CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
7
Banda Sonora Original: ***
Soy de los que creen que a la hora
de valorar una película no se puede tomar en
consideración sólo un elemento de la misma; hay
tantos aspectos que analizar en un filme que
resultaría de extremistas prescindir de ellos.
Hay gente que dice sin el menor atisbo de duda:
«menudo bodrio». Uno puede replicarles:
«técnicamente es impecable». Y ellos, airados,
responden: «eso ya se le supone». Pues no, no
se le puede suponer, porque si se hace eso
estaríamos obviando el esfuerzo de artistas que
han puesto todo su oficio en un determinado
proyecto, diferenciándolo de otros. Digo esto
por la sencilla razón de que 'Final Fantasy. La
Fuerza Interior' tenía toda la pinta de ser una
de esas producciones en las que el contenido se
había descuidado en favor de un hermoso
envoltorio.
Como tal,
no sería correcto denigrarla. Para mi sorpresa,
la historia que Hironobu
Sakaguchi nos narra es tan
apasionante como su complejidad técnica.
Y es que Square, que se ha desligado bastante del
argumento de los videojuegos en los que se basa
el filme, no ha construido una película de
acción frenética y explosiones por doquier. No,
eso sería lo fácil. Al contrario, ellos han
preferido tomarse su tiempo para contarnos una
historia que, también hay que reconocerlo, se
asemeja bastante a otras que nos han llegado de
tierras niponas (en concreto, la idea de los
espectros atormentados es muy común en la
animación japonesa, y no digamos su
representación viscosa). A pesar de ello, hay un
fondo espiritual en la trama que me satisfizo
bastante; por contra, no salí muy entusiasmado
con los tecnicismos que pululan por el guión,
dotándolo de cierta frialdad, ni con las manidas
frases que espetan en ocasiones algunos de los
personajes (y no me refiero a Neil, el habitual
"payaso" del grupo; he de reconocer que
alivia con sus tonterías el tenso ambiente que
domina toda la película). Si a esto le unimos el
hecho de que 'Final Fantasy. La Fuerza Interior' es
bastante entretenida, aun sabiendo que su
desarrollo es pausado, no cabe hacer
otra cosa que recomendar su visionado donde debe
hacerse: en el cine.
Volviendo a
su apartado visual, el filme no presenta novedad
alguna en cuanto a su animación (no es otra cosa
que un hábil perfeccionamiento de la técnica
"motion capture"), pero desde luego da
un salto cualitativo si hablamos de su calidad
gráfica. Hay personajes, como el Doctor
Sid, que bien pudieran pasar por seres humanos.
Ahora bien, ¿es imprescindible su utilización?
Sinceramente, no existe en la película motivo
alguno para haber empleado actores virtuales; sin
embargo, ahí están y así es como hay que
analizarlos, por lo que sería de ignorantes no
valorar la magnífica labor de los artistas de
Square.
Elliot Goldenthal, un
compositor que últimamente no se ha prodigado
mucho en las pantallas de cine, exhibe en su
filmografía una molesta irregularidad. Su obra
no me apasiona en exceso, tal vez porque percibo
en ella demasiada frialdad, tal y como sucede en Demolition
Man o Alien 3 (más
divertidas son sus partituras para la saga
Batman). Ese defecto se da en parte en 'Final
Fantasy. La Fuerza Interior', puesto que su
música es meramente descriptiva, aunque con una
calidad superior a la media. De hecho,
crea ambientes tenebrosos con sus notas y emplea
con especial solidez los coros en el tramo final
del filme, pero en pocas ocasiones consigue que
su música impregne de un hálito especial a las
imágenes que vemos. Tal vez lo logra en la
secuencia en la que la Doctora Ross salva la vida
de Gray, y, sobre todo, con el hermoso tema
melódico que escuchamos cuando los protagonistas
abandonan la invadida base de Nueva York.
Imágenes
de Final Fantasy - Copyright © 2001 Chris Lee
Productions y Square Company. Fuente: Columbia
Tristar. Todos los derechos reservados.
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