirigiera, le dije a Susan que debía
decir primero ‘acción’ y luego ‘corten’, continúa Brooks. “Si
dices primero ‘corten’ y luego ‘acción’, no habrá película.”
“Tuve que explicarle lo básico”, afirma Brooks. “No, estoy
bromeando. Supe inmediatamente que se le daría bien. Tiene un
talento visual increíble”, concluye Brooks.
“Su
transición al cine parece no haberle costado ningún esfuerzo”,
observa Matthew Broderick, que ha trabajado con Stroman desde la
primera lectura del musical en el año 2000.
“Está
sumamente preparada… Es una gran trabajadora”, continúa. “En los
ensayos nunca hay tiempos muertos. Lo tiene todo perfectamente
planeado y te transmite su fuerza e inteligencia en todo
momento".
Stroman
estaba emocionada de trabajar en el cine. Con la visión de una
avezada directora y coreógrafa de teatro, le apasionaba la idea
de introducir una cámara en escena. Afirma: “En el teatro, el
público lo ve todo en un plano largo, pero en el cine puedo
recurrir al plano corto para contar la historia de manera más
inmediata e íntima. Además, poder recoger en un plano corto las
caras de Nathan, Matthew, Gary y Roger enriquece aún más la
comedia”.
A Jonathan
Sanger -que al principio de su trayectoria profesional trabajó
para Brooks como ayudante de dirección en “Máxima ansiedad” y
luego produjo con él películas bajo el sello de Brooksfilms,
como las nominadas al Oscar “Frances” y “El hombre elefante”- lo
invitaron a ver la obra en Broadway poco después de su estreno.
Él sabía que la película original tenía unos seguidores tan
devotos que muchos de ellos se negaban a verla en otra versión.
Sanger
comenta: “Pero cuál fue mi sorpresa cuando vi que el musical era
incluso mejor. Así que le dije a Mel que si iba a volver a
llevarla al cine, me gustaría ayudarle a producirla. Y un día
Brooks me llamó y me dijo: ‘Prepárate, vamos a hablar de cómo
podemos llevarla a la gran pantalla’”.
Los
guionistas, Brooks y Meehan, empezaron a trabajar en el guión.
Mientras una película se compone normalmente de tres actos, los
musicales de Broadway sólo se componen de dos. Meehan explica
que, igual que él y Brooks habían cogido el guión de tres actos
de Brooks y lo habían convertido en un musical de dos actos para
Broadway, con la nueva película “tenían que descomponerlo y
reconstruirlo de nuevo”.
Meehan
afirma: “El gran final del primer acto es el de las viejecitas,
con todas esas ancianas con los andadores… y el gran número de
baile final. Ahora ese número está en la mitad de la película
(“Along Came Bialy”). No podemos tener un impactante final para
bajar el telón porque la película sigue.
Meehan
cree que, al llevarla a la gran pantalla, la producción adquiere
una nueva dimensión. “Cuando la llevas del teatro al cine,
puedes contar con muchos más escenarios. Esta película no va a
desarrollarse sólo en la oficina y en el teatro sino que va a
desplazarse hasta Central Park y la Quinta Avenida de Nueva
York. Las dimensiones se multiplican.”
Para la
película, Brooks ha escrito dos canciones que no estaban en la
obra de Broadway: “You’ll Find Your Happiness in Rio”, que se
oye de fondo mientras que vemos a Leo y Ulla intercambiar
miraditas y juguetear en el paraíso y a Max sentado en su celda,
y “There’s Nothing Like a Show on Broadway”, interpretada por
Broderick y Lane, y que se oye de fondo durante los títulos de
crédito finales, con los actores todavía dando vida a sus
personajes de Leo y Max -el primero, lleno de incontenida
emoción y alegría por su incipiente carrera en el mundo del
espectáculo, y el último, irrisoriamente sarcástico y cansado
tras varias décadas de altibajos en el teatro.
2.
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en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
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