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Dirección: Harry
Elfont y Deborah Kaplan.
Paises: Canadá / USA.
Año: 2001.
Duración: 98 min.
Interpretación: Rachael
Leigh Cook (Josie McCoy), Tara Reid (Melody
Valentine), Rosario Dawson (Valerie Brown), Alan
Cumming (Wyatt Frame), Parker Posey (Fiona),
Gabriel Mann (Alan M.), Paulo Costanzo (Alexander
Cabot), Missi Pyle (Alexandra Cabot), Tom Butler
(agente Kelly), Alexander Martin (Les).
Guión: Harry
Elfont y Deborah Kaplan; basado en los personajes
creados por Richard H. Goldwater, John L.
Goldwater y Dan DeCarlo.
Producción: Tony
DeRosa-Grund, Tracey E. Edmonds, Chuck Grimes y
Marc E. Platt.
Música: John
Frizzell.
Fotografía: Matthew Libatique.
Montaje: Peter
Teschner.
Diseño de producción: Jasna
Stefanovic.
Dirección artística: Kelvin
Humenny.
Vestuario: Leesa
Evans.
Decorados: Johanne
Hubert. |
CRÍTICA
por
Pablo
del Moral (Cinencanto)
Creo que el
advenimiento del vídeo musical ha sido una de
las contadas innovaciones provenientes de la
televisión (además de la televisión misma,
desde luego) que han tenido profundo efecto
social y económico. A nivel inmediato, los
beneficios de un buen vídeo para las ventas de
un disco son innegables; pero en un marco más
amplio, el vídeo se ha vuelto un modo
relativamente rápido de imponer un criterio
comercial o ideológico en la juventud, un
segmento eminentemente importante para la
economía e incansablemente codiciado por los
mercadólogos del mundo occidental. El culpable o
impulsor principal del vídeo es, evidentemente,
el canal MTV, con filiales en prácticamente
todos los mercados del mundo. En sus inicios este
canal era una mera curiosidad, una herramienta
nueva para promocionar discos y artistas. A fines
de los ochentas se convirtió en una parodia en
la que el mal gusto era la norma. Pero a
principios de los noventas pasó algo extraño.
La inherente maleabilidad del medio y la
explosión de tecnologías aplicadas al terreno
visual convirtieron a MTV en un campo de
experimentación con técnicas y estilos que en
poco tiempo extendieron su influencia hasta el
"mainstream". Hoy en día hasta los
noticieros hacen uso de las herramientas
innovadas hace años en MTV. Pero en los últimos
cinco años se ha visto el más siniestro
desarrollo en la historia del canal... poco a
poco se ha convertido en una insidiosa máquina
de control mental manejada por la mercadotecnia,
generando modas casi arbitrariamente y explotando
la confusa mente de muchos adolescentes en busca
de identidad. Así MTV homogeiniza
comportamientos y actitudes a favor de las
grandes empresas y en detrimento de la
individualidad (tal vez una falacia, para
empezar). Desde la implementación del sistema
escolar no había existido una fábrica de robots
de tal magnitud y penetración.
He tirado
este rollo pseudo-sociológico para
contextualizar la película "Josie and the
Pussycats" porque, a pesar de sonar
como una vacía comedia juvenil y una mediocre
adaptación más de una caricatura a cine, en
realidad es una feroz crítica contra el
indiscriminado uso de la música popular y del
vídeo como dos más de los tentáculos que
utiliza el imperio comercial para controlar a los
consumidores. La película nos muestra a
un trío de muchachas que han formado un grupo de
rock llamado "Pussycats", sin mucho
éxito. Entonces, por razones misteriosas, un
ejecutivo de Megarecords les extiende el
codiciado "contrato de disquera" sin
siquiera haber escuchado una sóla nota tocada
por el trío. Al principio ellas lo consideran
como un golpe de suerte, pero cuando en menos de
una semana el grupo Josie and the Pussycats se
vuelve la sensación de los Estados Unidos,
empiezan a sospechar de su rápido ascenso y de
las intenciones reales de la psicótica dueña
dueña de Megarecords.
Supongo que
hubiera sido muy fácil hacer una película que
siguiera de cerca la caricatura original de
"Josie and the Pussycats", mostrando un
grupo de rock y las peripecias para llegar a la
fama. Pero en manos de Deborah
Kaplan y Harry Elfont (responsables
de la extraordinaria "Can't
Hardly Wait") la
simplona historia se convierte en un ataque del
mercado musical actual utilizando las armas del
enemigo para denunciarlo... quisiera decir
"derrotarlo", pero evidentemente una
película de bajo presupuesto que no tuvo gran
éxito comercial no va a hacer gran diferencia en
la realidad.
Pero aunque
su intención de denunciar y satirizar sea
honorable, como comedia "Josie and the
Pussycats" dista mucho de ser perfecta. Para
empezar, creo que la sátira funciona mejor
cuanto más sutil sea. En el caso de esta
película es demasiado abierta y evidente. Cuando
Carson Daly (deidad juvenil en MTV) aparece
burlándose de su imagen el resultado es
gracioso, sin duda, pero rebasa la sátira para
entrar a terreno de farsa. En su
ambición por burlarse del enemigo usando sus
armas, "Josie and the Pussycats" ha
caído en los mismos excesos y vicios de aquello
que busca combatir.
Por otro
lado, la música es fantástica
y casi hace que valga la pena la película. Las
actrices principales también ayudan mucho,
humanizando a los personajes de la caricatura con
torpes pero simpáticas caracterizaciones. Rachel
Leigh Cook, Rosario Dawson y Tara Reid con su
incipiente talento logran buena química de grupo
pero en ocasiones se ven opacadas por los
villanos, interpretados con gran gusto y
exageración por Parker Posey y Alan
Cumming.
"Josie
and the Pussycats" es, finalmente, una
comedia algo inestable, muy divertida e incisiva
en algunas ocasiones, pero demasiado estridente y
evidente en otras. La música y las
atractivas protagonistas ayudan mucho, y
eventualmente el mensaje que busca transmitir es
muy válido. Como espectador asiduo de MTV
aprecié la quirúrgica precisión de la sátira,
aunque hubiera deseado un tratamiento más sutil.
Aun así recomendada, aunque sea como medidor de
la tolerancia por un cine tan exhuberante y
frenético. Y muy, muy recomendada por su banda
sonora, con canciones tocadas por el grupo Bif Naked, con Kay Hanley
(ex-cantante de Letters to Cleo) como la
voz de Josie.
Calificación:
8

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