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Dirección: Hironobu
Sakaguchi.
Paises: Japón / USA.
Año: 2001.
Tipo:
Animación.
Voces versión original: Alec
Baldwin (Gray Edwards), Steve Buscemi (Neil),
Peri Gilpin (Jane Proudfoot), Ming-Na (Dr. Aki
Ross), Ving Rhames (Ryan), Donald Sutherland (Dr.
Sid), James Woods (general Hein).
Guión: Hironobu
Sakaguchi, Al Reinert y Jeff Vintar.
Producción: Jun
Aida, Chris Lee y Akio Sakai.
Producción ejecutiva: Hironobu
Sakaguchi.
Música: Elliot
Goldenthal.
Diseño de producción: Mauro
Borelli. |
CRÍTICA
Tònia
Pallejà
Pura
tecnología y nada más
La verdad sea dicha. No merece la
pena derrochar demasiadas palabras en comentar una
película cuya única virtud -y también
salvación- es haber sido realizada con una
sorprendente y avanzada técnica de animación
por ordenador. Realmente, en este
sentido, el trabajo llevado a cabo es asombroso y
los niveles de realismo -incluso de
hiperrealismo- de estos personajes y escenarios
digitales, dignos de admiración. Uno puede
distinguir desde los pelillos del entrecejo o las
marcas del acné de la doctora Aki Ross, hasta
los lunares del capitán Grey o las manchas
cutáneas fruto de la edad del doctor Sid. Aunque
también cabe decir que, si bien en determinados
momentos se puede llegar a creer que se está
viendo un film con protagonistas humanos reales,
es a la hora de expresar emociones a través de
los movimientos faciales cuando Final Fantasy no
consigue el mismo grado de verosimilitud. El
diseño de los paisajes, tanto interiores como
exteriores, es también espectacular, así como
el tratamiento visual de las escenas oníricas o
de las numerosas explosiones que salpican la
cinta.
Pero al
margen de lo expuesto, si Final Fantasy se
hubiera tratado de una cinta de ciencia ficción
con sus habituales actores de carne y hueso,
habría pasado sin pena ni gloria por las
carteleras internacionales, porque aparte
de sus logradas imágenes y de sus fabulosos
efectos especiales no tiene nada más que ofrecer.
No creo que pedirle algo más que tecnología a
una película resulte ser muy exigente. Cuando
uno tiene en la memoria títulos recientes, y no
tan recientes, del cine animado, como Toy Story o Shrek, las
comparaciones son inevitables, y reducen al
presente film a la categoría de vacuo envoltorio
técnico. A estas alturas, y tratándose de
multimillonarias producciones, uno ya no espera
ver sólidas obras literarias llevadas a la gran
pantalla, pero el escaso interés y la dudosa
credibilidad que despierta Final Fantasy
rozan la ofensa. Nos encontramos ante una
historia previsible y absurda, sustentada por un
guión no menos anodino, conducida a un ritmo
prácticamente inexistente, y plagada por
personajes poco atractivos cuyo devenir nos
importa bastante poco. Esta pobreza
argumental intenta ser compensada introduciendo
complejos y poco convincentes conceptos
pseudoreligiosos de raíces ecologistas y
místicas - que si Gea, que si los ocho
espíritus, que si los atormentados espectros
alienígenas...- que aún le otorgan mayor
inconsistencia, y que provocan que el espectador
se aburra y acabe desconectando de su trama.
En
definitiva, Final fantasy es una película fría,
oscura, desértica, metálica, artificial, tanto
a nivel estético como narrativo. Un envoltorio
demasiado laborioso para una caja tan vacía de
contenidos.
Imágenes
de Final Fantasy - Copyright © 2001 Chris Lee
Productions y Square Company. Fuente: Columbia
Tristar. Todos los derechos reservados.
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