CRÍTICA
por
Pablo
del Moral (Cinencanto)
Hace
algunos meses escribí en este sitio sobre mi
desilusión al darme cuenta de que el cine de
horror nunca más produciría joyas como "Dawn
of the Dead" o "La
Mosca" (versión de Cronenberg), es
decir, películas donde el contenido emocional
fuera tan importante como el visceral. Para mi
sorpresa, la película "Feroz" (título
de Ginger snaps en México)* regresa a ese
raro estilo en el que se presta mayor
atención a la historia, a los personajes y a sus
emociones y menos a los convencionalismos del
género.
 En "Feroz",
conocemos a las hermanas Fitzgerald, Brigitte y
Ginger, quienes tienen un lazo fraternal
extremadamente fuerte. Desde su obsesión por el
suicidio y su inusual condición física hasta su
odio por las falsedades de la sociedad, las
hermanas Fitzgerald comparten una visión de la
vida que las aleja de sus compañeros de clase y
de su familia, convirtiéndolas en desadaptadas,
papel que abrazan vehementemente. Una noche, en
una fallida misión para vengarse de una odiosa
estudiante que continuamente las ofende, Ginger
es atacada por un animal. Las hermanas apenas
sobreviven el encuentro, y al poco tiempo se dan
cuenta de que el ataque infectó a Ginger con una
extraña condición que paulatinamente la
transforma en un ser dominado por la agresión y
por sus promordiales instintos. Entonces
Brigitte, débil y dependiente, se tiene que
encargar de controlar a su hermana, cada día
más alejada de la especie humana.
El cine moderno de
horror, con sus "Scream", "I Saw
What You Did..." y "Urban
Legends" ha prácticamente castrado
al género con sus previsibles argumentos y su
nula caracterización. Los personajes se han
vuelto meras caricaturas cuya muerte o
supervivencia es totalmente irrelevante.
"Feroz" representa un regreso a las
auténticas raíces de ese tipo de cine, cuando
la base del suspenso era la construcción de
personajes realistas y entrañables, cuyo destino
importaba al espectador debido al éxito en
convertirlos en gente real, gracias a los
diestros guiones y buenas actuaciones.
 Ésos son los puntos
más importantes de "Feroz", y como
tales deberían servir como guía para futuros
escritores y directores. El desempeño de
Emily Perkins y Katharine
Isabelle como Brigitte y
Ginger, respectivamente, es extraordinario.
Las muchachas muestran desde el comienzo una
afinidad de caracteres producida por su vida
juntas, y sus problemas son tratados con la
crudeza característica de la edad adolescente.
Las jóvenes actrices logran transmitir mucho
más de lo que los diálogos expresan, y la
evolución de los personajes durante la película
es totalmente creíble. El argumento no es cien
por ciento original en su tema, pero sí en la
seriedad de su desarrollo. Aunque hay cierto
humor, nunca es a expensas del suspenso, ni se
usa gratuitamente para tranquilizar a la
audiencia. El ritmo es implacable, y el tono
sombrío de la cinta oprime al espectador en
forma experta.
Éste es el
tipo de película de horror en el que el
argumento es tan fuerte, las emociones tan
intensas y los personajes tan realistas que el
elemento fantástico pasa a segundo plano.
Adicionalmente, sin revelar demasiado, la
escritora ha manufacturado una maravillosa
metáfora del despertar a la edad adulta. Los
problemas físicos de las muchachas no se deben
sólo a lo sobrenatural, sino a lo prosaicamente
biológico, pero la unión de ambos enfoques
enriquece de contenido a la película y subraya
el drama de la cotidiana existencia. No quiero
usar la palabra "amor", porque ha sido
tan abaratada por insulsas comedias románticas,
pero "Feroz" es eso: una historia de
amor fraternal tan intenso que desgarra (física
o emocionalmente) a los que se interponen entre
las muchachas.
A pesar de todo eso
la película no es perfecta; hay uno o dos
eventos que no fluyen con la naturalidad deseada,
y los efectos especiales no están muy pulidos.
Pero ése no es el punto de la cinta, por lo que
son fallas fácilmente disculpadas, que de
cualquier manera no afectan el flujo narrativo.
 En una entrevista el
director John Fawcett explicó
"Feroz" como una mezcla entre "La
Mosca" y "Criaturas
Celestiales". Cuando lo leí pensé que
se trataba de una broma, pero en realidad es una
descripción asombrosamente precisa. Ambas tratan
al amor como una emoción primordial, escencial
para la existencia, e indomable cuando se sale de
control. El adorno fantástico funciona como
alegoría y metáfora, pero el núcleo de la
cinta es la relación entre los personajes. Muy
recomendada, especialmente para quienes estén
desilusionados por el horror actual.
Aún hay esperanza.
Calificación:
10

*
Nota del editor
Imágenes
de Ginger snaps - Copyright © 2000 Lions Gate
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