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BOOTMEN


cartel Dirección y producción ejecutiva: Dein Perry.
Paises:
Australia / USA.
Año: 2000.
Duración: 95 min.
Interpretación: Adam Garcia (Sean), Sophie Lee (Linda), Sam Worthington (Mitchell), William Zappa (Walter), Richard Carter (Gary), Susie Porter (Sara), Anthony Hayes (Huey), Christopher Horsey (Angus), Drew Kaluski (Colin), Matt Lee (Johnno), Lee McDonald (Derrick).
Guión: Steve Worland; basado en una historia suya, de Hilary Linstead y Dein Perry.
Producción: Hilary Linstead.
Música: Cezary Skubiszewski.
Fotografía:
Steve Mason.
Montaje: Jane Moran.
Diseño de producción: Murray Picknett.
Dirección artística: Jon Rohde.
Vestuario: Tess Schofield.
Decorados: Lea Worth.
Dirección de producción: Sue MacKay.

NOTAS DE PRODUCCIÓN de Fox

La productora Hilary Linstead vio por primera vez al director Dein Perry bailando en una gira de la compañía de "La calle 42" a comienzos de los años 90. "Creo que es absolutamente brillante", señala Linstead. "Pude ver que su estilo de claqué innovador y moderno era atractivo para un amplio nuevo círculo de público. De hecho, la frase que empecé a usar en la oficina fue ‘Dein habla con sus pies’".

Aunque el personal estilo de baile de Perry era ya evidente en este espectáculo, el bailarín se veía constreñido por los cánones del género. "Los musicales que estábamos haciendo remitían a los años 30 y 40", dice Perry. "El resto de los bailarines y yo mismo queríamos traer el claqué al presente. Sabíamos que la mejor forma de hacerlo era coger la música que la gente escuchaba en la actualidad y adaptar el claqué a ésta".

La música del momento era sin duda el rock and roll. "Creía que si era capaz de combinar el rock con el claqué el resultado sería fascinante", señala Perry, "y que el público respondería en consecuencia".

"Dein empezó a experimentar", dice Linstead, que rápidamente se convirtió en el representante del bailarín. "Él quería que el claqué tuviera relevancia hoy en día y se le ocurrió la coreografía de un espectáculo que llamó ‘Tap Dogs.’"

"Tap Dogs", un espectáculo de baile de alto octanaje y cargado de energía creado, coreografiado e interpretado por Perry, tuvo un éxito sin precedentes. "Lo principal para nosotros era que queríamos que el claqué sonara como si estuviera vivo", dice Perry. "Pero cuando empiezas a poner guitarras eléctricas en el escenario tienes de inmediato un problema. Terminamos usando 28 micrófonos de ambiente en el escenario y los bailarines se movían a su alrededor como parte del espectáculo. Hizo que fuera aún mejor porque el público sabía que estábamos haciendo un concierto en vivo".

No a mucho tardar, cuatro compañías de "Tap Dogs" estaban de gira por los escenarios de todo el mundo. El montaje hizo que muy pronto Perry ganase el Premio Olivier a la Mejor Coreografía (su segundo galardón), y Linstead lo tomó como la ocasión pintiparada para hacer una sugerencia. "Pensé que lo próximo en lo Dein tenía que pensar era en hacer una película", señala Linstead con una sonrisa.

"¡Hilary estaba todo el rato diciéndome que tenía que hacer una película!", se ríe Perry. ¡Tiene tanta energía! El bailarín estuvo de acuerdo con Linstead, pero con reservas. "Tenía que ser una película por sí misma", dice, "con una buena historia, no sólo una película de ‘Tap Dogs’. Es por lo que sugerí que Hilary la produjera, porque era un proceso que ella había empezado sin ni siquiera saberlo".

Inspirándose en la ascensión de Perry desde la siderúrgica de Newcastle, Australia, el equipo se reunió con el guionista Steve Worland y desarrollaron el guión. "Decidimos salir con lo que yo más conocía", afirma Perry. "Siempre he adorado la danza, aunque me haya criado en una ciudad industrial y haya trabajado como ajustador y mecánico de profesión antes de terminar bailando en el West End de Londres y sobre los escenarios de Nueva York. Pensábamos que era una premisa interesante sobre la que poder construir una buena historia. Quería hacerla tan real como fuera posible", añade con una sonrisa, "salvo porque empezábamos a bailar de vez en cuando".

