NOTAS DE
PRODUCCIÓN de Fox
La
productora Hilary Linstead vio por primera vez al
director Dein Perry bailando en una gira de la
compañía de "La calle 42" a comienzos
de los años 90. "Creo que es absolutamente
brillante", señala Linstead. "Pude ver
que su estilo de claqué innovador y moderno era
atractivo para un amplio nuevo círculo de
público. De hecho, la frase que empecé a usar
en la oficina fue Dein habla con sus
pies".
Aunque el
personal estilo de baile de Perry era ya evidente
en este espectáculo, el bailarín se veía
constreñido por los cánones del género.
"Los musicales que estábamos haciendo
remitían a los años 30 y 40", dice Perry.
"El resto de los bailarines y yo mismo
queríamos traer el claqué al presente.
Sabíamos que la mejor forma de hacerlo era coger
la música que la gente escuchaba en la
actualidad y adaptar el claqué a ésta".
La música
del momento era sin duda el rock and roll.
"Creía que si era capaz de combinar el rock
con el claqué el resultado sería
fascinante", señala Perry, "y que el
público respondería en consecuencia".
"Dein
empezó a experimentar", dice Linstead, que
rápidamente se convirtió en el representante
del bailarín. "Él quería que el claqué
tuviera relevancia hoy en día y se le ocurrió
la coreografía de un espectáculo que llamó
Tap Dogs."
"Tap
Dogs", un espectáculo de baile de alto
octanaje y cargado de energía creado,
coreografiado e interpretado por Perry, tuvo un
éxito sin precedentes. "Lo principal para
nosotros era que queríamos que el claqué sonara
como si estuviera vivo", dice Perry.
"Pero cuando empiezas a poner guitarras
eléctricas en el escenario tienes de inmediato
un problema. Terminamos usando 28 micrófonos de
ambiente en el escenario y los bailarines se
movían a su alrededor como parte del
espectáculo. Hizo que fuera aún mejor porque el
público sabía que estábamos haciendo un
concierto en vivo".
No a mucho
tardar, cuatro compañías de "Tap
Dogs" estaban de gira por los escenarios de
todo el mundo. El montaje hizo que muy pronto
Perry ganase el Premio Olivier a la Mejor
Coreografía (su segundo galardón), y Linstead
lo tomó como la ocasión pintiparada para hacer
una sugerencia. "Pensé que lo próximo en
lo Dein tenía que pensar era en hacer una
película", señala Linstead con una
sonrisa.
"¡Hilary
estaba todo el rato diciéndome que tenía que
hacer una película!", se ríe Perry.
¡Tiene tanta energía! El bailarín estuvo de
acuerdo con Linstead, pero con reservas.
"Tenía que ser una película por sí
misma", dice, "con una buena historia,
no sólo una película de Tap Dogs.
Es por lo que sugerí que Hilary la produjera,
porque era un proceso que ella había empezado
sin ni siquiera saberlo".
Inspirándose
en la ascensión de Perry desde la siderúrgica
de Newcastle, Australia, el equipo se reunió con
el guionista Steve Worland y desarrollaron el
guión. "Decidimos salir con lo que yo más
conocía", afirma Perry. "Siempre he
adorado la danza, aunque me haya criado en una
ciudad industrial y haya trabajado como ajustador
y mecánico de profesión antes de terminar
bailando en el West End de Londres y sobre los
escenarios de Nueva York. Pensábamos que era una
premisa interesante sobre la que poder construir
una buena historia. Quería hacerla tan real como
fuera posible", añade con una sonrisa,
"salvo porque empezábamos a bailar de vez
en cuando".
Ante la
insistencia de Linstead, los guionistas
colaboraron durante algunos años. "Fue una
oportunidad de practicar lo que predico con mis
clientes", comenta Linstead, volviendo a su
papel de representante: "que no es una buena
idea empezar la producción de una película
hasta que el guión no está listo. Y que éste
se toma su tiempo y su esfuerzo". El guión
que terminaron ("una estupenda y magnífica
historia", como Linstead describe
"Bootmen") combinaba una
"tórrida" historia de amor con un
telón de fondo industrial y tíos con botas
Blunderstone, el sello personal de Perry.
Encontrar a
un director no fue tan difícil. Linstead ya
conocía las aptitudes de Perry como director por
su trabajo sobre los escenarios de baile.
"Dein es un gran líder de grupo que trabaja
de forma magnífica bajo presión y que tiene una
gran capacidad para motivar a la gente",
dice. "Siempre supe que resultaría un gran
director cinematográfico".
