CÓMO SE HIZO "UNDERWORLD
EVOLUTION"
Notas de producción
© 2006
Filmax
2. La evolución de una
estética
Cuando Underworld se
convirtió en un éxito taquillero del 2004, con unos ingresos
mundiales que quintuplicaron su presupuesto incluso antes de su
lanzamiento en DVD, Lakeshore Entertainment comenzó a insistir
para que se realizara una secuela. El éxito del primer
largometraje sorprendió a todo el mundo, especialmente a su
director, Len Wiseman, quien inmediatamente se vio abrumado por
un gran público sediento de un subsiguiente desarrollo de la
historia. “Fue una experiencia extraña”, admite Wiseman, “aunque
todo el conjunto de esta presión por satisfacer a los fans e
incluso el acto de revisar unos personajes y unos temas
preexistentes, así como trabajar con el mismo equipo artístico y
técnico de Underworld, fue una idea reconfortante”.
“El proceso de retroceder y
regresar al pasado”, continúa el director, “fue en cierto modo
como volver al instituto o a un entrañable campamento de verano:
es el reencuentro de un grupo de amigos”.
El productor David Coatsworth
añade: “Al realizar una secuela, las expectativas son tan
inmensas que estás obligado a hacer algo más grande y con
notables mejoras. Este es uno de los principios que hemos
seguido”. Coatsworth afirma que esta vez el presupuesto es
mayor, aunque “tampoco para considerarla una gran
superproducción de Hollywood. El principal reto al que nos
enfrentamos estuvo más en el lado creativo, a la hora de
conseguir la estética adecuada y las mejores escenas de acción,
y todo esto a base de exprimir nuestros recursos al máximo”.
La primera decisión fue la de
tomar una nueva orientación visual y de texturas partiendo del
tinte azulado subterráneo que tenía la primera cinta. “Este
filme tiene algo más de color, pero en distintos entornos”,
comenta Wiseman. “Underworld era muy urbana y con toques
claustrofóbicos. La nueva película es más abierta, más dinámica.
Transcurre en exteriores, en las montañas. No quise realizar la
misma película de nuevo”.
La segunda decisión fue la de
rodar en Vancouver, Canadá, en lugar de Budapest, que es donde
se filmó Underworld. Las nuevas localizaciones son claramente
más rurales que confinadas a una ciudad. Gran parte de
Underworld Evolution se desarrolla en los bosques de unas
elevadas montañas y en regiones costeras. Y Vancouver era la
localización ideal para este fin: una ciudad portuaria rodeada
de montañas que llegan a la costa, y a pocas horas de vuelo de
Los Angeles. Además, aquella zona es mundialmente conocida por
los extraordinarios equipos humanos con los que se puede contar
para las filmaciones.
De todos modos, tampoco era
la situación perfecta: la falta de arquitectura europea obligó a
construir decorados partiendo de cero. Pero, como destaca el
diseñador de la producción, Patrick Tatopoulos, las limitaciones
pueden agudizar la creatividad. Cuando el guión requirió un
monasterio antiguo, algo totalmente impensable en la moderna
Vancouver, Tatopoulos construyó uno en la montaña: “Para el
exterior diseñé una cruz pegada a la vertiente de la montaña,
mientras que el interior del monasterio se encuentra dentro de
la roca”, explica Tatopoulos. “En ocasiones, la falta de
recursos obliga a idear algo distinto, que a menudo resulta que
es incluso mejor. El monasterio quedó impresionante”.
Tatopoulos, quien ya creó las
criaturas de Underworld, en esta ocasión se ha encargado del
diseño de la producción, una labor que surgió intrínsecamente de
la estrecha relación con Wiseman, cuyo principal conocimiento y
experiencia se centra en el diseño de la producción, atrezzo y
efectos visuales. “Len y yo trabajamos en gran sintonía”, afirma
Tatopoulos. “Además, el verdadero juicio de un diseñador no es
implementar su propia visión, sino llegar a materializar lo que
piensa el director. Y Len es definitivamente uno de esos tipos
que influyen en gran medida en la estética de una película,
probablemente porque ha pasado por un departamento como el
nuestro. De modo que Len trazó unos esbozos y, nada más verlos,
ya vimos que podíamos sintonizar a la perfección. Desde que
supimos que hablábamos el mismo idioma todo fue más relajado”.
La agudeza visual de Wiseman
es algo que el productor Coatsworth recuerda con satisfacción:
“Al principio estuvimos dándole nuevas orientaciones a algunas
escenas y el guionista le preguntó a Len si había visto las
nuevas páginas y si estaba contento con las modificaciones. Y
Len respondió ‘No lo sé. Todavía no las he dibujado’. Fue un
claro indicador de cómo trabaja su mente. Puede ver las palabras
de un guión, pero él se expresa realmente a través del dibujo.