Ante la insistencia de Linstead, los guionistas colaboraron durante algunos años. "Fue una oportunidad de practicar lo que predico con mis clientes", comenta Linstead, volviendo a su papel de representante: "que no es una buena idea empezar la producción de una película hasta que el guión no está listo. Y que éste se toma su tiempo y su esfuerzo". El guión que terminaron ("una estupenda y magnífica historia", como Linstead describe "Bootmen") combinaba una "tórrida" historia de amor con un telón de fondo industrial y tíos con botas Blunderstone, el sello personal de Perry.

Encontrar a un director no fue tan difícil. Linstead ya conocía las aptitudes de Perry como director por su trabajo sobre los escenarios de baile. "Dein es un gran líder de grupo que trabaja de forma magnífica bajo presión y que tiene una gran capacidad para motivar a la gente", dice. "Siempre supe que resultaría un gran director cinematográfico".

El siguiente paso en este proceso fue la selección de los actores. Esta vez fue Perry quien sabía quién podía interpretar al protagonista. "El personaje de Sean fue escrito realmente para Adam Garcia", dice el director. "Lo conozco desde hace mucho tiempo (solía darle clases cuando era adolescente.) Se había presentado con sus pantalones cortos, el único chico en una clase de treinta chicas, ¡y sospecho que ésa era la razón para que estuviera allí!.

Recién llegado de Londres y con elogiosas críticas bajo el brazo por su interpretación como protagonista en la producción en el West End de "Fiebre del Sábado Noche", estuvo encantado de poder interpretar a Sean. "Trabajar de nuevo con Dein ha sido terriblemente divertido y creo que eso se refleja en la película", dice Garcia. "Todos nosotros sabemos lo que quiere el resto sin necesidad de decirlo. En la película fuimos capaces de hacer las cosas muy rápidamente, lo que fue muy bueno porque Dein odia la lentitud".

"La interpretación de Adam es aún más sorprendente cuando te enteras de que nunca ha estado delante de la cámara en un papel importante", indica Linstead. "Tiene muchos registros y muestra un notable fondo emocional. Y, desde luego, la cámara lo adora, ¡está increíble!".

"He estado sobre el escenario con Adam", añade Perry con una sonrisa, "y no soy para nada un mal bailarín. Pero no importa lo mucho que lo intentemos cualquiera de nosotros, el público siempre se queda con Adam. Nos podríamos poner en los mejores lugares y todavía destacaría sobre nosotros. Y había siempre una fila de chicas de un kilómetro de larga esperándole a la puerta del escenario. Era realmente angustioso".

"De alguna forma, Sean se parece mucho a mí", dice Garcia, rechazando los cumplidos, "¡aunque no soy tan serio como él! ¡Y también tengo un hermano mayor, así que conozco todo sobre esas rivalidades entre hermanos!".

Mitchell, el hermano de Sean, es interpretado por el actor recién llegado al mundo cinematográfico Sam Worthington, de quien Linstead dice "que le he visto desde su época en la escuela de arte dramático".

"‘Bootmen’ es mi primera película y era algo bastante intimidante", admite Worthington. "Para que fuera aún peor, ¡era el único que no había bailado nunca antes claqué! El actor practicó con su compañero de reparto Andrew Kaluski durante seis meses antes de que comenzara el rodaje de la película. "Andrew consiguió que no tuviera que usar un doble para los planos de los pies, lo cual fue genial", dice Worthington. "Es divertido, una vez que el claqué se mete en tus venas no puedes parar. Me encanta. Espero que la película tenga el mismo efecto en el público".

El papel de Linda, la guapa peluquera de la que se enamoran los dos hermanos, fue a parar a la actriz Sophie Lee. El hecho de que Lee sea también de Newscatle, la ciudad natal de Perry, le resultó especialmente atractivo al director. "Cuando me encontré por primera vez a Dein me topé con su pasión y entusiasmo por el proyecto y estaba segura de que quería estar en él", afirma Lee. La actriz admite enseguida que sólo tenía una pega: "mi personaje, Linda, es una apasionada del baile, pero yo soy un pato mareado", suspira. "Me encantaría saber moverme pero soy una inútil, como vas a poder ver por las pocas escenas de la película en las que bailo".

Linstead describe la búsqueda del resto de los bailarines del reparto como "larga y ardua". "Dein había trabajado con un nutrido grupo de bailarines a lo largo de los años y les hicimos pruebas a todos. ¡Y me refiero a todos ellos! Fue totalmente agotador. Tenían que ser excelentes bailarines de claqué, y además, el desafío era saber cuántos de esos excelentes bailarines podían actuar. Y no muchos de ellos sabían. Fuimos muy afortunados de tener a Kerry Walker como profesor de interpretación para ayudarles durante las pruebas".