El
siguiente paso en este proceso fue la selección
de los actores. Esta vez fue Perry quien sabía
quién podía interpretar al protagonista.
"El personaje de Sean fue escrito realmente
para Adam Garcia", dice el director.
"Lo conozco desde hace mucho tiempo (solía
darle clases cuando era adolescente.) Se había
presentado con sus pantalones cortos, el único
chico en una clase de treinta chicas, ¡y
sospecho que ésa era la razón para que
estuviera allí!.
Recién
llegado de Londres y con elogiosas críticas bajo
el brazo por su interpretación como protagonista
en la producción en el West End de "Fiebre
del Sábado Noche", estuvo encantado de
poder interpretar a Sean. "Trabajar de nuevo
con Dein ha sido terriblemente divertido y creo
que eso se refleja en la película", dice
Garcia. "Todos nosotros sabemos lo que
quiere el resto sin necesidad de decirlo. En la
película fuimos capaces de hacer las cosas muy
rápidamente, lo que fue muy bueno porque Dein
odia la lentitud".
"La
interpretación de Adam es aún más sorprendente
cuando te enteras de que nunca ha estado delante
de la cámara en un papel importante",
indica Linstead. "Tiene muchos registros y
muestra un notable fondo emocional. Y, desde
luego, la cámara lo adora, ¡está
increíble!".
"He
estado sobre el escenario con Adam", añade
Perry con una sonrisa, "y no soy para nada
un mal bailarín. Pero no importa lo mucho que lo
intentemos cualquiera de nosotros, el público
siempre se queda con Adam. Nos podríamos poner
en los mejores lugares y todavía destacaría
sobre nosotros. Y había siempre una fila de
chicas de un kilómetro de larga esperándole a
la puerta del escenario. Era realmente
angustioso".
"De
alguna forma, Sean se parece mucho a mí",
dice Garcia, rechazando los cumplidos,
"¡aunque no soy tan serio como él! ¡Y
también tengo un hermano mayor, así que conozco
todo sobre esas rivalidades entre
hermanos!".
Mitchell,
el hermano de Sean, es interpretado por el actor
recién llegado al mundo cinematográfico Sam
Worthington, de quien Linstead dice "que le
he visto desde su época en la escuela de arte
dramático".
"Bootmen
es mi primera película y era algo bastante
intimidante", admite Worthington. "Para
que fuera aún peor, ¡era el único que no
había bailado nunca antes claqué! El actor
practicó con su compañero de reparto Andrew
Kaluski durante seis meses antes de que comenzara
el rodaje de la película. "Andrew
consiguió que no tuviera que usar un doble para
los planos de los pies, lo cual fue genial",
dice Worthington. "Es divertido, una vez que
el claqué se mete en tus venas no puedes parar.
Me encanta. Espero que la película tenga el
mismo efecto en el público".
El papel de
Linda, la guapa peluquera de la que se enamoran
los dos hermanos, fue a parar a la actriz Sophie
Lee. El hecho de que Lee sea también de
Newscatle, la ciudad natal de Perry, le resultó
especialmente atractivo al director. "Cuando
me encontré por primera vez a Dein me topé con
su pasión y entusiasmo por el proyecto y estaba
segura de que quería estar en él", afirma
Lee. La actriz admite enseguida que sólo tenía
una pega: "mi personaje, Linda, es una
apasionada del baile, pero yo soy un pato
mareado", suspira. "Me encantaría
saber moverme pero soy una inútil, como vas a
poder ver por las pocas escenas de la película
en las que bailo".
Linstead
describe la búsqueda del resto de los bailarines
del reparto como "larga y ardua".
"Dein había trabajado con un nutrido grupo
de bailarines a lo largo de los años y les
hicimos pruebas a todos. ¡Y me refiero a todos
ellos! Fue totalmente agotador. Tenían que ser
excelentes bailarines de claqué, y además, el
desafío era saber cuántos de esos excelentes
bailarines podían actuar. Y no muchos de ellos
sabían. Fuimos muy afortunados de tener a Kerry
Walker como profesor de interpretación para
ayudarles durante las pruebas".
Tres de los
bailarines elegidos para la película,
Christopher Horsey, Lee McDonald y Andrew
Kaluski, han sido miembros de varias de las
compañías de "Tap Dogs".
"Conozco a Chris Horsey desde hace unos diez
años", señala Dein Perry. "Me acuerdo
de haber hablado con él acerca de la
modernización del claqué y de intentar hacer
algo al respecto".