Él mismo ilustró muchas de las escenas y se las pasó a los
encargados del storyboard. Las palabras sólo son un punto de
partida para él”.
“Este chico es un constructor
de palabras”, añade el productor Gary Lucchesi. “Tiene un
talento extraordinario. Y siempre sabe lo que está haciendo.
Existen muy pocos directores que verdaderamente sepan cómo
combinar la acción con los efectos visuales, que entiendan ambos
medios a la perfección. Len conoce todo este terreno. Lo lleva
en la sangre”.
Los comienzos de Wiseman como
diseñador le permitieron ahorrarse una gran cantidad de imágenes
generadas por ordenador para responder a los retos creativos. En
su lugar se decantó por técnicas de cámara, trabajo de
especialistas y construcción de modelos. “Len es un gran fan de
lo palpable”, explica Tatopoulos. “Lo material lleva más tiempo;
requiere un mayor esfuerzo por parte del director y en cierta
forma es más duro. Las imágenes creadas por ordenador suelen ser
más fáciles, pero es muy importante aferrarse a lo material
siempre que sea posible. Resulta más creíble. Incluso si un
aspecto de una escena se hace por ordenador, debemos asegurarnos
que siempre hay algo real ante la cámara. Por ejemplo, las alas
del murciélago pueden ser fruto de la informática, pero el
personaje es real y va maquillado; hay que poner algo palpable
en lo que creer. De esta forma se presta menos atención a lo que
está dibujado por ordenador. Si se entiende realmente qué
técnica debe ser auxiliar de la otra y se dispone de un
extraordinario equipo de trabajo, se puede conseguir algo
visualmente mucho mejor que si se hubiera confeccionado con uno
solo de los métodos”.
Esta visión colaboracionista
se extendió también a la relación de Wiseman con el reparto. “Es
extraordinario”, afirma con entusiasmo Sir Derek Jacobi. “Tiene
una visión fantástica. Sabe a todas horas lo que quiere. Es muy
detallista. Muy meticuloso. Es de talante complejo, pero su
actitud con los actores es muy directa. No es uno de esos
directores autoritarios que se cuelga de su propia neurosis. Len
es uno más de la pandilla, el líder del grupo”.
Scott Speedman coincide
plenamente. “Ha sido algo increíble verle poner los cinco
sentidos en esta película, realmente creo que llegará a realizar
trabajos muy especiales. Tiene un talento excepcional. Es más
que generoso y la colaboración con él se hace muy sencilla.
Además, no es un adulador, no viene a besarte el culo y a
decirte lo bueno que eres”.
Detrás de la cámara, Wiseman
contó con la experimentada ayuda del laureado cineasta Simon
Duggan, director de Yo, robot. Lo que Duggan halló más
interesante y liberador de rodar Underworld Evolution fue la
casi total ausencia de planos filmados a la luz del día. “Al ser
una película de vampiros y hombres lobo, toda la iluminación,
decorados y localizaciones deben situarse antes del amanecer,
así que no hay que preocuparse por las horas de sol. Esto ofrece
un amplio espectro de oportunidades para trabajar con la
iluminación y dar un aspecto a las localizaciones totalmente a
nuestro gusto”.
La utilización de
localizaciones rurales a la historia se sumó también al “festín
visual” a pesar de que surgieron problemas con uno de los
emplazamientos clave. La escena de la aldea medieval que abre la
película requería grandes cantidades de nieve, algo que no suele
ser un problema en las elevadas montañas de Vancouver. Pero en
aquella temporada, la región pasaba por un invierno inusualmente
seco. Se acercaba el día del rodaje y la nieve escaseaba. Por
fin el destino se puso de lado de la producción. “Cuando se
falsea un invierno, la nieve artificial es uno de los elementos
más caros”, declara el productor David Coatsworth. “En todo el
tiempo que estuvimos construyendo la aldea no cayó ni un copo,
pero a tres días del rodaje de la escena, comenzó a nevar y no
paró en 72 horas, así que tuvimos mucha más nieve de la que
hubiéramos imaginado. Y entonces, 24 horas después de terminar,
el Pineaple Express, una lengua de aire cálido procedente de
Hawaii, fundió toda la nieve que había caído en la montaña. De
modo que durante un periodo de diez días hizo justo el tiempo
que necesitamos. Había tanta nieve que parecía que la hubiésemos
fabricado con cañones artificiales. Salió todo a pedir de boca”.
Duggan estuvo igual de
encantado con los resultados. “Esa escena de la batalla medieval
en la nieve, con caballos, hombres lobo y armaduras negras fue
fantástica. Visualmente fue increíble, con la nieve cayendo de
noche, ríos de sangre y hogueras encendidas. Es una escena
preciosa”.
3.
La
evolución de las escenas arriesgadas >>
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Underworld evolution" - Copyright © 2006
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