Tres de los bailarines elegidos para la película, Christopher Horsey, Lee McDonald y Andrew Kaluski, han sido miembros de varias de las compañías de "Tap Dogs". "Conozco a Chris Horsey desde hace unos diez años", señala Dein Perry. "Me acuerdo de haber hablado con él acerca de la modernización del claqué y de intentar hacer algo al respecto".

"Conocí a Lee McDonald cuando estábamos de gira con ‘Tap Dogs’ en Perth’", prosigue el director. "Salíamos en el cortometraje de un tipo y alguien había recomendado a Lee. Me vino a una audición en la hora de la comida de su trabajo como fontanero. ¡Y nunca regresó!", se ríe Perry. "Ha estado de gira desde entonces".

"Andrew Kaluski es de Newcastle", añade Perry. "Le hice una prueba para ‘Tap Dogs’ hace unos cinco años. Es muy bueno. Los pies más rápidos del mundo".

El sexto integrante del grupo de bailarines de la película está interpretado por Matt Lee. "Matt estaba en mi montaje de ‘Steel City’", señala Perry. "Es un gran cantante y bailarín. Y sólo tiene dieciocho años, por lo que se le puede augurar un gran futuro".

Para Perry, la parte más difícil de la película fue entrar en el plató el primer día. "Era algo realmente aterrador tener a cien personas a mi alrededor, preguntándome todas qué es lo que yo quería que hicieran", dice. "Toma su tiempo acostumbrarse a eso". Desde luego, al ser un director neófito, había sido lo suficientemente inteligente como para rodearse de un equipo experimentado. "El equipo estuvo tan increíble por todo lo que hizo", afirma entusiasmado Perry, "que únicamente tenía que andar y explicar qué era lo que necesitaba".

La admiración era mutua. "Dein comenzó dirigiendo como pez en el agua", dice el director de fotografía Steve Mason. Mason admite que elegir el ángulo de cámara es una especie de coreografía, un hecho que él había utilizado anteriormente en el de rodaje de "El amor está en el aire".

Aunque la historia de Sean no es un retrato autobiográfico de la vida de Dein Perry ("Yo todavía tengo a mi madre y a mi hermano", se ríe), la elección de su ciudad natal de Newcastle para el rodaje de los exteriores le ofrecía una ocasión para la nostalgia. "En la película, los chicos trabajan en la siderúrgica, que es algo que yo hice, así que estoy plasmando un montón de cosas del lugar en el que crecí", admite.

Perry eligió como uno de los escenarios industriales de la película el mismo taller del cual, por cierto, había sido despedido cuando trabajaba como ajustador y tornero hacía trece años. "Fue algo raro y también un poco triste", dice Perry. "Estaban tratando de vender la fábrica, por lo que en realidad no estaba en uso. El mismo tipo con el que había hecho mi aprendizaje era la única persona que quedaba en la fábrica, lubricando las máquinas para que no se oxidaran". Se le dio buen uso a la experiencia anterior de Perry en la fábrica "Los nuevos propietarios nos dejaron poner en funcionamiento todas las grandes máquinas con las que yo solía trabajar. Sabía cómo hacer que funcionaran todas ellas. Y dado que podíamos bailar sobre ellas, fue el mejor plató que pudimos tener".

Además del plató, hay una toma en concreto que es una reconstrucción de la vida real: una escena en la que hay una fila de trabajadores que se burla de Gary, el padre de Sean, al hacer una parodia de El Lago de los Cisnes". "Eso me sucedió realmente a mí", señala Perry. "Había hecho un programa de televisión y uno de los chicos del trabajo lo vio, así que cuando fui a trabajar al día siguiente un puñado de tíos se escondieron detrás de una máquina y luego aparecieron de pronto. Al mismo tiempo fue muy divertido."