"Conocí
a Lee McDonald cuando estábamos de gira con
Tap Dogs en Perth",
prosigue el director. "Salíamos en el
cortometraje de un tipo y alguien había
recomendado a Lee. Me vino a una audición en la
hora de la comida de su trabajo como fontanero.
¡Y nunca regresó!", se ríe Perry.
"Ha estado de gira desde entonces".
"Andrew
Kaluski es de Newcastle", añade Perry.
"Le hice una prueba para Tap
Dogs hace unos cinco años. Es muy bueno.
Los pies más rápidos del mundo".
El sexto
integrante del grupo de bailarines de la
película está interpretado por Matt Lee.
"Matt estaba en mi montaje de Steel
City", señala Perry. "Es un gran
cantante y bailarín. Y sólo tiene dieciocho
años, por lo que se le puede augurar un gran
futuro".
Para Perry,
la parte más difícil de la película fue entrar
en el plató el primer día. "Era algo
realmente aterrador tener a cien personas a mi
alrededor, preguntándome todas qué es lo que yo
quería que hicieran", dice. "Toma su
tiempo acostumbrarse a eso". Desde luego, al
ser un director neófito, había sido lo
suficientemente inteligente como para rodearse de
un equipo experimentado. "El equipo estuvo
tan increíble por todo lo que hizo", afirma
entusiasmado Perry, "que únicamente tenía
que andar y explicar qué era lo que
necesitaba".
La
admiración era mutua. "Dein comenzó
dirigiendo como pez en el agua", dice el
director de fotografía Steve Mason. Mason admite
que elegir el ángulo de cámara es una especie
de coreografía, un hecho que él había
utilizado anteriormente en el de rodaje de
"El amor está en el aire".
Aunque la
historia de Sean no es un retrato autobiográfico
de la vida de Dein Perry ("Yo todavía tengo
a mi madre y a mi hermano", se ríe), la
elección de su ciudad natal de Newcastle para el
rodaje de los exteriores le ofrecía una ocasión
para la nostalgia. "En la película, los
chicos trabajan en la siderúrgica, que es algo
que yo hice, así que estoy plasmando un montón
de cosas del lugar en el que crecí",
admite.
Perry
eligió como uno de los escenarios industriales
de la película el mismo taller del cual, por
cierto, había sido despedido cuando trabajaba
como ajustador y tornero hacía trece años.
"Fue algo raro y también un poco
triste", dice Perry. "Estaban tratando
de vender la fábrica, por lo que en realidad no
estaba en uso. El mismo tipo con el que había
hecho mi aprendizaje era la única persona que
quedaba en la fábrica, lubricando las máquinas
para que no se oxidaran". Se le dio buen uso
a la experiencia anterior de Perry en la fábrica
"Los nuevos propietarios nos dejaron poner
en funcionamiento todas las grandes máquinas con
las que yo solía trabajar. Sabía cómo hacer
que funcionaran todas ellas. Y dado que podíamos
bailar sobre ellas, fue el mejor plató que
pudimos tener".
Además del
plató, hay una toma en concreto que es una
reconstrucción de la vida real: una escena en la
que hay una fila de trabajadores que se burla de
Gary, el padre de Sean, al hacer una parodia de
El Lago de los Cisnes". "Eso me
sucedió realmente a mí", señala Perry.
"Había hecho un programa de televisión y
uno de los chicos del trabajo lo vio, así que
cuando fui a trabajar al día siguiente un
puñado de tíos se escondieron detrás de una
máquina y luego aparecieron de pronto. Al mismo
tiempo fue muy divertido."
Los
habitantes de Newcastle dieron la bienvenida al
equipo de realización pero, desde luego, incluso
las mejores intenciones pueden desbaratarse. Un
botón de muestra: los productores decidieron
aprovecharse de una multitud de 30.000 personas
reunidas para un partido auténtico entre los
Newcastle Knights y los Wests para rodar la
escena de la película del "partido de
rugby". "Se avisó a los espectadores
en el intermedio de que se iba a rodar la
escena", señala Linstead, "pero no
pudimos predecir exactamente lo que iba a
ocurrir. Con seis de los chicos de
Bootmen corriendo por el campo
¡empezaron a perseguirles los guardas de
seguridad que intentaban evitar que llegaran al
escenario sobre el que las animadoras estaban
actuando! De hecho, los actores se cayeron
peleando desde la valla al césped de los
Knights, y uno de los guardias de seguridad, al
que le cogió desprevenido, se puso a luchar con
el actor Andrew Kaluski. El incidente
desencadenó, por breves instantes, el pánico
entre el equipo de producción hasta que el
guardia se dio cuenta de lo que pasaba y se pudo
continuar el rodaje.
