CRÍTICA
Pablo
del Moral (Cinencanto)
Las
películas basadas en videojuegos tienen en
general mala reputación; desde "Super
Mario Bros." hasta "Tomb Raider", han
mostrado que lo que funciona como entretenimiento
interactivo no siempre se traduce en una historia
interesante. Esto no es culpa de los videojuegos,
propiamente. Diría que el problema yace en la
repetida costumbre que Hollywood tiene de copiar
conceptos exitosos previos y tratar de
integrarlos a nuevos personajes y
situaciones, buscando el balance entre lo ya
probado y lo novedoso.
La
película "Final Fantasy" es un poco
culpable de esta práctica. Para empezar, no
tiene relación alguna con los videojuegos
(¡no hay chocobos!) excepto por el nombre y su
director, Hironobu Sakaguchi. Además,
la historia es una repetición de la más barata
ópera espacial, con un enemigo casi invencible
atacando la Tierra, y con un grupo de héroes
fotocopiados de "Aliens". Para
tratar de hacer única la historia se agregó un
puñado de conceptos ecológicos que no
hacen sino enlodar la simple trama, restarle
sentido y poner a prueba nuestra credulidad. Y
nada de eso impidió que yo disfrutara bastante
esta película.
Pero sea
usted el juez: al comienzo de la cinta vemos a la
Tierra como un estéril planeta, con las ciudades
devastadas y la humanidad recluida en pequeñas
áreas rodeadas de un campo de fuerza que la
protege del invasor extraterrestre culpable de la
desolación en el planeta. Resulta que
años atrás cayó un meteorito que contenía una
forma de vida extraterrestre aparentemente
intangible y casi invisible, cuyo mero toque
destruye todo lo orgánico, extrayéndole su
"espíritu". No quedan ya animales ni
plantas. Pero el Dr. Sid (voz de Donald
Sutherland) y su discípula, la Dra. Aki Ross
(voz de Ming-Na Wen) parecen
tener la solución para derrotar a los invasores,
así que con ayuda de un grupo de soldados
encabezados por el Capitán Grey (voz de Alec
Baldwin) se dan a la difícil tarea de
buscar "espíritus compatibles", los
cuales son indispensables para la creación de un
arma que eliminará a los extraterrestres sin
dañar el planeta. Mientras tanto, el General
Hein (voz de James Woods) tiene
otros planes: él propone el uso de un cañón
orbital, llamado Zeus, que tal vez derrote a
los invasores, pero seguramente dañará el
planeta más de lo que ya está. Entonces,
además de lidiar con los alienígenas, los
héroes tienen también que preocuparse por
las estrategias políticas de Hein, quien busca
la extinción de los extraterrestres más por
beneficio personal que por auténtico altruísmo.
La
historia es trillada, los diálogos son
risiblemente torpes y la actuación de voces es
apenas adecuada. Pero lo que realmente
separa a "Final Fantasy" de la masa de
mala ciencia ficción es el aspecto visual. Como
mucho se ha publicitado, ésta es la primera
película de largo metraje, producida por un
estudio de Hollywood que pretende utilizar
actores artificiales, fotorrealistas y
supuestamente indistinguibles de los reales.
Francamente no ha logrado tal propósito.
Aunque hay varios personajes
sorprendentemente reales, sus expresiones
faciales traicionan inmediatamente su origen
digital. Pero lo importante no es el que
parezcan reales o no. La cinta ha creado una
plástica totalmente nueva... sin ser totalmente
real, tampoco puede considerarse como una burda
caricatura. El diseño de vehículos y escenarios
es fantástico, y la extraña mezcla de
irrealidad conceptual con realismo visual ofrecen
algo auténticamente nuevo, siempre y cuando uno
ignore la cansada historia. Aunque he dicho en
repetidas ocasiones que los efectos, por buenos
que sean, no son reemplazo de una buena historia,
tal vez llegó el momento de reevaluar esa
posición. Los efectos no reemplazan una
buena historia, pero en un medio visual, como el
cine, pueden trascender una trama
deficiente cuando la maestría técnica
mostrada es tan impresionante como lo es en
"Final Fantasy".
Más que "La Amenaza
Fantasma", más que "Matrix",
"Final Fantasy" es la primera muestra
real, plenamente realizada, de la viabilidad de
los efectos especiales como substituto y
expansión de la realidad cinematográfica, no
sólo en cuanto a su uso como herramienta
técnica, sino como origen de un nuevo estilo
neo-real, que tal vez precede la evolución del
entretenimiento masivo al mítico cyber mundo.
Cada vez se ve más cerca el futuro
Gibsoniano de novelas como "Idoru" o "All
Tomorrow's Parties", donde la
realidad es totalmente subjetiva al espectador.
Pero dejemos el futuro a los futuristas.
La
película "Final Fantasy" no es
una buena cinta de ciencia ficción. En vez de
eso, es un fascinante experimento sobre el nuevo
cine, con ciertas fallas, pero con
resultados mayormente positivos. No hay que verla
por su historia, sino por su valor histórico
como precursora de una técnica tan importante
como en su momento lo fue el sonido o el color en
el cine. Recomendada a pesar de su predecible
trama.
Calificación:
8

Imágenes
de Final Fantasy - Copyright © 2001 Chris Lee
Productions y Square Company. Fuente: Columbia
Tristar. Todos los derechos reservados.
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