Los habitantes de Newcastle dieron la bienvenida al equipo de realización pero, desde luego, incluso las mejores intenciones pueden desbaratarse. Un botón de muestra: los productores decidieron aprovecharse de una multitud de 30.000 personas reunidas para un partido auténtico entre los Newcastle Knights y los Wests para rodar la escena de la película del "partido de rugby". "Se avisó a los espectadores en el intermedio de que se iba a rodar la escena", señala Linstead, "pero no pudimos predecir exactamente lo que iba a ocurrir. Con seis de los chicos de ‘Bootmen’ corriendo por el campo ¡empezaron a perseguirles los guardas de seguridad que intentaban evitar que llegaran al escenario sobre el que las animadoras estaban actuando! De hecho, los actores se cayeron peleando desde la valla al césped de los Knights, y uno de los guardias de seguridad, al que le cogió desprevenido, se puso a luchar con el actor Andrew Kaluski. El incidente desencadenó, por breves instantes, el pánico entre el equipo de producción hasta que el guardia se dio cuenta de lo que pasaba y se pudo continuar el rodaje.

Una escena menos compleja presentaba problemas aún más "resbaladizos. "Adam y Sophie tenían que tratar de bailar claqué sobre hielo", señala Linstead con una sonrisa. "Todo el mundo terminó con moretones, incluidos Dein y la primera ayudante de dirección Emma Scholfield. Nuestra enfermería en el plató tuvo mucho trabajo".

El rodaje implicó un montón de desafíos cinematográficos, pero quizás el mayor fue el conseguir plasmar toda la velocidad del estilo de claqué que es el sello personal de Perry. "El mismo Dein baila en una de las escenas y bailaba tan rápido que realmente no puedes ver que esté moviendo los pies", explica Steve Mason. "Tuve que usar un objetivo que nos permitiera bajar lentamente para hacer sentir al público que ellos mismos forman parte de esos pies". Mason señala que tenía la cámara "cambiado continuamente de lugar, casi como si fuera uno de los bailarines".

Los realizadores esperaban conseguir que el sonido del baile fuera también "un personaje "importante". "Queríamos presentar un sonido de claqué puro y agradable y un montón de ritmos cruzados entre los bailarines", explica Perry. "Y no queríamos tener que doblar el sonido más tarde. Queríamos que sonara en directo".

"Mantener vivo el claqué en la película era algo que Dein había exigido desde el comienzo", señala el diseñador de sonido Laurence Maddy. "Nada más comenzar la producción ambos hicimos un pequeño reconocimiento de Newcastle para buscar los exteriores. Dein comenzaba a bailar claqué sobre toda clase de cosas. Podía saltar sobre un banco o sobre la pala de una excavadora o cualquier otra cosa que se podía encontrar, y empezaba a pisar fuerte y a darles patadas y a bailar sobre ellas. A propósito, las excavadoras sonaban fantásticamente", añade Maddy con una sonrisa", así que la misión de reconocimiento nos dio un poco la pista sobre lo que queríamos respecto al sonido y también respecto a la imagen".

Poco tiempo después, los realizadores hicieron una lista de objetos sobre los que los personajes tenían que bailar. "Rollos de cable, cubas huecas, váteres", Maddy los diferencia. "El taconeo en el agua tiene un sonido muy interesante, pero era muy duro golpear el metal", concluye. "Si consigues un gran trozo de metal con un buen sonido, es fantástico".

Trabajando con el ingeniero de sonido David Lee, que ganó un Oscar® por su trabajo en "The Matrix", Perry y Maddy escondieron micrófonos en todos los lugares en que se podía alrededor de los pies de los bailarines. También equipamos a los bailarines con emisores de radio conectados a micrófonos escondidos en sus botas, con los cuales quedaban entonces registrados los sonidos del claqué en cintas multibanda. "Desde luego no se trata de zapatos de charol como los de Fred Astaire", señala Maddy. "Llevan pesadas botas, que son algo a lo que los bailarines de claqué tienen que acostumbrarse, porque estaban acarreando más de medio kilo de más".

La tarea de conservar la cualidad del directo para el claqué siguió en la sala de montaje. "Pasamos meses montando zapateados", se ríe Maddy. "Sólo ponte en nuestro lugar por un minuto. ¡Escuchar un ra-ta-ta-ta-ta durante un par de meses puede volver loco a cualquiera! Pero mereció la pena todo el trabajo".

El resultado final: sonidos de claqué durante las secuencias de baile.

"Al público le van a encantar las escenas de baile", dice Linstead. "Y también espero que vean el verdadero retrato de la gente de Australia, personajes con los que se puedan identificar. Hemos sido fieles a Newcastle, y hemos puesto color al lugar y a sus habitantes con mucho cariño".

"El mensaje de la película es muy optimista", añade el director Dein Perry. "No importa quién seas; si tienes talento y trabajas duro, tienes una oportunidad de tener éxito. Confío en que resulte ilustrativo para el público".


Fuente: Fox España


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