Una escena
menos compleja presentaba problemas aún más
"resbaladizos. "Adam y Sophie tenían
que tratar de bailar claqué sobre hielo",
señala Linstead con una sonrisa. "Todo el
mundo terminó con moretones, incluidos Dein y la
primera ayudante de dirección Emma Scholfield.
Nuestra enfermería en el plató tuvo mucho
trabajo".
El rodaje
implicó un montón de desafíos
cinematográficos, pero quizás el mayor fue el
conseguir plasmar toda la velocidad del estilo de
claqué que es el sello personal de Perry.
"El mismo Dein baila en una de las escenas y
bailaba tan rápido que realmente no puedes ver
que esté moviendo los pies", explica Steve
Mason. "Tuve que usar un objetivo que nos
permitiera bajar lentamente para hacer sentir al
público que ellos mismos forman parte de esos
pies". Mason señala que tenía la cámara
"cambiado continuamente de lugar, casi como
si fuera uno de los bailarines".
Los
realizadores esperaban conseguir que el sonido
del baile fuera también "un personaje
"importante". "Queríamos
presentar un sonido de claqué puro y agradable y
un montón de ritmos cruzados entre los
bailarines", explica Perry. "Y no
queríamos tener que doblar el sonido más tarde.
Queríamos que sonara en directo".
"Mantener
vivo el claqué en la película era algo que Dein
había exigido desde el comienzo", señala
el diseñador de sonido Laurence Maddy.
"Nada más comenzar la producción ambos
hicimos un pequeño reconocimiento de Newcastle
para buscar los exteriores. Dein comenzaba a
bailar claqué sobre toda clase de cosas. Podía
saltar sobre un banco o sobre la pala de una
excavadora o cualquier otra cosa que se podía
encontrar, y empezaba a pisar fuerte y a darles
patadas y a bailar sobre ellas. A propósito, las
excavadoras sonaban fantásticamente",
añade Maddy con una sonrisa", así que la
misión de reconocimiento nos dio un poco la
pista sobre lo que queríamos respecto al sonido
y también respecto a la imagen".
Poco tiempo
después, los realizadores hicieron una lista de
objetos sobre los que los personajes tenían que
bailar. "Rollos de cable, cubas huecas,
váteres", Maddy los diferencia. "El
taconeo en el agua tiene un sonido muy
interesante, pero era muy duro golpear el
metal", concluye. "Si consigues un gran
trozo de metal con un buen sonido, es
fantástico".
Trabajando
con el ingeniero de sonido David Lee, que ganó
un Oscar® por su trabajo en "The
Matrix", Perry y Maddy escondieron
micrófonos en todos los lugares en que se podía
alrededor de los pies de los bailarines. También
equipamos a los bailarines con emisores de radio
conectados a micrófonos escondidos en sus botas,
con los cuales quedaban entonces registrados los
sonidos del claqué en cintas multibanda.
"Desde luego no se trata de zapatos de
charol como los de Fred Astaire", señala
Maddy. "Llevan pesadas botas, que son algo a
lo que los bailarines de claqué tienen que
acostumbrarse, porque estaban acarreando más de
medio kilo de más".
La tarea de
conservar la cualidad del directo para el claqué
siguió en la sala de montaje. "Pasamos
meses montando zapateados", se ríe Maddy.
"Sólo ponte en nuestro lugar por un minuto.
¡Escuchar un ra-ta-ta-ta-ta durante un par de
meses puede volver loco a cualquiera! Pero
mereció la pena todo el trabajo".
El
resultado final: sonidos de claqué durante las
secuencias de baile.
"Al
público le van a encantar las escenas de
baile", dice Linstead. "Y también
espero que vean el verdadero retrato de la gente
de Australia, personajes con los que se puedan
identificar. Hemos sido fieles a Newcastle, y
hemos puesto color al lugar y a sus habitantes
con mucho cariño".
"El
mensaje de la película es muy optimista",
añade el director Dein Perry. "No importa
quién seas; si tienes talento y trabajas duro,
tienes una oportunidad de tener éxito. Confío
en que resulte ilustrativo para el
público".
Fuente: Fox
España
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